El infatigable tránsito de Tito Gómez por la Vereda Tropical

Un hombre con boina y gaita nombrado José Tenreiro hubiera sido famoso en Galicia, ya que el atuendo y el instrumento distinguen arquetípicamente a aquellos oriundos de España. Quizás, cuando en la Corte Suprema del Arte se presentó el joven hijo de gallego, muchos pensarían que el tal José Tenreiro saldría a bailar una muñeira con pandereta y todo.
No sucedió así, claro está. El concursante llegó para cantar y ganar, eliminatoria tras eliminatoria, con los pagos correspondientes, ante la mirada de asombro del maestro de ceremonias José Antonio Alonso. Ni siquiera Miguel Gabriel, a la sazón administrador gerente del programa y apodado “el sacristán”, intentó tocar la campana que ponía fin a las actuaciones mediocres.
Aquel Cuando te acuerdes de mí (Julio Brito) resonó en el recinto de la CMQ, de Monte y Prado, marcando el inicio de una provechosa carrera como intérprete para José Tenreiro. Ah, y sin la indumentaria que se esperaría por llevar el apellido de su padre, sino de traje y corbata, seduciendo al auditorio en pleno. Con el tiempo, el José se quedó en Tito –dicen que por sugerencia de Miguelito Valdés (1912-1978)-, y el Tenreiro quedó solo para su identidad permanente. En su lugar, el Gómez que le dio su madre, completó una imagen siempre acompañada de una increíble voz.
Cuando cinco años más tarde ingresó a la Orquesta Riverside, ya algunos países latinoamericanos reconocían su timbre, sobre todo al formar parte de la nómina de Osvaldo Estivil, muy famosa además en los aires de La Habana y el legendario Hotel Nacional.
Tres lustros de éxitos dentro de la Riverside, no se comparan con cierta canción del mexicano Gonzalo Curiel (1904-1958) estrenada en 1938 como parte de la película Hombres de mar; un tema cantado por un sinnúmero de intérpretes.
Tanto apogeo tuvo la creación titulada “Vereda Tropical” desde su primera grabación en voz de Lupita Palomera, que los diarios aztecas publicaban clasificados como: “se solicita empleada doméstica que no cante Vereda Tropical”.
En Cuba la referida canción, al parecer, no llegó a saturar a las audiencias; por el contrario, la disfrutamos por Toña la Negra, Los Panchos, Pedro Vargas y Javier Solís, entre otros. Contaba el mismo Tito Gómez que cuando la registró para el disco de 1957 con el respaldo de la Riverside, uno de los Hermanos Rigual (Pedro “Pituko”), le envió un arreglo bastante moderno, como se puede escuchar en la producción discográfica.
De todos los temas grabados en ese LP, el más seguido, solicitado en las radioemisoras, difundido y aclamado fue, justamente, la que hablaba de “la noche plena de quietud, con su perfume de humedad”. Dato notable si tenemos en cuenta que éste, y “Te adoraré más y más”, de Pituko, llegaron a última hora, como relleno para completar el álbum.
Más de 40 años estuvo Tito cantando una y otra vez, como en un bucle maravilloso, la pegajosa melodía. Tanto la interpretó que jamás el público dejó de percibir la majestuosa voz y afinación de aquel nacido en el barrio de Belén, hijo de comerciante gallego.
Y aunque la Riverside le dio infinita popularidad, el éxito no fue menos cuando hacia 1975 pasó a formar parte de la orquesta de Enrique Jorrín. Recorrió otros países, actuó para nuestros internacionalistas en Luanda, participó de la gran constelación de programas musicales en vivo que existía en la Televisión, y la radio no paró nunca de exaltarle.
Algunos se lo encontraban por la calle Infanta, 23, Neptuno, San Lázaro, y siempre les correspondía con una sonrisa jovial, como me sucedió más de una vez con Joseíto Fernández, cuando apenas era un enano que mataperreaba por la esquina de Salud y Lealtad.
Tito Gómez fue de esos artistas que no temían al asedio de transeúntes impresionados de verle, quizás porque en Cuba sentirse cerca de la gente es vivir la emoción de ser uno de ellos, pero con otro talento y mucha fama bien ganada.
Ciento un años de nacimiento este 30 de enero, solo nos atestiguan que esas fueron las mejores Veredas de José Tenreiro, las tropicalísimas y cubanas llenas de pueblo, satisfecho de escucharle y aplaudirle.
(Tomado de ACN)
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Uno de los grande de nuestra música.
"Grande entre los grades"
En los años 50 tuvo mi ciudad natal de GIBARA la dicha de verlo cantar en un balneario que ya no existe
Gracias. Muy hermosa obra la de Tito Gómez.
....MARAVILLOSO ARTÍCULO, PARA UNA VOZ INIGUALABLE DE LA MÚSICA CUBANA Y DEL MUNDO PARA TODOS LOS TIEMPOS...GRACIAS ALAIN, CUBA TE LO AGRADECE, Y LE DIREMOS A NUESTRO TITO GÓMEZ: SEGUIMOS CAMINANDO POR SU VEREDA TROPICAL...
Gracias por este artículo dedicado a un grande del arte cubano. Tuve la dicha de verlo y escucharlo, su voz siempre sonará en mis oídos en su inconfundible " Vereda tropical ", o el ..." estiro bastidores "... Un vez más gracias.