Acoso sexual, desafío entre “piropos”

Imagen: Campaña Evoluciona / Facebook.
A veces, resulta agotador salir a la calle. Una debe andar acompañada, usar audífonos para no escuchar más allá de la música, caminar sin mirar a ningún sitio, no distraerse más de unos segundos en las esquinas o cruzar a la otra acera cuando se acerca un grupo de hombres. De lo contrario, corres el riesgo de recibir comentarios repetidos sobre la ropa que usas, el cuerpo que tienes o tu actitud ante el mundo. Algunos pasan por agradables, otros son abiertamente ofensivos; pero casi todos resultan insistentes, intimidantes, innecesarios.
No hace falta estar en un mal barrio o que sea de noche: te miran de arriba hacia abajo, te dicen, te gritan, te ofenden. Desde el que te quiere “para que le pongas bonita la casa” hasta el que se ofrece “para que a tu niña nunca le falte nada”; pasando por el que “te va a dar lo que tú sabes” y cuestiona “si tienes para aguantarlo”. Con todo el sexismo que implica.
Y se vuelve aún más complejo porque, para quienes insisten, nunca hay una respuesta correcta. No hay forma de ponerles fin. No importa que reacciones con una sonrisa, con un reclamo o incluso, con silencio, ignorando. Casi siempre habrá algún otro comentario, probablemente más incisivo, por “creerte cosas” o “regalarte demasiado”.
Estas prácticas, legitimadas y escondidas tras supuestos piropos y galanterías, suponen otra expresión de la violencia machista hacia las mujeres. El acoso sexual está latente en Cuba. Existe e incomoda más allá de las calles, se cuela entre instituciones y redes digitales. Pero, por suerte, en esta Isla cada vez son más los que alertan sobre sus riesgos.
Acoso sexual, más allá de las películas
“Muchas veces las personas piensan en acoso hacia las mujeres e imaginan la típica situación de las películas: el hombre que te sigue, vigila, acecha... tanto en el espacio físico como en el digital. Pero no, el acoso va mucho más allá”, así advierte Dainerys Mesa, periodista de la Revista Alma Mater y activista de la Campaña Evoluciona, cuando le preguntas sobre las características del acoso sexual.
Porque el conflicto de marras trasciende las escenas peliculeras y se implanta en la vida cotidiana con comportamientos que se entienden como normales o, a lo sumo, inevitables. Aparece en el supuesto piropo que un desconocido te grita en la calle, en el exhibicionista que te muestra sus genitales desde detrás de un arbusto, en el que se te acerca demasiado en una guagua o en el que intenta tocarte a plena luz del día. Está, además, en el compañero de trabajo que intenta controlar tus movimientos, en las imágenes desnudas que te mandan por correo o en el que, sin conocerte, levanta un chat y te dice “Hola, linda” una y otra y otra vez.
Desde una perspectiva teórica, la psicóloga especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), Maite Díaz, explica que el acoso sexual incluye prácticas y acciones de naturaleza sexual impuestas, a través de las cuales el acosador irrumpe el espacio físico, psicológico o virtual de la víctima y la obliga a interactuar con él a través de la coacción, el chantaje y otras técnicas similares.
“Se expresa en acercamientos, cuchicheos al oído, arrinconamientos, agarres, una llamada con frases obscenas, una gestualidad con intención libidinosa, entre otros”, enumera.
Además, añade Ibet García, comunicadora de OAR y coordinadora de Evoluciona, es reflejo de relaciones desiguales de poder, en el que los hombres sienten que pueden o tienen el derecho a abordarte, a opinar sobre tu cuerpo, sobre ti, tan solo por el hecho de ser mujer. “Sin muchos rodeos, el acoso es una forma de violencia y supone siempre una imposición y verticalidad de la persona que lo ejerce”.
Juan Carlos Gutiérrez, profesor de la Universidad Central de Las Villas y coordinador de la Articulación Juvenil de OAR en Villa Clara, apunta que los hombres también pueden ser víctimas de este tipo de acoso, pero estadísticamente son los menos afectados.
Suele clasificarse en tres grupos fundamentales a partir de los espacios en que se desarrolla: callejero, institucional y ciberacoso. El primero, amplía Díaz, sucede en la vía pública, la calle, los transportes, las paradas, los parques, los cines y otros espacios donde haya mucha concurrencia de personas. Mientras, el institucional tiene lugar en centros escolares, laborales, religiosos y también en la familia.
“En esos espacios se dan diversas expresiones de acoso en nombre de favores sexuales, por parte de un jefe, de un maestro, de un compañero. En todos estos lugares se crea un ambiente hostil, una situación ofensiva que repercute de una manera muy desfavorable en las víctimas”, señala la psicóloga de la OAR.
La tercera variante, de la que ya hemos hablado en otras Letras de Género, es la que se da en plataformas digitales, redes sociales u otros dispositivos tecnológicos. En estos casos, se suelen enviar materiales pornográficos y comentarios sexuales no deseados, se realizan proposiciones injuriosas o se manipula la información de las víctimas, quienes pierden totalmente su privacidad.
Cuba, el reto de un machismo heredado
Desde la infancia, a ellas se les enseña que está bien que otros opinen sobre sus cuerpos y acciones; que deben modificar sus comportamientos para no ser juzgadas; que, si no quieren ser acosadas o agredidas, deben evitar las ropas sensuales que provocan a los hombres.
Mientras, a los pequeños les preguntan una y otra vez cuántas novias tienen; les cuentan que de ellos depende el primer paso en una relación; que, por tanto, está bien que se metan con las muchachas por las calles y que, una vez tienen una pareja, deben controlarla y protegerla… hasta de sí misma.
En resumen, en vez de educarlos a ellos para que respeten el cuerpo de las mujeres, les dicen a ellas que tomen precauciones y se limiten para evitar los ataques. “Se asume hasta cierto punto que la responsabilidad está en nuestro terreno, como si fuéramos las responsables”, confirma la periodista Tamara Roselló, especialista de OAR y también coordinadora de Evoluciona.
Por tanto, hombres y mujeres crecemos asumiendo que es normal que ellos se metan con las mujeres y que ellas hasta den las gracias por los ‘elogios’ que merecen. “Esas prácticas de tan cotidianas ni se cuestionan, no se conectan con las violencias machistas ni con las desiguales relaciones de poder que nos signan", dice.
Justo ahí, en una herencia cultural plagada de mitos y estereotipos sexistas, radican las causas de la normalización del acoso y de otra práctica relacionada: el control machista sobre el cuerpo femenino. Según las lógicas patriarcales, los hombres no solo pueden meterse con las muchachas, sino que también deben jugar un rol protector de novias, esposas o hijas y decidir qué se ponen, por dónde andan o con quién se reúnen.
“La sociedad cubana es muy machista y el acoso está legitimado en nombre del permiso patriarcal según el cual, los hombres tienen derecho a irrumpir en la sexualidad de las mujeres e interactuar con su cuerpo, no necesariamente de una forma física”, destaca Maite Díaz.
Para Gutiérrez, es común restarle importancia al acto y a las consecuencias negativas que tiene en las víctimas, “las cuales pueden acarrear problemas de salud mental: baja autoestima, desórdenes alimentarios, estrés post traumático, ansiedad, depresión e incluso el suicidio en los casos más extremos”.
¿Piropear o acosar? Una discusión necesaria
Entre los comentarios de este texto, no faltarán quienes aseguren que algunas supuestas muestras de acoso son “piropos de toda la vida”, “herencia de la cultura dicharachera del cubano” o “una parte esencial de nuestra idiosincrasia”. La discusión al respecto no es nueva y depende de distinciones conceptuales.
De hecho, el tema cultural ha estado entre las principales resistencias cuando la Campaña Evoluciona ha alertado sobre los riesgos del acoso callejero en diversos espacios.
“Señalan que, si dejamos de decir/escuchar piropos, le haremos un daño a la cultura cubana y a la espontaneidad que nos caracteriza. Sin embargo, este tema no solo está en Cuba, también aparece en otros países con gente más o menos espontánea. El factor común es la sociedad patriarcal allí y aquí”, relata Roselló.
El acoso sexual callejero se sostiene en mitos como “Desde que el mundo es mundo, los hombres se han metido con las mujeres…” o “¿Cómo se van a enamorar entonces las personas?”. Sin embargo, argumenta la periodista Dainerys Mesa, “hay miles de formas de conocer a una persona e iniciar una conversación sin tener que hablar de su apariencia, su forma de caminar o su escote”.
Para Díaz, el piropo es lo mismo que el acoso sexual callejero porque, generalmente, las barreras entre ambos se colocan en el contenido de uno u otro mensaje. “Si me dicen algo bonito, halagador, agradable, es un piropo. Pero, si me dicen algo obsceno, agresivo, es acoso. Sin embargo, si lo pensamos bien, el carácter intrusivo y de imposición no lo opaca una frase bonita”.
Mientras, Juan Carlos Gutiérrez considera que entre uno y otro hay un límite básico: “la relación que se tenga entre la persona que emite el "comentario" y la que lo recibe, y principalmente si la segunda desea recibirlo. Un piropo es lo que se dice a alguien que se conoce muy bien o con la que se tiene una relación erótico-afectiva. En cambio, el acoso callejero es una forma de violencia que se ejerce hacia alguien que no se conoce y que en la mayor parte de las ocasiones puede incomodarle o simplemente no querer escucharlo”, detalla.
En un punto clave todos coinciden y, por tanto, constituye línea de mensaje fundamental en las estrategias para enfrentar el fenómeno. Los piropos callejeros devienen acoso sexual callejero cuando no son deseados, son ofensivos, invaden tu espacio, no cuenten con tu aprobación y suponen injuria e intención de doblegar, resume Ibet García.
Evoluciona, en busca de soluciones…
En la búsqueda de estrategias para enfrentar la violencia de género en todas sus manifestaciones hay una verdad como un templo: sensibilizar, conversar, comunicar y colocar los desafíos sobre las mesas de debate una y otra vez son tareas vitales. El acoso sexual no escapa a esa realidad.
Hace falta, además, generar marcos legales que permitan dar curso a demandas por casos de este tipo. Advierte Tamara Roselló que, “a quienes sufren situaciones así, no se les ocurre realizar denuncias y a quienes acosan, no les pasa por la cabeza que lo que hacen sea un delito”.
En ese sentido, argumenta Maite Díaz, “tenemos que seguir visualizando este tema, hay que seguir buscando resortes para convencer a las personas de su carácter lacerante, opresivo, invasivo, injusto y violador de derechos sexuales como la libertad sexual, la privacidad sexual y la autonomía del cuerpo”.
No por gusto los entrevistados coinciden en la necesidad de deconstruir mitos, estereotipos y normas sociales machistas, a través de productos comunicativos atractivos, periodismo consciente, accionar comunitario, espacios de formación y activismo inteligente.
Además, señala Ibet García, “resulta fundamental enfocar las acciones hacia las juventudes, como públicos fundamentales para la transformación de pensamientos y conductas relacionadas con estereotipos machistas y normas sociales establecidas en materia de género”.
Partiendo de esos principios, OAR diseñó la Campaña Evoluciona, que en un primer momento ha focalizado el acoso sexual y tuvo sus orígenes metodológicos en un estudio, ya reseñado en esta columna, sobre “Imaginarios sociales que configuran y legitiman las violencias hacia las mujeres. Análisis en mujeres y hombres adolescentes y jóvenes de América Latina y el Caribe”.
Precisamente en esa combinación de práctica y teoría radican las claves de una campaña que ha tenido como principal acierto colocar el debate sobre el acoso sexual más allá de los espacios comprometidos con las luchas de género.
Pero todavía queda mucho por hacer. En definitiva, asegura, este es un asunto que no interesa exclusivamente a las mujeres. “Es necesario que los hombres cuestionen esos mandatos de la masculinidad hegemónica según los cuales deben cumplir determinados roles: tanto el del acosador, como el del protector”, destaca Roselló. Al fin y al cabo, ya lo dijo el cromañón, el acoso atrasa.
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Solo sé que, los personajes típicos, de el negrito, el gallego y el chino del teatro vernáculo cubano, ahora serían unos acosadores sexuales. Cuidado, muy suavecito están penetrando culturalmente con una forma importada e impuesta por sabe dios que élite de pensamiento. Cosa que ni los que lo inventaron se lo creen, porque no hay piropos más lisos y llanos que los de las cortes parisinas am0liamente reflejado en cualquier aventura de capa y espada, o en el Quijote y todas las obras de nuestra lengua cervantina pasando por la bella literatura Shakesperiana. Casualmente donde casi no se piropea es en los EUA y lo sé de buena tinta al hollar esas tierras. ¿Galimatia o trampa ideológica cultural? Mmmm, tengo mis sospechas, amiga periodista.
Yo solo quiero que todas estas mujeres que veo aquí hablando sobre lo "acosadas" que se sienten con los piropos callejeros se pongan una mano en el corazón, sean honestas consigo mismas y se pregunten si alguna vez han tenido los siguientes pensamientos en la cabeza:
"él es bueno pero yo necesito un HOMBRE al lado",
"quien ha visto eso de yo tenga que bajar muela? El hombre es el que tiene que dar el 1er paso"
"Como le tiro indirectas y él no se da cuenta...que más tengo que hacer para que lo noté?"
"Si tengo que pedirtelo," ya no lo quiero"
"Y que espera él? Que le diga que sí sin que me insista? No qué va. Si quiere que le haga caso, que me demuestre su interés"
Si al menos uno de estos le ha pasado por su cabeza, sepan que esta es la actitud y la mentalidad que provoca que el hombre cubano tenga esta actitud "acosadora". La moda actual de victimizar por todo a las mujeres está prostituyendo la idea del feminismo.
No es el feminismo es el nivel de educación, sabiduría , inteligencia ( coeficiente emocional e intelectual), respeto a ella misma y a las demás que ha alcanzado la mujer. La mujer miestras mas virtuosa mas cursos académicos, mas sabe diferenciar lo malo de lo bueno, y lo que construye, edifica de lo que destruye o denigra la integridad.
Voy a ponerme una mano en el corazón y ser honesta para responderle:
NUNCA HE PENSADO NADA SEMEJANTE.
Da igual si es un piropo bonito o una ofensa verbal. Cuando camino por la calle, no quiero que personas desconocidas se metan conmigo. No me visto para agradarles a ello, sino para agradarme a mí. No salgo a la calle pretendiendo buscar pareja en algun mirón de la acera, salgo por razones mejores.
ES MI DERECHO el poder salir sin ser molestada.
El piropo es basura! Y al q no le guste q se compre un pony
Dios mio!! Todos los extremos son malos. Por favor no todos los piropos son groseros ni vulgares. Soy mujer y como mismo he sufrido de acoso también me han sacado una sonrisa. Si el piropeador es bonito acaso nos sentimos acosadas? ( Por favor me alegraría q un muchacho bonito se fije en mí). El cuerpo femenino es mucho más provocativo sexualmente q el del hombre,por eso son ellos los q se han caracterizado por ser los mirones y los atrevidos. Si un hombre estuviera por la calle prácticamente desnudo,estoy segura q las mujeres se insultaran, pero muchas mujeres andan todos los dias así JJ y q pasa? Obviamente ningún hombre se molesta y los pobres ya ni piropear pueden jjjj
Por gente que piensa como usted es que aun quedan hombres que piensan así de mal.
Soy mujer, y me dá sobradamente igual si un hombre que me piropea es bonito o no. Puede ser un dios griego de cara, tener el cuerpo más sensual del mundo, un carro de ultimo modelo y recitarme los versos de Pablo Neruda en plena calle y, ¿sabe qué?
Igual no lo quiero. Dios mio, no. Es horrible. NO QUIERO SER MOLESTADA cuando salgo a la calle. Si quiero buscar pareja, voy a un sitio de citas o a un bar o discoteca. Pero NO voy andando por la calle buscando pareja.
Acoso es acoso, a la hoguera el que lo.practique
Piropo elegante y decente es un regalo que hace un caballero a una dama, y eso es , ha sido y será así siempre.
Lo demás es feminismo a ultranza.
Con el mayor respeto a la bellísima autora de este artículo.
Una vez más excelente artículo de Ania Terrero, creo que los comentarios de acá dan para otro artículo .
En lo personal, por supuesto que me siento identificada con todo lo planteado, pero ya estoy cansada, MUY CANSADA, y por la tanto me NIEGO rotundamente a seguir manteniendo un actitud pasiva que al final me sigue perjudicando, y los (y las, para que no aparezca un macho alfa ofendido) activos siguen haciendo de las suyas.
Por todo ello, pregunto, si cuando me vea en una situación de ACOSO, saco el móvil y lo grabo, ¿puedo utilizar el video como evidencia para DEMANDAR al acosador (o acosadora )? ¿A qué institución pudiera dirigirme para efectuar la denuncia? ?Está concebido en el Código Penal de Cuba el acoso como delito o debería efectuar la denuncia bajo otro término que no sea el acoso?
Pienso que la mayoría de los comentarios son muy radicales y que el tema se está viendo en blanco y negro, sin matices.
Las mujeres que sienten acoso en los piropos (del tipo que sean estos) imagino que su forma de vestir sea "moderada". Y que aquellas que procuran enseñar todo lo que puedan (algunas dicen que no van desnudas porque no las dejan) tal vez se disgusten si pasas con indiferencia a su lado y más que molestarles el piropo, lo disfrutan.
Es necesario que las campañas que se realizan sean más públicas estén con más frecuencia en los medios sobre todo en la television, se lleven a las escuelas pues las niñas son acosadas en los mismos centros de estudios por compañeros de aula y en ocasiones hasta por los maestros. Es difícil encontrar el espacio de denuncia pues queda entredicho entre el acosador y la acosada.
Me preocupa el poco espacio que va quedando para el amor, el enamoramiento, la conquista (y muchas veces son las mujeres las que conquistan). Todo el mudo en su espacio personal, tal vez nos estamos acercando a la sociedad de la novela El Sol Desnudo de Isaac Asimov, donde las personas vivían cada una en una casa a unos 200 o mas km de la casa y de la persona más cercana y se horrorizaban de solo pensar en acercarse a alguien.
Hay hombres que por tanto respetar a alguna compañera la han perdido cuando ha aparecido otro que no ha tenido reparo en invadir el espacio personal de la muchacha y ella lo ha aceptado.
Casi nada en la vida es blanco y negro, siempre hay matices y con los piropos también es así. Hay muchos desagradables, con o sin falta de respeto, hay hombres que como quiera que digan el piropo cae mal, no tienen gracia, hay otros que es al revés. Yo creo que hay que tratar de eliminar la falta de respeto, las groserías, pero cuando se dice con respeto puede ser aceptado y creo que es una forma válida de acercarse a una persona que nos gusta. No es un delito que una persona te guste y tratar de aproximarte a ella, lo que si no debe ocurrir es que si la otra persona te da a conocer su rechazo insistas o trates de forzarla de alguna forma.
Y algunas manifestaciones de esas groserías y abusos machistas deberían ser sancionados un poco más severamente. Pero no la persona, hombre o mujer que dice un piropo respetuoso y en un momento oportuno. No siempre es el momento, claro.
Gracias
Miguel comparto tu punto en parte...solo que aun cuando el piropo sea grosero...porque censurarlo. Si se que cae mal...y que es una falta de educacion...pero no es un crimen....o acaso caeremos en una era de la censura donde no se podra decir algo..porque como se ha demostrado..siempre ofende a alguien.
Por pensamientos como el suyo es que nuestra sociedad se ha degenerado tanto, la falta de respeto, la vulgaridad, la mediocridad y la invasión al espacio ajeno SI hay que censurarlas. Como no se hace, nuestra sociedad está cada vez más vulgarizada.
El cubano es piropiador nato lástima que las nuevas generaciones no valoren elpapel básico y fundamental de uma mujer del cual nacimos todos
Sé que es imposible, pero sería genial hacer la prueba y ponernos todos de acuerdo para dejar de piropearlas, estoy seguro que a la semana aparece un artículo diciendo que loa hombres cubanos se creen cosas, que son muy orgullosos.
Buenos días. He leído casi todos los comentarios y me doy cuenta que muchos hombres aquí no se dan cuenta del problema real. Lo que sucede es que si voy por la calle y alguien que no me conoce me "piropea", esa persona no tiene idea de si yo lo deseo o no, por lo tanto, es acoso, es invadir mi espacio. ¿Por qué tiene que presuponerse que un piropo alegra el día? Eso solo refuerza la idea de que las mujeres debemos realuzarno a través de nuestro físico, de lucir bien para otros. ¿Por qué el acoso ocurre menos de mujeres a hombres? Ah, porque se ha normalizado socialmente que el hombre debe tomar la iniciativa, y esa iniciativa no es otra cosa que imposición.
En mi caso, que soy una mujer lesbiana, cuando recibo un supuesto piropo de un hombre, que desconoce si lo deseo o no, entonces me siento doblemente violentada, pues me está forzando a escuchar algo que nunca desearé sexualmente, pues siempre el llamado piropo tiene una carga semántica sexual, por muy aparentemente galante que sea.
Y si como usted comenta, la que la piropea es una mujer, no sería acoso, o si lo sería?.
Y si lo hace una persona seria, con ganas de formar su vida con usted, no puede hacerlo porque en la calle es acoso? tendría que averiguar su dirección para empezar a enviarle telegramas y cartas de amor?
Yo, como mujer no aceptaría nunca como pareja al piropeador de la calle. Todas mis relaciones las he conocido en circulos cerrados, por ejemplo, salgo con el grupo de la universidad y van otros amigos de algunos de los integrantes del grupo, si alguno de esos muchachos me interesa y el sentimiento es mutuo, ahí intercambiamos números de telf y concertamos otras citas más personales. PERO NUNCA ELIJO AL EXTRAÑO QUE SE METE CONMIGO POR LA CALLE, sea respetuoso o no.
Cada vez que se coloca un comentario de este tipo genera debate a favor y en contra lo cual es muy positivo. Las posturas y criterios se basan en experiencias que, si bien en su mayoría son personales, no dejan de ser ciertas hasta cierto punto. Lo evidente es que el acoso es un mal que existe en mayor o menor medida; pero existe. Una campaña no lo podrá erradicar pero si hacer conciencia sobre la sociedad de sus consecuencias. Tampoco llegar a los extremos ni ser absolutos. Pensemos y razonemos de manera coherente. Esto no puede ser una batalla de hombres y mujeres a ver quién tiene la culpa ( si es que existe).
Gracias a Ania y a tod@s l@s entrevistad@s x compartir sus criterios. La batalla continúa.
Veo a muchos hombres comentando más que a mujeres, veo distintos puntos de vistas algunos apoyan que el piropo y otros reconocen que es ofensivo. Solamente digo una cosa, aquellos que apoyan el piropo pregúntele a una fémina de su familia acerca de este tema y pregúntenle como se siente, para que vayan viendo que si ofensivo.
Yo como muchas otras mujeres no salgo jamás de mi casa sin audífonos, pues ya tengo 27 y ya ignoro los comentarios sexistas. Pero les comento que en mi adolescencia este tipo de piropo me causo bastante estrés emocional pues fue lo que se dice "adelantada a mi edad" y con tan solo 13 años ya los hombres me decían "piropos inofensivos" en la calle y a esa edad no entendía nada pq se metían conmigo y no con mis amiguitas que parecían todavía niñas.
Por eso apoyo están campañas que deberían crecer más pues veo que no se le hace el merecido trato que se le debe en todos los medios.
El piropo es una forma de elogiar al piropeado, claro que a veces se pasan y se tiende a ser desagradables cuando no provocamos una sonrisa. Pero, aprovechando el tema. Por ahi anda un MEME muy oportuno y que toca de cerca el tema y lo recrearé en mis lineas.
Resulta que pasa una muchacha muy linda frente a un constructor y le dice un piropo comparandola con una flor(un piropo agradable que amerita un GRACIAS) y ella le responde ademas de la ofensa una frase para que de acosarla.
Sin embargo, la segunda escena del MEME es la misma muchacha con sus ojos enamorados escuchando las barbaridades que dice el BAD BUNNY en una cancion(salia un dialogo de texto desde un electrodomestico que no recuerdo si era radio o TV)....
Y entonces??? Como se queda bien???
Si dices algo lindo pero no le gustas a la o el piropeado eres acosador(a).
Si dices algo realmente acosador pero le gustas a la o el piropeado te enseñan los dientes en una sonrisa.
Algunas te responden con una sonrisa y un gracias cuando le dices algo hermoso.
Otras (y creo debe servir para mujeres y hombres) ponen en su lugar al piropeador, acosador o como quieran llamarlo, expresandole lo grosero que ha llegado a ser, demostrandole por gestos o verbalmente que con esa conducta nunca llegará a cumplir el objetivo del verdadero piropo: el elogio.
Creo que esta ultima deberia ser la actitud!
la cosa es entre mujeres y hombres las mujeres no son santas incluyendome a mi y los hombres no son ciegos digame una mujer q no le a gustado un hombre q vio en la calle y digame un hombre q no a mirado a una mujer con un escote o salla cota
...el fenómeno del acoso es real, innegable, pero igualmente realista, indiscutible e irrefutable, lo son las manifestaciones de exageración y extremismo cuasi fundamentalista, tanto de este artículo como de otros precedentes, y el desenfoque con la realidad nacional
Una evidencia de ello es que según la periodista Tamara Rosselló,…’este tema no solo está en Cuba, también aparece en otros países…’, al parecer postergando oportunistamente ¡que estamos en Cuba!, con nuestra realidad que aunque influenciada por el bombardeo mediático, es autóctona y como tal hay que tomarla y evaluarla.
Otro ejemplo es el de la compañera psicóloga especialista del Centro OAR, Maite Díaz que “desde perspectiva teórica, refiere que “La sociedad cubana es muy machista y el acoso está legitimado en nombre del permiso patriarcal…”, ¿por qué obvia la práctica actual? ¿Acaso niega las referencias al respecto en nuestro código penal? Solamente el artículo 298 de la Ley 62, hace referencia al acto de violación SOLAMENTE ‘…al que tenga acceso carnal… ¡CON UNA MUJER!!!…sea por vía normal o contra natura…’, incluso y a pesar de que las circunstancias que mencionan (Uso … de fuerza o intimidación para conseguir su propósito, estado de enajenación mental o de trastorno mental transitorio, o privada de razón o de sentido por cualquier causa, o incapacitada para resistir, o carente de la facultad de comprender el alcance de su acción o de dirigir su conducta, por parte de la víctima) se pueden aplicar, y de hecho ha ocurrido (aunque haya desbalance en los sucesos hacia la mujer), a ambos sexos.
…argumenta la periodista Dainerys Mesa, “hay miles de formas de conocer a una persona e iniciar una conversación sin tener que hablar de su apariencia, su forma de caminar o su escote”. Error, ¡no hay!!!, ¡habían!!!, pues actualmente todo está en el interés, provecho y conveniencia de la mujer si le agrada el sujeto, pues en caso opuesto, como se dice, ‘cualquier cosa que este diga, puede ser distorsionada, incluso fabulada y sobre todo, ¡usada en contra ‘del tipo ese’!!!’ y se 'embarca' si es denunciado.
Actualmente incluso sucede, con NO POCA FRECUENCIA, que si se habla con una compañera de trabajo sobre situaciones laborales, administrativas, etc., inconvenientes a sus intenciones, propósitos o designios, lanzan ‘una ofensiva’ alegando irrespeto, ‘presiones’, y hasta maltrato, aun siendo total mentira y siendo tomados en cuenta por los ‘decisores y mediadores de conflictos’ solo por el enfoque exclusivamente sexista-feminista, y ‘preocupaciones’ de ser ‘tildados’ de discriminadores. Ni hablar si media sanción hacia ‘ella’.
Hay que evitar, la exageración e hipérbole de los fenómenos, tenemos que contextualizar las manifestaciones a nuestro país, a la realidad OBJETIVA cubana, más que ‘generalizarlos’ mediante la distorsión de la realidad cubana, solo por la búsqueda enardecida y extraviada, de protagonismo social por parte de los centros organismos y campañas, dedicados a estos justos y necesarios menesteres, que merecen enfoques exactos,¡ nunca ponderados! No olvidar que ‘de buenas intenciones puede estar empedrado el camino al infierno’.
Solamente identificando imparcial y exactamente los problemas, seremos capaces de alcanzar las soluciones verdaderamente necesarias.
El piropo una caja de sorpresas,a veces lindo y tentador,otras veces ofensivo y echa a perder todo lo bello,lo humano,la sencillez del ser humano
esos deberian tomar leccion
es q ustedes los hombres no se saben medir con las palabras y las mujeres´´no todas´´ hacen caso pero tambien hay q entender q le dicen desde niños a los hombres q a una muchacha la inviten a salir y todo eso tambien es acoso eso comienza desde la casa
En esto del Piropo hay mucha tela por donde cortar, yo he piropeado a mujeres y me han dado las gracias por decirle algo que le gusto como que lindo te queda el color del cabello, que ojos más bellos tíenes o eres la mujer mas hermosa que ha pasado hoy por esta cuadra y algunos piropos alagadores más que mucha mujeres ves que lo agradecen y disfrutan y le gustan, les sube el ego y uno siente que les gusto el alago que se les dijo, pero es verdad que hay hombres que son trogloditas, groseros, irrepestuosos y les diria hasta cochino en la forma en que se dirigen a una dama como si fueran perros de pelea ladrandole al oido las cochinadas más grandes que se les puede decir a una mujer que solamente por el hecho de ser mujer se les deben tratar como si fueran petalos de rosa, estos trogloditas también tíenen madres hijas y esposas y de seguro serían capaz de cualquier cosa si ven a otros hombre diciendo a una femina de su familia diciendole lo mismo que le dicen ellos a otras mujeres.
También he oido mujeres comentar en mi trabajo entre ellas que todavía con ellas hay hombres que las miran y las piropean y lo dicen con orgullo, alegria y sintiendo que causan impreción a su edad, he visto también mujeres en la calle sacandole los ojos a los hombres o decirles piropos por algo que les impreciono y les gusto de ese hombre que paso por su lado.
Pero voy a la otra cara de la moneda y no porque sea asi lo que voy a decir da derecho a que ningun hombre sea absolutamente grosero con ninguna mujer y menos que le violen su privacidad, por ejemplo he visto mujeres vestidas en la calle de forma tal que parece que salen a la calle pidiendo que se metan con ella, las he visto frecuentemente con chores tan cortos que llevan la parte de abajo de los gluteos por fuera del chort, otras con vestidos apretados tan cortos que al bajarse de una moto o un vehicúlo se les ves hasta su prenda interior y van caminando y cada un minuto se bajan el vestido porque se les sube y se les ve la punta de la prensa interior, otras que se ponen pantalones o chores claros que se les ve su ropa interior y el color de esta ropa y hasta el hilo dental dentro de sus partes, otras con mucho seno sin ajustadores con los botones de la blusa desabotonados y con más del 50% de los senos fuera o con ajustadores super apretados y pequeños que sucede lo mismo casi todos los senos afuera o muchas con pulover claritos sin ajustadores y muy vulominosas y muchas modas extravagantes más que se buscan que muchos trogloditas y asquerosos le digan puercadas y cochinadas al salir a la calle.
Los esposos, novios o familiares de estas mujeres no le han dicho que en la forma tan provocativa que va vestida se esta buscando que se metan con ella en la calle de forma grosera aunque nadie tenga derecho a meterse o violar la privacidad de ninguna mujer.
No tienten al diablo.
Saludos a todas y todos:
Es bueno el debate desde el respeto. Muchos criterios son recurrentes con el tema de la ropa que usan las mujeres y los piropos hacia ellas.
Sea cual sea la ropa que lleva puesta la mujer, no nos da el derecho de cuestionarle (a favor o en contra) su cuerpo o su vestimenta, es una forma de violencia, al igual si sucede con los hombres y su forma de vestir. Muchos están justificando el piropo (bonito o feo) como algo propio de nuestra cultura, algo totalmente incierto. El piropo es una forma de violencia simbólica que se ha impuesto por la misma sociedad, donde el patriarcado ha sido el protagonista de esta forma de expresión "naturalizada". Espacios de intercambios como esté, sin la imposición de criterios, reflexionando y fundamentando su opinión, son muy útiles para aprender temáticas sobre violencia de género.
Buenas, si se busca en el diccionario los significados de Piropo y Acoso, no son ni siquiera sinonimos. Una persona que piropea no es acosador, si una persona realiza un piropo a otra del sexo que sea y si no es bien recibido no acosa al menos que se vuelva insistente, reiterativo, persiga. Un hombre o una mujer que tengan una lisonja o una galanteria con otra si no persiste e insiste no es acosador, acosa todo aquel que pertuva constantemente la paz y el espacio personal de otro, el que se percata después de la primera vez que su acción no fue bien recibida y no iniste en su intención no puede ser catalogado como acosador. Sin embargo si una persona suele ser piropeada por varias personas diferentes en momentos diferentes se puede sentir acosada, y el último que piropeó pudiera calgar con toda la culpa y ser acusado de acosador. Pienso que este es un asunto social muy complejo que afecta tanto a mujeres como a hombres, el piropo está muy enraizado en la sociedad cubana, el artículo toca el asunto de una forma extremista y desde un solo extremo, leyes sobre este tema deben ser analizadas de manera imparcial y con mucha profundidad pues pudieran darse muchas falsas acusaciones desde los dos generos y para llevar a los tribunales a una persona por acosador debe estar sustentado en fuertes evidencias que demuestren que alguien fue importunado reiterativamente por otra persona. La muchacha que cuenta la experiencia del autobús es un fuerte ejemplo de acoso, pues fue atacado su espacio personal de manera reiterativa durante su trayecto y aún bajando de la guagua el acosador la persiguió, pero hasta donde leí los comebtarios, no leí de otro ejemplo igual.
Muy buen trabajo, me recuerda los días en la Universidad en que las estudiantes eran acosadas por hombres que se escondían detras de los albergues para susurrales a través de las ventanas. Fueron jornadas muy duras en el que a pesar del trabajo de la institucion por evitar estas acciones, el daño psicológico era evidente en muchas de las jóvenes. Hoy cuentan con un edificio más seguro las jóvenes pero aún en las paradas se encuentran este tipo de hombres que acosan a las jóvenes universitarias.
Es evidente que una gran parte de los hombres que comentaron tienen una baja autoestima al referirse que si el piropo lo dice un feo es acoso y si lo dice un lindo es un piropo. Respetense un poco más e interioricen que no todas queremos escuchar sus mal llamados piropos,hay muchas otras formas de lograr captar la atención de una mujer, mucho piropear pero en una guagua son muy pocos los que le dan el asiento a una mujer, te comen con la mirada de arriba hacia abajo pero nada de un gesto de cortesía. Por demás yo como mujer al ver que un hombre me lanza un piropo sin siquiera conocerme infiero que hace lo mismo con cuanta le pase por delante . Entonces entiendan que no queremos piropos, estamos en el siglo XXI y un elevado % de las mujeres tenemos una autoestima alta así que no dependemos de un piropo para alegrarnos el día
Ahora ademas de prihibir dar una opinion....agradable o no....quieres impedir que miremos...nahh que de aqui a unos años en vez de hombre pasaremos a ser los tres monos sabios.
A Ud. no le vendría mal lo de los tres monos sabios, pero epecíficamente el que no habla, ya que aboga por no censurar siquiera la vulgaridad.
Ana si hablas de censurar la vulgaridad...pues adelante....empieze por el reguetoon. Creo que es mas ofensivo que un piropo.....bueno intentelo a ver si lo logra. Claro siempre habra alguien que quiera oirlo..y supongo que usted con su superioridad moral lo censurara tambien...
Cuanto comentario equivocado, leyeron el artículo y no lo interiorizaron. Totalmente de acuerdo con la periodista y los comentarios de muchos corroboran que en Cuba hay demasiado machismo y acoso. Soy mujer y si me molestan los piropos ya sean de bratt pit o del hombre de las cavernas, y si es cierto que se vive cruzando de una acera a otra evitando los grupos de hombres , y los psss psss que te hacen caminar rápido y no mirar atrás, ya sea un soleado domingo a las 3 de la tarde rodeada de personas o en una calle poco habitada.
El acoso debe ser eliminado de la forma de actuar de muchas personas, esa necesidad de valorar irrespetuosamente el cuerpo de las mujeres y niñas. El respeto del espacio ajeno es lo principal.
El respeto a la libertad de expresion tambien es lo importante.
Ya sé, el problema es que te identificas con los que les gusta invadir el espacio ajeno y soltar por la boca cuanta barrabazada te inspire el momento... por eso defiendes tanto "la libertad de expresión"
Dime de cuantas parejas y amigos has tenido sin violar su espacio ajeno..o sin que te invadan el tuyo???....o sea...cuando aun eran extraños...desconocidos...que hechizo magico hicistes para que no hubiera invasion???
Me da lástima haber nacido en un país tan machista que hasta se escusan lo que claramente es un acoso. Si una mujer no pide un "piropo" no tienen por qué dárselo, respeten la vida ajena. Así mismo como no hablan con confianza a los desconocidos, no esperen que se sientan bien y halagadas por palabras disfrazadas de deseos sexuales. Cómo perros oliendo el trasero de perras , es el pan de cada día
Las costumbres son conductas humanas que cambian con el tiempo. En general para mejor, aunque no siempre . Hay muchos ejemplos. En epocas no tan lejanas, parecia normal fumar en un omnibus, en el cine y otros espacios públicos. Hoy eso se considera una barbaridad. Parece que la costumbre de decir piropos, sean corteses o soeces, va llegando a su fin, porque ¿cómo vas a saber si a la otra persona le gustará o no, si es oportuno o no, etc? Hay muchas costumbres que deben ser cambiadas porque molestan a los demas: musica alta, bebidas alcohólias en público, colarse, hablar en voz alta, todas las formas de acoso (no sólo sexual) . La lista es muy larga. La educacion supone el respeto a los dema, en todos los aspectos,
Nos gustaría escuchar más a nuestros psicólogos sobre este tema.
Estamos nosotros pero también están las nuevas generaciones, siempre será bienvenido si es para mejorar.
muy bien por usted periodista, muy buen artículo, valiente por demás
BFG, o usted no leyó bien el artículo o es cinismo, LO HERMOSO Y CABALLEROS ES HERMOSO Y CABALLEROSO, el resto es acoso, si usted da el asiento y luego se quiere encimar sobre la mujer en cuestión ESO ES ACOSO, si usted propone ayudar a cargar un bolso y es ACEPTADA su ayuda eso es caballerosidad, pero si es negada y usted se vuelve pegajoso e insistente ESO ES ACOSO, no se haga el tonto que en este país todo el mundo tiene nivel escolar noveno grado