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Réquiem para Estados Unidos: La crisis es muy profunda

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“El sueño americano se ha quedado sin gasolina”, escribió el novelista J.G. Ballard. Foto: Hannah McKay / Reuters

Bien, se acabó. No la elección. La democracia capitalista. Por muy sesgada que estuviera hacia los intereses de los ricos y por muy hostil que fuera hacia los pobres y las minorías, la democracia capitalista al menos ofrecía la posibilidad de una reforma gradual. Ahora es un cadáver.

La iconografía y la retórica siguen siendo las mismas. Pero ahora es un “reality show” financiado por la oligarquía gobernantes – $ 1,51 mil millones para la campaña de Biden y $ 1,57 mil millones para la campaña de Trump -. Todo para hacernos pensar que hay opciones. No las hay.

Los debates vacíos de contenido entre Donald Trump y Joe Biden fueron delineados para enmascarar la verdad. Los oligarcas siempre ganan. La gente siempre pierde. No importa quién se siente en la Casa Blanca. Estados Unidos es un estado fallido.

“El sueño americano se ha quedado sin gasolina”, escribió el novelista J.G. Ballard. “El coche se ha detenido. Estados Unidos ya no abastece al mundo con sus sueños y sus fantasías. No más. Se acabó. Ahora suministra al mundo sus pesadillas”.

Ha habido muchos sectores que han hecho estallar la sociedad

Los oligarcas corporativos que compraron el proceso electoral, los tribunales y los medios de comunicación, y los cabilderos que han redactado una legislación para empobrecernos y permitir a los millonarios acumular cantidades obscenas de riqueza y un poder sin control.

Los militaristas y la industria de la guerra que agotaron el tesoro nacional para montar guerras inútiles e interminables, que junto con derrochar unos 7 billones de dólares han convertido al país en un paria internacional.

Los directores ejecutivos, que reciben bonos por decenas de millones de dólares, que enviaron el empleo al extranjero y dejaron nuestras ciudades en ruinas y a nuestros trabajadores en la miseria, sin ingresos sostenibles ni esperanza para el futuro.

La industria de los combustibles fósiles que ha declarado la guerra a la ciencia y eligieron las ganancias por encima de una casi inminente extinción de la especie humana. La prensa que convirtió las noticias en entretenimiento sin sentido y que trabaja como porristas del bipartidismo.

Los intelectuales que se retiraron a las universidades para predicar las políticas de identidad mientras le daban la espalda a la guerra económica que se libra contra la clase trabajadora y se ejecuta un implacable asalto a las libertades civiles. Y, por supuesto, la irresponsable e hipócrita clase liberal que no hace más que hablar, hablar, hablar.

Una clase despreciable

Un mitin de campaña de Trump en Arizona. Foto: Jonathan Ernst/Reuters

Si hay un grupo que merece nuestro más profundo desprecio son las élites liberales, aquellas sectores que se posicionan como árbitros morales de la sociedad mientras abandonan todos los valores que supuestamente defienden. Valores que olvidan cuando se pueden volver inconvenientes para sus interéses.

La élite liberal a cogobernado con un partido político que en Europa sería considerado de extrema derecha, porque desde hace tiempo la jerarquía del Partido Demócrata ha invertido toda su energía en acordar las políticas económicas con los neoconservadores republicanos.

La campaña de Biden estuvo completamente desprovista de ideas y contenido político. Los demócratas y sus apologistas liberales son, según ha ilustrado la elección, están ajenos a la desesperación personal y a la crisis económica que recorre este país. No representan nada. No luchan por nada.

Fueron intencionadamente olvidados principios como: restaurar el estado de derecho, asegurar una atención médica universal, prohibir del fracking, aprobar un New Deal verde, proteger las libertades civiles, construir sindicatos, expandir programas de bienestar social, hacer una moratoria a los desalojos y las ejecuciones hipotecarias, condonar la deuda estudiantil, realizar estrictos controles ambientales, desarrollar un programa de empleo y de ingresos garantizados, regular las finanzas, oponerse a las guerras sin fin y el aventurerismo militar

Defender estos temas habría significado una victoria para el pueblo. Pero dado que el Partido Demócrata es una subsidiaria de propiedad de donantes multimillonarios, no hizo nada para promover una política que fomentara el bien común, disminuyera las ganancias corporativas y restaurara la democracia, incluida la imposición de leyes para impedir financiamiento empresarial de las campañas electorales.

La clase liberal funcionaba en una democracia tradicional como una válvula de escape. Creía posible una reforma gradual. Proponía mejorar los peores excesos del capitalismo. Aventuraba pequeños pasos hacia una futura igualdad. Exigía al estado defender supuestas probidades. En resumen, ofrecía al menos la ilusión de un cambio.

Aunque, también es cierto que siempre los intelectuales liberales han servido como un “perro de presa” para desacreditar los movimientos sociales radicales. En realidad la clase liberal es un componente vital dentro de la élite del poder.

Hoy con su política los liberales están creando un vacío de poder que llenarán los especuladores de la guerra, los gánsteres y los asesinos, encabezados hasta ahora por un demagogo ridículo y carismático. Las promesas de los neofascistas siempre son poco realistas, pero como los liberales se han rendido, se abrirá en Estados Unidos una caja de pandora con males que serán imposibles de contener.

La enfermedad del trumpismo

Una muchacha de la ciudad de Oregon reza durante una manifestación en apoyo de Trump.

Esta elección ilustro que la enfermedad del trumpismo, con o sin Trump, está, profundamente arraigada en el cuerpo político de la nación. Es una fuerza política en grandes segmentos de la población. Es una reacción alienada que republicanos y demócratas se niegan a abordar. Y el trumpismo, como mostraron las elecciones, no se limita a los hombres blancos (cuyo apoyo a Trump en realidad disminuyó).

Fyodor Dostoievski comprendió el comportamiento inútil de la élite liberal de Rusia, a la que satirizó y vilipendió a finales del siglo XIX. El fracaso de los liberales en defender los ideales que defendían condujo, escribió, a una época de nihilismo.

En “Memorias del Subsuelo” retrató a soñadores estériles y derrotados de la clase liberal, aquellos que no hacen nada para defender sus supuestos ideales. El personaje principal de libro lleva sus ideas a su extremo lógico. Evita la pasión y el compromiso moral. Es racional y se acomoda a una estructura de poder corrupta y moribunda.

La hipocresía de este “hombre del subsuelo” ahora está condenando a Estados Unidos. Es la desconexión fatal entre creencia y acción.

“Nunca logré convertirme en nada: ni malvado ni bueno, ni sinvergüenza ni hombre honesto, ni héroe ni insecto. Y ahora estoy viviendo mi vida en mi rincón, burlándome de mí mismo con un consuelo rencoroso y completamente inútil. Creyendo que es imposible que un hombre inteligente se convierta en algo serio. Solo los tontos se conviertan en algo. Sí, señor, un hombre inteligente del siglo XIX debe estar y está moralmente obligado a ser ante todo un ser sin carácter; una figura inerme,un ser limitado”.

La negativa de la élite demócrata a reconocer que el poder ha sido arrebatado de manos de los ciudadanos por las corporaciones, que la Constitución y sus garantías de libertad personal han sido abolidas por decreto judicial, que las elecciones no son más que espectáculos vacíos protagonizados por las élites gobernantes, que estamos en el lado perdedor de la guerra de clases,han dejado definitivamente a los liberales hablando y actuando de formas que ya no corresponden a la realidad.

En This Age of Conformity ( 1954) Irving Howe afirma con fuerza:

“La idea de una vida dedicada a valores en una civilización comercial ha perdido gradualmente su atractivo. Y es esto, más que el abandono de un programa en particular, lo que constituye nuestra derrota. La creencia que el capitalismo es el motor inexpugnable del progreso humano se anuncia hoy a través de todos los medios de comunicación: propaganda oficial, publicidad institucional y escritos académicos de personas que, hasta hace unos años, eran sus principales oponentes”.

Las personas verdaderamente impotentes son estos intelectuales, los nuevos realistas, que adheridos al poder han renunciado a su libertad de expresión. En las ultimas décadas la relación entre la ‘riqueza’ y el ‘intelecto’ se ha pervertido.

Los intelectuales liberales han sido absorbidos por instituciones conservadoras. Han perdido no solo su rebeldía sino que dejado de funcionar como intelectuales.

La gente pueden soportar la represión de los tiranos, siempre que estos gobernantes administren y ejerzan el poder de manera efectiva. Pero la historia de la humanidad ha demostrado que una vez que los poderosos se vuelven redundantes e impotentes (pero que pretenden conservar sus privilegios) son brutalmente eliminados. Esto fue así en la Alemania de Weimar.

El historiador Fritz Stern en “The Politics of Cultural Despair” (un libro sobre el ascenso del fascismo en Alemania) escribió sobre las consecuencias del colapso del liberalismo. Stern argumentó que los alienados espiritual y políticamente, los que la sociedad ha dejado de lado, son reclutados para una política de la violencia, odios culturales y resentimientos personales.

Gran parte de esta rabia está dirigida a una élite liberal que mientras habla “que siente tu dolor”, en realidad nos esta vendiendo.

Los fascistas surgieron en Alemania escribe Stern “porque la vida burguesa, el manchesterismo, el parlamento, los partidos, el liberalismo era en apariencia la fuente de todos los sufrimientos. Era un resentimiento por la soledad; era una nueva fe, una nueva comunidad de creyentes, un mundo con estándares fijos y sin dudas, una nueva religión nacional que prometía unir a todos los alemanes. Todo esto, el liberalismo lo niega. Por lo tanto, odiaban el liberalismo, lo culpaban de convertir al pueblo alemán desarraigado de su pasado, de su imaginario y de su fe”.

Estamos en eso. En Estados Unidos el sistema de atención médica tiene fines de lucro, esta diseñado para ganar dinero, no para cuidar a los enfermos, no está equipado para manejar una crisis de salud nacional. Las corporaciones de atención médica han pasado el ultimo tiempo fusionándose para cerrar hospitales para aumentar sus ingresos. La mitad de los trabajadores de primera línea siguen sin ser beneficiarios de una paga por enfermedad y unos 43 millones de estadounidenses han perdido su seguro médico.

Una pandemia sin atención médica universal (que Biden y los demócratas no tienen la intención de establecer) continuará creciendo descontroladamente. Para cuando la pandemia se apague o una vacuna esté disponible, cientos de miles, quizás millones, de estadounidenses habrán muerto.

Disturbios inevitables

Las últimas estadísticas revelan que el daño al mercado laboral de Estados Unidos causado por la pandemia sigue siendo profundo.

Las consecuencias económicas de la pandemia, el subempleo crónico y el desempleo: (cerca del 20 por ciento cuando se incluyen aquellos que han dejado de buscar trabajo) nos traerá una depresión diferente a todo lo que hemos visto desde la década de 1930.

El hambre en los hogares ya se ha triplicado. La porción de niños estadounidenses que no comen lo suficiente es 14 veces mayor que el año pasado. Los bancos de alimentos están desbordados. La moratoria sobre ejecuciones hipotecarias y desalojos se ha levantado mientras más de 30 millones de estadounidenses enfrentan la perspectiva de ser arrojados a la calle.

No queda ningún control sobre el poder corporativo. El inevitable malestar social hará que el estado, sin importar quién esté en la Casa Blanca, utilice sus tres principales instrumentos de control social – la vigilancia generalizada, la policía militarizada y la cárcel. Este poder sin control es respaldado por un sistema legal que rutinariamente revoca el hábeas corpus y el debido proceso, aplastando despiadadamente a la disidencia.

Las personas de color, los inmigrantes y los musulmanes serán culpados y atacados por nuestros fascistas nativos ante el declive de la nación. Los pocos que continúen desafiando al poder denunciando los crímenes del Estado corporativo y del Imperio serán silenciados.

La esterilidad de la clase liberal seguirá alimentado el sentimiento de traición que tienen casi la mitad de los estadounidenses que votaron por uno de los presidentes más vulgares, racistas, ineptos y corruptos de la historia de Estados Unidos: Donald Trump.

Una tiranía estadounidense, vestida con el barniz ideológico de un fascismo cristianizado, al parecer definirá el inevitable descenso del imperio que camina hacia la irrelevancia histórica.

Vea además:

Elecciones presidenciales en Estados Unidos 2020: ¿Por qué Trump perdió la reelección?

(Tomado de Observatorio de la crisis)

Se han publicado 22 comentarios



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  • Armando dijo:

    No puedo estar más en desacuerdo con lo planteado en este artículo....esto no es un periodismo imparcial...el autor se rige por defender cierta posición política tal pareciera que lo redactó un político en vez de un periodista

    • Amaya dijo:

      Pues es una radiografía excelente de la pudredumbre de la sociedad capitalista y la de Estados Unidos como "modelo" por eso ratificamos que en Cuba JAMAS habrá cabida para semejante "modelo" el "ejemplo" democratico del imperio está haciendo agua y va camino al total desprestigio con Trumpeta de protagonista de esta película

    • J dijo:

      Hace mucho que ando buscando eso: un periodismo imparcial. Si tiene alguna referencia. Pero es extraño porque siempre va a ver algo que incline la balanza para algún lado. El decidir que está en lo cierto pienso que depende más de el estudio y análisis de la situación que del periodismo

    • Pedro dijo:

      El periodismo de opinión no es imparcial. Refleja la posición ideológica del autor o del medio en que publica.

      • Jose Diaz dijo:

        No hay imparcialidad. Hay opinión personal que siempre estará hacia un bando ideológico. Es por la formación académica obtenida y su creencia religiosa.

    • Andrey dijo:

      ¿Y usted cree en verdad en el periodismo imparcial? Eso no existe; existe el periodismo objetivo; pero ¿imparcial? Los periodistas imparciales son meros instrumentos de una maquinaria mucho más grande que invisibiliza la crudeza de un sistema-mundo capitalista que destruye al ser humano. Este hombre no es político, es un periodista objetivo; pero que no maquilla los hechos para ser imparcial y digerido por los medios de desinformación globales. Tiene su punto de vista y argumenta contundentemente; será difícil que alguien pueda replicar con demostraciones contrarias a lo que él escribe. A usted no le gusta; menos le gustará a los que el menciona; no está de acuerdo con esa fea y apocalíptica realidad que el periodista nos visibiliza para todos; para amigos, enemigos y desconocidos. ¿Su posición política? No lo sé; pero de lo que sí es seguro; su preocupación por lo que ocurre en EUA es profunda; y para nada desea que se vuelva realidad en el futuro lo que el expone.
      De entre esos periodistas no imparciales recuerdo ahora a Jon Reed...

  • José Antonio Quintana Veiga dijo:

    Ojalá que por lo menos los norteamericanos que saben leer, lean este articulo. Ojalá que nuestros dirigentes lo lean y comprendan, una vez por todas, que Cuba está por su cuenta y riesgo, que tenemos que preservar, al precio que sea, nuestra independencia y soberanía (en todo). El peligro, para nosotros, de que ese país se dehaga está en la emigración inversa (de los cubanos) que tendremos que admitir sí o sí. Ojalá esto sea una exageración apocalíptica, pero aun así, hay que prepararse para lo peor.

  • GSM dijo:

    Gracias cubadebate por este muy excelente articulo

  • RZI dijo:

    Sinceramente la democracia en EE.UU,va en declive, cuando vi a los medios d comunicación censurar al actual presidente, me quedé sin palabras, jamás pensé ver semejante ultraje a la libertad d expresión .

    • Andrey dijo:

      Es el cuento que siempre nos han hecho... Que en EUA impera la libertad de expresión... Realmente impera la libertad de los medios privados de desinformación. ¿A cubadebate; la mesa redonda y otros medios cubanos no las bloquean en las redes sociales cada vez que les da la gana? Eso es la libertad de esos medios que responden por supuesto a los intereses de oligarquias, no a la libre expresión de los pueblos...
      Ahora nada de qué sorprenderse; a pesar de que más de 70 000 000 de estadounidenses votaron por Trump; los poderosos no lo quieren como presidente, y nada; que la libertad de expresión para Trump ha acabado...

  • RobertoGG dijo:

    Excelente artículo.

  • irais dijo:

    Acabo de leer el articulo, quede muy impresionado por el claro y profundo, pero breve analisis que hace el autor, que por supuesto es un gran conocedor de su sociedad, que representa a la intelectualidad alarmada y preocupada por el rumbo de los gobiernos y politica de su pais, incluso haciendo una comparacion de lo que paso en Alemania hace casi ya un siglo. El autor tiene razon.
    Yo, hace unos meses tambien desde mi humilde intelecto dije algo de eso en esta misma plaza, pero claro, que no con la profundidad que Chris lo ha hecho.
    El mundo ya conoce los hechos del siglo pasado, esperemos que la gran mayoria de los terricolas no permitamos que aquello vuelva a suceder.

  • Miguel Toirac dijo:

    En mi opinión es un excelente articulo, bien mesurado, analítico, razonado y pensado. Es bueno aprender a leerlo. La democracia capitalista se acabo, si es que existió. El viejo sueño de algunos sobre el paraíso capitalista, debe habersele deshecho porque la practica es el criterio de la verdad. Ese ilustre país es el estado fallido que ellos le achacan a nosotros, los vulnerables.

  • J dijo:

    Lo más alarmante de la situación de EEUU hoy en día es su semejanza con la Alemania nazi de hace menos de un siglo.
    Hace varios años que grandes personalidades vienen comparando la forma de poder de Trump con la de Hitler. La única diferencia a mi entender es que por suerte Hitler no contaba con el poder que posee hoy en día el señor Trump.
    Ojala este mal se consuma internamente y no afecte al resto del mundo pero debido a la importancia que cobra el país norteamericano lo veo muy dificil.
    Si creo que esta situación puede ser importante para que EEUU siga perdiendo influencia a nivel internacional, puede ser aprovechado por las otras grandes potencias para ir desplazando a un imperio que lejos de querer cambiar cada día es más dañino para la vida en la tierra

  • tomyone dijo:

    Excelente enfoque el de esta autor , una clase de liberalismo ejemplar , nadie gobierna en USA , solo los rocos, el club Bildenberg recomienda , la industria militar pone el denrao y los demas a observar como se desarrolla el show mediatico, la democracia no existe, no alli en ningun lugar , es una burbuja que manipula es establishems y lo demas es mas de lo mismo, ojala lo leen muchas porque manejado asi es mas potable, ese club al que me refiero es parecido a equipo que describe Susan George en " el informe lugano" , realidad ficcion que esclarece mas que un diplomado el Harvard sobre que es el capitalismo y como ha organizado su perpetuacion en la tierra, saludos y gracias por publicar semejante escrito

  • rebelde dijo:

    Estos últimos días del gobierno de Trump son sumamente peligrosos. Un tipo como él, rodeado de dinosaurios frustados, en medio de la perreta por la derrota son capaces de emprender una agresión contra Venezuela, contra Irán, contra Cuba, con el único fin de entregarle a Biden varios conflictos y la situación internacional en llamas, lo que no le permitiría ocuparse de temas domésticos, ni de desmontar las medidas que Trump y su equipo de gobierno orquestaron. Es muy llamativo que haya despedido al secretario de defensa, es posible que lo haya llamado a dar su opinión sobre una agresión a Venezuela con la ayuda de Colombia y Brasil y el secretario se haya negado o haya puesto obstáculos. Hay que estar alerta, porque le quedan un montón de días en los que sigue siendo presidente de la mayor potencia militar del planeta y este cerdo amarillo es capaz de cualquier cosa. Quiere complicarle la vida a Biden y los demócratas para demostrar que no sirven para gobernar el país, que él es el tipo duro y se vuelva a presentar en 2024.

  • Rolandomg dijo:

    Buen articulo, se agravan los puntos negros hacia la caida del imperio. existe un mundo de contradicciones que los oportunistas de derecha aprovechan para socabar los valores y principios de una nacion, que por imperfecta que sea los tiene.

  • Jorge Luis dijo:

    D.S.A. o The DIVIDED STATES of AMERICA están declinando pero no en su ocaso. Vendrá otro Trump
    Llevará el país al fascismo será derrotado pues la propia configuración étnica ĺe impedirá el Triunfo total . Quizás otra guerra secesionista. Y mientras más cerca estén del ocaso serán más peligrosos.
    No sé puede ser tan naive y pensar que llego al final. Un reciente artículo dice que la revolución no se hizo para parir ratones, pero tenemos el Granero vacío por los muchos que comen de ella. Eso sí debe ser el centro de nuestro pensamiento luchar contra la plaga de oportunistas y ladrones que se están comiendo al país.

  • Pedro dijo:

    Por favor, arreglen la falta de ortografía en esta frase:
    La élite liberal a cogobernado con un partido político...
    No tengo intención de que publiquen mi comentario. Solamente me gustaría que hicieran esa corrección. Lo hice notar más temprano y no lo tuvieron en cuenta

  • Agradecido dijo:

    Un análisis muy exacto del momento actual que vive la sociedad estadounidense donde puede observarse un parecido histórico al nacimiento del nazismo en Alemania y las nefastas consecuencias para la humanidad ,acrecentado por peligros mayores hoy.

  • Dr. Dani Villalón dijo:

    Ota Ola, qué es de la vida del payaso ese!!!! Qué dice ahora?

  • Andrés dijo:

    El bravo Chris Hedges, preclaro como siempre. Coincido absolutamente con todos sus argumentos.

    Efectivamente, la popularidad de Trump es en gran medida el resultado de la ira de la clase trabajadora contra el establishment demócrata de corte neoliberal, que la ha abandonado amargamente, y después la ha acusado de inculta, poco educada y de deplorables. Es una respuesta típicamente fascista como la que se dio con Hitler o Mussolini, los cuales también tuvieron un serio apoyo entre una gran parte de la clase trabajadora, y por razones similares.

    Esta caja de Pandora, como bien menciona Hedges, puede barrer de un plumazo el hermoso potencial que yace en el experimento norteamericano...para siempre.

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Chris Hedges

Periodista y escritor estadounidense, ganador de un Premio Pulitzer.

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