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El ritmo de la vida y la nueva normalidad

Por: Consuelo Martín
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Cuba Vs la Covid-19. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate

La vida, al menos la conocida hasta ahora, está llena de cosas “normales” con una cierta dosis de generalización no siempre válida, pero que nos hace sentir bien porque creemos que es así, es obvio, aunque en realidad ya no lo sea tanto. Entonces, nos llama a la puerta una nueva “normalidad”.

Sin previo aviso ni capacidad de anticipación, se presenta un virus desconocido con la pandemia de este siglo: la COVID-19. Una realidad que incide drásticamente en la organización de nuestras vidas y qué pasa con el ritmo. Ya no se puede bailar de la manera normal, conocida, segura… Aquí es necesario aclarar que era segura para algunos porque para otros, la inseguridad y la falta de bienestar era, y es peor aún hoy, lo que prevalecía en sus vidas, supuestamente normal.

Pero ahora, ha cambiado el ritmo de la vida. Esto es necesario durante la pandemia para poder afrontarla y evitar el contagio. Se ha enlentecido para unos o se ha vuelto muy agitado para otros, se ha llenado de nuevos aprendizajes para continuar vivos, se han aplazado planes o proyectos, se ha entristecido por no abrazarnos y se ha llenado de riesgos ante un enemigo invisible. La incertidumbre, ansiedad, frustración, temores y preocupaciones marcan otro ritmo en la vida cotidiana. Y aún en estas condiciones, es posible concebir una nueva normalidad con bienestar, si tomamos la idea de la crisis como oportunidad.

Efectivamente, este es un momento de crisis por la imposibilidad de repetir las actividades conocidas y es una puerta abierta a la oportunidad de reflexionar y transformar determinadas prácticas cotidianas. Desde una actitud activa, es importante comprender la situación actual como etapa de ruptura de ese equilibrio que nos hacía sentir como que todo estaba bien y por tanto era lo normal. Es cierto que dejan de ocurrir las cosas al ritmo en que habitualmente transcurría la vida, no logramos satisfacer nuestras necesidades en las formas cotidianas, y vivimos la situación de forma inédita, diferente a lo acostumbrado. Pero también es cierto que están apareciendo nuevas prácticas en las condiciones actuales para paliar la pandemia lo más saludables posible.

Hay un despertar al cuestionamiento y podemos tomar una decisión, nosotros somos los actores principales de nuestras vidas y la vivencia de la crisis puede girar hacia una u otra dirección. Cada persona tiene la capacidad de discernir en cada momento de su vida, sentir que es posible seguir adelante y realizar pequeñas acciones cotidianas, valorar y disfrutar los detalles, agradecer cada día estar vivos.

La carrera contra la COVID-19. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate

¿Alguna vez te has detenido a pensar en tus rutinas diarias? ¿Has valorado si podrías hacerlas de otro modo? ¿Cuántas quejas, protestas, conflictos, malestar, te alejan de lo que realmente puedes hacer para sentirte bien?

Es hora de mirar nuestros modos de pensar, sentir y actuar en una nueva normalidad. Hemos aprendido nuevas cosas por la necesidad de estar a salvo y salvarnos, las personas, las familias –dentro y fuera del país-, la sociedad toda. Y de esos aprendizajes, ¿cuáles pueden quedarse como prácticas cotidianas de bienestar?

Articulemos el ritmo de la vida cotidiana en los nuevos tiempos. La percepción de riesgo adecuada a cada circunstancia que nos toca vivir, sin dudas es pertinente para la vida. Las prácticas para el autocuidado y el cuidado de los demás, genera sensaciones de bienestar físico, mental, emocional, espiritual. Los medios de protección durante la pandemia, no solo previenen el contagio, sino son buenas prácticas a mantener como hábitos de higiene ante cualquier catarro común y en determinados puestos de trabajo. Las formas de trabajo a distancia que han resultado eficientes, las articulaciones para un mejor transporte público, las búsquedas de soluciones público-privadas para satisfacer necesidades de la población, el comercio electrónico y la entrega a domicilio, las formas de comunicación del gobierno y la retroalimentación de la ciudadanía, el fortalecimiento del papel de las instituciones, los servicios profesionales y el ejercicio del arte, sin dudas son buenas prácticas de bienestar para estar-bien, en la nueva normalidad de nuestras vidas cotidianas.

A un ritmo de progreso consciente seguiremos y trabajemos duro para lograrlo, porque -como dice Albert Einstein- quien supera la crisis, se supera a sí mismo, sin quedar ‘superado’.

Por último, e igualmente importante, es compartir algunos recursos psicosociales para el análisis crítico de la vida cotidiana. Es posible reflexionar, discernir y actuar acorde con las buenas prácticas que queremos para la nueva normalidad en ciernes.

¿Qué podemos hacer? Emplear el diálogo y la escucha en positivo, lo que conduce a soluciones y no a problemas. Desear más el asumir desafíos que una vida sin conflictos, desarrolla la capacidad de resiliencia. Concebir las contradicciones como oportunidad, potencia la creatividad y el progreso. Entender la tolerancia como respeto a la expresión de las diferencias, forja bases sólidas para fortalecer la unidad. Asumir los roles como un ejercicio de autoridad más que de poder, acarrea la responsabilidad personal y social. Acordar con claridad las dimensiones de tiempo, tarea y territorio, favorece la eficiencia grupal, institucional, asociativa, gubernamental. Sentir que somos responsables de nuestra propia vida, irradia la convicción de ser agentes activos para la transformación personal, familiar y social. Tener el coraje de explorar y aplicar a la realidad interior, transfiere la innovación a la realidad exterior. Desatar toda forma de cooperación en los cimientos, inspira deseos de construir realidades diferentes. Puede lograrlo cada persona, podemos lograrlo como país.

Si tratas a los demás con cariño, exigencia y contención, ten por seguro que será amor lo que recibas de vuelta. Si te tratas a ti con respeto, los demás también te respetarán. Cuando ya sea posible reintegrarnos a las actividades –en la etapa poscovid-, al entrar a un sitio con una sonrisa, es muy probable que recibamos más de una mirada que asiente, agradece y comparte su alegría. La vida tendrá su ritmo y una nueva normalidad que advierte prosperidad.

Se han publicado 9 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • universidad dijo:

    Debemos cuidarnos como es debido, pensar en nuestras familias y nuestros adyacentes. Tenemos que buscar los alimentos, aseo personal porque hay que hacerlo cumpliendose con lo establecido y el que no cumpla se le debe requerir y tomar las medidas. Pero es de suma importancia el peligro que hay afuera y el turismo es preocupante. Aunque lleguemos a no tener corona virus en nuestro pais a todos los trabajadores y no trabajadores nos preocupa si se deja entrar un solo turista.

    • Ibelises dijo:

      Pienso lo mismo
      Para todo hay tiempo
      Lo más importante ahora es pensar en nuestras vidas y seres queridos ....

  • rolo dijo:

    Indudablemente, va a haber un antes y un despues del coronavirus

    • mechanicalwolf9999 dijo:

      es verdad, pero no me gusta nada eso de "nueva normalidad" que plantean muchos paises.

  • JorgeSS dijo:

    La normalidad va a ser relativa. Falta todavía, poco pero falta.

  • Erlinda Flor Leyva Peña. dijo:

    Hablando de normalidad...
    No es cierto que Suecia ha pasado a la normalidad o que haya suspendido parte del aislamiento social de algunos tipos de poblaciòn y escuelas.
    No es cierto. Lo he confirmado yo misma personalmente hablando cara a cara con persona que vive en Suecia actualmente. Cuando vayan a dar informaciòn de Europa no pueden referirse a todos por igual. Suecia mantiene sus medidas con mucha CIENCIA y respeto al ser humano y la salud.

  • Erlinda Flor Leyva Peña. dijo:

    Aclaraciòn.
    En Suecia NO han suspendido las medidas de aislamiento social.

  • Ariel Pulido Álvarez dijo:

    Hay que cambiar la mentalidad y darse cuenta que tenemos que aprender a vivir con esto, como con el dengue, el sida o el sika que en su momento tanto asustó. La vida sigue, para que siga hay que producir, la economía ha de seguir adelante. Cuba no es Estados Unidos ha tomado las medidas debidas y los números dicen que fue acertado, pero no puede encerrarse en una ostra, porque la divisa no cae del aire. Confío en como el gobierno restaurará la economía, con las medidas debidas incluyendo el turismo. Repito hay que adaptarse al Coronavirus.

    • Malena dijo:

      Y usted no trabaja para el turismo? Se imagina un guía de turismo encerrado en una guagua con un grupo de turistas la cantidad que usted desee... Acabados de llegar de cualquier parte del mundo y darle un city tour por toda la Habana o para provincia. Y luego regresar a su casa con dinero.... Wuaoooooo Si habrá economía pero y la tranquilidad?

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