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Aprender y enseñar la historia, un reto para la emancipación

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Foto: ICIC Juan Marinello.

El día primero de febrero tuvo lugar la clausura del evento “La ciencia histórica entre la enseñanza y la investigación: experiencias actuales en Brasil y Cuba” organizado por Pedro Alexander Cubas Hernández; Iacy Maia Mata (Universidade Federal da Bahia) y Yeisa Beatriz Sarduy Herrera, en el Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello (Icic).

El encuentro inició el martes, 29 de enero de 2019, con las palabras inaugurales de Elena Socarrás de la Fuente, directora del Icic, quien recalcó la importancia de conocer la historia para la construcción de naciones fuertes que puedan enfrentar los embates de la ideología colonizadora y gestionar un desarrollo participativo e inclusivo:

“En naciones como la nuestra, cultura y nación son procesos inseparables de permanente construcción, no podemos concebir procesos de desarrollo ajenos a las personas, a sus sentimientos, actitudes, valores, prácticas cotidianas, identidades. Como tampoco podemos generar procesos de transformación social sin que necesariamente ocurran transformaciones en las subjetividades individuales y sociales”.

Por otro lado, Alejandro Gumá Ruiz homenajeó a Fernando Martínez Heredia, como guía para muchos estudiantes e intelectuales que aprendieron con él a apreciar una historia rica y compleja además de potenciar en ellos la necesidad de seguirla construyendo. En este sentido el joven investigador expresó:

“Si asumimos bien las ideas que pasó la vida defendiendo, no haremos de ellas el fijador de un retrato suyo, el salvoconducto de algún capítulo de tesis, o la cita sin vocación, a la postre, traicionera. Si las asumimos bien tendremos que crearles instrumentos, sin confundir al instrumento con la idea; conducirlos, sin semejar la conducción con el monólogo; y desarrollarlos para que sigan dando de sí”.

Como parte del encuentro sesionó el panel “La Escuela de Historia y su riqueza de saberes para formar historiadores”, moderado por la Dra. Yoana Hernández Suárez del Instituto Cubano de Historia. Es este espacio, el Dr. Arturo Sorhegui D’ Mares, la Dra.Carmen Almodóvar Muñoz, el M. Sc. Enrique López Oliva y el Dr. Julio César González Pagés, desde sus experiencias como profesores universitarios, analizaron las metodologías para formar futuros investigadores y formadores, además de la necesidad de aprovechar al estudiantado como fuerza de trabajo cualificada para integrarse en grandes investigaciones.

La mañana del miércoles estuvo dedicada a los que contaron la historia de uno de los segmentos más desfavorecidos de la población tanto en Cuba como en Brasil. El Dr. Pedro A. Cubas Hernández de la Universidade Federal de Mato Grosso (UFMT) habló sobre la impronta de Carmen Montejo Arrechea en la investigación de la negritud en Cuba, su historia, identidades y subjetividades.

El panel “Los desafíos actuales de la ciencia histórica en Brasil”, moderado por Rafael Acosta de Arriba se centró en las contradicciones, retos y desafíos para construir, enseñar e investigar una historia que abarque a todos los sujetos en un país tan marcado por las contradicciones entre las tendencias neoliberales y movimientos emancipadores. En este sentido sobresalió la desventaja que tienen aquellas historias que centran su mirada en los segmentos de poblaciones negras en desventaja, pues sus subjetividades aún permanecen silenciadas o están contadas desde el prisma del colonizador. Para esto, el debate contó con la presencia de los académicos Dra. Flávia Mateus Rios (Universidade Federal de Fluminense), Dra. Iacy Maia Mata (Universidade Federal da Bahia), Dr. Matheus Gato de Jesus (Universidade de São Paulo) y Dr. Robério Santos Souza (Universidade Estadual da Bahia).

La tarde estuvo dedicada al patrimonio histórico y cultural con un panel moderado por Carlos Venegas Fornaris. El tópico estuvo enriquecido con los criterios de los doctores María Victoria Guevara Erra (Colegio Universitario San Gerónimo), Michael González Sánchez (Oficina del Historiador de la Ciudad), Pablo Riaño San Marful (Oficina del Historiador de la Ciudad) e Iván Vázquez (Archivo Nacional de Cuba). Resaltó en el intercambioel papel del patrimonio inmaterial en el rescate de tradiciones, modos de hacer y prácticas culturales que robustecen la identidad de los pueblos en ese nexo constante entre pasado, presente y futuro. En este aspecto se destacó el trabajo de las instituciones cubanas para mantener la gestión patrimonial como una prioridad en la agenda cultural del país.

El jueves inició con una conferencia del Dr. Yoel Cordoví Núñez,  Vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba dedicada al prestigioso profesor cubano Oscar Loyola Vega. En las palabras se destacó su compromiso con la Universidad de la Habana, que posibilitó la formación de muchas generaciones de historiadores a quienes Loyola marcó con su rigor académico y su referente como intelectual sólido a seguir.

Seguidamente se expusieron varias experiencias en la enseñanza de la historia entre Cuba y Brasil. Los doctores María de los Ángeles Meriño, Caridad Massón Sena, Julio César Hernández y Pedro A. Cubas se centraron en los desafíos que tienen ambos países para hacer visible una historia compleja, abarcadora que no reniegue ni silencie ningún sujeto, identidad o segmento poblacional. Sobresalieron diferencias de aspecto metodológico en ambos países en cuando a disciplinas académicas y formas de entender la historiografía.

En el cierre Rodrigo Espina Prieto, Vicedirector de Investigaciones del ICIC Juan Marinello se refirió a la importancia de poner en común experiencias múltiples en la enseñanza de una materia tan necesaria como la historia. Además señaló como reto esencial conquistar a los jóvenes desde sus códigos de comunicación, con el empleo certero de las TICs para hacerlos sentir parte de una historia que también les converge a ellos.

Al finalizar el evento Pedro Alexander Cubas Hernández, quien anteriormente fuera investigador del Icic, concluyó respondiendo algunas preguntas con criterios que se sustentan sobre la experiencia de enseñar historia tanto en Cuba como en Brasil.

Con respecto a las jerarquías de contenidos que se establecen para las asignaturas de Historia en los planes de estudio y las formas de impartirlael pedagogo afirmó:

“Quien es investigador y profesor siempre tiene el desafío de elegir, pero hay que tener en cuenta que la Historia no es un bloque. Creo que el reto principal es impartir una asignatura en la cual nuestros alumnos se sientan partícipe. No basta con traerle elementos del mundo greco-latino, norteamericano o de África del sur. Si ese estudiante que, en el caso de mi universidad, procede de un universo humilde, excluido y estigmatizado, no siente porqué está aquí.

“Es necesario que él sepa que puede hacer la diferencia con su talento, y, además de conocer del mundo greco-latino esté al tanto de su región y como se conecta con el estado, y con el mundo. Son varias formas de enseñar una historia más dinámica que cautive al estudiante.

“En Cuba, hay muchos contenidos marcados en la importancia del latinoamericanismo y el antimperialismo. Pero cuando vamos a enseñar es primordial mostrar como ese tipo de tendencias se van actualizando. Pues no es lo mismo el imperialismo del 70 con Jimmy Carter, que los 80 con Ronald Reagan, o los 90 con Bush hijo, incluso en esta era post Obama, conDonladTrump que marca también una época de giro hacia las derechas.

“Es todo un desafío, porque la historia no es monolítica. Por tanto, no se puede ir a un aula a hacer panfletos, y lo más importante, hacer sentir a ese estudiante como un sujeto histórico, y esa intersubjetividad con el profesor no debe faltar en un salón de clases”.

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  • Eduardo González S. dijo:

    Compañero Rubén: La Historia no es ciertamente, monolítica. Lo monolítico en Cuba es la tendencia a edulcorarla en la producción de libros del tiempo reciente. Y eso está haciendo un daño inmenso. Cumplí misiones en Angola en tres ocasiones. Mi ESCUADRÓN Y OTROS RELATOS (Editora Política, 2017), si tiene méritos, el más alto en mi opinión, ha sido que lo rechazaron en todas las editoriales adonde lo llevé, incluso cinco años antes lo había rechazado la misma EP y vio la luz después de nueve o diez años de pelea. Esa parcialidad que nos corroe cuando queremos politizar todo, esa descripción del combatiente cubano como un mirlo blanco, casi un Rambo caribeño, ese adversario al que se le pinta sin ninguna virtud humana y lo etiquetamos siempre como cobarde, nos destruye el intento de que sea conocida la Historia en su verdadera significación y alcances. Y la que sale, no está balanceada. Por eso afirmo que el Testimonio es la Cenicienta del mundo editorial cubano. Esos con derecho a veto en la casas editoriales (que quizás no han sentido nunca un proyectil pasarle pegadito) no se dan cuenta que al publicar un libro donde se degrada al adversario, más aún, a ese que vencimos, están degradando nuestra propia historia. ¿Es tan difícil entender eso? Nuestras editoriales siguen empecinadas en publicar verdades con una condición: que sean simpáticas. Pero la guerra de simpática no tiene "NC". Una verdad presente en mi libro que no cumple con ese requisito es que en Angola derribaron aviones volados por cubanos la UNITA, Sudáfrica, la SWAPO, las FAPLA y las FAR. De mi escuadrón perdí tres aviones por ese "fuego amigo"(?), dos pilotos murieron. No sería delicado de mi parte mencionar santos pero en una editorial me dijeron que esa era una verdad dañina y lo rechazaron. Volar la misión más sencilla allí, era muy riesgoso. Ni siquiera el hecho de que ninguno de nosotros se negó a volar significó nada para esos "corruptores de estilo". Este es solo un ejemplo (hay más) y el libro portaba demasiadas púas para ser aceptado. Hoy afirmo que el Director de esa casa editorial, compañero Santiago Dórquez, fue muy valiente por lo que le estaré eternamente agradecido.

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