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El Nueva York de Martí y su vigencia en el corazón del pueblo

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Estatua ecuestre de José Martí en Nueva York. Foto: Ismael Francisco.

Hoy temprano fui a Nueva York por motivos de trabajo y aproveché para visitar (bajo la pertinaz llovizna invernal) el monumento ecuestre a José Martí en el Parque Central de esa ciudad, cuya réplica será inaugurada en La Habana el próximo domingo en ocasión del aniversario 165 de su nacimiento. Impresionante estatua del Apóstol de la Independencia dando su vida por la Patria. Al ver el monumento me asaltaron algunas preguntas:

  • ¿Cómo era Nueva York en tiempos de Martí?
  • ¿Es esta estatua ecuestre el único monumento al Apóstol en el área metropolitana neoyorquina?
  • ¿Qué representan estos monumentos para el estadounidense común que los ve?

Nueva York era ya una gran ciudad al arribo de Jose Martí el 3 de enero de 1880, ligeramente mayor de un millón de habitantes. No representaba, como lo hace hoy, una de las ciudades más descollantes del planeta. En aquella época era la ciudad mayor de las Américas, claro está, por debajo de Londres o París, y estaba a un nivel casi comparable con Berlín, Roma, Moscú, San Petersburgo o Viena.

Era, eso sí, la ciudad de mayor crecimiento demográfico, tanto que veinte años más tarde sobrepasaba ampliamente los tres millones de habitantes. Junto a un telúrico crecimiento económico y la formación de enormes fortunas, las vicisitudes de los trabajadores eran muy grandes y dolorosas. Las fábricas empleaban 220 mil trabajadores. A muchos de ellos, extenuados hasta la desesperación, les pagaban muy poco. Por dondequiera se veían enfermedades, pobreza y violencia. Varias de las barriadas de Nueva York estaban entre las más violentas del mundo.

Frente a la urbanización galopante de Manhattan, se alzaron muchas voces para reclamar la creación de un espacio verde, a imagen del Bosque de Boulogne en París o de Hyde Park, en Londres. Entre quienes reclamaban la habilitación de un parque se encontraba el paisajista Andrew Jackson Downing y escritores como George Bancroft y Washington Irving. El poeta y periodista del New Evening Post, William Cullen Bryant, quien era una de las personas a favor del proyecto, exigía la necesidad de que la municipalidad abriera un parque:

“Un gran parque, un verdadero parque que, para la sana diversión del pueblo, lo aleje del alcohol, del juego y de los vicios, para educar en las buenas maneras y en el orden”.

Frederick Law Olmsted, uno de los proyectistas el Parque Central de Nueva York. Foto: Tomada de Chicago Architecture Foundation.

En 1857, se organizó un concurso para diseñar los planos del Parque Central, el cual fue ganado por el proyecto del Greensward Plan, elaborado por el escritor Frederick Law Olmsted y el arquitecto británico Calvert Vaux. El parque fue terminado en 1873, luego de trece años de trabajo y se convirtió desde su inauguración en uno de los lugares de parada obligatoria de la gran ciudad. Es donde está situada la magnífica estatua de Jose Martí.

También en la segunda mitad del siglo XIX se inauguraron la mayor parte de instituciones culturales de Nueva York (El Museo Metropolitano de Arte en 1870, El Teatro Metropolitano de la Opera 1883, el Museo Americano de Historia Natural en 1877, La Biblioteca Pública de New York en 1895, el Museo de Brooklyn  en 1895-1915) y nuevas infraestructuras, como el puente de Brooklyn, terminado en 1883 y aun impactante hoy día.

Asimismo, aparecieron universidades: la Universidad de Nueva York (1831), el City College of New York (1847). Por su parte, la Universidad de Columbia, fundada en el siglo XVIII, se diversificó al abrir una escuela de derecho (1858) y una escuela de ciencias políticas (1880).

Surgieron periódicos de gran tirada diaria como el New York Herald Tribune (1833), el New York Times (1851), y The Sun (1833).

Esa era la metrópoli a la que llegó nuestro Apóstol, en el gélido invierno de 1879 -1880, una asombrosa y desigual ciudad capitalista, eminentemente de población blanca europea, con muchísima clase obrera y una cantidad importante de inmigrantes con pensamiento anti-capitalista. Era el mayor prototipo fuera de Europa del naciente imperialismo; como la describió M. Gorki: “la ciudad del diablo amarillo”.

En Nueva York, Martí aprendió más del mundo, vio el peligro de los EE.UU. para la libertad y el desarrollo de América Latina, observó de cerca el padecimiento de la clase obrera, de los inmigrantes. El Apóstol de Cuba comprendió la necesidad de un partido revolucionario unido para la libertad de la Isla, tuvo una época de completa catarsis, purificación y perfeccionamiento de su intelecto y pensamiento político.

La estatua ecuestre de Jose Martí no es el único monumento al prócer cubano en la metrópoli neoyorquina. También existen monumentos en Elizabeth (New Jersey, pero dentro del área metro de Nueva York) y en West New York.

Jose Martí tiene numerosos bustos y estatuas esparcidas a lo largo y ancho de los EE.UU.: New Orleans, Cayo Hueso, Ybor City (Tampa), Miami, Los Ángeles, entre otras muchas ciudades que honran al gran patriota cubano.

He podido hablar con muchos estadounidenses acerca de Jose Martí. Todos lo conocen, la mayoría lo menciona como “un héroe”, otros como “un gran patriota”, algunos como “un excelso poeta y escritor”, lo que es completamente verdad. El Apóstol era todo eso y mucho más. En los EE.UU., donde no hay necesariamente un gran conocimiento de la historia de otros países, Jose Martí es ampliamente conocido y admirado.

La marcha de las antorchas en La Habana el sábado 27 de enero y la inauguración oficial de la estatua ecuestre de Jose Martí cabalgando a Baconao con rumbo a la inmortalidad, que tendrá lugar el 28 de enero en el parque “13 de Marzo”, es el meritorio homenaje para el más grande de los cubanos.

Es, también, una manifestación de la hermandad de los pueblos de Cuba y de los EE.UU. Por mucho que quieran destruir esa amistad y acabar con un Cuba soberana los ultraderechistas de la Casa Blanca y sus menguantes adláteres de Miami, ellos serán una minoría olvidada por la historia, la misma historia en la que Martí cabalgará siempre glorioso, al frente de las legiones de los cubanos de bien.

Réplica de la estatua ecuestre del Héroe Nacional cubano José Martí, obra de la artista estadounidense Anna Hyatt Huntington, en el Parque Plaza 13 de Marzo. Foto: Omara García/ ACN.

Busto de José Martí en West New York (Nueva Jersey). Foto: Wally Gobetz/ Cuba Nuestra.

Se han publicado 21 comentarios



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  • Agradecido dijo:

    Gracias Maestro por este intresante articulo, como todos los que usted escribe, sobrio culto y equilibrado. Bienvenido a nuestra Patria para ser testigo de tan relevante hecho
    Mis saludos y respetos

  • Adonis D ángeles dijo:

    Gracias, por traernos un artículo como este de nuestro maestro y sus pasos por ese gigante. Muy oportuno en estos días donde olvidar debería ser prohibido. Lograr que no pase desapercibido su legado y su pensamiento encumbrado por un tiempo, donde paz quiere decir guerra, y justicia quiere decir, lo que quiere decir, es nuestra misión. Hacerlo revivir en sus ideas sería el más noble culto a su memoria, y una deuda que traemos con la patria, porque si una vez Roma se llamó Graco, y America se llamó Bolívar, nadie dude que cuba se llamará siempre Martí.

    Muchas gracias, es usted un cubano de los que necesitamos se multipliquen en esa gran nación, donde una vez el maestro nos vindicó con enorme pureza y gallardía.

  • Eduardo Ortega dijo:

    Muchas gracias compañero José R. Oro por esta interesante crónica. Hace un tiempo tuve la oportunidad de leer un artículo en National Geographic sobre el Parque Central; las fotos eran impresionantes y el relato muy interesante. Hoy Ud nos lleva de la mano para mostrarnos los lugares donde estuvo nuestro José Martí en esa ciudad y las formas en que el Pueblo de los EEUU le rinde homenaje. Gracias. SALUDOS!

  • Andrés dijo:

    Muy bien este artículo amigo José.

  • Luis A. Montero Cabrera dijo:

    Muchas gracias por este excelente artículo. Le devuelvo admiración. Un fuerte abrazo.

  • Ing.Luis Enrique Fuentes Salas dijo:

    Infinitas gracias colega por tan excelente articulo, como Ud. nos tiene acostumbrados, importante para que se conozca que la estancia de nuestro Apostol de la libertad de Cuba en la “Gran Manzana” le sirvio para observar y perfeccionar su visión del futuro de nuestra querida Patria y su poderoso vecino.

  • Yohandi dijo:

    Sin palabras, excelente articulo sobre nuestro Marti

  • Pioneer dijo:

    Excelente articulo profesor un honor leerle, sobre todo en estos tiempos donde Martí no es indispensable, un abrazo cubano como muy bien Ud. dice y que el pensamiento Martiano nos ilumine siempre.

    • sachiel dijo:

      Disculpame: “nos es”, no “no es”… En estos tiempos, hay que andar con premura, pero con pausa en las cuestiones de peso para no errar. Saludos miles.

      • El buril dijo:

        sachiel: Es obvio que a Pioneer se le escapó esa “s”, pero todo el mundo ha captado sin desviación alguna su mensaje, las personas prudentes y sensibles como nos ha enseñado Martí, precisamente sabemos obviar tal detalle en aras del bien común. Mis saludos.

    • Pioneer dijo:

      Gracias Sachiel por la aclaración, pero solo lo perverso huele perversidad en algo tan común en mis comentarios, que “El buril” brillantemente desentraño sin dificultades y no se preocupe que tengo en bálsamo en la derecha, pero no se me ha caído la espada de la Izquierda y soy Zurdo.

  • El buril dijo:

    Jose R Oro: Es importante conocer de primera mano, ya que usted vive y radica allá, disfrutar el hecho de que nuestro Apóstol es ampliamente conocido y admirado, precisamente afirma usted por norteamericanos o sea estadounidenses, unos lo comentan y admiran cómo héroe, otros como patriota y otros como poeta y escritor y es verdad, Martí fue todo eso, hubo de hacer hasta una traducción de una novela (Ramona). Esperaba en su artículo que abundara acerca de los autores del monumento ecuestre, y bustos sobre Martí, precisamente allí en Estados Unidos, en NY. Me ha levantado la curiosidad sobre el asunto y preguntaré a un hermano arquitecto o quizás usted pueda abundar sobre elllo. Gracias por su artículo.

  • cdmc dijo:

    Gracias Oro, Oro es lo que usted ha escrito hoy para nosotros, nuestro maestro extraordinario y eternamente elocuente está vigilante y generoso al tanto de su pueblo, de su educación y su cultura multiplicándose a través de crónicas como estas. El 26 de enero de 1895 en Nueva York, en Patria, decía, quien cumple goza, y en sus años viejos siente y trasmite la fuerza de la juventud, no hay más viejos que los egoístas, el egoísta es dañino, enfermizo, envidioso, desdichado y cobarde
    Saludos cordiales.

  • jorge gonzalez dijo:

    Gracias, por tan ilustrativo e histórico artículo, que une a todos los martianos, cubanos o no de cualquier lugar del mundo donde se encuentren. Cuando un ser humano observa la luna o el sol que nos alumbra todos los días sin pedir nada a cambio, todos nos damos cuenta que las fronteras fueron inventadas por el egoísmo humano y, que todos los seres humanos de este todavía planeta azul, que por derecho natural nos pertenece a todos, independientemente del estatus religioso, político, cultural y social. Todos somos hijos por naturaleza de la misma Eva, la bíblica y la genética. ¿No somos entonces realmente todos iguales, porque establecer abismos en la naturaleza humana?.
    Soy optimista y profundamente soñador y pienso que muy pronto las cosas cambiaran en este mundo, por lógica, por necesidad, y por el deseo casi unánime, consciente, inteligente y sabio; de la única especie capaz de revertir el daño causado a la naturaleza y a otros seres humanos desposeídos y más débiles de este mundo. Nuestra Madre Naturaleza es por demás nuestra casa común y, todos somos naturaleza, estamos estrechamente relacionados, y somos dependientes de ella, ¡cuidémosla!. Todo lo que nuestra madre creación nos dio, debe ser compartido armónicamente, con un comercio mutuamente ventajoso y una producción de bienes y servicios, en una economía de paz, equilibrio y armonía entre todos los seres humanos y el medio ambiente.
    Un día para un cubano de la isla, visitar el Parque Central de New York y observar el original de esa magnífica estatua de José Martí y, visitar otros monumentos y lugares donde dejara su huella el apóstol. Sera lo mismo que para un cubano americano o para un norteamericano, visitar la copia en el Parque 13 de Marzo en Cuba, u otros lugares por donde transitara Martí. Sera muy sencillo y simple de lograr, como toda gran verdad: solo sacando un boleto para un avión o un barco pero, mas sencillo aún será llegar a grandes acuerdos sentados en la mesa de negociaciones en un dialogo de paz, y respeto mutuo donde todos seremos vencedores y grandes ganadores; ambos gobiernos solo esteran beneficiando y representando el derecho-deseo mayoritario-democrático y casi absoluto de terminal por siempre, la confrontación entre ambos pueblos ¨Paz en la tierra y en el cielo gloria¨.
    Muchas Gracias.

  • Andrés Nuñez dijo:

    Fue en Nueva York donde José Martí pudo palpar el crecimiento económico y tecnológico de los Estados Unidos así como la tendencia política de esa gran nación de convertirse en el imperio más poderoso del mundo. Como escritor y cronista de su tiempo Martí supo plasmar cada detalle de los avances científicos que se iban implementando de forma tal que los países de Nuestra América pudieran tener conocimiento de ellos y así incentivar su implementación en sus atrasadas economías. En el ámbito político alertó de las ansias expansionistas del imperio sobre esos países y se formó en él su ideal antiimperialista y latinoamericanista

  • Yurisleydis dijo:

    Para todos los pioneros y docentes del S/I Conrado Benítez del municipio de Esmeralda ha sido un orgullo rendir honor a José Martí en la jornada desde el matutino , en las clases y en las áreas po momentos por sus virtudes , por su ejemplo conmoedor y por ser para todos los hombres del mundo el más noble ejemplo y el más puro de los guías.

  • Yanara dijo:

    Los pioneros y trabajadores del S/I Conrado Benítez García del municipio Esmeralda saben reconocer a José Martí como un gran ejemplo de sacrificio heroísmo, como uno de los hombres, más nobles, valerosos y sabios que hayan existido. Sabemos que por nuestra libertad consagró su vida y por ella murió.

  • german m gonzalez dijo:

    Nuestro Apóstol con solo 16 años es condenado a prisión en Cuba. En 1871 es deportado a España; en 1875 llega a México, luego de un breve paso por París y Nueva York, a partir de ahí reside en tierras aztecas, hasta que cae en desgracia con el gobierno de Porfirio Díaz; reside en Guatemala y Venezuela de donde debe irse por disgustar a los dictadores de turno, y un breve período en Cuba hasta su segundo destierro. En total doce años sufriendo prisión, destierros, rupturas materiales y espirituales. Pecado: expresar su pensamiento. Enemigo: la intolerancia.
    Desde 1882 reside –salvo breves viajes- en Nueva York. En ese tiempo consolida la monumental obra por muchos considerada el mayor acontecimiento cultural de América Latina en el Siglo XIX y mantiene febril actividad política en pos de su objetivo vital: la independencia de su Patria. En sus colaboraciones para medios hispanoamericanos se conforman las “Escenas norteamericanas”, ahí ofrece una visión de la vida estadounidense de la época consecuente con lo que él mismo enunciara:
    Para conocer un pueblo se le ha de estudiar en todos sus aspectos y expresiones: ¡en sus elementos, en sus tendencias, en sus apóstoles, en sus poetas y en sus bandidos! (1)
    Martí reconoce los méritos de esta nación, la más grande de cuantas erigió jamás la libertad en su artículo “Vindicación de Cuba” (2) y seguidamente esclarece: Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cuttíng. Así coincide con los estadounidenses que veneran a su Presidente leñador y desdeñan al otro personaje.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Excelente artículo del cubadebatiente José R, Oro, quien resultó el número uno en comentarios en Cubadebate en el 2017. Pero no solo por la cantidad sino por la calidad de sus contribuciones. Para quienes llevamos a Martí en mente y corazón es un valioso regalo el que nos hace Oro. Los cubanos que han vivido fuera de Cuba o que lo siguen haciendo sin dejar de sentirse cubanos en pensamiento y acción merecen nuestro agradecimiento. Oro es uno de ellos y de los buenos. Gracias amigo, te deseo una feliz estancia en nuestra Cuba.

  • Alina dijo:

    Garcias por darnos a conocer una parte de la historia de américa, que es tan rica, conocer de New York tierra que acogió a nuestro apostol. Maravilloso artículo. Es bueno saber que otras personas del continente rinden hiomenaje y conocen a nuestro apostol.

  • abelboca dijo:

    ¡Estoy esperando el monumento al Comandante en Jefe en la Plaza de la Revolución “José Martí”!

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José R. Oro

José R. Oro

Ingeniero cubano residente en los Estados Unidos.

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