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Che, Memorial de joya mayor

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El Che sigue naciendo en Santa Clara, desde la piedra viva y junto a la tropa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

El Che sigue naciendo en Santa Clara, desde la piedra viva y junto a la tropa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

A ese Che que “no está inerte”, como alertó Cintio Vitier, lanzo la mirada. Es una carga diferente, y de otro tipo. Repienso cuánto representa en Cuba y el mundo el radiante instante que ubica al guerrillero internacionalista entre nosotros.

Propongo adentrarlo en una perspectiva incomparable. Son múltiples las argumentaciones para sostener acontecimientos a partir de criterios de un arquitecto involucrado con hechos precisos de la Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara. Desde el centro de la Isla el recinto abierto fue culminado en junio de 1987 y se inauguró el miércoles 28 de diciembre del siguiente año.

Era la idea de Fidel, en lo que respecta a un escenario histórico de concentración popular. Así lo expuso el sábado 1 de agosto de 1964 en  tránsito por Santa Clara. Nadie imaginó lo que vendría después, y que “los ojos incerrables de Che”, como describió Mario Benedetti, sigan aquí.

A medio siglo de la caída en combate del Comandante Guevara en Bolivia, y a dos décadas, este 17 de octubre, de su regreso a la ciudad, junto al Destacamento de Refuerzo, retomo la emoción. Tiene fundamentos no narrados antes, y desembocan en el Memorial, lugar donde reposan, en selva húmeda y tableteos de fusilerías, las huestes internacionalistas.

Vienen esos pormenores de la elocuencia de Jorge Cao Campo, uno de los arquitectos que junto a Blanca Hernández, intervino en momentos decisivos de lo que hoy apreciamos en tradición latiente.

Detalle de los pisos de lajas durante la fase constructiva. Foto: Vanguardia / Cortesía Jorge Cao Campo

Detalle de los pisos de lajas durante la fase constructiva. Foto: Vanguardia / Cortesía Jorge Cao Campo

—Desde las imprescindibles dimensiones, ¿quién los convoca a ustedes?, pregunto a Cao Campo, el permanente interlocutor.

Blanca comenzó en 1985. Un monumento al Che es la necesidad de hacer más relevante aún al guerrillero y su aporte  a la Batalla de Santa Clara y al triunfo de la Revolución.

“Delarra pensó colocar una escultura del Che en diferentes partes de la ciudad, siempre vinculadas con la Batalla. Un lugar principal pudo ser la loma del Capiro, elevación de mucha significación y la más alta de la localidad. Ya entre 1986 y1987 se piensa en el actual lugar, donde estaría enclavada la Plaza, reservado antes por Planificación Física como Centro Nuevo, algo así como un subcentro urbano para acoger edificaciones de servicios, culturales y político-administrativas, además de asentamiento para el desarrollo de viviendas.”

“La idea conceptual del monumento es de Delarra, pero debía ser elaborada para poder construirlo y convertirlo en una obra arquitectónica. Blanca fue seleccionada para trabajar con Delarra en esa etapa. Y aquí también incorporaron a Abilio Martín, ingeniero estructural. Ya Pedro Ruiz Nolasco, otro ingeniero, laboraba con Delarra en la solución de la estructura interior y la conformación de la escultura en bronce. «Posteriormente se incorporan los ingenieros de nuestra Empresa de Proyectos, en el diseño de viales, fundamentalmente en la Avenida de los Desfiles, que comenzaba en la circunvalante y culminaba en el estrechamiento de la calle Tristá. Y por último, comienzo yo. Es, a mediados de 1987, con el diseño de la Plaza. Aquí se inició la motivación para el enfoque integrador.”

Vista exterior de la Plaza Ernesto Che Guevara. Foto: Vanguardia / Cortesía Jorge Cao Campo

Vista exterior de la Plaza Ernesto Che Guevara. Foto: Vanguardia / Cortesía Jorge Cao Campo

“El Conjunto previsto por Planificación Física tenía tres elementos fundamentales, tres espacios diferenciados: el Monumento, la Avenida de los Desfiles, y la Plaza. No se proyectó propiamente como tal. Después, y no desde el principio, tratamos de lograr la unificación de sus componentes.”

“Metodológicamente hablando, no era esa la forma más adecuada de enfrentar el diseño de un conjunto con esa magnitud. Lo mejor era comenzar con un equipo multidisciplinario, formado  por urbanistas, arquitectos, escultores, ingenieros, y todos trabajando, concibiendo y compartiendo ideas, como grupo, aun cuando la participación colectiva tuviera mayor o menor incidencia en las etapas del proyecto.”

“Hay dos plazas anteriores, una en Holguín, y otra en Guantánamo. En la primera trabajó Delarra con la participación principal de un experimentado arquitecto, Edmundo Azze, y la otra fue resultado de un concurso, un proyecto premiado del arquitecto Rómulo Fernández y el escultor José Villa Soberón. Ambos casos, a mi modo de ver, se enfocaron debidamente.”

—En el caso particular de aquí,  ¿se tiene experiencia anterior?

—No. Es que una plaza de esta importancia, dedicada a un héroe moderno y de magnitud universal, pudiéramos decir que requería de preparación en cuanto a información, experiencias, confrontación. En cualquier lugar del mundo los especialistas hacen visitas a diferentes realizaciones de ese tipo, a obras de similar escala y relevancia, antes de comenzar el proyecto. Aquí todo fue trabajar rápido, hacer la propuesta de proyecto, como de costumbre, con bastante premura.

Líneas de dibujo en el techo del Memorial del Che y su Destacamento de Refuerzo. Foto: Vanguardia / Cortesía Jorge Cao Campo

Líneas de dibujo en el techo del Memorial del Che y su Destacamento de Refuerzo. Foto: Vanguardia / Cortesía Jorge Cao Campo

—¿Qué hacen? ¿No temen a las fallas?…

—¡Claro que sí!… Pero bueno, siempre uno busca, escudriña en revistas, videos, cualquier cosa que pueda servir en el sentido de diseñar, que es componer, dimensionar, concebir ideas y hacer la síntesis final. Y después, si cometes errores, lo que es algo común, no hay marcha atrás.

“Imagínate, hubo que estudiar mucho la escala y buscar algunos referentes, conformar ideas, ir aproximándote a lo que quieres. Mi formación urbanística y arquitectónica ayudó a moverme en las dos escalas, y desde esa perspectiva conformar una plaza de esa magnitud, además siempre recurrente a símbolos, a significados. Nos quedaba aquella molestia de las tres partes aisladas. De ahí que nos pusiéramos de acuerdo Blanca, los ingenieros viales y yo. El diseño en terrazo, con las esquemáticas figuras humanas tomadas de las manos, como representación unida, se adentraría en la Avenida, dejando sólo los carriles del centro con el límite en asfalto.”

“Eliminaríamos el contén del lado de la Plaza para obtener continuidad Plaza-Avenida. El diseño también entraría en los dos accesos al Monumento. Las aceras alrededor del Monumento tendrían las terminaciones en adocreto y césped diseñadas para la Plaza. Las escalinatas también se incorporarían a los accesos posteriores, tanto al Museo como a Protocolo y oficinas.”

“Se convirtió en un trabajo integral de exteriores. De esta forma nos parecía que lográbamos esa unidad deseada para el conjunto. Era un ejercicio de atrás para adelante. Lo que no se había hecho en un principio, tratábamos de arreglarlo al final. La Plaza en vista aérea sugiere, con sus circulaciones ortogonales y diagonales, troncos de pirámide, como expresión de la cultura precolombina americana. Es una sugerencia, un símbolo que la gente apenas conoce, pero no representa lo menos importante, porque constituye la base del trazado general.”

—Es lo que llamaríamos, ¿ideas originales?

—¡Si!, las hay, hasta en la Plaza, y no las encontramos en otras similares del país. La nuestra no es plana. El escalonamiento hacia atrás tiene un objetivo de relieve, e imprime presencia cuando no está ocupada. También cumple un objetivo funcional en caso de concentración: mientras más hacia el fondo se ubican las personas, mejor visibilidad tienen de la tribuna. Es el sentido creador que debe caracterizar la profesión por el hecho de trabajar un tema que lo exige; por la inspiración del Che, paradigma ejemplar.

“En estas obras, donde la sugerencia y el símbolo son protagonistas, la propia gente aporta originalidad en la interpretación. Es un enriquecimiento que siempre ayuda. El ingeniero búlgaro Totiu Klimentov hizo muchos aportes en su trabajo preliminar de planeamiento vertical para todo el conjunto, y en el estudio de la orientación del sol hacia el Monumento y la escultura del Che, y me dijo una vez que la Plaza le recordaba los trazados lineales de Nazca, piezas enigmáticas de los incas en Perú. Realmente nunca pensé en eso, al menos conscientemente.”

—En cuanto al Memorial, ¿qué significa?

—Es más que especial.  La presión de trabajo fue mayor. Tiene un espacio pequeño e íntimo. Blanca y yo teníamos toda la responsabilidad de concepción y diseño  y, además, estar en la obra en todo momento, hasta decidir e, incluso, participar directamente en la selección y compra de los materiales principales. Los componentes empleados debían alcanzar una función original. Piedra en las paredes semejando muros, con lajas en el piso como se conforma un camino improvisado en la selva, y madera en el falso techo con un parecido a los árboles. Incluso la iluminación, escondida, entra desde arriba puntual como los rayos de sol entre la vegetación.

“Muchos de estos elementos no fueron exactamente como los habíamos pensado inicialmente. Hubo que adaptarse, sobre todo por el escaso tiempo que teníamos. Eso sucede mucho en las obras, solo hay que estar claro en los presupuestos conceptuales, en los objetivos principales, y así lo aplicamos aquí. La madera fue una de las cosas más difíciles de obtener. El Ministerio de la Agricultura no podía garantizarnos la madera seca apropiada, y finalmente se localizó en una entidad importadora. Pudimos tener la variedad deseada, y aunque de procedencia no nacional, venía del Caribe; por tanto, existía también en nuestros bosques.”

“Tampoco las dimensiones nos permitieron lograr un efecto de contraste fuerte, más agresivo, como era nuestro deseo. Al final nos las arreglamos con adaptaciones en el diseño y una mayor variedad de color. Con los muros igualmente tuvimos que hacer ajustes. El piso de lajas fue otro elemento que generó polémicas. A algunos les pareció demasiado barato para el Che, y nosotros creíamos que cumplía su función. El Comandante Guevara, pensamos, hubiera estado de acuerdo.”

“En cuanto a su ejecución, tampoco fue fácil. Se había dejado un croquis de cómo hacerlo, con algunos cortes a las piedras para lograr cierta regularidad ortogonal, y con mortero de unión sin contraste, utilizando polvo de las lajas. A la llegada de un viaje a La Habana, me dicen: “ve a ver que están montando el piso, y me parece que no les va a gustar”.

“Efectivamente, una primera parte del piso se había colocado con las lajas en sus dimensiones naturales y con el mortero oscuro, contrastante. Se decidió levantarlo y el jefe de los albañiles echaba humo. Decía: “yo nunca he visto poner un piso de lajas como usted dice, y repetía: yo nunca… Primera vez que veo esto”. Entonces le añadí: “Bueno, pues ya estás viéndolo por primera vez. Este no es el piso de una piscina ni de la pared de una casa, y debe expresar toda la sobriedad que este espacio requiere”.”

“A partir de aquí se decidió montar los tramos de piso afuera y luego de nuestro visto bueno, acoplarlos en el lugar definitivo. Eso ocurre en cualquier obra, y más en una tan especial. Ello no le quita mérito alguno al trabajo de la pequeña brigada que venía de hacer viviendas, comenzó la obra desde cero, y con una tremenda dedicación llegó hasta su conclusión.”

“La experiencia en el Memorial es única, trascendente. A todos nos ha marcado. No solo a Blanca y a mí, sino a obreros, funcionarios y trabajadores de diferentes sectores que intervinieron en la construcción, así como en la etapa anterior de la Plaza y el Monumento. Pienso que el Memorial es la joya mayor. Todo el sentido del Conjunto se transformó a partir de su existencia, y de la presencia viva del Che. Es por eso que siempre he pensado que Memorial debe formar parte de su nombre. Ya nosotros habíamos propuesto Conjunto Monumentario-Memorial Ernesto Guevara. No nos hicieron caso. Y el nombre actual, por demás, no parece representativo de este lugar extraordinario de trascendencia internacional.”

Vista aérea de la Plaza del Che, y su concepción integradora. Foto: Vanguardia / Cortesía Jorge Cao Campo

Vista aérea de la Plaza del Che, y su concepción integradora. Foto: Vanguardia / Cortesía Jorge Cao Campo

—Durante la obra, ustedes recibían visitas. ¿Qué les decían?

—Constantemente venían, y nosotros atendíamos sus observaciones, sin desestimar la obra. “¿Y esto que quiere decir?”  “¿Y por qué esto así,  o lo otro acá?”  Por ejemplonunca se había colocado una llama eterna en interiores. Entonces, uno llegaba y llamaba la atención sobre cierta peligrosidad; otro era especialista en incendios y proponía detectores de humo, y así… esto era bastante frecuente. Pero, ¿de qué otra forma podía ser, tratándose del lugar donde reposarían definitivamente los restos del Che y sus compañeros de la guerrilla boliviana?

“Todo el mundo quería participar, incluso dejar su granito de arena. Nosotros los comprendíamos, aun cuando a veces estábamos bastante atareados en el trabajo directo y la tormenta de ideas, o la solución de algunos problemas de detalles de diseño. Y es que en aproximadamente cuatro meses, todo, como dije antes, todo, había que resolverlo casi a la vez.”

—¿De qué manera trabajaron?

—Siempre fue sobre la base del símbolo y la historia, como un intercambio del verbo y la posible transcripción gráfica, volumétrica, espacial, en ideas expresivas con el material y la técnica, y en función del superobjetivo.

También con imágenes sugerentes, que puedan convocar al concepto. Así te obligas a escribir palabras claves, frases y hasta micropoemas, como expresión sintética. Tal es el caso de “que la tristeza no me aplaste, que la muerte no me asuste”. O la impronta de la palabra consecuencia, tan importante para nosotros y explícita en esa concepción de un espacio único, donde se lograra una expresión total.

“Aun cuando los materiales en piso, paredes y techo no son iguales, color, textura y tratamiento intentan alcanzar esa unidad expresiva. Estas formas de utilización de las palabras, las frases, son fundamentales para la concepción, porque allí, en el Memorial, deseábamos pronunciar vida en contrapunto de una realidad de muerte. Alcanzar sobriedad, respeto, sin asustar o entristecer demasiado. Ahora, decir que lo logramos no es posible; jamás, porque son las personas, los participantes de ese espacio de máxima significación, quienes dicen la última palabra; son los receptores quienes expresan o exteriorizan su percepción. Y así, ellos traducen y nos brindan la verdadera concepción; nos proporcionan la aceptación y el efectivo logro de los objetivos.”

—Cao, pronto el Memorial llegará a los 20 años. ¿Cuánto reporta la vinculación emocional?

—Eso es diferente, porque cuando a un creador le dicen “yo siento esto o aquello”, incluso niños que van allí y se conmueven sin llegar a asustarse, entonces encontramos una emoción verdadera o, al menos, lo más cercano a lo que propusimos. Son esas opiniones las que retroalimentan; es un acercamiento a los presupuestos trazados.

“Una obra como esta, en su total magnitud, si se acepta, se lleva con uno por siempre. Ojalá sea así. Entonces estaremos reconfortados.”

El Memorial logró en 1999, entre otros premios, una mención especial en el segundo Salón de Arquitectura cubana, un certamen de gran calidad en el país. Considérese que es una obra pequeña que compitió con muy buenas realizaciones. La plaza también ha conquistado algunos premios nacionales. Y es otra vez el Che una inspiración fantástica. Su vida, su actitud, su obra, todo es una especial iluminación. Impulsa con peso propio, con renovada inercia, cualquier relevancia de un creador.

“Poco antes de inaugurar el Memorial, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, entonces primer secretario del Partido en Villa Clara, llegó con Melba Hernández, quien estaba acompañada por la escultora Rita Longa. La Heroína del Moncada nos dijo, con evidente emoción: “Gracias; los felicito”, y añadió: “¡ahí está el Che!; ¡ahí está su espíritu!”. Realmente nos llegó muy profundo, sobre todo porque venía de una extraordinaria mujer, luchadora revolucionaria y muy cercana al Che.”

(Tomado de Vanguardia)

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Luis Machado Ordetx

Periodista de Vanguardia

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