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Historias de Irma: “Cuando oía la emisora, veía clarito lo que estaba pasando”

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Los reporteros de la planta radial dan seguimiento a la etapa de recuperación. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

Los reporteros de la planta radial dan seguimiento a la etapa de recuperación. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

Durante 100 horas ininterrumpidas, Radio Sancti Spíritus le siguió los pasos al huracán Irma minuto a minuto.

Sentí envidia. Añoré cuando, con unas botas plásticas más altas que yo, cazaba historias en medio de la lluvia que ahogaba viviendas y cafetales en el Segundo Frente santiaguero. Eran mis años mozos en la Radio, que otro viento se llevó. Al parecer.

Hoy es viernes 8 de septiembre, y todo indica que ni vaguada ni ningún Perico de los palotes —disculpen—, trato de decir que nada se interpondrá en el camino del huracán Irma, que bojeará a Cuba a la vista de todos. Lo pronostican por Radio Sancti Spíritus.

Ahora estoy en el apartamento, y Julito (Julio Antonio Pérez), el locutor, habla como si nos mirara las caras. Orienta más que todo. “Asegure sus cosas”, recomienda, y en ese instante, protejo las ventanas hasta con el palo de la escoba. “Busque un sitio seguro para refugiarse”, advierte el conductor radial, como si presintiera que Irma no dejaría títere con cabeza.

Y porque quien no oye consejo…, bajo del quinto piso con la familia a cuestas; rumbo a la casa de mi hermana, un carro altoparlante anuncia un torrencial de medidas para asegurar vidas  y recursos económicos, y de otras orientaciones aparecidas en la Guía familiar para la protección ante ciclones tropicales, elaborada por la Defensa Civil.

A partir de esa tarde, secuestraría cada celular que pasaba por el lado. No quería la información a trasmano. Llueven los reportes periodísticos en Radio Sancti Spíritus. Hasta debajo de las piedras buscan la noticia Nicolás, en La Sierpe; Sicilia, en Taguasco; Luis René, en Yaguajay…

Al poblado norteño, arribó a media tarde el reportero Juan Carlos Castellón, no sin atar previamente los cabos de la programación de la emisora, cuya responsabilidad también asume. En los últimos suspiros de la carga del móvil, alcanzo escucharlo alrededor de las cinco de la madrugada del sábado. Las rachas del viento casi le cortan las palabras. Se encuentra a escasos kilómetros del ojo de Irma. A las afueras del edificio del Gobierno Municipal —cuartel del Consejo de Defensa Provincial—, el mundo parece acabarse. Parece no; está a punto. La radio lo describe. Lo narra Juan Carlos, quien no tocaría cama alguna en dos noches. Él está de cuerpo presente allí; mas, otro huracán le ronda la cabeza: el destino de su familia, de la emisora.

Desde el 7 de septiembre a las 2:00 p.m. hasta el día 11 a las 6:00 p.m., la programación de la estación provincial trastocaría su cotidianidad y, por ende, la del colectivo —liderado por Luis Ramón González, director del sistema radial en el territorio—, que me traslada en el tiempo a la cobertura excepcional de junio del 2002, cuando las aguas de la presa Lebrije querían sepultar Jatibonico.

La Radio demostró su vitalidad en épocas de contingencia. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

La Radio demostró su vitalidad en épocas de contingencia. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

Esas vivencias reporteriles no las vivió Mairelys Valdivia Díaz. La edad no le daba para tanto. Mientras difunde los estragos de Irma en Sancti Spíritus a través de su cuenta en Facebook, recibe un mensaje por el chat de Gerardo Hernández, uno de los Cinco, preocupado por los daños ocasionados en el caserío El Capricho, en los Olivos, en fin, en la provincia, desde donde varios coterráneos cruzaban cartas con él durante su prisión en Estados Unidos.

Del intercambio por Facebook me enteraría luego. Ahora lo que oigo, gracias al radio de una vecina, es el diálogo entre Mairelys y Gerardo, quien asegura que de Irma nos repondremos, pues hemos resistido el peor de los meteoros, “un huracán estacionario que ha estado sobre Cuba por más de medio siglo”. Son pasadas las once de la noche del sábado, y tengo los ojos más abiertos que una lechuza.

Quizás no tan abiertos como los colegas sumidos en plena brega en este minuto en la Sala de Prensa de la emisora, adonde llegó Lisandra Gómez Guerra al amanecer, bajo el diluvio. Un mensaje remitido vía celular a una agente de seguridad, de turno en la planta radial, por una mujer de Yaguajay, sacude a todos: “Mi casa se destruyó completa, a mi alrededor no quedó nada”.

“Ello nos estremeció”, dice Lisandra. Desde ahí, buscar  noticias devino obsesión. Oscar, Elsa, Sicilia, Félix, Cristóbal y Mayito, encabezados por Maricela y unidos a los colegas de los municipios, sentaron cátedra de noticiabilidad, como los colegas de CentroVisión.

En la Redacción, algunos convirtieron el sofá en cama; otros brindaron las suyas en casa, finalizada la sesión de reporteo. Ambiente de hermandad, reinante, además, entre directivos, locutores, directores de programas, asesores, realizadores de sonido, redactores, personal de la técnica y administrativo, choferes…, quienes compartieron lo mismo un trago de café, que un pedazo de yuca, hervida en una cocina improvisada.

“Irma nos unió más”, comenta la locutora Mairelys Delgado Sánchez. Para ella, “la emisora fue la luz en la oscuridad”. Lo certifica hasta como oyente, y la imagino en la madrugada, sin electricidad en su hogar, con el celular en la mano y los audífonos puestos, atenta a su radio.

“No salimos del aire ni un segundo”, se precia en señalar Yeris del Sauzal Francisco. Apenas amainó el ciclón, no cesó de cazar historias; pero ninguna la conmocionó tanto como la de aquella madre en Llanadas Abajo, Yaguajay, que barría el local que le prestaron para cobijarse junto a su hijo de tres años: “Perdí mi casa, la ropa y hasta las teteras del niño”.

En Colón, Sancti Spíritus, no corrió similar suerte la vivienda de Eduarda Estévez. Si a esta espirituana la oyeran quienes vaticinan el fin apocalíptico de la Radio, quedarían pasmados: “Usted dirá que estoy loca, pero cuando oía la emisora, yo veía clarito, clarito, lo que estaba pasando”.

No pocas historias de vida sacaron al aire los periodistas espirituanos. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

No pocas historias de vida sacaron al aire los periodistas espirituanos. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

El equipo de reporteros también sobresalió en las redes sociales. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

El equipo de reporteros también sobresalió en las redes sociales. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

Esta cobertura radial estuvo precedida por otras memorables. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

Esta cobertura radial estuvo precedida por otras memorables. Foto: Vicente Brito/ Escambray.

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Cuéntanos tu historia del huracán Irma

Se han publicado 7 comentarios



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  • KGS dijo:

    HAY QUIENES POR AHÍ SE LLENAM LA BOCA HABLANDO MAL DE LOS MEDIOS CUBANOS, GRACIAS A ELLOS EL NUMERO DE MUERTOS POR IRMA NO FUE MAYOR. EN SSPTUS NO HUBO FELICIDADES A ESA EMISORA. BUEN ARTICULO

  • José Miguel Vázquez dijo:

    El ejemplo dado por Radio Sancti Sporitus es el mismo que dieron otras emisoras del país, todas consagradas a informar al pueblo ante la falta de fluido eléctrico en muchas partes. Aprovecho la ocasión para decir que el papel de la radio cubana está más que demostrado en este tipo de fenómeno y quizá en otros que pudieran venir, pero es necesario observar esto:
    NO todos los celulares en el pais captan las emisoras de radio.
    Es necesario pues generalizar la comercialización a precios módicos de radios portátiles de baterias para que la población cuente al menos con uno en cada casa.
    Cuando la TV no llegue, ahi estará la radio.
    Les pongo un ejemplo.
    Aqui en Radio 26 en Matanzas, cuando no había corriente eléctrica transmitimos una programación especial en función de dar amplia informacion al pueblo, por las noches a las 8pm retransmitiamos el Noticiero Nacional de la TV, de esa forma a través de la radio nuestra poblacion escucha aun sin electricidad los partes meteorológicos y las explicaciones que daba el Dr Rubiera y otros de sus colegas.
    Moraleja: Hay que tener radios, bajarles el precio en las tiendas ( los hay hasta de 33 CUC) y eso es un disparate.
    Esta es una experiencia y Raúl lo dijo bien claro de este huracán hay que tomar las experiencias para estar mejor preparados en otras ocasiones.

    • JPP dijo:

      Estoy totalmente de acuerdo con Jose Miguel, es necsario poder contar con un radio portatil, pues al desconectarse la electrticidad, medio que quedamos desorientados, dije medio porque se podia oir Radio reloj por el 168 de los telefonos fijos, pero eso era arriesgado pues te incomunicabas con la familia y allegados y no todos tiene un telefono fijo, lo necesario es un radio de pilas, ah y que le bajen los prcios.
      Gracias

  • Humberto dijo:

    Un merecido reconocimiento al actuar de la prensa espirituana, en general, y al desempeño de la radio en esta provincia del centro de Cuba. Estoy seguro que refleja también el accionar de los medios en el país en tiempos de huracán.

  • Darlenys dijo:

    MIS SALUDOS A LOS PERIODISTAS DE RADIO SANCTI SPIRITUS Y AL RESTO DE LAS EMISORAS DE ESA PROVINCIA. FELICIDADES A TODOS LOS PERIODISTAS CUBANOS POR EL TRABAJO REALIZADO.

  • abel.bosa dijo:

    Radio Rebelde –como emisora de alcance nacional– mantuvo una magnífica cobertura informativa, pues se conectaba con cada uno de sus corresponsales en las provincias. Gracias a esa emisora pude mantenerme actualizado. Soy del municipio de Florida, provincia de Camagüey..

  • Luis dijo:

    Lo único que en los medios se ha hablado muy poco de Caibarién que fue más afectado que Mayabeque y Matanzas……lamentable

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Enrique Ojito

Enrique Ojito

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