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Los símbolos nacionales y la guerra cultural

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Foto tomada de cubaperiodistas.cu

“En la batalla de símbolos que se está librando participa una multitud de cubanas y cubanos que sienten una profunda emoción al cantar el himno nacional –como el atleta premiado que lo entona llorando–, o portan, veneran, pintan, saludan a la bandera de la estrella solitaria. “Foto tomada de cubaperiodistas.cu

Desde hace varios meses –y estimulado por un incidente bochornoso—está presente en el conjunto de medios que circulan en la actualidad cubana un debate acerca de la utilización en espacios públicos de nuestros símbolos nacionales, la bandera de Estados Unidos y las implicaciones que advierten los participantes en el debate. Esto es muy positivo, porque ayuda a defender y exaltar el patriotismo en la coyuntura peligrosa que estamos viviendo e invita a definirse en un terreno que es favorable a la patria, en un momento en que el curso cotidiano incluye muchas cosas en las que no es necesario definirse, que resultan desfavorables a la patria y la sociedad que construimos a partir de 1959.

Como en tantos otros campos y problemas, pudiera producirse en este una división entre élites y masa de la población. La cuestión expresada en los símbolos nacionales tiene una larga data –siglo y medio–, e implica una cultura acumulada que desde el inicio hasta hoy le aporta al mismo tiempo una fuerza descomunal, una gran complejidad y aspectos que han sido y pueden volver a ser conflictivos. Desde hace tres décadas vengo publicando mis criterios sobre ese decurso histórico y sus expresiones contemporáneas, y no me repetiré aquí. Solo reitero que la explosión libertaria y de poder revolucionario combinados que se desató hace casi sesenta años logró –entre tantas victorias– deslegitimar y disminuir a fondo las divisiones cubanas entre élites y masa, y resulta vital que no permitamos que hoy se vuelvan a levantar.

En torno a la cuestión de estos símbolos existen actualmente reacciones y opiniones diversas que no creen referirse a problemas trascendentales. Más vale no tacharlas de superficiales, ni sentirse solamente heridos ante lo fenoménico. También pueden crearse confusiones involuntarias, porque las ideologías que se van instalando en clases y sectores sociales no se basan en la malicia, ni en intenciones y reflexiones. Es imprescindible interesar a la formidable conciencia política que posee el pueblo cubano en cuanto a lo que significa esta cuestión, para que la resuelva.

Es preciso aclarar que estamos ante dos problemas diferentes: el del uso y la regulación de los símbolos identificados como nacionales, y el de la batalla cultural decisiva entre el socialismo y el capitalismo que se está librando en la Cuba actual. [1] Trataré de sintetizar aspectos, comenzando por el primer problema.

La ley que rige la utilización de esos símbolos puede ser muy rígida, pero nadie le ha hecho caso nunca a esa rigidez, y el pueblo ha expresado su patriotismo de todas las formas y con todas las acciones que ha estimado conveniente. El canon patriótico popular de uso de los símbolos nacionales tiene otras reglas que son diferentes a las legales, y más legítimas que estas, porque tiene su fundamento en la conciencia colectiva, los sentimientos, las costumbres y las tradiciones que lleva íntimamente cada persona consigo, desde que comienza a descubrirlos y asumirlos de niño hasta la muerte.

En la batalla de símbolos que se está librando participa una multitud de cubanas y cubanos que sienten una profunda emoción al cantar el himno nacional –como el atleta premiado que lo entona llorando–, o portan, veneran, pintan, saludan a la bandera de la estrella solitaria. Participan los que tienen a Martí como el padre tutelar de esta nación, que nos enseñó las cuestiones esenciales y nos brindó su talento, su proyecto y su vida, le tienen devoción y lo representan, aunque lo hagan con más unción que arte. Y los que siguen a Maceo porque supo trasmutar la guapería en heroísmo, renunciar al mérito propio por la causa y presidir la familia que murió por Cuba. Participa el que se tatúa al Che en su cuerpo, el que siente orgullo de ser cubano y el travesti vestido con la bandera en la obra de teatro político hecha por jóvenes.

Es un error poner las precisiones y discusiones sobre la ley en un lugar importante, en medio de la tremenda pelea de símbolos que ya estamos viviendo. Sería otra de esas discusiones que pueden ser largas o abstrusas, pero le interesan a muy poca gente y no sirven de mucho.

La ley debe servir, con claridad y sencillez, para defender lo que sería el hábito externo del patriotismo, frente al avance galopante de la mercantilización que está envileciendo tantas cosas, y para ayudar a hacer acertadas y efectivas las expresiones populares y oficiales del patriotismo. Hay que sacarla de la fría prosa y la convocatoria semestral de la Asamblea Nacional. Los medios de comunicación y el sistema educacional deben divulgarla –insisto, divulgarla–, como un auxiliar más del patriotismo, ayudándose con algunas narraciones emotivas y unos cuantos datos que casi nadie conoce, que sean ajenos unas u otros a los clichés tan repetidos que no mueven a nadie y provocan aburrimiento o rechazo.

Paso a la función de los símbolos en la batalla cultural, que en la fase actual de Cuba es la principal.

Será muy positivo si podemos analizar cada aspecto diferente del problema, teniendo siempre en cuenta que no existen así, sino como parte de un todo; que existen mezclados, en conflicto o en paralelo con los demás aspectos y problemas de su propio ámbito, pero sobre todo con otras características de la sociedad cubana actual. Habría que elaborar una comprensión del conjunto de la cuestión de los símbolos nacionales en función del complejo y doble conflicto actual, entre capitalismo y socialismo y entre Cuba socialista y Estados Unidos. Y atender también a los condicionamientos a que someten a la cuestión las corrientes culturales principales del mundo actual.

En cuanto a esto último, gana cada vez más terreno a escala mundial la homogeneización de opiniones, valoraciones, creencias firmes, modas, representaciones y valores que son inducidos por el sistema imperialista mediante su colosal aparato cultural-ideológico. Una de sus líneas generales más importantes es lograr que disminuyan en la población de la mayoría del planeta –la que fue colonizada– la identidad, el nacionalismo, el patriotismo y sus relaciones con las resistencias y las revoluciones de liberación, avances formidables que se establecieron y fueron tan grandes durante el siglo XX. La neutralización y el desmontaje de los símbolos ligados a esos avances es, por tanto, una de sus tareas principales. Es obvio que ese trabajo trata de ser más eficaz hacia los jóvenes, que están más lejos de las jornadas y los procesos del siglo XX. Si logran que les salga bien, la victoria imperialista será mucho mayor, porque se generalizará el desconocimiento y el olvido de aquel mundo de libertad, justicia social y soberanía, y les será más fácil implantar el mundo ideal y sensible correspondiente a su dominación.

En vez de desconcertarnos con las anécdotas terribles de ignorancias de jóvenes en este campo, y de que se extiendan las creencias en mentiras y aberraciones que son difundidas dentro de la masa creciente de medios que no controlamos, hay que desarrollar ofensivas –no ripostas– de educación patriótica y socialista bien hechas, atractivas y eficaces, exigir y lograr la participación de los medios nuestros que deben implicarse en esas ofensivas y la eliminación de las actuaciones y omisiones que se opongan a ellas o las debiliten, y organizar atinadas campañas de condena y desprestigio de los aspectos burdos o menos disimulados del sistema cultural-ideológico imperialista.

Pero lo esencial es que partamos de que en lo interno a Cuba está lo decisivo en la batalla de los símbolos.

Los niños pequeños y los alumnos de primaria aprenden a sentir el patriotismo y venerar los símbolos. Confluyen en ese logro la enorme tradición cubana que les llega desde las familias y en la escuela, por la cual pasa el universo infantil, el esfuerzo de sus maestros, los actos escolares. Desde hace más de un siglo el patriotismo ha tenido una amplia presencia en su socialización, y la Revolución multiplicó las acciones, los vehículos y las actitudes positivas en esa asunción más temprana del patriotismo. La fractura viene poco después.

Hay que actuar mucho y bien en la formación de los adolescentes y jóvenes, porque ahí se unen la deficiente calidad de la educación secundaria y la avalancha de materiales ajenos o desfavorables al patriotismo nacional que cae sobre ellos, en una etapa de la vida en la que el ser humano experimenta una multitud de cambios, motivaciones e influencias. El peso de la familia disminuye en esa etapa, es insuficiente el trabajo o la influencia en ellos de instituciones y organizaciones de la Revolución, y se topan cada vez más con diferencias sociales, porque ellas han venido creciendo. Esas diferencias impactan su sensibilidad y su comprensión de la sociedad cubana, llegan a obligar a una parte de los adolescentes y jóvenes a hacer elecciones y renuncias, y tienden a sectorializarlos y disgregarlos.

Sin embargo, no debemos conformarnos con generalizaciones superficiales, ya sean triunfalistas o pesimistas. Es imprescindible analizar y llegar a conocer la situación, con rigor y con honestidad. Esto nos permitirá, por ejemplo, encontrar muchos miles de jóvenes en disímiles situaciones y de diferentes sectores, a lo largo del país, que se identifican con el patriotismo popular de justicia social, o que lo harían si se representan que eso es necesario. Qué los motiva, cómo lo entienden, cómo lo formulan, merece estudio más que preocupación. Y es posible que los más conscientes no parezcan muy tentados a decir lo dicho, hacer siempre lo que se espera ni hacer mucho caso a los consejos. Las generaciones que emprendieron las revoluciones que ha vivido Cuba tenían esos mismos rasgos.

Por su parte, la creciente conservatización de nuestra sociedad no incluye un chovinismo cubano, sino más bien la imitación de modelos extranjeros. Ponerse al día con los consumos materiales e ideales, hacer lo que se espera que uno haga, alternar, ocupar un lugar social determinado, no privilegia lo nacional, sino lo “de afuera”, y Estados Unidos tendrá cada vez más presencia en esto. Pero no se trata de una subestimación abierta de lo propio, como experimentaban los colonizados hasta el siglo pasado: ahora viene envuelta en su disfraz neocolonial. Lo que abunda es una supuesta comprensión de que las naciones y lo nacional no tienen tanta importancia, y que la vida cotidiana, la diversidad de identidades e inclinaciones humanas y sociales de los individuos, gran parte de las preocupaciones y las ideas sobre el medio ambiente, la vida cívica y otras cuestiones se pueden y se deben compartir sin ninguna reserva por las personas de “todas” las naciones.

Detrás está la estrategia imperialista de desnacionalización de la población de la mayoría de las naciones, para desarmarlas y dominarlas más fácilmente, pero este peligro mortal no es objeto de polémicas políticas ni ideológicas. Los comportamientos desarmantes parecen algo natural, “normal”, y pueden llevar a considerar anticuado, obcecado y hasta cavernícola al que insiste en fastidiosos discursos políticos.

Permítanme usar un material de hace dos meses para añadir criterios acerca de los símbolos. En los pueblos que han logrado avanzar en la lucha contra el colonialismo que el capitalismo le ha impuesto a la mayoría del planeta, numerosos aspectos de su universo simbólico adquieren una importancia excepcional. Son fuerzas inmensas con las que cuentan, muy superiores a sus escasas fuerzas materiales, porque son capaces de promover la emoción, exaltar los valores y guiar la actuación hasta cotas de esfuerzos, incluso de abnegación, heroísmo y sacrificios, que serían imposibles sin ellas, y propician triunfos que pueden ser asombrosos. Al mismo tiempo, esos símbolos son el santo y seña cívico de una comunidad nacional, las canciones, las telas, los nombres, los lugares que identifican y reúnen a las hijas y los hijos de un pueblo orgulloso de su historia.

Por eso los símbolos cubanos son hoy también un frente en la guerra cultural. Pero lo que a mi juicio será decisivo es si enfrentaremos o no nuestros problemas fundamentales como revolucionarios cubanos socialistas, con la mayor participación real que sea posible en cada caso, con honestidad ante los datos de los problemas, la apelación al consenso y la creatividad de los implicados, la mayor flexibilidad táctica y el más férreo apego a los principios.

Hay que defender y difundir la causa del patriotismo socialista, la hija de la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, hay que hacer conciencia y movilizar, hay que vivir y compartir las emociones y los sentimientos, las ideas y las actuaciones que han llevado a este pueblo a ser admirado en el mundo. Los símbolos nacionales no son cosas fijas que deben ser honradas según un recetario establecido, son algo que no vive por sí, sino cuando lo hacemos vivir. Son una relación íntima de cada uno y del pueblo entero con una dimensión que las personas revolucionarias y la nación liberada convirtieron en algo entrañable. Son la campana de La Demajagua de hoy, que apuesta a un futuro de libertad, soberanía y justicia social.

[1] Por cierto, vengo utilizando el concepto de guerra cultural y alertando en público acerca de ella desde hace más de veinte años. Ver “Anticapitalismo y problemas de la hegemonía”, de febrero de 1997, en Fernando Martínez Heredia, En el horno de los 90. Edición 2005, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005, pp.242-245.

Se han publicado 18 comentarios



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  • Luis dijo:

    No estoy en el grupo de las élites , que Ud. refiere, pero como cubano, que se formó , con un profundo amor por las ideas de Martí y Fidel, veo con preocupación , como los símbolos patrios son utilizados en lugares y prendas inapropiadas.Pienso que en esta gran batalla ideológica, tenemos que enseñarle a niños y jóvenes , como deben respetarse los símbolos patrios, y las reglas para su uso.Otros que se ocupen los suyos.

  • Lucía dijo:

    Profesor, su artículo tiene claridad meridiana en el análisis de este fenómeno que preocupa a tantos cubanos. Particularmente, yo veo el uso indiscriminado de símbolos foráneos como desarraigo. Gracias.

  • Jorge dijo:

    Admiro a Eusebio Leal, PERO con todo el respeto que siento hacia él, el artículo suyo acerca de los símbolos nacionales me pareció que no se correspondía con su forma de pensar siempre tan avanzada y desprovista de prejuicios.

    Coincido con Martínez Heredia, la ley es muy rígida y por tanto (por ley de la vida) muy pocos la cumplen. Y la solución (en mi opinión) no es ahora arremeter contra la gente sino cambiar lo que se ha demostrado que no funciona, que es la ley.

    ¿Por qué una ley tiene que prohibir que se hagan pullovers con la bandera? Y otra pregunta muy buena: ¿dónde los cubanos que amamos nuestra Patria podemos adquirir una bandera cubana para ponerla en el balcón? ¿O es que nadie ha visto cómo se ha disminuido notablemente las banderas en los balcones cuando hay una fecha patria? Si no las van a vender, que hagan una asignación por CDR a razón de 1 badera por casa.

    SI QUEREMOS QUE LOS JÓVENES SIENTAN ORGULLO POR SU BANDERA, LO PRIMERO ES QUE TIENEN QUE VERLA.

  • LaVerdadPorDelante dijo:

    Simplemente me parece fundamentalismo politico o extremo-izquierdismo el considerar los simbolos patrios como algo tan sagrado que no pueda ir en forma de prenda de vestir, solo porque a alguien del ala dura del PCC le moleste. Hay que recordar las cientos de miles de banderitas cubanas de papel pisoteadas, enfangadas y maltrechas luego de 10 años de Tribunas Abiertas, ¿o esas no son tambien una instancia del atributo nacional? Debemos ser consistentes en el discurso…Punto

  • Jorge dijo:

    Se me olvidó un aspecto importante en el comentario anterior:

    Martínez Heredia pide que no nos enfrasquemos en una discusión sobre la ley, porque el uso que se da a los símbolos es lo más importante. Puedo estar de acuerdo, PERO NO ES TAN FÁCIL, estimado profesor. Cada vez que alguien quiere frenar algún “uso” saca a relucir la ley y Usted comprenderá que batallar contra algo que es ley sería caer en una ilegalidad. Esa batalla casi nadie la puede ganar. Hay que pensar en eso, porque estamos desprotegiendo a los que “usan” los símbolos con cariño, con patriotismo, pero fuera de lo que establece la ley. Es peligroso. Y gracias a Cubadebate por permitir el debate.

  • ernesto bou dijo:

    la labor del enemigo nos esta poniendo en serios aprietos

    • Manuel Mercado dijo:

      LA PATRIA NO ESTA NI ESTARA NUNCA EN VENTA PARA SER ENTREGADA COMO OVEJA AL MATADERO AL IMPERIO DEL NORTE REVUELTO Y BRUTAL Y QUIEN INTENTE LLEVAR A CABO ESA OBRA DE DESTRUCCION Y MUERTE DEBE DE SER SENALADO CON PELOS Y SENALES EN TODOS LOS MEDIOS DE DIFUSION EXISTENTES EN LA ISLA TODOS LOS DIAS,TODAS LAS HORAS, MINUTOS Y SEGUNDOS QUE ESA MANIFESTACION PUBLICA O SECRETA EXISTA, AQUI NO PUEDE HABER DUDAS Y VACILACIONES, EL MOMENTO ES DE VIDA O MUERTE EN ESTA LUCHA DE IDEAS Y PRINCIPIOS, O EL PAIS Y EL PUEBLO CUBANO DE A PIE TRIUNFA Y DERROTA TODAS Y CADA UNA DE LAS MANIOBRAS DEL IMPERIO O TODOS PERECEREMOS EN UN HOLOCAUSTO DE INIMAGINABLES PROPORCIONES.

      Excelente articulo sobre lo que esta tratando de lograr el senor Premio de la Guerra con sus recientes y maquivelicas relaciones diplomatica con Cuba, es cierto el poder del consumismo, las teorias de la buena vida, el lujo, los autos, los viajes y el copia y pega del sistema corrupto, deleznable y destructor del sistema capitalista en el mundo y especificamente en los Estados Unidos de America ha hecho que algunos jovenes busquen una mejor vida en ese pais y sistema, olvidando lo que el pais, el pueblo, el gobierno de los historicos y la historia de Cuba hicieron por ellos para que fuesen hombres dignos, honrados, honestos y luchadores por el pueblo cubano de a pie y no esclavos asalariados del capitalismo en busca de una supuesta vida mejor en lo material olvidando el pais, el pueblo de a pie lo hermoso y digno que es vivir en Cuba, aun cuando tengamos dificultades, carencias, necesidades,sufrimientos, corruptos, ladrones, trapicheros y mercenarios pagados y no pagados que se han trazado el plan imperial de destrruirnos como proceso revolucionario, marxista y martiano y con ello hacer que lo logrado se disuelva en sangre cubana, derramada en la defensa de los mas puro y ejemplar que tenemos, la constrruccion de una sociedad justa y equitativa para todos y cada uno de los cubanos de a pie.

      Hoy por hoy existen elementos en el pais, que utilizando los medios alternativos de la internet, estan tratano de llevar a los jovenes al holocausto capitalista de sus jovenes vidas, y todo por un simple pedazo del consumismo, la riqueza y la buena vida que supuestamente ofrece el capitalismo en su infierno terrenal, olvidando lo que hemos formado y logrado en el patriotismo cubano de pura cepa.

      Los cubanos tenemos la obligacion y sobre todo los jovenes de llevar a cada rincon del pais, el respeto por nuestros simbolos patrios, por nuestra ejemplar y bella historia de luchas y sacrificios, por erradicar a los mercenarios de todo tipo del actuar diario de nuestras calles, poblados y ciudades, eliminar el falso concepto de libertad de expresion y asociacion, pues con ello estan tratando de lograr un consenso que les permita crear partidos politicos para la lucha contra el pueblo cubano de a pie.

      El consumismo y todo lo que ello atrae, no es mas que una nube de acidos toxicos que terminan envenando a quien lo asume como una meta en sus vidas, puesto que durante la epoca neo-colonial en la Isla de Cuba, es decir durante la epoca de los gobiernos cubanos vendidos al Imperio, la gran mayoria de la poblacion moria de hambre, enfermedades, falta de educacion y trabajo, sin que el Imperio en esa epoca hiciese algo por entregarle a esas grandes masas de ciudadanos cubanos los derechos que estaban conculcados en la Constitucion, elemento este que era letra muerta para el 95% de los cubanos de a pie, todo esto no debe de olvidarse y si mostrarse a la juventud cubana que hoy lucha por seguir en la construccion del socialismo en la Isla, como unica solucion para una patria justa y equitativa para todos y cada uno de los cubanos.

      Todo lo que se haga en esta lucha e ideas, ideologia y patriotismo debe de considerar como no suficiente para garantizar que podamos grabar con fuego y sangre en la conciencia de los jovenes, la necesidad de la continuidad de lo logrado en Enero 1 de 1959, si esto lo tenemos en cuenta en todos los ambitos de la sociedad cubana y sin cansancio, con prisa y seriedad en lo que decimos y hacemos se lograra que el Imperio del Norte Revuelto y Brutal no pueda lograr destruirnos, a pesar del exodo de algunos jovenes que no supieron asimilar el valor de los logrado hasta hoy por el pueblo cubano de a pie, con sus sacrificios de siglo y medio, con sus heroes y martires que nos estan llamando al combate diatio, con la confianza y la lealtad necesaria hacia el pais, como lo hicieron Marti, Maceo, Gomes y otros luchadores por lo que hoy disfrutamos en Cuba.

      Siempre habra quien diga que lo que hablamos es canson y viejo, puesto que la historia de Cuba, no es ni sera nunca cansona y vieja, sino real, objetiva, dramaticamente dura y a la vez humana y sensible y siempre con el corazon caliente y el cerebro frio para poder continuar en esta lucha de titanes contra el Gobierno Tiranico, Criminal, Genocida y Terrorista que es y sera siempre el Gobierno de los Estados Unidos de America, mientras en ese pais y el mundo exista el Capitalismo que sigue resumiendo lodo y sangre por cada uno de sus poros, los que nos abandonan por las migajas que ofrece el Capitalimo, donde quiera que decidan emigrar, lo podemos catalogar como enanos mentales que mas temprano que tarde lloraran rios de lagrimas por una equivocada e inducida decision.

      • la realidad dijo:

        La hiel que usted destila empaña la pantalla de mi PC al aparecer su comentario.

  • Abel dijo:

    Excelente!!!!

  • ibrahim dijo:

    También es necesario el liderasgo, mediatico político personal de líderes que expliquen muchas de las cosas que estamos expuestos a perder si nos cerruchan el piso con tanto símbolo exógeno que vemos diariamente, tenemos que reaccionar y rápido ,es verdad que la televisión y todos los medios juegan u papel determinante. Ahora estamos viendo los actos de ¨repudio¨en centros escolares a las ofertas de verano de esa organización ¨no gubernamental¨con dinero del presupuesto del contribuyente y no me parecen que de esa manera se condusca el asunto, se sustentan en teques, hay que explicar con verdaderos argumentos a los muchachos lo que está pasando, llevarlo al diálogo en la Tv y cualquier medio, el porque de ese actuar y de esa manera converser y atraer con eso argumentos a los jóvenes en definitiva que ellos sean los que participen , razonen , actuen ,y la mayoria entienda esas razones.

  • Cristopher dijo:

    Buenas noches. Yo lo que necesito saber es donde puedo comprar o adquirir una Bandera Cubana, esa que tanto quiero y respeto, para que ondee en mi casa un dia como hoy u otro cualquier dia significativo. Por favor, que alguien me diga. Ahhhh que no sea en CUC. Gracias.

  • alvalle dijo:

    Nuestros símbolos patrios merecen respeto y un uso acorde con las normas establesidas en el país. Nadie tiene el derecho de violarlo, recordemos como surgieron, con que objetivo y en que condiciones se usaron en sus inicios. Solo eso es suficiente para razonar su importancia.

  • ALAIN RV dijo:

    A propósito de este artículo y del publicado recientemente por el Dr. Eusebio Leal Spengler estoy totalmente de acuerdo y digo más todavía hay quienes izan la bandera con la estrella invertida, ejemplo lo he visto en Hotel Nacional, y las camisetas de nuestros atletas para las Olimpiadas de Rio 2016 llevaban reflejadas una bandera cubana con varias franjas azules (+ de 3) ¿Cuando cambió la Mi Bandera que no me enteré? Otro Ejemplo Desagradable e Indignante fue la mostrada en el NTV de las 8 pm a raíz de la visita de ¨Los Rollings Stones¨ en las áreas de la Ciudad Deportiva (Una Bandera Cubana con la Clásica e Histórica Imagen del Che realizada por Korda y la misma con la Lengua Afuera, símbolo de ¨Los Rollings Stones¨) Hay que tener creatividad pero cuidando siempre los patrones reales, históricos y legales. ESO FUE UNA AFRENTA Y FALTA DE RESPETO AL PUEBLO CUBANO Y A LA FIGURA DEL CHE, UNA DESFACHATEZ DE ESE GRUPO MUSICAL Y UNA PENETRACIÓN INDIRECTA Y SUBLIMINAL A NUESTRA JUVENTUD. Me viene a la Mente Los Marines Yankis Ultrajando la Estatua de Martí en el Parque Central. El que tenga Verguenza Revolucionaria q Opine Ahora.

  • Alex dijo:

    Me parece una reflexión excelente.
    Yo no vivo en Cuba actualmente, pero soy y seré cubano hasta la tumba, donde quiera que esté. Y siento orgullo cuando veo algún símbolo patrio, casi siempre la bandera, representar a mi Cuba.
    He leído aquí algún comentario que casi le echan la culpa al PCC o al gobierno revolucionario. Pero no me parece atinado hacerlo.
    Conozco las leyes de algunos países y quiero poner el ejemplo de México, donde está totalmente prohibido el uso de los símbolos patrios en cualquier actividad comercial o como adorno o cosa parecida, so pena de exageradas multas o procesos penales según la magnitud de la violación de la ley de que se trate. Solo se permite vender por ejemplo réplicas de la bandera, pero sin distorsiones a su diseño. Y créanme que la gente se cuida mucho de violar la ley en ese sentido. Y que yo sepa, México no tiene nada de comunista o socialista.
    Con esto, lo que quiero decir es que la cuestión de los símbolos patrios es más de identidad nacional, que de todo lo demás que quieren asignarle. Y precisamente por eso es que deben ser tratados esos símbolos con respeto. Pues la bandera, el escudo y por qué no, también Martí y Maceo, son símbolos que nos identifican plenamente.
    Y no se trata de pertenecer o no a una organización política, sino de ser CUBANO, y respetar eso que nos identifica como tal. O acaso no es verdad que lo mismo el gobierno cubano con sus organizaciones, como todas esas afiliaciones en contra de aquel, utilizan la bandera o interpretan a su manera a Martí?
    Y si, me gusta Cuba y su sistema social y político. Y quiero lo mejor para mi país.
    Y es por eso que creo que la batalla no es luchar contra la ley, sino impregnar en la sociedad ese deseo de respeto, de orgullo de ser y pertenecer a un país lleno de contradicciones, pero que todo el mundo respeta por su idiosincrasia, por su cultura, por los aportes que ha hecho a la humanidad y por su solidaridad internacional.
    Y si en el futuro vamos o no a seguir siendo socialistas, eso depende de la gente. Pero los símbolos, en cualquier escenario, tendrán que seguir representándonos y deberemos seguir cuidándolos y respetándolos.
    Gracias por el debate.

  • Idalmi Palacios Madrazo dijo:

    Comparto las ideas expuestas en este artículo que trata tan interesante tema , que en la actualidad requiere de atención por la comunidad en sentido general para la educación y respeto hacia los simbolos de nuestra nación , que en ocasiones son irrespetados en su uso por parte de la población , especialmente los jóvenes que lo han incorporado como moda en cualquier prenda de vestir. Es un tema prioritario en estos momentos porque jamás se podrá admitir que se confunda el sentido de ser patriota. con su uso inadecuado, hay que formar conciencia para su respeto y veneración
    una realidad

  • el jose dijo:

    bien….instructivo, polémico…me gustó eso de “…la fría prosa…” ja ja ja

  • Villaclareña dijo:

    No me molesta para nada que los colores de la bandera esten el los cuerpos de nuestros jóvenes, independientemente de que sea una violación. prefiero eso a que traigan la norteamericana o la británica o cualquier otra.

  • roberto dijo:

    Profesor Fernando Martínez Heredia Coincido con usted en casi todo, aunque recuerdo una frase de Martí que decía mas menos a Manuel Mercado ” amigo mio te he escrito mucho por que he pensado poco”, su articulo tambien lo es, solo que en este caso esta argumentado, pero lo mismo de lo mismo.
    No hay peor ciego que el que no quiere ver “somos cubanos” y nos comportamos como tal, o sea, o nos pasamos o no llegamos, pero que rico es ser cubano.
    Yo creo que si alguien usa la bandera aunque sea de gorra, es por que la quiere y la aprecia y es cubano, ese por lo menos la usa, este donde este, otros ni se recuerdan de ella.
    Si la ley es muy rigida

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Fernando Martínez Heredia

Fernando Martínez Heredia

Filósofo y ensayista cubano. Es Premio Nacional de Ciencias Sociales. Entre otros libros ha publicado “El corrimiento hacia el rojo” y “Repensar el socialismo”.

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