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De cuando la derecha secuestró internet

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Política-20-Uso-de-Redes-Sociales-en-la-políticaPor David Ignacio Martí

Un documento del año 1995, incluido entre más de 7 500 publicados recientemente por la biblioteca presidencial, Bill Clinton, advertía que Internet había sido “tomado por la “derecha” y era ya una “vía de comunicación para el comercio de la conspiración”.

El informe “The Communication Stream of Conspiracy Commerce”, que traducido al español pudiera ser algo así como El flujo de comunicación del comercio de la conspiración, describía ya en esa fecha a Internet como un nuevo medio de comunicación “empleado por la derecha para llevar a los medios de comunicación sus historias marginales, como sujetos legítimos”.

La oficina legal de la Casa Blanca y el Comité Nacional Demócrata, autores del informe, se referían ya a Internet –hace 15 años– como “uno de los mayores y más dinámicos medios de comunicación”, capaz de “vincular a las personas, grupos y organizaciones al instante”. Su empleo con propósitos subversivos se percibía subliminalmente, cuando al enunciar sus bondades hacían referencia a que permitía el flujo “no regulado” de una extraordinaria cantidad de datos.

El documento no dice nada que no conozcamos, salvo confirmar que la derecha internacional se apoderó desde entonces de Internet “para comunicar sus ideas a la gente”, intencionalidad que se ha mantenido hasta hoy invariable.

Con el paso de los años

El paso de los años no ha hecho otra cosa que demostrar tal afirmación. ¿Qué son, si no, el escándalo de Wikileaks en 2010 y más recientemente las revelaciones del ex agente de la CIA, Edward Snowden?

Lo cierto es que el empleo de Internet por la derecha norteamericana, y en particular por el estamento político-militar y de Inteligencia, ha experimentado un giro sustancial desde el 2009. A partir de ese momento la “red de redes” ganó protagonismo como arma de guerra, potenciado ello con el empleo masivo de las redes sociales.

Ese año se produjo el “debut” de Internet y las redes sociales, particularmente “Twitter”, para intentar derrocar al gobierno iraní, legítimamente elegido en las presidenciales de ese año, en lo que ya empleando la muy subversiva teoría de los símbolos y colores, se denominó como “Revolución Verde”.

Se inundó al país persa de mensajes que llamaban a la insurrección popular. Aun cuando no cumplió su cometido, tal empeño sirvió para sentar las bases de lo que se avecinaba para las regiones del Norte de África y el Medio Oriente: la llamada “Primavera Árabe”, proceso en que se consolida la utilización de Internet y las redes sociales para subvertir y derrocar gobiernos no afines a los intereses de la derecha norteamericana.

No resulta en nada coincidente que, en ese propio año 2010, se publicara por la Escuela y Centro de Guerra Especial “John F. Kennedy”, del Ejército de los Estados Unidos, la Circular de Entrenamiento 18-01, dirigida a las Fuerzas de Operaciones Especiales y al resto de los Departamentos y agencias federales de ese país, vinculados de un modo u otro a la realización de la Guerra No Convencional.

En dicho documento, que de forma general describe los métodos para llevar a cabo la Guerra no Convencional y cómo entrenarse para ello, se validan de manera implícita el empleo de Internet y el conglomerado de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones, tal cual si un arma de guerra más.

La referida Circular estructura un esfuerzo de Guerra no Convencional en siete las fases. En las dos primeras; Preparación y Contacto Inicial; se aboga por el empleo de Internet, y de modo particular las redes sociales, en lo que denominan “preparación sicológica del pueblo en contra del gobierno y para aceptar el apoyo de los Estados Unidos”.

Tal es así que entre las analogías que caracterizan los actuales conflictos, que patrocinados por el imperialismo transnacional y sustentados en métodos de Guerra No Convencional tienen lugar en disímiles latitudes del mundo, desde Venezuela y Siria hasta Ucrania, destaca por sobre todas el empleo de Internet y las redes sociales, tanto en la movilización de masas, como en la manipulación mediática con fines subversivos de la información asociada a ellos.

Evolución impredecible

Su capacidad para ejercer influencia en la opinión pública mundial, movilizar el apoyo internacional, así como la posibilidad de diseminar rápida y globalmente información y mensajes, son cualidades sin las que no se concibe hoy este tipo de escenario.

Se insiste por algunos en magnificar la capacidad instintiva de Internet y toda la amalgama de nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones en el contexto de la Guerra No Convencional, más allá de escenarios nacionales concretos, ideologías y programas políticos.

Sin embargo, la práctica generalizada conduce a ratificar que el detonante de tales procesos no es tecnológico y sí resultado de la confluencia de condiciones objetivas y subjetivas, acumuladas durante decenios en cada uno de esos escenarios. Por demás, se valida la afirmación de algunos “tanques pensantes” norteamericanos en el sentido de que los resultados de una campaña de Guerra No Convencional pueden, en ocasiones, tornarse “impredecibles” para Estados Unidos.

En Libia, pongamos por ejemplo; tres años después de que EEUU y sus aliados de la OTAN aplicaron ampliamente métodos de Guerra no Convencional –incluida la agresión militar directa– para derrocar y luego asesinar a Muammar Al Gaddaffi, ni la censura para ocultar la verdad, ni las noticias manipuladas divulgadas insistentemente, precisamente a través de Internet, han podido ocultar al mundo la verdad sobre el caos y el desgobierno imperante en esa nación; algo que ni Internet ni las redes sociales han podido por si solas enmendar.

En fin, que a la luz de hoy, la utilización de Internet por la derecha estadounidense y transnacional tiene métodos más refinados y fines mucho más nocivos y subversivos que aquellos enunciados en el citado documento de 1995.

No se trata, en modo alguno, de estigmatizar Internet o asociarla únicamente a la posibilidad de su empleo por el enemigo.  Nos es sensato convivir en el mundo actual sustrayéndose de los adelantos científicos y tecnológicos que conducen el desarrollo global. Ello es imprescindible.

Pero, si bien hay que aprender a convivir con esas realidades, se requiere hacerlo a sabiendas de que las ingenuidades también en este campo cuestan caras. La defensiva y la negación a ultranza no pueden ser las únicas posturas. Internet debe ser un vehículo para difundir nuestras verdades, que muchas tenemos para decir.

Tengan ellos Internet para mentir y engañar. Nosotros para demostrar, ayudar y saber.

Se han publicado 1 comentarios



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  • Cubano_2 dijo:

    La imagen más bien parece a la situación de la Internet en Cuba..

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