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Monumento a la genuflexión

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 Tras su primer período en la presidencia de San José, hace más de tres lustros, Oscar Arias, el muy "inmerecido" Premio Nobel por la Paz -explicable sólo por su genuflexa postura hacia Washington que lo catapultó hasta Oslo a recibir el galardón- quedó Costa Rica sumida en abundantes problemas domésticos, con un déficit fiscal elevado e innumerables desgracias para los pobres, en virtud de las políticas económicas neoliberales aplicadas en aquel momento.

                           Ahora, luego del primer año de su segundo mandato al frente del ejecutivo josefino, con una depauperada situación económica y social ocasionada por el fracaso de su política interna, enfrenta la tenaz oposición popular que lo obliga a  aceptar que el Congreso decida sobre un referéndum para la eventual participación de ese país en un Tratado de Libre Comercio (TLC). No parece nada probable que la fuerte resistencia de las capas más desposeídas le permita instaurar una medida que sólo reforzaría el proyecto neoliberal que Arias defiende a capa y espada. Como el mismo ha afirmado: "Hablaré del TLC hasta en mis sueños".

              Las movilizaciones y los movimientos sociales en América Latina impidieron que triunfara el  ALCA, que sólo habría significado beneficios para las transnacionales yanquis mediante la aplicación del más férreo neoliberalismo que conllevaría el  más descarado saqueo de las economías de Centro y Sur América, así como la privatización de múltiples sectores que deben ser propiedad de los pueblos y no de las oligarquías nacionales y extranjeras. Pero nunca  renuncian a seguir extendiendo sus dominios. Ahora buscan otras formas. "Estos Tratados de Libre Comercio bilaterales o plurilaterales son pequeños ALCAS por su extensión geográfica, pero en ellos se condensan los contenidos del paquete de política neoliberal con el énfasis propagandístico puesto en las bondades del libre comercio", sentenció  Osvaldo Martínez en la inauguración del reciente Encuentro hemisférico de lucha contra los TLC y por la integración de los pueblos, celebrado en La Habana.            

Costa Rica es la excepción en Centroamérica, donde el resto de los países ha sucumbido a la aplicación del TLC. Lo lograron en República Dominicana y antes en México, Chile y Canadá .Sin embargo, el pueblo tico  lucha denodadamente por no dejar que se implante esta nueva forma de explotación.

Ha tenido la desgracia esta pequeña nación de volver a padecer a este fantoche al frente de un poder ejecutivo que no es más que la sucursal centroamericana de la Casa Blanca y el Departamento de Estado a quienes cumple todos sus deseos incluyendo la política anticubana de la que ha sido siempre un destacadísimo testaferro.

               Arias, de una de las familias de mayor abolengo y de la más arraigada línea conservadora, sació en su primer mandato, que finalizó en l990, su gran necesidad de protagonismo al lanzar aquel llamado Plan de Paz para Centroamérica, y dejó a su país en el más absoluto deterioro. Pero le encanta destacarse en la arena internacional. En un año de nuevo en el poder ha hecho once viajes, diz que para lograr un tratado que regule las armas, y lograr la candidatura a un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Poco le importa el destino del pueblo tico. El país atraviesa por una emergencia energética que el mandatario achaca a la necesidad de darle participación en el sector privado a la generación de energía eléctrica. Según él, impedir que la empresa privada entre en este sector es "una forma de sacrificar al pueblo costarricense en el altar de los dogmas de unos cuantos sindicalistas. Y eso no lo permitiremos".!!Qué barbaridad!! También aboga por privatizar las telecomunicaciones, y… no vale la pena seguir enumerando tanta basura. Dejemos en las tinieblas al "ínclito" mandatario de  San José.

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Lillian Lechuga

Lillian Lechuga

Periodista cubana especializada en temas internacionales.