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Cerimedo y la red que conecta MAGA, Madrid, Miami y la guerra contra Cuba

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No hay una pirámide ni un mando único. La investigación revela un ecosistema distribuido que conecta MAGA, Madrid, Miami y América Latina mediante organizaciones, operadores, medios y plataformas autónomas, pero cohesionadas por fuertes afinidades ideológicas capaces de activar y amplificar narrativas semejantes a la velocidad de un clic.

Las tres entregas anteriores de esta investigación siguieron el rastro de Fernando Cerimedo y de sus conexiones políticas, empresariales, mediáticas y tecnológicas. Primero apareció Fernando Cerimedo: un consultor argentino que había trabajado alrededor de campañas de la nueva derecha latinoamericana y que, al mismo tiempo, había construido conexiones empresariales, mediáticas y políticas en Estados Unidos.

Después observamos cómo las narrativas asociadas a ese universo se volvían locales en Argentina, Brasil, Bolivia, Honduras y otros escenarios. La tercera entrega siguió el rastro tecnológico hasta Brad Parscale, el hombre que dirigió la operación digital de Donald Trump en 2016.

Al colocar todas esas piezas sobre el mapa apareció, sin embargo, una estructura diferente de la que podría sugerir una lectura lineal. No encontramos una red vertical, organizada mediante una cadena de mando que descienda desde Estados Unidos hacia América Latina. Lo que aparece es una red distribuida, un ecosistema formado por organizaciones, dirigentes, fundaciones, plataformas políticas, operadores tecnológicos y medios que conservan autonomía, pero se conectan en determinados puntos y pueden actuar de manera convergente.

Red centralizada. La estructura depende de un nodo central que concentra las conexiones y articula al resto. Los nodos periféricos se relacionan principalmente a través de ese centro, por lo que este acumula capacidad de coordinación, control y distribución de información. Su principal vulnerabilidad es precisamente esa concentración: si el nodo central desaparece o falla, gran parte de la red puede quedar desconectada.
Red descentralizada. No existe un único centro, sino varios nodos principales o centros secundarios que organizan diferentes grupos de la red y se conectan entre sí. El poder, la información y la capacidad de coordinación están más repartidos que en una red centralizada, aunque persisten jerarquías locales y determinados nodos tienen una importancia muy superior a otros.
Red distribuida. No depende de un centro único ni de una cadena jerárquica estable. Los nodos disponen de múltiples conexiones y existen diferentes rutas para que la información circule por el sistema. Esto no significa que todos tengan el mismo peso: algunos pueden ejercer mayor influencia que otros. Su característica fundamental es que la red puede mantener su funcionamiento y producir comportamientos convergentes sin necesidad de una dirección central.
*La diferenciación clásica entre redes procede fundamentalmente de Paul Baran, investigador de RAND Corporation (1964).

Que sea distribuida no significa que sus componentes estén simplemente yuxtapuestos ni que sus coincidencias sean casuales. Existen relaciones institucionales, políticas, empresariales y personales documentables, aunque con intensidades y naturalezas diferentes. Pero existe además un elemento que proporciona al conjunto una extraordinaria capacidad de articulación: una afinidad ideológica muy fuerte, construida alrededor de marcos compartidos, adversarios comunes y una interpretación semejante de los conflictos políticos.

Esa afinidad funciona como un mecanismo de activación. No hace falta que un centro imparta una orden para que partidos, dirigentes, medios, influencers o activistas especialmente intensos en redes reaccionen ante el mismo estímulo, adopten marcos similares y los hagan circular simultáneamente desde distintos países y plataformas. La cohesión ideológica sustituye parcialmente a la jerarquía, porque permite producir comportamientos convergentes sin que necesariamente exista una coordinación centralizada.

¿Estamos ante una cadena que baja desde Estados Unidos hasta América Latina, o ante algo más complejo: varias redes que se cruzan, comparten escenarios, lenguajes, medios y actores, sin responder necesariamente a un único centro?

Para responderla, el Observatorio amplió el foco.

La investigación reconstruyó documentos y relaciones entre Steve Bannon, la Heritage Foundation, Atlas Network, CPAC, VOX, Fundación Disenso, Foro Madrid, Brad Parscale, Fernando Cerimedo y actores vinculados a la agenda contra Cuba en Florida, Madrid y Bruselas. Ese trabajo documental se cruzó con 59.033 registros que mencionan a estos actores y a Cuba entre 2022 y el 13 de septiembre de 2026.

El resultado obliga a evitar dos simplificaciones. La primera sería afirmar que todos forman una organización secreta y jerárquica. La segunda sería tratarlos como fenómenos aislados que simplemente piensan parecido.  Lo que aparece es un ecosistema distribuido compuesto por redes parcialmente conectadas: nodos distintos que pueden compartir dirigentes, eventos, marcos ideológicos, medios, tecnologías y plataformas institucionales sin responder necesariamente a un único centro.

Y Cuba no está en los márgenes de ese sistema. En una de sus ramas más institucionalizadas —VOX, Fundación Disenso y Foro Madrid—, la Isla aparece expresamente como parte del adversario que da sentido a la articulación transnacional.

De una campaña a un ecosistema

Para entender el mapa hay que regresar a 2016. En la campaña presidencial de Donald Trump coincidieron dos figuras que después seguirían trayectorias diferentes. Steve Bannon ocupó la dirección política de la campaña en su tramo final. Brad Parscale dirigió la operación digital. Los expedientes de la Comisión Federal Electoral de Estados Unidos documentan, además, pagos a la empresa Giles-Parscale y a Cambridge Analytica, así como la integración de personal de esta última firma con el equipo digital.

Aquel dispositivo concentraba dentro de una campaña varias funciones: narrativa política, datos, publicidad, segmentación, movilización y comunicación. Una década después, esas funciones aparecen distribuidas entre instituciones y operadores diferentes.

Bannon representa sobre todo la continuidad política y narrativa del trumpismo. Parscale, la capa tecnológica. El Conservative Political Action Conference (CPAC), la plataforma nacida del movimiento conservador estadounidense, funciona como escenario de encuentro y legitimación internacional. En España, VOX, Fundación Disenso y Foro Madrid aportan una estructura política e ideológica mucho más institucionalizada. Fernando Cerimedo aparece en otro nivel, el de la operación regional y la construcción de medios partidarios.

El mapa no es una pirámide. Se parece más a una red distribuida, formada por módulos que pueden colaborar, coincidir o circular por los mismos espacios sin depender unos de otros. Algunos nodos concentran más recursos, institucionalización, capacidad de agenda o acceso político que otros. Lo decisivo es que el funcionamiento del conjunto no requiere una cadena única de mando.

Figura 1. Arquitectura analítica del ecosistema. Las capas indican funciones diferentes; no implican una cadena de mando.

Bannon: el puente político, no el dueño de la red

Steve Bannon es una de las figuras que permiten seguir la internacionalización política del trumpismo. Su vínculo con Trump 2016 y con el entorno de Cambridge Analytica está ampliamente documentado. Después de aquella elección impulsó contactos con fuerzas nacionalistas y populistas europeas.

En el caso español, las fuentes revisadas sitúan contactos con VOX desde 2017-2018. El propio Bannon habló posteriormente de esos acercamientos. En la muestra estudiada por este Observatorio, Bannon aparece en 1.512 registros. Sus asociaciones nominales más visibles incluyen a Marco Rubio, CPAC, Heritage Foundation y VOX.

Lo que puede documentarse es interlocución, apoyo político y afinidad estratégica. No encontramos evidencia suficiente para afirmar que Bannon financiara, controlara o dirigiera organizativamente a VOX. Esta diferencia es importante. Una red de influencia no necesita funcionar como una empresa con jefe, empleados y organigrama. Puede expandirse porque determinados actores comparten diagnósticos, enemigos, lenguajes, espacios de encuentro y mecanismos de articulación digital.

Madrid: donde la red se vuelve institución

El tramo más nítido de toda la investigación no está en Miami ni en una consultora tecnológica. Está en Madrid.

VOX, laFundación Disenso y Foro Madrid forman el núcleo más claramente institucionalizado de este entramado. VOX es el partido político; Disenso es la fundación vinculada a su entorno que produce y difunde marcos ideológicos y estratégicos; y Foro Madrid es una plataforma internacional impulsada desde ese espacio para articular partidos, dirigentes y organizaciones de distintas partes de Iberoamérica. No estamos, por tanto, ante una relación deducida simplemente porque compartan mensajes similares: existe una conexión orgánica y pública entre estas estructuras. La propia Fundación Disenso define a Foro Madrid como una alianza internacional frente al socialismo, mientras que la Carta de Madrid funciona como uno de sus principales documentos políticos de referencia y fija el marco común desde el que interpretan los conflictos de España y América Latina.

El concepto de "Iberosfera" cumple una función sencilla de entender: convierte conflictos nacionales de España y América Latina en capítulos de una misma disputa política transnacional. En esa narrativa, adversarios distintos pueden ser agrupados bajo una categoría común.

Y es precisamente ahí donde Cuba adquiere una función central. La Carta de Madrid coloca a la Isla, junto al Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, dentro del marco antagonista que utiliza para describir una amenaza regional. Cuba deja de ser solamente un tema de política exterior: se convierte en una pieza narrativa capaz de conectar debates sobre Venezuela, la izquierda latinoamericana y la política española.

CPAC añade otra capa. En 2024 Santiago Abascal figuró entre los dirigentes presentes en CPAC Hungary y esa organización estadounidense anunció después su cooperación con VOX para Europa Viva 24 en Madrid. En estos casos sí existe evidencia institucional directa de espacios compartidos.

¿Qué es la «Iberosfera» en este contexto?
No es solo una denominación cultural. Fundación Disenso y Foro Madrid la utilizan como marco geopolítico para articular actores de España y América Latina alrededor de una lectura común de la confrontación con el socialismo y las izquierdas regionales.

Figura 2. Evolución anual de actores mencionados en los registros sobre Cuba. Los datos de 2026 llegan hasta el 13 de septiembre.

Atlas y Heritage: parecidos no significa iguales

Otro error sería colocar a Atlas Network, Heritage Foundation y Steve Bannondentro de una misma caja.

Atlas Network funciona como una red internacional de think tanks y organizaciones orientadas al liberalismo clásico, la "libertad" económica, el "emprendimiento" y la limitación del poder gubernamental. En 2025 informó de 493 organizaciones asociadas en 106 países y 15,7 millones de dólares en subvenciones. Su infraestructura combina financiamiento, formación, consultoría y colaboración en red.

Para el investigador español Julián Macías Tovar, Atlas Network no debe entenderse simplemente como una suma de think tanks independientes, sino como una infraestructura transnacional que conecta fundaciones, dirigentes políticos, medios, influencers y espacios de formación en América Latina. En sus investigaciones ha señalado como actores recurrentes del entorno de Atlas a Alejandro Chafuen, Fundación Libertad, José Antonio Kast, Guillermo Lasso, Agustín Laje, Javier Milei y otros referentes ultraconservadores, y ha documentado la presencia de algunos de estos actores en campañas digitales contra gobiernos progresistas y en conversaciones políticas sobre Cuba.

Heritage Foundation es otra cosa: un think tank estadounidense con una agenda programática propia. En sus documentos sobre América Latina, Cuba y Venezuela aparecen de manera recurrente, y sus propuestas de política han defendido mantener o reforzar el bloqueo estadounidense contra la Isla.

La cercanía ideológica, por sí sola, no demuestra que exista coordinación operativa. Pero sí puede funcionar como un resorte común que permite activar con gran rapidez a actores distintos cuando aparece un objetivo compartido. Esa diferencia es clave para entender este ecosistema. No todos sus integrantes cumplen la misma función ni dependen unos de otros. Algunos producen ideas y forman cuadros; otros articulan partidos y alianzas; otros aportan tecnología electoral; y otros transforman esos marcos en contenidos políticos, mediáticos y digitales.

La afinidad ideológica resulta especialmente importante para movilizar a los "intensos" del ecosistema digital: usuarios comunes, trolles, comunicadores, influencers y pequeños medios con una elevada disposición a intervenir, compartir y amplificar contenidos políticos. No necesitan recibir instrucciones comunes. Les basta con reconocer un estímulo dentro de un marco ideológico previamente compartido para que múltiples nodos puedan activarse casi simultáneamente. En una arquitectura distribuida, estos actores proporcionan capilaridad, velocidad, repetición y volumen a narrativas producidas o legitimadas en otros niveles del ecosistema.

La lógica se parece, salvando las distancias, a la de ciertos mohos mucilaginosos celulares, como los del género Dictyostelium. Son organismos formados por miles de amebas independientes que, ante una señal de estrés o escasez, dejan de comportarse de forma aislada y se agrupan hasta actuar como una estructura colectiva.

En el terreno político-comunicacional, los marcos ideológicos compartidos pueden cumplir una función parecida. Actúan como señales reconocibles que permiten que organizaciones y operadores relativamente autónomos —y, sobre todo, una periferia digital de activistas, comunicadores e influencers intensamente movilizados— reaccionen ante un mismo acontecimiento sin necesidad de recibir una orden común.

La arquitectura distribuida convierte así la afinidad ideológica en velocidad. Ante determinados estímulos, la red puede movilizarse prácticamente a la velocidad de un clic, reproduciendo y adaptando narrativas semejantes desde distintos países, medios y plataformas.

Parscale y Cerimedo

La tercera entrega de esta serie colocó a Brad Parscale como una pieza tecnológica fundamental para comprender el salto desde la campaña Trump 2016 hacia una industria de herramientas de campaña basadas en datos e inteligencia artificial. Esa parte permanece documentada. Después de su paso por la campaña de Trump, Parscale desarrolló Campaign Nucleus y otras estructuras orientadas a servicios tecnológicos para campañas conservadoras.

Investigaciones que reproducen registros societarios argentinos reconstruyen la participación de Fernando Cerimedo en Madero Media Group y la entrada de Javier Negre en 2024. Esa estructura convirtió a La Derecha Diario y sus satélites, entre ellos UHNPlus, en un puente empresarial y mediático entre Argentina y España.

Lo que sí puede reconstruirse es cómo las trayectorias de todos estos personajes convergen en un mismo proceso más amplio: la circulación internacional de tecnologías, métodos de campaña, operadores y medios que conecta el trumpismo estadounidense con América Latina y, cada vez con mayor intensidad, con la nueva derecha española.

Figura 3. Menciones de actores seleccionados. VOX se excluye de esta gráfica para evitar que sus 42.456 registros oculten visualmente al resto.

Figura 3. Menciones de actores seleccionados en los registros sobre Cuba de 2022-2026.

Miami, Madrid y Bruselas: tres funciones diferentes

Cuando se observa específicamente el componente Cuba, aparecen tres nodos geográficos con funciones distintas.

Miami concentra organizaciones de extrema en el ecosistema político y mediático anticubano, con medios, influenciadores y una representación política cubanoamericana con capacidad de acceso al sistema político estadounidense. En la muestra, el actual secretario de Estado Marco Rubio aparece en 616 registros y la congresista María Elvira Salazar en 189.

Madrid aporta algo diferente: institucionalización. Allí se concentran VOX, Disenso, Foro Madrid, la producción de la Carta de Madrid y eventos que conectan dirigentes europeos y latinoamericanos. Es el punto donde la idea de una "Iberosfera" adquiere organización y medios propios.

Bruselas cumple una tercera función: legitimación e internacionalización institucional. Están documentados los fuertes vínculos del eurodiputado por VOX Hermann Tertsch con operadores políticos cubanoamericanos, algunos financiados por agencias gubernamentales estadounidenses, que han protagonizado varias acciones conjuntas contra el Gobierno cubano en el Parlamento Europeo. Ese hecho no demuestra una campaña general coordinada, pero sí documenta un puente concreto entre el espacio político español, actores cubanos y eurodiputados del espectro ultraderechista.

Por eso la secuencia Miami-Madrid-Bruselas no debe imaginarse como una tubería por la que siempre viaja el mismo mensaje. La evidencia muestra rutas redundantes. Un actor de Miami puede llegar directamente a Bruselas; Madrid puede funcionar como plataforma política; Miami y Washington pueden proporcionar visibilidad, contactos y amplificación. La existencia de varios caminos posibles es, precisamente, una de las características de una arquitectura distribuida.

La distribución geográfica de la muestra ayuda a entender por qué Madrid ocupa una posición especialmente relevante en este ecosistema transnacional. España concentra 17.700 registros, muy por encima de Estados Unidos (4.501) y del resto de países analizados.

El dato no demuestra por sí mismo que Madrid sea el centro de dirección de una red única —ni permite atribuir todos los registros españoles a la capital—, pero adquiere mayor significado al cruzarlo con las conexiones documentadas: en Madrid confluyen VOX, la Fundación Disenso y Foro Madrid, además de espacios de interlocución con organizaciones y referentes del universo liberal-conservador latinoamericano; mientras Atlas Network aporta otra red transnacional de think tanks y organizaciones con presencia en España y América Latina.

A ello se suma la articulación política de VOX y Foro Madrid con actores cubanoamericanos y organizaciones contrarias al Gobierno cubano radicadas en Miami.

Así, más que un simple nodo geográfico, Madrid aparece como un espacio de articulación e internacionalización. Es un lugar donde marcos ideológicos, organizaciones políticas, actores latinoamericanos y agendas construidas también desde Miami pueden encontrarse, adquirir proyección iberoamericana y circular después hacia otros escenarios, incluida Bruselas.

Figura 4. País atribuido en la muestra estudiada. La atribución puede corresponder al autor, medio o inferencia geográfica y no necesariamente a la audiencia.

¿Qué dice el estudio cuantitativo?

La parte cuantitativa de este trabajo utiliza 59.033 registros correspondientes a los actores identificados a lo largo de la investigación sobre el caso Cerimedo y descritos en los apartados anteriores. La muestra fue construida previamente alrededor de Cuba. En ella, VOX concentra 42.456 registros, seguido a gran distancia por Santiago Abascal, con 4.372; Bannon, con 1.512; Iberosfera, con 1.489; Hermann Tertsch, con 1.068; Marco Rubio, con 616; y Foro Madrid, con 544. Cerimedo aparece 48 veces y Parscale apenas seis.

El tipo de medio también importa. X/Twitter concentra 37.179 registros, aproximadamente dos tercios de la muestra; las noticias suman 15.308. Es decir, estamos observando sobre todo un ecosistema de circulación rápida en redes, acompañado por una capa periodística significativa.

Este predominio de X/Twitter resulta especialmente relevante para comprender el funcionamiento de una red distribuida. Las plataformas digitales reducen el tiempo necesario para que un encuadre producido en un nodo del ecosistema sea reconocido, reinterpretado y amplificado por otros. Es ahí donde los actores más intensos adquieren una función desproporcionada respecto a su peso institucional: pueden aportar repetición, velocidad y volumen, haciendo que una narrativa compartida aparezca simultáneamente en comunidades y espacios geográficos diferentes.

Figura 5. Composición de la muestra por tipo de medio. X/Twitter representa aproximadamente dos tercios de los registros.

Las coocurrencias permiten detectar zonas de densidad. Abascal aparece junto a VOX en 4.242 registros; Tertsch junto a VOX en 1.021; Iberosfera junto a VOX en 876; Foro Madrid junto a VOX en 479. María Elvira Salazar aparece junto a Foro Madrid en 183. Marco Rubio y Bannon coinciden en 49. Cerimedo y La Derecha Diario, en 34.

Figura 6. Red de coocurrencias. Una línea indica presencia conjunta en un mismo registro; no implica coordinación.

Los verdaderos puentes

Cuando se distingue entre visibilidad y función dentro de la red, algunos actores resultan mucho más relevantes de lo que su volumen de menciones sugiere.

Visibilidad = cuánto aparece un actor en la muestra: número de menciones, presencia mediática, volumen de publicaciones.
Función = qué papel estructural desempeña ese actor dentro de la red. Si logra conectar comunidades, servir de puente entre países, trasladar narrativas de un espacio a otro, aportar tecnología, institucionalizar relaciones, etc.
Por ejemplo, Cerimedo tiene solamente 48 registros y Parscale seis, mientras VOX tiene 42.456. Sin embargo, un volumen pequeño no significa necesariamente poca relevancia estructural: Cerimedo puede resultar significativo como puente empresarial y mediático y Parscale como conector tecnológico.

Santiago Abascal conecta VOX, Fundación Disenso, Foro Madrid y CPAC. Hermann Tertsch conecta ese espacio con Bruselas y con actores cubanos. Bannon conecta históricamente la campaña de Trump con sectores de la nueva derecha europea. Los políticos cubanoamericanos conectan el expediente Cuba con la política estadounidense. Cerimedo funciona como operador mediático-regional y como puente empresarial entre América Latina y España.

Parscale ocupa una posición distinta: es un puente tecnológico dentro del ecosistema Trump y de la industria de campañas posterior. Eso cambia la manera de dibujar el mapa. No hay una flecha única que vaya de Bannon a Parscale, de ahí a Cerimedo y a Cuba. Hay varias rutas que se tocan en determinados momentos y se separan en otros.

Cuba como enemigo cohesionador

La Carta de Madrid presenta a Cuba dentro de un antagonista regional junto al Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla. Esa formulación permite convertir conflictos políticos muy diferentes en partes de una misma historia, con la idea de que existe una expansión continental del socialismo que debe ser enfrentada mediante una articulación igualmente transnacional.

El mecanismo comunicacional es eficaz porque simplifica. Un debate electoral en España, una campaña presidencial latinoamericana o una discusión sobre Cuba pueden ser narrados con el mismo vocabulario: libertad contra comunismo, democracia contra socialismo, Occidente contra una amenaza regional.

Después, esa narrativa dispone de diferentes vías de circulación: partidos y fundaciones que la producen o legitiman; foros internacionales que conectan dirigentes; medios propios o afines que la convierten en contenido; políticos que la trasladan a parlamentos; y redes sociales que multiplican su alcance.

En ese sentido, Cuba funciona como un nodo narrativo. No porque todos los actores estudiados trabajen específicamente contra Cuba ni porque exista una orden central, sino porque determinados sectores han convertido a la Isla en una referencia útil para cohesionar adversarios distintos bajo una misma categoría política. El adversario compartido cumple así una función de reconocimiento. Permite que actores diferentes sepan rápidamente de qué lado situarse y qué repertorio narrativo activar.

Entonces, ¿qué red encontramos?

La investigación permite descartar, con la evidencia disponible, la explicación más simple y también la más espectacular: no aparece una organización única que coordine jerárquicamente a Bannon, Atlas Network, Heritage, CPAC, VOX, Disenso, Parscale, Cerimedo y los actores del clúster Cuba.

Pero tampoco estamos ante una simple coincidencia ideológica. Existen relaciones institucionales documentadas: VOX-Disenso-Foro Madrid; VOX-CPAC; Bannon-VOX en el plano político; Tertsch-Rosa María Payá y otros en el Parlamento Europeo; Cerimedo-La Derecha Diario en el plano empresarial-mediático; y el núcleo histórico Bannon-Parscale-Cambridge Analytica dentro del universo MAGA.

El modelo que mejor explica el conjunto es el de un ecosistema distribuido compuesto por redes parcialmente conectadas. Su fuerza no depende necesariamente de un centro único, sino de la capacidad de hacer circular ideas, dirigentes, tecnologías, medios y marcos interpretativos entre Estados Unidos, Europa y América Latina. Depende, también, de algo menos visible: una fuerte cohesión ideológica que permite que numerosos actores periféricos, especialmente los más intensos del ecosistema digital, reconozcan rápidamente un adversario común y se movilicen sin esperar una instrucción central.

En ese modelo, la ideología no es solamente un elemento de identidad, Funciona también como protocolo de reconocimiento y activación.

Esta cuarta entrega amplía así la pregunta inicial de la serie. Fernando Cerimedo sigue siendo importante, pero no es el centro de la maquinaria. Es una pieza dentro de una infraestructura más grande, desigual, distribuida y flexible. Y precisamente esa flexibilidad puede ser una de sus principales ventajas: cuando una narrativa cruza fronteras, deja de parecer importada. En Madrid puede hablar el lenguaje de la Iberosfera; en Miami, el del anticomunismo cubanoamericano; en Bruselas, el de los derechos humanos y la institucionalidad europea; en América Latina, el de cada disputa nacional.

El resultado no es una voz única ni una cadena de mando fácilmente identificable. Es algo más difícil de rastrear; una red integrada por muchas voces, procedentes de nodos diferentes y con grados distintos de autonomía, capaces de contar, con acentos diferentes, una historia política sorprendentemente parecida.


Nota metodológica

La muestra comprende 59.033 registros entre 2022 y el 13 de septiembre de 2026. La unidad de análisis son las menciones que se identificaron en título  y etiquetas. La muestra fue prefiltrada sobre Cuba y actores seleccionados; por ello, los conteos describen su estructura interna en torno a actores relacionados con el caso Cerimedo.

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