Según la ciencia, por qué nos reconfortan los abrazos

Fotograma de Fresa y Chocolate.
¿Se han preguntado alguna vez por qué cuando sentimos desesperación, soledad, tristeza, desasosiego, enfado o desolación lo único que nos pide el cuerpo es que alguien nos abrace?
Analizamos algunas de las razones que explican por qué nos hace sentir tan bien este tipo de lenguaje no verbal, según la ciencia.
Dice un antiguo proverbio que “un beso sin un abrazo es como una flor sin la fragancia”. Y es que, en un abrazo, se dicen muchas cosas sin hablar, es la esencia de una emoción que queremos transmitir, como la fragancia de esa flor. Pero, ¿qué tienen los abrazos que nos gustan tanto?
Ayudan a superar los conflictos

Fotograma de Langosta.
Según un estudio de 2018 llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), publicado en la revista PLOS One, los abrazos serían uno de los gestos sociales que más nos reconfortarían frente a las emociones negativas.
Para su estudio, los investigadores entrevistaron a 404 personas adultas (218 hombres y 186 mujeres), durante 14 días. Los resultados mostraron que cuando una persona entra en conflicto con otra, si ese mismo día ha recibido un abrazo, su estado emocional no empeora tanto como en el caso de no recibir ninguno.
Lo que hace ese abrazo es no aumentar los sentimientos negativos y no disminuir tanto los positivos. Y estos resultados se observaron tanto en hombre como en mujeres (aunque las mujeres declararon haber sido abrazadas más días que los hombres).
Un gesto que transmite calma

Fotograma de Moonrise Kingdom.
Otra razón de por qué los abrazos nos reconfortan es porque nos transmiten calma y sosiego. Se trata de una forma no verbal de comunicación muy potente; y en ese abrazo podemos sentir el calor humano, el contacto físico, el vínculo con el otro materializándose. Todo esto nos ayuda a sentirnos seguros y en calma.
Producen placer

Fotograma de Moonlight.
En un estudio realizado en 2021 por investigadores de la Universidad de Londres y publicado en la revista Acta Psychologica, se encontró que los participantes experimentaban placer después de recibir un abrazo. Además, los autores sugirieron que los abrazos podían influir en la excitación durante un período corto de tiempo.
Favorecen la regulación de la presión arterial
Por otro lado, cuando nos abrazamos con alguien y sentimos realmente ese abrazo, liberamos oxitocina, esa hormona encargada de hacernos sentir placer, entre otras funciones.
La oxitocina hace que la presión arterial se regule. Por lo que los abrazos nos reconfortan emocionalmente, pero también nos regulan a nivel físico (lo que a su vez tiene un impacto en nuestro bienestar).

Fotograma de Lo imposible.
Ayudan a estrechar vínculos
Otra de las explicaciones a por qué los abrazos nos reconfortan es porque son una forma de estrechar vínculos, de potenciar la confianza entre dos personas. Al sentir este efecto, es lógico que nos sintamos bien.
Al final, somos seres sociales, buscamos y necesitamos a los demás y si encontramos esa correspondencia, esa presencia en el otro, esto nos reporta bienestar y calidez humana.
Aumentan la sensación de seguridad
Finalmente, cuando nos abrazan (o abrazamos), además de estrechar ese vínculo emocional con el otro, también lo estrechamos a nivel físico. Es decir, nos sentimos protegidos, seguros, acogidos, en el cuerpo del otro (y más si nos lo damos con alguien físicamente más grande que nosotros).
Esta sensación de refugio surge, inevitablemente, del contacto con otro cuerpo y la sensación se potencia si el abrazo nos lo da alguien que nos cuida y nos quiere, que es importante para nosotros.

Fotograma de Harry Potter.
Cómo es el abrazo perfecto, según la ciencia
Como curiosidad, el estudio citado de la Universidad de Londres también intentó caracterizar el abrazo perfecto. Los participantes del estudio calificaron los abrazos de menos de 1 segundo como “menos placenteros”; en cambio, los “mejores” abrazos eran los que duraban entre 5 y 10 segundos, según ellos.
Otros factores, como la cercanía y la altura, no fueron relevantes para los participantes y no condicionaron su idea sobre un mejor o peor abrazo. Eso sí, los participantes tenían una estatura similar, y por ello los investigadores supusieron que el abrazo estilo “cuello-cintura” podría ser el más común cuando las alturas son diferentes. Sea como sea, seguramente lo que importa en los abrazos es cómo nos hacen sentir, qué nos transmiten.
Aquí una recopilación de abrazos inolvidables para que vayan ensayando
(Tomado de Cultura Inquieta)
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Otra cosa que nos recorconfortan además de los abrazos son las buenas películas, amo todas cuyos fotogramas están en este artículo :)
ME ENCANTÓ ESTE COMENTARIO ,ES VERDAD QUE UN ABRAZO ES UNA FORTALEZA QUE NECESITA EL ALMA ,,TODOS NECESITAMOS ABRAZAR Y SER ABRAZADOS ,NO SOLO EN PELICULAS ,,,AUNQUE ESTOS FOTOGRAMAS ME ENCANTARON
Hay sus excepciones, no creo que a nadie le guste ser abrazado por un oso polar o por alguien con fétidas axilas.