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Cuba: ¿gobierno fallido?

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Hace ya varios años publiqué en el periódico Granma un pequeño texto titulado “Teoría y discurso del Estado fallido”. En aquel entonces lo escribí movido por el uso indiscriminado de ese término en relación con Cuba, en condiciones que —si bien complicadas— eran mucho mejores que las actuales. Hoy, que el cerco contra la Isla se estrecha aún más y se recrudece el bloqueo que por décadas ha impuesto el imperialismo, es comprensible (para los que llevamos tiempo en estas lides) que etiquetas idénticas o similares se sigan “popularizando”.

Porque —y en ello seguimos coincidiendo con la politóloga estadounidense Susan Woodward, como lo hicimos cuando publicábamos en Granma— precisamente de eso se trata, de una “etiqueta de moda”, un “cajón de sastre, demasiado impreciso para llevar a cabo un análisis de sus causas o consecuencias y, por lo tanto, susceptible de ser utilizado de un modo inadecuado”.[1]

Claro que hablar de uso “inadecuado” es llevar muy bien (demasiado bien) a los esgrimidores del sonoro calificativo. La mayoría de las veces estamos ante lo que el especialista argentino en relaciones internacionales, Juan Gabriel Tokatlian, explica como “instrumentalización conceptual” del “Estado fallido”.

De “categoría académica” pasa a ser arsenal para el bombardeo mediático contra determinados blancos en función de determinados intereses. El ejemplo más claro es, por supuesto, el gobierno estadounidense, y el uso de la “falla estatal” para justificar y/o legitimar sus acciones en la arena internacional.[2]

El quid del asunto apunta a la supuesta ineptitud de un sistema o de un gobierno para ejercer sus funciones públicas. Según el politólogo canadiense Kalevi Holsti, un Estado fallido carece de la capacidad de “dotarse de los recursos necesarios para gobernar y proporcionar servicios”. A su juicio, y en línea con el teórico alemán Max Weber, un Estado fallido no logra ostentar el monopolio sobre el uso legítimo de la fuerza dentro de sus límites territoriales.[3]

No extraña que el beligerante Secretario de Estado, Marco Rubio, se empeñe en decir una y otra vez que en Cuba hay un gobierno incompetente que no puede —¡por alguna extraña y esotérica razón!— agenciarse de medios para tener una economía robusta. Tampoco extraña que el emperador de turno, Mr. Donald Trump, insinúe que somos una nación colapsada, necesitada de “asistencia”, una nación que él puede liberar o tomar según tenga el día; o que sus lacayos “cubanoamericanos”, como María Elvira Salazar, o los influencers del odio en Miami, como Eliécer Ávila, traten de sembrar en redes digitales la idea de que el pueblo cubano está en la calle, que hay una situación de ingobernabilidad, de caos.

No es una discusión teórica: cuando se tilda a Cuba de “Estado fallido”, se intenta justificar las medidas de coerción o, más peligroso aún, allanar el terreno para una intervención. Y no podemos culpar de forma exclusiva a Trump y su corte de bufones: la tradición es añeja y compartida tanto por republicanos como por demócratas.

¿No recuerdan al “abúlico y provecto emperador” [4] Joe Biden cuando se refirió a Cuba como “¿Estado fallido”, valiéndose de la pandemia y de las protestas y disturbios que se vivieron en nuestro país el 11 de julio de 2021?

No se habló entonces de que el índice de mortalidad en Estados Unidos por la COVID fue cuatro veces superior al de Cuba, y que manifestaciones, protestas y disturbios fueron (y son) asunto cotidiano allá por el Norte. El 11 de julio, en La Habana, no hubo toma del Capitolio, como sí ocurrió cuando partidarios de Donald Trump tomaron por la fuerza el congreso estadounidense, tras perder este las elecciones. Pero los fallidos somos nosotros… ellos hasta repiten con Trump.

Algunos entusiastas de la restauración capitalista en Cuba han servido siempre de cajas de resonancia para el uso de términos como “dictadura”, “régimen” o, en este caso, “Estado fallido”. Otros han “elegido” el apelativo más “soft” de “gobierno fallido”, en perfecta consonancia con las exigencias de Rubio que filtrara al mundo The New York Times: si se quería una “solución negociada”, tenía que haber un cambio de gobierno en nuestro país. El problema, en esencia, es el mismo, amén del reacomodo de ciertas palabras.

Colocar la culpa de la actual depauperación de las condiciones de vida del pueblo cubano en el gobierno de Díaz-Canel es un acto de bajeza sin par. Hablar justo ahora, que la solidaridad mundial se escandaliza ante la nueva “reconcentración” de Trump, de “demasiados errores” por parte de las autoridades cubanas, de incapacidad de sus funcionarios, denunciar “pifias comunicacionales” o casos de corrupción (que han sido procesados públicamente) para demeritar su gestión, es un acto de injusticia y de nulo tino político… si presume la buena fe, por supuesto.

Lo justo, lo atinado, lo más sensible y oportuno, sería entender que, cuando la mayoría de los analistas nos daban días de vida si acaso, aquí seguimos, y si el gobierno cubano (o el Estado) fuera fallido, fuera tan incompetente y corrupto, el resultado del asedio estadounidense fuera otro. Es una vieja paradoja, la del supuesto “bloqueo interno”, que intenta equiparar las malas praxis del Partido Comunista con el sitio más brutal y prolongado de la historia moderna, sin resaltar que es la praxis del socialismo cubano —perfectible, sin dudas— lo que ha propiciado la supervivencia del país en un escenario asimétrico, frente a un adversario desproporcionalmente superior en términos económicos y militares.

Hace poco, el político español Gabriel Rufián hablaba en el Parlamento español sobre Cuba, y sobre el ejemplo que el Imperio quería destruir. Y coincide con las palabras del gran intelectual cubano Aurelio Alonso, que citamos también hace años, cuando escribíamos en el periódico Granma:

“Es un Estado fallido para toda esa miseria, de abuso de poder que se ejerce desde el imperio. Para ellos Cuba, el ejemplo cubano, es el ejemplo de un Estado fallido, cuando en el fondo el Estado fallido para el mundo, para la posibilidad de salir a flote de la humanidad es precisamente el que ellos están preconizando.”[5]

En todo caso, el fallo ha sido del gobierno estadounidense, del Estado imperialista. Así nos lo confirma la reciente entrevista que concediera Miguel Díaz-Canel, presidente de la República de Cuba, a La Jornada:

“El acto más fallido de los gobiernos de Estados Unidos en estos 67 años de Revolución es no haber podido apoderarse de Cuba (…) Vino el bloqueo, las presiones de todos estos años (…) ese fracaso ha provocado la ira”.

No haber colapsado, no haber cedido ante la ira y la presión del emperador de turno (como otros sí hicieron): ese es el gran mérito del actual gobierno cubano, heredero del proceso revolucionario y garante de su continuidad; un mérito que fuera imposible reconocerle a un gobierno o Estado “fallido”.

[1] Woodward, Susan, Taylor, Mark (2005). Estados Frágiles: soberanía, desarrollo y conflicto. Madrid: Centro de investigación para la paz (CIP-FUHEM). pág. 5

[2]  Tokatlian, Gabriel (2008). La construcción de un Estado Fallido en la política mundial: el caso de las relaciones entre Estados Unidos y Colombia. pág. 68

[3] Holsti, Kalevi J. “The State, the War and the State of War”. Cambridge: Cambridge University Press, pág. 82. 1996

[4] Los adjetivos son de Julio Fernández Bulté, refiriéndose a otro emperador decrépito, el romano Claudio.

Se han publicado 19 comentarios



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  • GEMS2306 dijo:

    Bravo por Michel. Has dado en el clavo ante tanta falacia que se centra en el famoso :Estado fallido" para confundir a la opinión pública. Este es un Estado en Resistencia y un Gobierno Resiliente aunque algunos no quieran entenderlo.

    • Justo dijo:

      Más allá de cualquier circunstancia, la responsabilidad fundamental de un gobierno es gobernar en beneficio de su gente. Gobernar significa crear las condiciones para que las personas vivan mejor, para que puedan trabajar, producir y prosperar sin vacilaciones ni obstáculos innecesarios. Cuando la vida diaria se convierte en una lucha constante por lo básico, pedir resistencia, pedir más esfuerzo sin soluciones concretas deja de ser liderazgo y se convierte en una desconexión profunda con la realidad que vive la gente.

    • Rembe dijo:

      Con todo respeto, ¿A qué opinión pública se refiere cuando habla de confundir? ¿Se refiere a la opinión pública de Cuba o del extranjero? Cuando habla de "algunos" que no quieren entenderlo, ¿Tiene idea de a cuántos se refiere con algunos?

  • frank dijo:

    Con todo respeto. El país. Estás colapsado

    • carlos dijo:

      si pero no por la incopetencia del gobierno , que levanten el embargo por una ano y veremos que pasa con esta isla

    • Amaya dijo:

      Repito nuevamente
      Con todo respeto los que colapsan son las ratas inmundas y cobardes, quizás esté retratado
      Los flojos respeten, los grandes adelante
      Patria o muerte
      Venceremos
      Aquí NO se rinde nadie coj...

      Es la respuesta que mereces por vendepatrias

  • IL doctore dijo:

    Perdón, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver...

    • Erik Fundora Salinas dijo:

      Buena esa, es aplicable para esos que dicen que el Bloqueo no existe y que culpan al Gobierno Cubano de sus limitaciones que por cierto son impuestas y todos sabemos por quienes, por los mismo que han prohibido la entrada de Combustible al País para conseguir con eso un colapso cosa que no pasará, No existe peor Traidor que aquel que vende su Patria a otro País.

      Erik Fundora Salinas

  • Victor dijo:

    Con mi mayor respeto, pero el resultado diario de este gobierno no responde a las necesidades básicas de nuestro país, y por ello no cabe de otra

  • GNU dijo:

    Aunque bajo el mandato secreto de los Estados Unidos nuestro país a partir de fin de la guerra de independencia se desarrollo social económicamente y político igual que todos los demás, con partidos políticos, votaciones, algo por lo que lucharon los mambises, estaba bien un programa que buscará el desarrollo y el bienestar social de toda la nación pero para mí se le hizo caso a un "invento" de 2 personas Marx y Engels que se crearon y siguiendo eso porque pensamos que es correcto y creo que es una equivocación.

    • Mágico dijo:

      GNU, magníficos comentariosn los suyos. Y no voy a explicar el porqué de que sean magníficos, debido a que cruzaría la línea roja de de la política editorial de Cubadebate. Pero ardo en deseos de explicar lo que usted plantea.

  • GNU dijo:

    Y quiero decir también que cuando Hise Martí llamaba a la unión en un solo partido era por unir las ideas y las fuerzas para la guerra de independencia pero solo por ese motivo, siempre José Martí entendió claro lo que era la libertad y la independencia.

  • Rembe dijo:

    Como muchos otros cubanos que durante años soñamos y trabajamos por lograr un país próspero, hoy nos duele reconocer que algo ha fallado en su conducción. Y no se trata sólo de bloqueo y agresión externa. Hay que reconocer también los errores cometidos y la poca voluntad que ha existido para cambiar dicha situación

  • Mágico dijo:

    Rubén Asenjo es un joven periodista español apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Dice que escribe para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Como periodista que es, el señor Asenjo manifiesta estar comprometido con la búsquedab de la verdad y las historias que impacten e inspiren. En cuanto al estado fallido, Asenjo escribe lo siguiente: "El término Estado fallido surge en las década de los 90, cuando las caída de la URSS y los conflictos globales llevaron a la desestabilización de varios países. Se usó (se refiere al término estado fallido) por analistas, políticos y periodistas para describir a aquellos países que no podían garantizar el orden, seguridad o el bienestar básico de sus ciudadanos. Su popularización (de refierte al término estado hallido) estuvo relacionada con la necesidad de identificar zonas incapaces de mantener su soberanía, control territorial y funcionalidad administrativa. En la actualidad (el término estado fallido) es imprescindible para identificar aquellos territorios con altos riesgos de inestabilidad, los cuales pueden convertirse en focos de crisis humanitaria, conflictos armados y problemas migratorios que afecten la seguridad internacional".

  • El sano dijo:

    No es estado fallido, es un estado de excepción.

  • Ricardo Riverón Rojas dijo:

    Un texto esclarecedor. Por obvio que parezca, la persistencia de la posverdad obliga a poner claridad sobre asuntos de por sí claros, que los poderosos persisten en hacer oscuros. El estado cubano, y su actual gobierno, han demostrado su funcionalidad en condiciones sumamente adversas. Cómo no sería si esas condiciones fueran otras.

  • acce dijo:

    Para los teóricos de adentro y de afuera sobre el estado fallido, exijan que se levante el bloqueo y sanciones para que puedan comprobar si Cuba funciona o no, con esa decisión se acaban las campañas y se comprobará de que lado está la verdad. Como cubana que ama a su patria siempre he trabajado dando lo mejor de mi a favor de todos mis compatriotas y creo que como yo, hay muchos.

  • Simple Cubano dijo:

    Seria bueno poner a todos los que llaman a Cuba estado fallido, dirigir un país amenazado a diario de una invasión militar, sin permitir que se le venda combustible, sin vender sus productos a la mayor potencia mundial que esta a solo dos días de trayecto como máximo en un barco etc , etc, que soluciones buscarían que no fuera la de rendirse o anexarse a los Yanquis ,problemas internos tenemos cientos el primero que trabajamos poco y queremos vivir como el primer mundo, pero esas cosas las callamos y solo miramos la paja en el ojo ajeno y no la tranca en ojo propio.

  • Renato Peña dijo:

    Este autor del artículo evidencia ser un gran intelectual, claro y con un solido acento hacia la lógica del pueblo y sus habitantes que ubican sus principales intereses en la soberanía de la nación.

Se han publicado 19 comentarios



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Michel E Torres Corona

Michel E Torres Corona

Graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana en el año 2017.

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