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¿Sigue Lenin y sus ideas interpelando a la Cuba de hoy?

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Foto: Asamblea Internacional de los Pueblos.

En la emisión especial de Mesa Redonda del 22 de abril, dedicada a “Lenin y el socialismo” en el 155 aniversario del nacimiento de Lenin, ofreció una exposición multidisciplinar que rehuyó de lugares comunes, vulgarizantes, para pasar a situar a Lenin como lo que sigue siendo en rigor: un laboratorio vivo de pensamiento político. No como figura de culto, sino como un sistema abierto de ideas cuya vigencia no reside en la cita automática, sino en su capacidad para dar luz procesos históricos concretos y para intervenir estratégicamente sobre ellos.

La intervención de la investigadora del Instituto de Filosofía de Cuba y Vicepresidenta de la Academia de Ciencias, Olga Fernández Ríos recupera la actualidad del concepto leninista de imperialismo. Lejos de estar superado por la historia, ese concepto puede —y debe— leerse hoy con lo que llamó “gafas de silicio”. El viejo binomio de capital financiero e industrial, explicó, se ha transformado en una triada de plataformas tecnológicas, fondos de inversión y poder militar, que reproducen con mayor sofisticación la lógica de concentración que Lenin diagnosticó en 1916. Esta caracterización no es meramente retórica: permite una lectura articulada del presente, donde las sanciones, los bloqueos financieros y las guerras híbridas no aparecen como fenómenos aislados, sino como estrategias estructurales del capitalismo digital-financiero en su fase actual.

Desde una perspectiva complementaria, el economista Ayuban Gutiérrez Quintanilla abordó el mismo problema desde el ángulo de la economía política, mostrando cómo la forma actual del imperialismo se expresa también en los sistemas fiscales y comerciales. Señaló que la extracción de valor en la periferia ya no ocurre solo a través de bienes primarios, sino por la vía de la apropiación de datos, rentas financieras y lógicas de subordinación tecnológica. En este sentido, propuso pensar la soberanía no solo en términos productivos, sino también en clave fiscal, monetaria y cognitiva.

La compañera Marxlenin Valdés, profesora de marxismo, llevó el análisis a un nivel filosófico y metodológico más profundo, reivindicando el principio leninista del análisis concreto de la situación concreta como antídoto contra el dogmatismo. “Lenin no es una reliquia”, afirmó, “es una brújula que demuestra que sin teoría revolucionaria no hay práctica transformadora, y sin práctica, la teoría se fosiliza”. Lejos de la liturgia apologética, estructuró toda su intervención: Lenin, dijo, no nos lega un recetario, sino una epistemología militante, una lógica dialéctica que exige confrontar cada coyuntura histórica con instrumentos teóricos capaces de interpretarla, tensionarla y transformarla.

Fue particularmente lúcida su defensa de la democracia socialista, entendida no como una forma degenerada de la democracia liberal, sino como su superación cualitativa. La “dictadura del proletariado”, en su formulación original, no es negación de derechos sino afirmación de una democracia de los productores, de quienes sostienen materialmente la vida. En este sentido, Pérez Valdés insistió en que los socialismos del siglo XXI, si quieren tener horizonte estratégico, deben reactivar no solo sus formas institucionales, sino sus mecanismos de participación crítica, control popular y deliberación consciente.

La discusión abordó también la cuestión cultural con especial agudeza. Tanto Fernández como Pérez Valdés coincidieron en señalar que Lenin comprendió tempranamente que la hegemonía no es solo política o económica, sino también simbólica y cognitiva. En un entorno dominado por plataformas que fabrican realidad, viralizan odio y erosionan vínculos sociales, defender la revolución pasa también por disputar el sentido común, la sensibilidad y los lenguajes. “Lenin entendió que sin hegemonía cultural no hay revolución que resista”, afirmó Pérez Valdés. Y en efecto: la prensa revolucionaria, la pedagogía crítica, la producción simbólica emancipadora siguen siendo herramientas fundamentales para enfrentar la nueva barbarie: una barbarie digital, emocional, espectacularizada, pero no por eso menos efectiva.

En uno de los momentos más consistentes del programa, Gutiérrez añadió que esta nueva forma de opresión simbólica no es un epifenómeno cultural, sino que tiene base material: los modelos de negocio de las grandes plataformas, su lógica algorítmica y su poder de concentración condicionan estructuralmente las formas de interacción, percepción y subjetivación. Por ello, afirmó, la disputa cultural no puede desvincularse de la crítica política de la economía, ni del diseño institucional de políticas de soberanía digital.

Lenin no es una herencia muerta, es un instrumento activo para pensar problemas contemporáneos: “Interpretar el capitalismo de silicio, diseñar un socialismo creativo y combatir la barbarie cultural: para todo eso, Lenin sigue en el laboratorio”.

Espacios como este programa de Mesa Redonda, infrecuentes pero necesarios, no celebran a Lenin como mito, sino que lo reinstalan como teórico del conflicto, estratega del presente, filósofo de la praxis. Desde una perspectiva materialista, histórica y crítica, es precisamente ahí —en esa capacidad de volver a activar conceptos, de hacerlos trabajar sobre lo real— donde radica el valor de su pensamiento. Y es ahí desde donde hoy debemos seguir leyéndolo.

En video, la Mesa Redonda

(Tomado de Cubainformación)

Se han publicado 10 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Edelis dijo:

    Nuestros intelectuales de hoy, tratan de dar vigencia al marxismo inmersos en exaltaciones y generalizaciones, sin pasar al ejercicio profundo y descarnado de nuestra realidad; en este momento, con una crisis que ha puesto en riesgo las bases del sistema socialista.

    Ya casi concluyo la lectura de El estado y la revolución, les invito, por ahí podemos encontrar un buen pie forzado: dictadura del proletariado, centralismo democrático...

    Socialismos del siglo XXI? La forma de propiedad es la que determina.

    En cuanto al trabajo ideológico y su expresión cultural, nos toca repasar la Ley de Comunicación Social, ya con seis meses de vigencia, pues apenas se nota en el espectro analítico-informativo. Pablo

    • dd dijo:

      De acuerdo con tu comentario.

  • D'Oro dijo:

    Con todo respeto a los panelistas, parece que Lenin no signicó nada para los extintos paises del campo socialista, totalmente olvidado. Entonces en Cuba, tampoco significó nada, porque algo tan importante que predijo "El estado no se puede hacer cargo de hacer el pan y lavar la ropa", todo lo contrario de lo que aconteció después del 59 y para que enjuiciar sobre el dogmatismo político y económico de los dirigentes que a lo largo de nuestra historia revolucionaria estuvo más que presente. Lenin es ruso y que los rusos lo veneren eternamente si es que se acuerdan que existe, porque su impresionante mausoleo no existe, no vamos a decir, el destino que le dieron a su cuerpo momificado, los rusos lo enterraron. A los cubanos hay que hablarnos de Martí, Nicolás Guillen, Felix Varela, etc, etc etc. Las filosofías fueron borradas de los planes de estudio universitario, la economía política del socialismo, Comunismo Científico, todo lo que se sabía que era perder el tiempo y vivir en un pasado que a nadie le interesa

  • Miguel dijo:

    En Cuba nunca se ha interpretado a Lenin, siempre se ha interpretado a Estalin.

    • Rodney dijo:

      Corto pero profundo comentario!

      • Preocupado Colorado dijo:

        Yo queria aportar algunos datos sobre el Lenin real en la praxis y no el de los textos, pero mi comentario parece tiene problemas informáticos.
        Hay una biografía de Lenin publicada en Cuba, su autor es Gérard Walter. Ahí se ve la conducta de Lenin en disímiles contextos y sus prácticas con respecto a la democracia o el debate, su relación compleja y divergencias con Trotsky y Kámenev, a los que no obstante les asignaba las misiones más importantes y las cumplían con éxito, y con Stalin, que siempre seguía fielmente al pie de la letra sus líneas u orientaciones. La recomiendo seriamente para sacar cada cual sus propias conclusiones.
        Vienen también allí las condiciones de su destierro por el zar y cómo se alimentaba cuando estaba desterrado, qué hacía, las distintas facciones y argumentos, los primeros congresos, combates...
        De verdad es una obra interesante y quien la lea tendrá una visión mucho más objetiva sobre Lenin y la esencia leninista más allá de textos o teorías.

  • William dijo:

    Con todo mi respeto a algunas opiniones. Lenin es importante siempre que analicemos los fenómenos sociales. Si el llamado campo socialista fracasó, si la URSS se derrumbó, fue precisamente porque a los dirigentes de esos países se les olvidó Lenin, sus planteamientos, si obra y práctica. Comenzó todo desde el momento mismo de la enfermedad de Lenin y luego de su muerte lo tomaron como bandera e icono, pero olvidaron su obra.
    Ni sé de dónde sacó la noticia de que enterraron a Lenin. Si bien hay discusiones sobre el destino del mausoleo todavía no se ha eliminado ni enterrado su cuerpo.
    La obra de Lenin sólo enriquece el estudio de nuestros Marti, Fidel, Mella y demás.
    Es cierto que al parecer citar a Lenin y Marx actualmente causa temor en algunos, pensando que están desactualizados,que puede restar importancia y exponerse a críticas, pero sus obras seguirán siendo fuentes para el futuro

  • yann dijo:

    A Lenin hay que estudiarlo en la situación actual concreta, aquí ahora, no lo que pudo ser y no fue..Los que estamos empeñados en construir el.socialismo aún más pero con aplicaciones prácticas, para conducir procesos realmente creativos, junto las mejores tradiciones y conocimientos propios. Me preocupa el uso de categorías economicas que fragmenta y divide la clase trabajadora.

  • Luis dijo:

    Si se parte de una teoría que no se ha probado en la realidad y cada vez que ha tratado de hacerlo ha traído más problemas y dificultades, precisamente para quien pretende ayudar, se van a seguir obteniendo los mismos resultados.

  • Polaris dijo:

    Lenin si, en China es venerado y su obra se demuestra con hechos, pero con hechos.
    No con discursos

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Carlos González Penalva

Carlos González Penalva

Responsable de Comunicación, Redes Sociales y Mensaje de la Izquierda Unida asturiana

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