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¿Pensar o actuar?

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Suele pasar que frases que se vuelven «clásicas» terminan siendo repetidas por muchos y con el mismo espíritu ignoradas. La tesis XI sobre Feuerbach, con la que Marx nos convocó a la acción y nos advirtió sobre los peligros de permanecer en el encantador reino de la contemplación pasiva de la realidad, ha corrido con esta suerte. De tanto reproducir de memoria el aforismo, no nos hemos percatado del absurdo en el que devino: la mayoría de las veces ni pensamos, ni actuamos. El remedio terminó siendo peor que la enfermedad. Si de «contemplación», «reino», «pasividad» y «permanencia» se trata, la célebre cita parece que dibuja con total lucidez y actualidad nuestras habituales prácticas en las redes sociales virtuales.

¿Redes sociales o enredaderas antisociales? En definitiva, diversos micromundos del ciberespacio interconectados en los que cada vez con mayor frecuencia permanecemos: 1) más tiempo contemplando pasivamente la realidad, 2) menos tiempo pensándola y 3) ni hablar de transformarla. Son paradojas de esta contemporaneidad, por día más irracional, que sitúan de un lado a individuos pasivos y acríticos, y del otro, a la llamada «Cuarta revolución industrial» (2000), a pesar de que muchos de nuestros países apenas están comenzando a lidiar con la «Tercera revolución industrial» (1970). De paso sea dicho que ya se habla de la Quinta (2021).

¿Cuáles son los verdaderos sujetos de estas «revoluciones»? ¿Quiénes sí están pensando críticamente y transformando el mundo por nosotros? ¿En qué sentidos y dentro de qué límites suceden esos cambios? ¿Somos conscientes de cómo nos impactan y nos están modificando? De todo este despliegue tecnológico: ¿qué le llega a los pueblos saqueados, colonizados, subdesarrollados y bloqueados? ¿Te has preguntado por qué nos relacionamos, en el mejor de los casos, solo con la punta del iceberg de esa revolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs), las nanociencias, la inteligencia artificial y la robótica?

Como las «7 Magníficas» (Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, NVIDIA y Tesla) son conocidas las principales empresas estadounidenses que dominan el mercado global de las TICs, y dentro de esas siete, la burbuja Meta (Facebook, Instagram y «Wasa») acapara la atención y condiciona la conducta de millones de personas alrededor del planeta. Son estos líderes de las plataformas digitales quienes las han vaciado de la posibilidad para la crítica revolucionaria y en su lugar han institucionalizado el entretenimiento fútil.

Curioso término este, entretenimiento, que está formado por «entre» y «tenencia» y que puede caracterizar muy bien nuestra experiencia, en tiempo y espacios, en las redes virtuales como accesos que «tenemos» mientras permanecemos conectados entre lo analógico -aparentemente abrumador- y lo virtual -supuestamente refrescante-. O, entre un mundo viejo y otro nuevo. Recuérdese que a las tecnologías modernas se les llaman nuevas, aunque sea una forma vieja de nombrarlas.

Todas son falsas dicotomías de lo real, fragmentaciones desde las cuales se nos dificulta acceder a la verdad sobre lo que nos rodea y sobre nosotros mismos. De conjunto, el entretenimiento y su acepción como distracción pasan a ser mediaciones centrales de nuestra cotidianidad y vehículos para reforzar el empobrecimiento espiritual que padecemos, directamente proporcional a una permanencia acéfala en dichas plataformas.

Con su doble condición, como entretenimiento y distracción, los contenidos digitales que abundan buscan entre-tener a un espectador que, cansado de sus avatares diarios, se refugia en la virtualidad como show. En tanto distracción se torna una especie de cura epidérmica ante el hastío, pero que en nada se propone llegar a la raíz y, mucho menos, descubrir y atacar las causas del malestar social.

El código cibernáutico común es claro y en su ADN no está programado dotar de herramientas a los usuarios para cambiar las cosas, ni para cuestionarlas, ni siquiera para entenderlas. Siguiendo esta dinámica de funcionamiento se queda al campo otra palabra, y con ella nuestra actividad, usuarios: dígase de quienes usan algo. Pero, dado que vivimos en un mundo invertido, cuestión esta que debemos al capitalismo global, hemos terminado siendo más que usuarios, usados; alienados por la tecnología, todos los días, a todas horas. La Era de los pulgares condiciona consumidores contemplativos en serie, predispuestos para que permanezcamos maniatados a nuestros dispositivos móviles, atendiendo a una pantalla programada para generar, cada vez, más adicción.

No caben dudas de que, como bien apuntó Marshall McLuhan, los medios son extensiones de los seres humanos. Esta sería una cuestión absolutamente maravillosa siempre que esas extensiones fueran elementos mediadores -solo- hacia lo bello, lo bueno, lo virtuoso, lo humano, lo solidario, lo constructivo y lo digno de los seres humanos y no hacia sus opuestos.

Sin embargo, en las condiciones que impone el capitalismo de plataformas digitales, con su internet de las cosas, estas extensiones están siendo enajenadas de nuestros propios cuerpos y mentes; así como, constantemente rediseñadas para desmovilizarnos. Si el medio es, tanto el mensaje, como las extensiones de nuestros cuerpos, significa que en el consumo que hacemos de ellos ya hay un tipo de producción simbólica que ni siquiera tiene que esperar por el mensaje para darse y trastocar nuestras vidas.

Esa construcción de significados existe inmediatamente como producción y apropiación del medio. Mientras usamos el celular, la computadora, el tablet, la inteligencia artificial (IA), etc., en su consumo ya estamos produciendo un tipo de subjetividad determinada y, por lo tanto, un tipo de seres humanos determinados. Por ejemplo, el mayor impacto para nuestras mentes hoy no está tanto en lo que se haya buscado en DeepSeek, sino en el modo en el que esa y otras IA están modificando nuestros hábitos, pensamientos y actitudes, independientemente del contenido.

¿Podemos afirmar hoy que somos nosotros los que llevamos las riendas en la relación con nuestros aparatos «inteligentes» y nuestros perfiles en redes digitales, o es a la inversa? Efectivamente, el medio sigue siendo el mensaje; pero un mensaje que debemos analizar e interpretar cuidadosamente para asumir posiciones activas sobre él. Hay una complementación interesante entre la teoría de McLuhan, sobre los medios y la de Marx, en los Grundrisse, sobre la dialéctica entre la producción y el consumo en el capitalismo, que tiene que ver con lo que se expone en este texto.

Escribió el viejo Marx, que la producción engendra al consumo, ya que crea un modo determinado de consumir y a la necesidad atada a él. Se está refiriendo a que la producción ampliada de mercancías no tiene como objetivo fundamental satisfacer nuestras necesidades, sino diversificar nuestra dependencia al mundo mercantil; para lo cual se tienen que reproducir las necesidades ya existentes e inventar otras nuevas.

Por ejemplo, ya no podemos concebirnos sin contacto constante con los demás a través de plataformas de mensajería digital, o sin estar al alcance de una llamada telefónica en todo momento. A la ausencia de cualquiera de estas dos condiciones le llamaríamos estar incomunicados, olvidando que hasta hace muy poco no tener WhatsApp, ni celulares, ni internet no era condición de aislamiento social.

Mediante la creación de plataformas digitales de mensajería se reinventó la necesidad de «estar comunicados». La comunicación se mercantilizó en nuevos niveles, pero también lo hizo la satisfacción de la necesidad «estar comunicados», que no queda a la libre imaginación individual, sino que es determinada por las reglas de dichas plataformas. La posible libertad en la satisfacción de la necesidad de estar comunicados digitalmente siempre, queda diluida en una aparente diversidad de plataformas virtuales, mas no se sustenta en modos realmente diferentes, ni independientes a la lógica del capital.

De manera tal que la producción de esas tecnologías, de esas aplicaciones y de esos medios en general, están pautando y encasillando un tipo muy específico de consumo y del modo en el que los usamos. Dígase del para qué, cómo, cuándo, dónde y por qué los usamos. De conjunto con la producción de la necesidad de comunicarnos siempre, se programó que su satisfacción se realice mediante formas bien específicas, unilaterales y que no dispongamos de las herramientas epistemológicas para imaginar otras diferentes.

Una vez producida como incomunicación la falta de estos nuevos medios, la necesidad ya creada que en algunos casos toma forma de dependencia, va perfilando también nuestras expectativas, hábitos, tradiciones, costumbres y relaciones sociales cotidianas. En resumen, las características de esos medios electrónicos están conformando y limitando nuestras acciones y en consecuencia las estructuras de nuestras mentes.

Todo lo anterior no significa que no podamos cuestionar, comprender y cambiar desde la praxis las reglas del juego, sino que debemos considerar que el diseño estructural y las dinámicas desde las cuales operan esos artefactos, redes y medios no está hecho para facilitar o motivar que lo hagamos. Si bien es cierto que necesitamos construir una legión semiótica para hacerle frente, si vamos a pensar en clave marxista no podemos quedarnos en la disputa de sentidos, y mucho menos en aspirar a dominar el sentido común, repositorio de la colonización cultural.

Debemos empezar por superar esa falsa antinomia entre pensar y hacer, ya que uno no existe sin el otro. No hay teoría sin práctica o, llevándolo un paso más allá, como dijo Lenin, no hay teoría revolucionaria sin práctica revolucionaria, y viceversa. Lo que significa que no es viable un pensamiento etapista, donde primero pienso y solo cuando termino de pensar hago, y mientras hago no pienso, o si pienso no hago. Pensar y hacer forman parte de un mismo proceso práctico humano.

Se puede y se debe disputar sentidos, pero debemos hacerlo a la vez que se actúa prácticamente sobre las circunstancias que nos subordinan y que condicionan las cualidades de esos sentidos. Será, sobre todo, a través de esa praxis revolucionaria que busca actuar e incidir en el cambio de las condiciones materiales de vida que se podrá ir generando un pensamiento contrahegemónico con mejor salud para enfrentar en la realidad los códigos reinantes.

El capitalismo resultó ser un experto en cooptar, en secuestrar lo que sobre él pensamos y decimos, desgajándolo de lo que podemos hacer para transformarlo subversivamente; es así que genera la ilusión de que es invencible. Por ello debemos atacarlo no solo conceptualmente, aunque por supuesto necesitemos seguir conceptualizando desde las izquierdas.

Hay que recuperar a nuestro favor la actividad teórica, pero recordando que esta no es una batalla solo teórica que sucede en las conciencias, sino, fundamentalmente, contra las estructuras materiales que reproducen las actuales relaciones de explotación de unos pocos sobre las mayorías. Élites hegemónicas cuyo poder descansa en su dominio sobre la producción material y espiritual de la comunicación digital a escala global.

Seguimos en el marco de una guerra política, y como tal solo se resuelve en el campo de la lucha de clases que tiende a metamorfosearse. Esta contienda lleva batalla de ideas sí, pero irremediablemente debe enfocarse en la subversión del capitalismo, responsable de hacer de la relación entre medios, consumo, producción y sujeto, también, una experiencia alienadora y desigual.

La insistencia del Moro en que no solo interpretáramos el mundo, sino que, sobre todo, lo transformáramos, no fue un capricho comunista. La historia de la humanidad va sobrada de ejemplos que evidencian que nos podemos pasar siglos disputándonos sentidos teóricamente hablando, sin que ello se traduzca en un cambio material de nuestra realidad a favor de los pobres de esta tierra.

Para que los sorprendentes adelantos de la ciencia y la tecnología puedan extender sus verdaderas potencialidades emancipadoras y en paralelo incentivar nuestras capacidades como seres humanos, no basta con múltiples interpretaciones y descripciones del problema. Se requiere un despliegue creativo y creador superior, capaz de construir una nueva sociedad cuyos cambios de paradigmas estén en función de multiplicar la justicia social y el bienestar colectivo. Solo así, esas extensiones de los seres humanos implicarán mediaciones verdaderamente liberadoras y habremos eliminado para siempre la falsa división entre teoría y práctica, entre pensar y actuar. Interpretar sí, pero para transformar integralmente el mundo y a nosotros mismos, convirtiéndonos en seres humanamente superiores.

Se han publicado 15 comentarios



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  • Conan dijo:

    Muy interesante y esclarecedor el contenido del artículo lo cual nos llevaría a la interrogante leninista: ¿Qué hacer?
    Pienso que desde el fallecimiento de líderes prominentes de la izquierda latinoamericana como Hugo Chávez y Fidel Castro, esta ha experimentado cierto nivel de retroceso e incertidumbre ante la arremetida ultraderechista que la ha colocado contra las cuerdas.
    Aún, cuando la unipolaridad estadounidense ha dado lugar a la multipolaridad de potencias emergentes, la izquierda hoy, -aunque nos duela admitirlo-, carece de liderazgo y de un programa coherente que nos permita sortear los obstáculos. Se ha llegado al punto de que muchos líderes izquierdistas se han enconado entre sí sin brindarse apoyo como los camaradas de armas que deben ser. Y eso, le está haciendo el juego a los círculos de poder.
    Y si a eso, le sumamos el actuar como el avestruz sin poder o querer "cambiar lo que debe ser cambiado".
    ¿Quién puede realizar el cambio, el liderazgo o las masas?
    Si el liderazgo se vuelve conservador, se acomoda en sus privilegios y prebendas; obviamente no va a articular ningún proceso de cambio porque eso afectaría, y mucho, sus intereses ya creados.
    Entonces, mediáticamente, no solo debemos "defendernos" de las matrices de opinión de los "neocolonizados" de ocasión que nunca faltan, también debemos arremeter contra aquellos que, desde posiciones aparentemente revolucionarias, adoptan políticas antipopulares y rayanas en el neoliberalismo más descarnado distorsionando la esencia de lo que debe ser un verdadero servidor público. Ellos, los dirigentes, son los que deben servir al pueblo y no a la inversa.

  • Lazaro el Profe dijo:

    Ni por asomo se me ocurre plantearme una discrepancia con Marx pues su Método y resultados científicos son, en todos los órdenes abrumadores.
    No obstante debo decirte que desde hace mucho me martilla la cabeza al asistir a ciertas conclusiones ecléticas que acusan a la producción Capitalista de crear productos que no están concebidos para satisfacer necesidades humanas que , por añadidura para todos son crecientes y si son crecientes una necesidad sustituye a otra y así, por suerte, la cadena es infinita,
    ¿Tiene necesidad mi nieto que vive en Cuba de jugar con Batman, Superman, X Man, el Capitán América, sí si la tiene pero no critiquemos a los productores de muñequitos nacidos y defensores del Capitalismo pues la necesidad de mi nieto no se cubre con un Elpidio Valdés,ni con alguno de nuestros héroes de las Guerras de Independencia a los que casi desconocen porque lo único que se encuentra en las escuelas cubanas son cronologías y la incapacidad de los maestros de describir una Batalla de las Guásimas frente al mapa del terreno de operaciones aún cuando en Ministerio de las Fuerzas Armadas tiene editado libros donde se explica con lujo de detalles.
    El Problema, mi estimada profesora es que cuando el que piensa en las necesidades de los demás. está limitado por recursos, no tiene Competencia alguna, tiene que satisfacer necesidades perentorias, no puede aprovechar ventajas competitivas ni oportunidades, no puede aventurarse a crear para satisfacer de forma creciente.Si los productos existen porque existe el Mercado entonces no son los Productores quienes crean las necesidades, lo que hacen es satisfacerlas.
    Necesidades vs. Satisfacción he ahí el dilema

    • Marxlenin Pérez dijo:

      Iré por partes intentando referirme a algunos puntos de su comentario, el cual le agradezco. Voy a reducir los argumentos para no extenderme demasiado:
      1. Me incluyo en el grupo de los que admiramos “los descubrimientos” de Marx, aunque creo que podemos discrepar con él, sobre todo, si es para reflexionar críticamente desde los mismos paradigmas del marxismo; el cual para eso se inventó, para cuestionarse dialécticamente la realidad, la sociedad y todo lo que nos rodea.
      2. Fue justamente Marx quien desarrolló en varias de sus obras, pero con énfasis en los Grundrisse y en El Capital, la dialéctica que existe entre producción, distribución, cambio y consumo. Es en los Grundrisse, texto clave para entender a Marx y al marxismo, donde critica la posición de la Economía Política (burguesa) que separa producción de consumo y por tanto separa mecánicamente las necesidades de la producción social de esas necesidades. A eso en economía le llamó: Robinsonada: la idea positivista de que existe un individuo aislado que primero siente una necesidad y luego produce para satisfacer esa necesidad y solo por eso se relaciona con los demás, etc.. Hace mucho tiempo que el capitalismo no funciona así sino a la inversa. Vive de reproducir necesidades e inventarnos nuevas y por eso es tan importante en el concepto de mercancía que da en El Capital, la noción de que no es un objeto que se crea para satisfacer necesidades, sino para reproducirlas, para crearlas.
      3. Que nuestros niños tengan necesidad de jugar con Batman o Spiderman, nos diría Marx, es resultado de una construcción social que creó esa necesidad, en otras palabras, está socialmente condicionada y tiene que ver con la otra parte del mundo de las mercancías: el fetichismo mercantil. Aquello que las mercancías proyectan pero que no son en sí mismas y que la publicidad ha sabido explotar muy bien. Por ejemplo yo nunca jugué con una “barbie” porque mi generación no tenía desarrollada la necesidad (social) de hacerlo; de lo cual me alegro mucho. Claro, tiene mucho que ver con nuestras condiciones materiales de la época en la que fui niña y la de ahora en la que su nieto es niño. Ahí también hay otra enseñanza del marxismo: la producción material de la vida condiciona la producción espiritual.
      4. Yo soy maestra, no podría afirmar categóricamente y generalizar, como en su comentario, que en todas nuestras escuelas solo enseñamos cronologías o somos incapaces… Creo que a la par de nuestros desaciertos en materia de educación, contamos con maestros y profesores muy comprometidos, profesionales, actualizados y que se esfuerzan por brindar experiencias enriquecedoras a nuestros alumnos. Valga su crítica allí donde no lo estemos logrando.
      5. ¿Necesidades vs satisfacción? Una cosa es que tengamos o no nuestras necesidades elementales cubiertas y otra es que exista un sistema que para sobrevivir requiere reproducir asíntotamente nuestras necesidades y que esas necesidades solo puedan ser satisfechas consumiendo mercancías. Ahí está el problema, desde mi punto de vista.

      • Alejandro dijo:

        Iré yo también por partes, tomando como referencia y pidiendo su permiso con antelación los puntos que usted aborda.
        1. El marxismo o el cuerpo de ideas de Marx como me gusta nombrarla mejor(aunque tal vez sea un error) ofrecen un aparato de reflexión crítica de la realidad, cuya intención es la participación activa y consciente en la transformacion de esta, en ese sentido y dado su alto grado de generalización y abstracción se ha hecho dificil su ejecución práctica. De alguna manera interpretamos con ella el mundo, pero de ahí a su transformación práctica hay una gran diferencia, se suponía que el capitalismo alcanzaría un nivel de desarrollo que haría necesario el paso a un sistema nuevo, cosa que aun no sucede. Aun asi sus aportes son inmensos.
        2. El proceso de producción distribución, cambio y consumo, como usted plantea de forma brillante, es una unidad dialéctica inseparable y que crea necesidades que van in crescendo en la medida que el desarrollo técnico y tecnológico es cada vez mayor, algo facilmente de ver en la práctica económica del mundo de hoy, pero lamentablemente es un proceso que hemos reproducido dentro del socialismo, aun conociendo sus efectos devastadores, no hemos encontrado un modelo económico capaz de hacernos entrar del reino de la necesidad al de la libertad y es que los patrones por los que se rige la economía en el mundo actual diseñan el modelo para maximizar utilidades, ese es su objetivo real, tímidamente intentamos decir que la diferencia estriba en como se distribuyen las utilidades, es decir a donde va a parar la plusvalía, y en ese sentido aunque digamos que en un caso va para los menos(es decir los capitalistas) y en otros a los más(entiéndase pueblo) el mismo esquema del modelo impone la lógica capitalista de maximización de utilidades utilizando mismos métodos. Aquí volvemos a apreciar la contradicción de que conocemos el modelo pero no encontramos la formula para transformarlo.
        3. Creo que este tema es tal vez el más peliagudo, parte por supuesto de una invasión cultural, parte de la creación de una imagen en el cerebro de las masas, parte de ser un metodo y un mecanismo diseñado para mantener el control mental sobre las personas, no creo que un niño cubano no juegue con Elpidio Valdés y que no vea con satisfacción una de sus aventuras, al igual que de Fernanda y otros y que en cierto sentido no pueda ser el héroe de su infancia, pero ahí es donde está el dilema, para convertirlos en héroes tienen que convertirlos en héroes comerciales, tienen que mercantilizarlos, tienen que convertirse en necesidad y eso pasa por el proceso de mercantilización, en ser personajes que generen utilidades y que alrededor de ellos se produzca un encadenamiento industrial, desde las producciones en formato duro, pasando por las producciones animadas como películas y animados, pasando por la industria del videojuego, la industria textil y etc hasta que llega a producirse una franquicia que es capaz de generar enormes utilidades. Es algo que podemos evitar? Porque por ese camino también vamos.
        4. También soy maestro, y de Historia precisamente, cuando se conoce la historia de como el hombre fue aprendiendo a comunicarse y al mismo tiempo capaz de aprender a utilizar la comunicación y los medios que utiliza para ello se puede entender la importancia de este proceso. Una de las cosas que nos hizo humanos en ese proceso de humanización fue la capacidad de poder transmitir, compartir y dejar evidencia de lo que hemos aprendido a lo largo de milenios y ese conocimiento y la forma en el que este se transmite, los medios que se utilizan para ello y los efectos e interpretaciones que de ellos se hace tienen una importancia vital en la actualidad. Comparto el criterio de Lázaro, creo que hoy el magisterio cubano esta atravesando un momento muy difícil, creo que hay falta de preparación, de motivación y no me refiero a los que como usted plantea tienen una preparación para brindar experiencias enriquecedoras, que creo son los menos sobre todo en las primeras enseñanzas. Falta el maestro que en primer lugar enseñe a aprender, que cree un espíritu crítico en el estudiante, si, que le haga ver que aunque la necesidad exista el valor no está en ella, sino en la capacidad que tenemos de ser personas capaces de transformar, de ser solidarios, eso nos falta lamentablemente y no es en los lugares donde no lo estemos logrando, a mi juicio es un fenómeno muy arraigado que hace falta debatir con amplitud.
        5. La sociedad de consumo funciona tal y como usted plantea, pero está diseñada así para maximizar la plusvalía, para maximizar utilidades, porque en esta filosofía es mas exitoso quien más vende, no hemos creado un sistema alternativo, porque esos mismos preceptos son los que de alguna manera estamos enarbolando ante la imposibilidad de presentar uno nuevo y más atractivo para el ser humano.
        Quizas peque de subjetivismo, pero donde estamos perdiendo la batalla necesidad vs satisfacción es en el terreno de las ideas, quizas debamos volver a esa frase tan profunda de nuestro Comandante en Jefe. Una Revolución solo puede ser hija de la cultura y las ideas.

  • Javier Hernández Fernández dijo:

    Mapa de Internet para conocer la geopolítica de las redes sociales,Facebook-Instagram,TikTok y X(exT.

  • Roberto Dávila Cabrera dijo:

    Muy oportuno artículo. Coincido con lo expuesto. Opinión aparte: las redes, como mundo virtual y real, no abarcan ni toda la realidad ni toda la práctica inmediata, en la que estamos obligados a pensar y actuar para lograr la transformación revolucionaria necesaria y propuesta, donde la contemplación viva solo sea fundamento del estudio e investigación permanente de esa práctica y realidad en movimiento constante. Gracias por su artículo, y espero otros.

  • Mágico dijo:

    Cuando yo era niño comenzaba la televisión en Cuba, pero casi nadie tenía un equipo y por eso era tan común la radio, con sus novelas rosa y sus episodios de aventuras. Esas sencilleces tenían a millones de personas entretenidas de día y de noche. Después las novelas, las aventuras y hasta las películas pasaron a la televisión; y muchas personas han continuado consumiendo contenidos puramente intrascendentes por décadas. Ahora entretenerse es más cómodo y más fácil, pues tenemos los teléfonos celulares, con los que accedemos a todos los inventos anteriores, a la Internet y a las redes sociales. Al Capitalismo le debemos todo el desarrollo,de la humanidad de los últimos 200 y tantos años; y por supuesto le debemos la invención, y la difusión hasta los rincones más apartados del planeta de la radio, la televisión y la Internet. Pero mientras que esos medios han penetrado con su mensaje muy educativo a veces y frívolos otras tantas a todas las clases sociale, la humanidad completa se ha seguido desarrollando con el Capitalismo a la cabeza. Tanto es así que en los últimos 50 años tenemos ya tres revoluciones industriales capitalistas. Las clases pobres del mundo entero han usado más la radio, la televisión y hasta la Internet que los ricos, sencillamente porque los pobres son muchísimos más numerosos que los ricos en todo el mundo. Cada uno de los nuevos inventos hubieran sido incosteable si los pobres no hubieran tenido acceso a ellos. Y no olvidemos tampoco que los pobres del mundo comen más carne, toman más leche y ruedan más autos que los ricos. Bienvenidos sean la electricidad, los automóviles, los barcos y los aviones, aunque mueran personas electrocutadas y por accidentes en carreteras, mares y cordilleras montañosas. Bienvenidas sean las redes sociales, aunque haya un montón de tontos que pasan el tiempo contemplando la realidad sin pensarla ni tranformarla. Siempre habrá otro grupo que continuará pensando y transformando para bien el mundo que nos rodea.

    • Sergio dijo:

      Muy buen comentario!!!!!

    • Jorge dijo:

      Al capitalismo también le debemos los millonen de muertes, las hambrunas, las conquistas, y entonces, transformamos el mundo o seguimos caminando inertes con él?

    • Marxlenin Pérez dijo:

      Habría que pensar más críticamente qué entendemor por "desarrollo" para luego afirmar categóricamente que -y lo cito en su comentario-: «la humanidad completa se ha seguido desarrollando con el Capitalismo a la cabeza». No creo que sea desarrollo el exterminio del pueblo palestino y de tantos otros; no creo que sea desarrollo bloquear económicamente a países enteros; no creo que sea desarrollo que unos saqueen a otros; no creo que sea desarrollo la distribución cada vez más injusta de la riqueza a nivel mundial donde el 1% de la población tiene la misma riqueza que el 95%; no podemos decir que el capitalismo haya conseguido que la humanidad completa se desarrolle si hay millones de analfabetos por el mundo, miles de millones de desnutridos, de desplazados; no creo que sea desarrollo que el capitalismo incentive la explotación indiscriminada de todos los recursos naturales del planeta... y por ahí pudiera continuar un largo etcétera de ejemplos que nos invitarían a valorar al sistema capitalista en su justa medida y no solo por las revoluciones industriales que impulsa, lo cual, además, ha utilizado para multiplicar a los pobres y no para eliminarlo. Acabar con las desigualdas, las injusticias, la expotación, el exterminio de pueblos enteros y de la naturalez, etc., debería ser el verdadero indicador de desarrollo para la humanidad.

  • Preocupado Colorado dijo:

    Muy interesante. Y eso se aplica solamente a los grandes medios capitalistas o a los medios en general y a quienes hacen las líneas editoriales?

    Porque muchas veces sabemos más de Gaza o Chipre, que de lo que está pasando en San Pedro, Remate de Ariosa, Taguayabon o Punta Perdiz.
    Por si alguien no lo sabe, son pueblos cubanos.

    Muchas veces, como "el bloqueo es el principal obstáculo" y como solo podemos denunciarlo en un mundo donde eso no implica nada en la práctica,
    pues estamos bajo un fatalismo de contemplación pasiva y optamos por buscar otra realidad donde sí seamos dueños de nuestros destinos, al menos en apariencia, y no sujetos sumisos a un abanico de decisiones contradictorias y cambiantes, de catástrofes naturales o técnicas, de hechos delictivos o negligencias...
    Yo creo Dra marxlenin que debe hacer un análisis que englobe también los medios de izquierda.
    Recordemos que según SANA y otros que replicaron sus publicaciones, Assad tenía 87% de apoyo cuando lo derrocaron (igual que Ceaucescu en Rumanía en el 89) y damos muchas noticias digamos optimistas y justificativas en demasía. Y luego resulta que hay "errores" detrás. Pero la línea editorial se mantiene impertérrita. Hay que debatir si son los capitalistas los únicos que manipulan o es que son los que ahora tienen más medios para hacerlo y más experiencia y sutileza en ello.

    • Marxlenin Pérez dijo:

      Le voy a tomar la sugerencia para pensar y escribir sobre lo que me propone.
      En adelanto podría decir -hablando en general- que desde los medios de la izquierda hay sentido de la ética a la hora de informar y comunicar, una responsabilidad social periodística que los distingue; lo cual no significa que sean perfectos, sino que, a diferencia de los medios que responden al capitalismo, hay un compromiso con la verdad. Y otro asunto sería preguntarnos hoy quiénes son «los medios» ya que la comunicación digital ha ampliado o desdibujado el concepto (tradicional) de medios de comunicación.
      Sigamos pensándolo. Gracias.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    De nuevo. Magnifico, bien al fundamentar los geniales aportes de Marx, pero necesitamos profundizar en las soluciones concretas y reales que protejan verdaderamente a los niños y jóvenes como u sistema. Tenemos cultura en describir lo complejo del escenario mediático global, valido para otro país, uno capitalista, necesitado de una revolución que cambie ese modo producción como causa principal o punto critico para liberar definitivamente al ser humano ante esta agresión mediática, donde ese ser humano pueda pensar y actuar por si mismo de forma consciente sin ser esclavo de esa carga mediática impuesta por las actuales y modernas agresiones que colateralmente acompañan al desarrollo tecnológico de la humanidad, que no se detendrá. Pero nuestra situación como país es diferente profesora, eso anhelo de muchos en el mundo, nosotros lo tenemos, contamos con una genuina revolución social, la de Fidel, construimos esa nueva sociedad, somos privilegiados, pero a pesar de ello no logramos proteger y salvar de esta guerra mediática global a nuestros niños y jóvenes, asistimos a un escenario donde nos vemos impotentes de asegurar esa formación integral y científica del hombre nuevo que aspiramos, ahí profesora es donde no vemos al materialismo dialéctico como la herramienta científica que es.
    Los académicos se centran en un mismo atajo, la culpa es de otro, del capitalismo desarrollado dueño de la maquinaria informática que “nos envenena”, algo real, pero no lo principal en la solución de este reto y por tanto “apelamos a Marx suponiendo que en esos países capitalistas desarrollados, dueños del mundo y sus medios de comunicación se produzca una revolución como la nuestra para poner fin a esas agresiones y bla, bla, bla………un imposible en lo inmediato” un escenario poco realista que nos acomoda al denunciarlo y nos permite así dormir tranquilamente cada noche, estamos justificados, no podemos actuar ante tal compleja “causa”. Pero la realidad profesora no estamos protegidos ante tal agresión, no hemos sabido identificar en esta lucha la prioridad, nos ha faltado innovación y creatividad para transformar y revolucionar la actual pedagogía en el sistema educacional, centrándonos mas como prioridad en preparar al destinatario de esa guerra, a los niños y jóvenes, algo solo posible dentro del socialismo. La pedagogía quedo encerrada dentro de los mismos muros y conceptos de la pedagogía capitalistas en todos estos años impidiendo formar a un hombre nuevo diferente y superior, que nos permita demostrar esa tesis del hombre nuevo, que no se construirá por si solo de forma silvestre.
    La clave es saber usar como dueños que somos el principal instrumento científico que mas influye y determina en la formación de un individuo, el sistema educacional de un país. Esa herramienta científica capaz de influir sobre una persona, muy por encima del internet y sus redes sociales, la familia, la televisión, la radio y todo lo demás, no la estamos usando correctamente, nos ha faltado visión, es ahí donde debemos innovar y ser proactivos, en vez de mendigar echándole la culpa a otros y su desarrollo, cuando tenemos la vacuna-solución en nuestras propias manos. Hay que ir a Marx para innovar y hacer una revolución en pedagogía para formar al hombre nuevo ante los actuales y futuros retos en esta guerra mediática.
    Cambiar el concepto escuela actual por uno mas revolucionario, la escuela como fabrica de emociones, porque las emociones son ciencia, la única puerta lógica y científica fruto de la naturaleza, para entrar al ser humano y desarrollar el proceso de construcción del hombre nuevo. Son tiempos de aprender que mientras mas grandes y complejos son los problemas o retos, mas hay que ir las leyes de la naturaleza, mas hay que ir esas soluciones cada vez mas simples y sencillas posibles, ahí esta la clave profesora.
    Una pedagogía nueva propia del socialismo en esta era internet globalizada, un entrenamiento intensivo para formar actitudes entrenando las emociones, cultivándolas, y desde ahí y como consecuencia entonces cultivar los valores, la inteligencia, los conocimientos, la conciencia y la aptitud, un camino que no funciona en sentido contrario, un proceso educativo primero centrado en las emociones para construir una actitud,la actitud como única coraza que hace invencible al ser humano, el resto es consecuencia, dependerá 100% de ello.

  • Raúl Sánchez Cordovi dijo:

    Es que el tiempo de conexión en el ciberespacio y redes sociales es también una consecuencia. En el caso nuestro derivado de la pobre oferta de servicios para una mejor utilización del tiempo libre. Ya no existen las condiciones para la práctica masiva del deporte, prácticamente no funcionan las salas de cine, muy escasas funciones de teatro y presentaciones musicales, eventos y competiciones deportivas en horarios diurnos y con poca promoción y difusión, desapareció el movimiento de las llamadas 10 instituciones básicas de la cultura en los municipios , la cuestionada calidad de la programación de la televisión, en fin. Entonces las personas, de cualquier edad, se conectan en las redes sociales como alternativa del entretenimiento, como una forma de interactuar en temas muy diversos alejados de las tensiones políticas, la situación económica y la realidad social. Aún así no creo que exista una postura de contemplación y de no interés en los cambios sociales en las redes.

  • Lazaro el Profe dijo:

    Una curiosidad que comparto contigo:
    "" Las evidencias arqueológicas sitúan los primeros juguetes en Mesopotamia, donde hace más de cinco mil años los niños babilonios ya utilizaban para sus juegos las tabas, que no eran más que huesos de animales, y se divertían con canicas, pelotas, yoyós y peonzas.""

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Marxlenin Pérez Valdés

Marxlenin Pérez Valdés

Doctora en Ciencias Filosóficas y Profesora Titular de Marxismo por la Universidad de La Habana. Guionista y conductora del programa de televisión Cuadrando la Caja. Actualmente Coordinadora de Planificación Editorial de IDEAS Multimedios.

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