Frei Betto y un océano de luces

Frei Betto. Foto: Tomada de Resumen Latinoamericano.
Hay libros que se leen por curiosidad, otros para aprender; no faltan los que la fuerza de su autor o el personaje principal nos arrastran página tras página buscando mensajes y significados; en tanto existen textos tan completos de verdades, historias, libertades y vigencia que son verdaderos océanos de luces.
Sin pecar de una síntesis extrema o movida por la pasión, me quedaría con esa última definición: un océano de luces, para invitarlos a leer el libro Sueño y razón en Frei Betto, de la colega Alicia Elizundia Ramírez, a quien le agradeceremos siempre acercarnos a la vida del fraile dominico por convicción, al autor de la imprescindible y monumental obra que sigue siendo Fidel y la religión, al amigo leal, pero crítico de Lula da Silva y Dilma Rousseff, y a uno de los brasileños más entrañables para los cubanos desde hace más de cuatro décadas.
Desde la primera línea, Alicia nos deja claro que se moverá, cual entrevistadora sin censura, en la difícil cofradía de dialogar con el luchador, conspirador, escritor, orador y ser humano que es Carlos Alberto Libanio Christo, su nombre verdadero, que ha quedado solo para los pasaportes o documentos oficiales, pero no para amigos y comunidades populares de toda América adonde ha llegado para dar luz. Mucha luz.
En cada respuesta del testimonio que ofrece están las cicatrices que le ha dejado la vida, desde el niño que bailaba samba y se integró con 13 años a la Juventud Estudiantil Católica, hasta el joven arrestado y preso cuatro años en época de la dictadura brasileña, el ciudadano que vivió cinco años en una favela y nunca le ha interesado el poder, sino construir una sociedad en la que se compartan los bienes de la tierra y los frutos del trabajo humano.
Conceptos tan rocosos para algunos como ideología, marxismo y cristianismo, Frei Betto los junta en perfecta armonía mientras conversa con Alicia y huye de los dogmas con la misma naturalidad que reconoce no creer en el Dios de la explotación, de la opresión, de la legitimación de la desigualdad social. “Creo en el Dios de la vida, de la compasión, el que acoge a los pobres y critica a los opresores”, repite una y otra vez con la paz que muchos anhelamos tener en este mundo tan convulso y en el que tantas cosas quedan por hacer.
Por supuesto, un mérito de la colega villaclareña en estas páginas pasa por superar el impacto que produce la inteligencia y la sabiduría de Betto y no limitarse al cuestionario inicial que quizás había preparado con esmero y durante años de investigación.
Logra lo ansiado en el periodismo, llevarlo al clima de confesiones poco conocidas, como la influencia que tuvieron en él los rebeldes de la Sierra Maestra para pensar en hacer una revolución en Brasil; las tres o cuatro veces que se ha enamorado en su vida de mujeres hermosas; o aquel primer encuentro con Fidel en una noche-madrugada de Nicaragua, año 1980, en el que apenas le hizo dos preguntas que estremecieron el pensamiento de quien se convertiría años más tarde en su gran amigo, a quien le cocinó más de una vez, vio reírse a carcajadas con sus chistes y también criticó con respeto y argumentos, sin recibir jamás enojos o reproches.
Quizás Frei Betto nunca llegue a concientizar cuánto han calado sus obras y sus inconformidades de revolucionario en los intelectuales y militantes cubanos. Por más conferencias, encuentros y charlas que haya podido impartir aquí nada impacta más que su sencillez, la trasparencia de su alma, el habano que se fuma con deseos en cada tarde de descanso y la defensa de Cuba en cualquier escenario como una nación imperfecta, pero la que más ha hecho en América Latina por los derechos humanos.
Dos alertas hacia el futuro-presente de la Revolución Cubana logra sacarle nuestra colega con interrogantes precisas. A la primera de ellas le responde sin tapujos: “Creo que la Revolución sostiene el futuro si democratiza sus estructuras. Si no pasa eso, la superestructura del Estado y del Partido va por un lado y el pueblo va por el otro”.
Sobre la segunda fue más explícito, pero también visionario. “El socialismo no ha trabajado suficientemente la subjetividad humana. El socialismo no ha logrado crear una estructura democrática de abajo para arriba, no ha movilizado bien a la gente para hacerla protagonista del proceso”.
Y continuó con lo más revelador: “Lo que ha salvado a Cuba de un socialismo dogmático es José Martí. Aquí siempre ustedes han leído a Marx por los ojos de Martí. Si aquí no hubiese existido Martí, ustedes quizás tendrían hoy un dogmatismo muy congelado para defenderse de las críticas y agresiones”.
Con la experiencia de ser una periodista-escritora consagrada, Alicia es audaz y valiente hasta el último minuto. Logra un equilibrio de los temas y no se limita a volver sobre un tema cuando Betto se lo permite. Su papel de mediador entre la Iglesia Católica y el Gobierno cubano es una joya de historia para aprender; su defensa de la mujer para poderla tenerla un día como Papa es total; al tiempo que no faltan las lógicas contradicciones que tuvo con el gobierno brasileño más progresista de Brasil bajo el mandato de Lula y un repaso indagador y exquisito sobre la obra literaria de su entrevistado.
No es esto un prólogo, sino una presentación e invitación a la lectura. Pero puedo asegurarles que este libro se devora desde la fuerza en la mirada con que sorprendió Betto a Alicia el primer día. Muchos lo marcarán con plumones verdes y volverán más de una vez a consultarlo. Por eso vuelvo al principio: hay textos tan completos de verdades, historias, libertades y vigencia que son verdaderos océanos de luces.
Y este es uno de ellos.
Muchas gracias
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Frei Betto un consolidado ejemplo de honestidad, analista político y luchador por el bienestar de los pueblos.
Confieso que me ha sorprendido gratamente Joel abordando con maestría un tema tan alejado del deporte. Para mí es como una muestra de su consagración como periodista. He constatado su humildad al ser receptivo y agradecido de las críticas constructivas.
Gracias, Joel.
Aplaudo a Joel por tan excelente nota sobre una obra que se vislumbra de gran importancia por la sabiduría y enseñanzas que contiene, hecha por otra admirada colega
Frei Betto es una personalidad muy querida en Cuba, por muchas cosas, una de ellas, su sinceridad, honestidad, valores arraigados en Cuba y por su amistad con Fidel, este lector coincide, según reseña usted, con el en lo de la democratización en el pais y su relación con el pueblo, es verdad, muchas verdades quedan en el camino, antes de llegar a decisores nacionales, ahí tienen lis científicos sociales cubanos que hacer propuestas creativas, nacionales, sin copia, pues a veces pienso que mucha gente cree más en cubanos extremos y extranjeros. Gracias Cubadebate y Yoel, periodista todo terreno, ya el libro formará parte de mi lectura
Excelente invitación, Joel. Celebro que te salgas de las crónicas deportivas. Te queda bien. Disfruto mucho cuando leo los escritos de nuestro amigo Frei Betto. Es un caudal inagotable de buen juicio y sabiduría. Desde ya acepto tu invitación y me doy a la tarea de encontrar el libro. Muchas gracias.
Sííííí, estás listo para jugar Joel García, darle bien a la bola, tocar, robar, deslizarte y correr bien las bases o jugar cualquiera de las 9 posiciones defensivas... excelente presentación, como la que merece Frei Betto y la autora.
Por alguna razón, quizás por varias, Frei Betto siempre me hace recordar al entrañable Eusebio Leal.
Es un privilegio tenerlo entre nosotros, dándonos luz.
Cuba siempre le estará agradecida.
Frei Beto es un analista agudo, sincero, profundo, libre, de las causas justas, de las causas de los humildes. Siempre tiene algo nuevo que decir, valoraciones sobre los procesos sociales, políticos, religiosos, que te arrojan luz, te permiten valorar y anlizar el trayecto andado y una visión de lo que hacer para seguir adelante. Es una cátedra de la que siempre se aprende. Su agudeza, inteligencia y sinceridad le dan una patente de corso para opinar sobre temas como el ejercicio de la democracia en Cuba, en los que otros o no llegan, o no se atreven a opinar y que tan necesarios e impostergables son para mejorar nuestro proceso de transformaciones revolucionarias.