Cuba se precipita: ¿Hacia dónde?

Venta de comida en el Consejo Popular Atarés. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Aunque no son las precipitaciones las que distingan el actuar político cubano, sino más bien la mesura y prudencia, cuestionada en años recientes por tirios y troyanos, no faltan quienes advierten, con su sal y su pimienta, que ahora sí lo estamos haciendo.
Claro que no se refieren a esa relación inquietante entre política y velocidad que caracterizaron, hasta hoy, los cambios que comenzaron al calor de la actualización y terminaron en los reconstruidos Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución del 7mo. Congreso, la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo socialista y las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030.
Quienes sacan de los gaveteros manipulativos las precipitaciones, tras las medidas del Ejecutivo nacional para incentivar la economía y enfrentar la crisis mundial pos-COVID-19, no se refieren a los pies necesarios sobre el acelerador de las transformaciones —como tanto se ha deseado con buena vibra—, sino al destino que pretenden que estas nos deparen.
Lo que les interesa no es presionar para que nos movamos con agilidad y precisión en el sentido económico y social correcto, sino llamar la atención de que vamos a toda carrera marcha atrás: de cabeza a la precipitación definitiva hacia ese abismo que, al parecer, siempre rondamos y tantas veces esquivamos.
Para lograr su propósito frotan, entusiasmados —como ánfora maligna—, entre otras disposiciones, la de adicionar la comercialización de alimentos y otros bienes de primera necesidad al sistema de venta de equipos eléctricos y artículos que ya se había aprobado antes de la mortífera expansión del coronavirus, y que para entonces no respondía a las mismas urgencias de este momento.
Lo que molesta realmente es que la Revolución se mueva a contracorriente de sus presagios. Atontados por la contundente respuesta a la pandemia de la COVID-19, al punto de que por estos días Cuba se ha convertido en uno de los países en aplanar más rotundamente su curva, enfocan sus preludios a la imposibilidad de que podamos soportar la crisis económica mundial, que ya algunos predicen será como la «madre de todas las crisis».
Aspiran a que lo que no pudo la fatalidad del virus en el archipiélago lo logre la inanición. Por ello no sufren por la escasez y las colas extenuantes que padecemos, que propagan a los cuatro vientos mediáticos como fuegos de pirotecnia, precisamente porque temen que las consecuencias explosivas que esperan de esa situación se les desvanezcan con el diseño anticrisis trazado por el Gobierno Revolucionario.
De otra forma, cómo podríamos entender su insistencia propagandística en un país quebrado, con un sistema económico inviable, impuesto por una dictadura represiva, empobrecedora y paralizante, mientras meten perversamente para la trastienda el bloqueo criminal y sus derivados.
Al recurrir al nombrado período especial como el fantasma político de turno, olvidan que aunque lo más publicitado de esa etapa es la agonía soportada con poética y dolorosa entereza por los cubanos, pueden hacerse otras lecturas, como la de un pueblo cuya épica lo consigna a la salvación de su destino y a hacer de este algo mucho más promisorio.
Miremos nuestro pasado, si se quiere, para comprobarlo: El revés costoso de Céspedes en el primer combate, la muerte temprana de Martí, el infortunio de Alegría de Pío, la Revolución del 30 que se fue a bolina, la frustración táctica de las acciones del 26 de julio de 1953…
La gran lección de la historia cubana no es la del fracaso insistente, sino la de la resurrección, la de la regeneración persistente, creciente y continua.
Nuestra salvación como pueblo está en esa constancia regenerativa, en esa comprensión de que la Revolución que comenzó con Carlos Manuel de Céspedes en 1868 y despertó en el Centenario de José Martí en los muros de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, llevando sobre sus hombros tantos mártires como obstáculos, alcanzó la victoria, pero están pendientes muchos de los contornos definitivos del triunfo, parte de los cuales dependen de la intrepidez, profundidad y rapidez con que nos dispongamos a cumplir los cambios previstos.
Lo anterior ofrece relevancia al hecho de que, aunque se suspendieran las actividades centrales por el 26 de Julio, por decisión del Buró Político del Partido, el anunciado paquete de medidas es la gran celebración, el convite magnífico para una fecha en la que volvemos a requerir de toda la fuerza apostólica de los cubanos para sobreponernos a la adversidad y salir airosos.
Eso lo aprendemos mejor en los últimos tiempos. Ya en las vísperas del 26 de julio de 2019, cuando hasta cierta sicología social se resignaba a que ese no era el momento para aspiraciones largamente postergadas, ante los duros apretones de tuerca imperiales, como el de impedir la entrada de barcos de combustible, ocurrió el sacudón que terminó con un inesperado incremento de salarios en el sector presupuestado.
No será fácil desplazar la inercia y la desmovilización por nuevos y atrevidos incentivos, al igual que superar los rastros costosos de deformaciones estructurales y de crisis continuada, pero el triunfo definitivo requiere avanzar hacia el país que queremos y diseñamos, sin resignarnos al que nos impusieron las circunstancias y otras villanías externas e internas.
Ese y no otro es el bendito destino al que debemos precipitarnos, mientras algunos nos empujan a sus abismos.
(Tomado de Juventud Rebelde)
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Pienso como cubana q el país necesita d las tiendas d las q tantos comentarios ha generado en la población. Hace falta recaudar el dólar lo q no se debe continuar son los ciclos, es decir, cada pensamiento q s proyecta o se crea es d forma cíclica y se convierten en campañas cada presentación d diseño d nuestra economía. Persona s capaces los hay, entonces q funcionen junto al pueblo y no obviando la realidad y haciendo creer lo organizado d cada programa q se proyecta. Estos no son tiempos d fracasar, hay muchos enemigos fuera y dentro
Cada persona ve la vida de distinta manera, las verdades no son absolutas, todos los análisis se hacen de acuerdo a vivencias y enseñanzas. Esto lo digo porque leo algunos comentarios que rechazan la forma de actuar de nuestro gobierno en estos instantes. Tal me parese que dan por hecho que nuestro gobierno quiere tener al pueblo sin bienestar y que las medidas que se toman van contra el pueblo. Eso es lo que interpreto. Mis 64 años, nací aquí, me dicen que no siempre se ha hecho lo correcto en cuestiones de ECONOMIA, que muchos tecnócratas han cometido errores, se han creado expectativas que no se han cumplido, y muchas etc mas. Pero queridos foristas, la REVOLUCION HA SIDO MUY GRANDE y lo primero que hizo fue enseñarnos a pensar. Desde que nuestro nuevo gobierno tomo las riendas de la Nación ha empeorado y arreciado el BLOQUEO. Cuando muchos decían que para subir el salario se necesitaba primero más producción, o lo mismo que cual era primero, el huevo o la gallina", el Estado subió los salarios a maestros, médicos, etc. Yo digo que dirigir a Cuba es un juego de ajedrez, por lo difícil y como hay que pensar. Cuando se habla de los logros de JUSTICIA SOCIAL de Cuba, enseguida dicen que es "muela". Si, pero la muela ha sido la de muchos, que se escudaban en ella para "vivir del socialismo" como seudorevolucionarios, que han estado "a pululu" y que creo que serán barridos en estos tiempos. Yo creo en este gobierno, y creo que debemos apoyar a Diaz-Canel, al Primer Ministro y al vice primer ministro Alejandro Gil, que esta haciendo muy buen trabajo y tiene valor e ideas frescas. Si fallan, la historia y el pueblo no los perdonaran, pero recuerden que El Imperio no nos la pondrá fácil, y el compromiso del Presidente cubano es pelear a nuestro lado. CONFIEMOS Y APOYEMOS.
Muy bueno el artìculo. Me sumo a la esencia de un comentario ya publicado debajo y que condensa justamente lo que pienso: dejemos de prestarle tanta importancia a las campañas difamatorias que con muy mala fe se promueven desde el exterior. Sin dejar de escucharlas, porque a veces, aunque sean pocas, dicen verdades, no pueden ser el medidor de los estados de opiniòn con respecto a lo que se hace en el paìs.A los que sì hay que escuchar es a los cubanos que viven en Cuba, MUCHOS DE ELLOS DECONECTADOS DE INTERNET Y DE LAS REDES SOCIALES,que son los que sufren sin "anestesia" las màs grandes carencias y dificultades que imponen la vida diaria, nuestras ineficiencias y el bloqueo. Afuera siempre hablaràn, casi siempre sin espontaneidad ni convicciòn verdadera, pues se ha convertido en un gran negocio tener blogs, a la vez que en una maquinaria tambièn para alcanzar cierto prestigio acadèmico de cara a instituciones y universidades, que luego invitan a los "sabios cubanòlogos" a dar conferencias y disertaciones en paìses del primer mundo.No es un crimen esto ùltimo, disertar y dar conferencias, pero el camino màs fàcil para lograrlo es criticar con mala fe el sistema socialista cubano.
Hice un comentario anterior y quiero complementarlo después de decir que APOYO LA ESTRATEGIA DEL GOBIERNO. Quisiera agregar algo que siempree ha "chocado"! ...si alguien llega a Cuba y se sienta un día y ve el noticiero dirá que en cuestión económica estamos BIEN, yo creo que se deben exponer los buenos pasos pero debemos mostrar, como critica constructiva y con ideas, los impagos, las fabricas que han incumplido, las inventivas que no se generalizan, y otras tantas cosas que no se dicen de la economía y otras esferas. Nuestros periodistas deben concentrsrce mas en el periodismo investigativo "a fondo" y seguir paso a paso su trabajo hasta que lo investigado de frutos, si se "mete en candela" , desde la objetividad, y al lado de la revolución tendra respaldo, ellos saben de ética revolucionaria y periodística. Hay un nonagenario que es comunista viejo y siempre al lado de la revolución ye dice cuando falta algo de comida en la casa: " ve a comprarlo al noticiero"...Tenemos mucho que rectificar, pero hacerlo con nuestra UNIDAD.
Exceso de centralización por décadas. El Estado sí debe controlar los principales recursos para garantizar equidad en la distribución de la riqueza acorde con la política socialista. Muchos años centralizando todo. La gente no se desarrolla, no emprenden, trabas absurdas a la pequeña empresa privada para evitar desigualdades sociales? Y ahora? Hay mas desigualdades sociales q nunca implementadas x el gobierno, Xq es necesario? Los q no podemos, los desposeídos, lamentablemente somos en su mayoría profesionales q llevamos toda la vida aportando a este país y hoy con un 60% de un salario miserable no podemos ni alimentar a nuestros hijos. Resistir? Hasta cuando? Donde empieza el hambre insatisfecha de los hijos se acaba el entendimiento. Subsidios? La fuerza de trabajo esta subsidiada. Los q producimos divisas y ganamos en cup con un valor bancario de 1x1 pero un poder adquisitivo a 1x25 estamos regalando nuestro trabajo. Si una sola persona genera durante años 4000 cuc en ganancias mensuales provenientes del turismo internacional, cuyos cuc fueron adquiridos cambiando MLC en el banco, entonces esa persona percibe solo 305 cup al mes y con el pago x resultados (con una distribución bastante bueno injusta x cierto) máximo 1200 cup equivalentes a unos 50 cuc al mes entonces? Como entendemos eso. Llevamos años regalando nuestro trabajo y ahora no tenemos dolares para comprar lo básico para nuestros hijos. Es eso culpa del bloqueo? Q alguien m lo explique x favor.
Soy del criterio que las provincias de La Habana y Artemisa deben retornar a la etapa de pandemia. Por ejemplo, Santiago de Cuba estuvo más de 40 días sin reportar casos de la vivir y después fue que pasó a la etapa 1. La Habana, con trasmisión comunitaria pasó a la etapa 1 poscovid. Entonces, dónde están los responsables? Es cierto, una minoría de la población de esas provincias no ha sido disciplinaria. Pero, a mi juicio, el gobierno se precipitó.
Rectifico, una parte de la población no ha sido disciplinada.