Imprimir
Inicio » Opinión, Política  »

Un mal año para los migrantes cubanos en Estados Unidos

| 16 |

Migrantes cubanos en el Puente Paso del Norte de Ciudad Juárez para el proceso de solicitud de asilo a las autoridades de EE.UU. Foto: Reuters.

Acostumbrados a ser tratados entre los más privilegiados de la historia de Estados Unidos, como resultado de la política de Donald Trump, en 2019 los actuales migrantes cubanos vieron retroceder esta condición, hasta convertirse en uno de los grupos más perjudicados.

En contradicción con una práctica que había sobrevivido desde su firma en 1994, la Administración Trump volvió a incumplir con la cifra de 20 000 visas anuales establecida en los acuerdos migratorios con Cuba, por lo que alrededor de dos tercios de los aspirantes a emigrar quedaron varados en el país, a la espera del permiso correspondiente de Estados Unidos.

También los migrantes indocumentados, antes favorecidos por una práctica que les permitía el ingreso casi indiscriminado a ese país, vieron restringidas sus oportunidades a partir de la eliminación  de la política de pie seco/pie mojado, en enero de 2017.

Se trató de la única medida de Barack Obama respecto a la emigración cubana, que fue adoptada sin reservas y aplicada con creciente rigor por la administración de Donald Trump. Según datos recopilados por el abogado miamense Ira J. Kurzban, ya en 2018 recibieron orden de deportación 412 inmigrantes indocumentados cubanos y en 2019 la cifra alcanzó a 2 662 personas.

En septiembre pasado se encontraban retenidos en México 5 864 cubanos, alrededor del 40% de los que se presentaron en los puestos fronterizos. Tal volumen constituía el cuarto lugar de los retenidos, después de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños.

A pesar de que declaraciones oficiales supuestamente los eximen de medidas restrictivas aplicadas al resto de los inmigrantes y que la Ley de Ajuste Cubano aún les garantiza ventajas para acelerar el acceso a la residencia y la ciudadanía en Estados Unidos, resulta evidente que el gobierno de Donald Trump ha hecho todo lo posible por complicar y ralentizar estos procesos, en perjuicio de la plena legalización del estatus de los nuevos inmigrantes cubanos en ese país.

En el caso de las visitas temporales de cubanos a Estados Unidos, fue suspendido el otorgamiento de visas múltiples por cinco años y ahora solo se conceden por una vez, para un período de estancia no mayor de tres meses. A esto se suman los inconvenientes y gastos que entraña que deban ser tramitadas en un tercer país, debido a la suspensión de las actividades consulares en Cuba. Una medida adoptada bajo la excusa de misteriosos “ataques sónicos”, cuya naturaleza nadie ha logrado descifrar.

Tales limitaciones han tenido el efecto, seguramente indeseado para el Gobierno norteamericano, de aumentar las visitas a Cuba de los emigrados cubanos residentes en ese país, realizadas por casi medio millón de personas en 2019, un incremento de 5.2 % respecto a 2018.

Aunque hasta ahora no se han decidido a tomar medidas drásticas para detener estas visitas, tal posibilidad no parece descartada y se aprecian intentos para perjudicarlas, como fue la prohibición de que las líneas aéreas estadounidenses viajen a otros destinos que no sean La Habana.

Pudiera pensarse que los actuales migrantes cubanos son solo una víctima más del racismo y la xenofobia presentes en la política migratoria de la actual Administración estadounidense, y en parte es verdad, pero el factor determinante han sido las presiones ejercidas en este sentido por la extrema derecha cubanoamericana, devenida el principal enemigo de la gente que dice representar.

Los anima el fanatismo contra el proceso revolucionario y la intención de hacer cualquier cosa que suponga “incrementar la presión a la caldera cubana”. Sin embargo, más allá de la intransigencia política e ideológica contra Cuba, existen factores prácticos, de naturaleza política doméstica, que explican mejor su rechazo a los llamados “nuevos emigrados”, dígase aquellos que arribaron a EE.UU. después de 1980.

Se puede afirmar que el flujo migratorio de estas personas ya no resulta funcional a la extrema derecha, toda vez que responden a un origen social, una cultura adquirida y vínculos con la sociedad cubana que los diferencian del llamado “exilio histórico”, base social de estos grupos.

Ello no los convierte en defensores del sistema político cubano. El acto de emigrar siempre entraña un grado de insatisfacción, que tiende a reflejarse en las actitudes políticas. Máxime en el caso de Cuba, donde la emigración ha estado mezclada con profundos conflictos políticos, cuyas secuelas y prejuicios han limitado la articulación de una política que, desde su nueva condición, integre orgánicamente a estas personas al proyecto nacional.

Sin embargo, también es un hecho que los nuevos inmigrantes han contribuido a debilitar el monolitismo político conservador y republicano que caracterizaba a la comunidad cubanoamericana y, sobre todo, que la gran mayoría de ellos apoya las relaciones con Cuba, por razones sentimentales y culturales que trascienden cualquier diferencia política con el Gobierno cubano.

Bajo las actuales condiciones, los nuevos inmigrantes constituyen el factor más dinámico en el crecimiento demográfico de la comunidad, lo que implica cambios significativos en el balance político de la comunidad cubanoamericana, que la extrema derecha trata de contrarrestar, mediante el establecimiento de limitaciones a su ingreso al país o evitando la adopción prematura de la ciudadanía norteamericana.

A esto se suma que no son un buen ejemplo para el resto de la comunidad y trastocan las bases del discurso contrarrevolucionario. La derecha tiene razón cuando dice que no pueden ser considerados enemigos del régimen cubano aquellos que aprovechan la primera oportunidad para visitar Cuba, donde son recibidos con naturalidad por el resto de la sociedad. Para evitarlo, los que fueron los grandes beneficiados de la Ley de Ajuste Cubano, ahora proponen revisarla e impedir la posibilidad de estos viajes.

Con vista a sostener el clima de hostilidad en que se asienta el control sobre el resto de la comunidad, así como justificar su protagonismo político a escala nacional, para la extrema derecha resulta indispensable impedir la convivencia entre los dos países y el contacto de los emigrados con su patria de origen.

El conflicto que esto implica no se percibe con claridad en la arena política miamense, porque los nuevos inmigrantes arriban con todo tipo de desventajas a un microclima social donde imperan los códigos de la extrema derecha. Además, apenas alcanzan a una cuarta parte del electorado cubanoamericano, son los menos favorecidos económicamente y no han sido capaces de desarrollar organizaciones políticas que los distingan.

Aun así, la derecha está clara de que los contactos con la sociedad cubana son, a la larga, subversivos para el orden imperante. Detrás de actos tan inocentes como celebrar la Nochebuena en Cuba o la presentación de un artista cubano en Miami, es real que se ocultan implicaciones políticas insoportables para el discurso y la agenda de la extrema derecha cubanoamericana y por ello reaccionan con violencia contra los mismos.

De aquí lo atinado que puede ser una política cubana cada vez más atenta a los  intereses de los emigrados en sus relaciones con Cuba, no solo por su importancia estratégica para el futuro de la nación, cualquiera sea el estado de las relaciones con Estados Unidos, sino porque puede estimular un activismo político más decidido contra la agenda que preconiza la hostilidad entre ambos países y, de esta manera, tener un impacto específico en la articulación de la política norteamericana hacia la Isla.

(Tomado de Progreso Semanal)

Se han publicado 16 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Joaquin Rivera dijo:

    Digo y repito que Cuba puede recibir mucho mas emigrantes si realmente reduce o elimina ciertos tramites burocraticos para que sus nacionales visiten La Isla. Bajar el precio del pasaporte y eliminar las prorrogas seria un buen comienzo.

  • Juan Carlos Subiaut Suárez dijo:

    Excelente análisis, co. Arboleya.
    La composición social y política de la emigración cubana ha ido cambiando con el paso de los años, no solo por por razones sentimentales y culturales que trascienden cualquier diferencia política con el Gobierno cubano, es, en su inmensa mayoría, una emigración con luces económicas, que pudiera arguir una u otra disención, pero en lo esencial, no es política, a diferencia de sus antecesores anteriores a los 80'.
    A ello se une la acertada política de acercamiento a la emigración, iniciada por nuestro Comandante y que ha tenido fructíferos logros, que se continuarán incrementando en el futuro, aunque les pese a la derecha anticubana, que ha vivido ya muchísimo tiempo de ese cuento.
    Coincido sobre todo con el último párrafo "lo atinado que puede ser una política cubana cada vez más atenta a los intereses de los emigrados en sus relaciones con Cuba, no solo por su importancia estratégica para el futuro de la nación, cualquiera sea el estado de las relaciones con Estados Unidos, sino porque puede estimular un activismo político más decidido contra la agenda que preconiza la hostilidad entre ambos países y, de esta manera, tener un impacto específico en la articulación de la política norteamericana hacia la Isla". Estoy seguro que por ahí transitará, exitosamente, la IV Conferencia “La Nación y la Emigración”, 8 al 10 de abril de 2020 en La Habana.

  • Adelante dijo:

    Trabajan muy duro, y muy duro les tocó llegar a los EEUU.
    Muchos de ellos no olvidan a sus seres queridos y los ayudan con sus remesas.

  • PPP dijo:

    Ahora que están tan mal y están regresando en masa¿como resolveremos el problema de tanta gente de vuelta?

    • Luis dijo:

      Gente de vuelta ? En que lugar es ese pq donde yo vivo no e visto a nadie que vire

      • alexander dijo:

        Pues sí, hay mucha gente que se está repatriando. Muchos han decidido, gracias a las nuevas facilidades en el status migratorio, comenzar sus trámites para volver a ser cubanos con residencia permanente en el exterior. Por supuesto que todo eso lleva un financiamiento adicional, pues eran personas que no llevaban representación de Cuba, ni tenían derecho a nada. Ahora, como todo cubano, tienen derecho a la salud, educación, seguridad social, etc.

    • luis diaz dijo:

      Regresando en masa!?

    • Luis dijo:

      Esa situación se elevó a las instancias pertinentes y se estudia la forma de darle solucción a dicho problema.

  • Jose R.Oro dijo:

    Cerremos embajadas y rompamos relaciones diplomaticas con el imperio.

  • Marlon Puebla dijo:

    Perfecto artículo.

  • Rendón dijo:

    Excelente análisis que toca toda las aristas con objetividad.

  • ManuelF dijo:

    Caballeros, ¡y aún así! muchos de ellos defienden a Donald Trump.

  • María dijo:

    Cuba es la tierra de los cubanos y donde mejor estamos es aquí. Los EE. UU nunca han querido a los latinos y los han discriminado siempre. Es una pena que los jóvenes cubanos que piensan en irse para convertirse en esclavos, de una potencia agresiva con su país, no quieran encontar posibilidades de vivir tanquilos aquí en su país y contribuir con su esfuerzo a que todo marche mejor. Qué hace un cubano en un país que es enemigo de su Patria.

  • Franklin Pimentel Torres dijo:

    Bueno y oportuno análisis

  • francisco dijo:

    Muy buen artículo de un hombre tan conocedor de la realidad USA y la emigracion. El estado, el pais, debe darle una importancia muy grande al emigrado simple, el que visita a sus familiares. Debe escuchar el reclamo del pasaporte, de las prorrogas debe estimular la inversion con las familias que están en Cuba. Todos somos pais. Debe estimular que atletas con grandes dividendos apoyen el deporte ysean reconocidos en sus provincias, en sus pueblos. Lo realizado por Yasser Puig con su fundacion en hospitales en Cienfuegos no debe ser una exepcion. Es un deportista que ama su pais y es lo importante. La emigracion no vendepatria no importe como piense, debe saber y estar seguro que la patria cubana los protege. Habrá más unidad y se llevara a la prectica lñas palabras del presidente la Patria somos todos

  • Omar Gutierrez Arenas dijo:

    Homerun con las bases llenas.
    Es una pena que politicos talentosos y trabajadores esten atrapados en la extension artificial de la hostilidad. El mas encumbrado de ellos, entro haciendo lo que podria haber sido una alucion a lo degenerado del batistato y se vio poco despues envuelto en un escandalo por la estupida falsificacion de su ascendencia. Con tantas cosas importantes por las que dar batalla en la Florida, la pronto submarina, por ejemplo. Que es lo que ganan realmente? Que queda de la industria? 20 millones al anyo? Es eso? O evitar la competencia de la isla? Es decir, la competencia de la isla LIBRE y SOCIALISTA?
    Todos los dias suenyo con el dia en que Cuba y los Estados Unidos sean bien llevados. Acepten sus diferencias e intercambien y colaboren.

    Omar Gutierrez Arenas

Se han publicado 16 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Jesús Arboleya Cervera

Jesús Arboleya Cervera

Investigador cubano, especialista en relaciones Cuba-EEUU. Doctor en Ciencias Históricas con una decena de libros publicados.

Vea también