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¿Por qué apostar por el socialismo?

Por: Darío Machado
En este artículo: burocracia, Capitalismo, Socialismo, Sociedad
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Iustración: Archivo

La tradición política más dilatada y arraigada en la nación cubana es la de la revolución socialista. Esa realidad tiene un valor no solo ideológico, sino también psicológico, simbólico.

El primero de enero de 1959 triunfó una revolución que se propuso cambiar radicalmente el país con la intención de alcanzar la plena independencia y soberanía nacional y toda la igualdad y justicia social posible.

Las energías revolucionarias emanaban de la gigantesca deuda social que había dejado el capitalismo dependiente y su eficaz canalización la organizaba una dirección, si bien joven, inteligente, valiente y decidida a cambiar el estado de cosas.

Se inició un rápido proceso de empoderamiento popular a través del cual el pueblo trabajador tomó en sus manos las riendas del país.

La revolución de enero generó un cambio cultural integral, transformó la mentalidad de la población, revaluó cabalmente la historia nacional, arrinconó al individualismo e instauró la solidaridad, recuperó para el pueblo las capacidades productivas y las riquezas del país, democratizó la educación, la salud pública, la seguridad social, amplió generosamente las oportunidades de crecimiento individual, impulsó el florecimiento universal de la cultura, pobló la geografía cubana de lugares emblemáticos, el primero de ellos la Plaza de la Revolución José Martí, sitio simbólico por excelencia de la República Socialista de Cuba.

Si bien en condiciones de equilibrio bipolar en el mundo, la revolución cubana desafió el poder hegemónico estadounidense en el hemisferio occidental del modo más radical posible y la reacción imperialista no se hizo esperar; dura hasta hoy cuando se recrudecen el bloqueo y la retórica anticubana.

La contradicción entre los intereses del imperialismo estadounidense y los del pueblo cubano empeñado en mantener incólumes la soberanía, la independencia nacional y el derecho al desarrollo con justicia social refleja hoy como un una gota de agua el enfrentamiento universal entre el capitalismo tardío codicioso y depredador y el nuevo mundo que pugna por surgir.

Lo que dijo Einstein

El sabio alemán Albert Einstein en un muy conocido artículo cuyo título he tomado prestado para este, publicado en Monthly Review hace 70 años, denunció como “verdadera fuente del mal” al caos económico del capitalismo, puso al desnudo la dominación que ejerce el capital sobre la política y los medios de comunicación que emplea para conculcar los derechos políticos de la ciudadanía.

También denunció la competitividad descontrolada que mutila la conciencia social de los individuos lo que calificó como “el mayor mal del capitalismo” y la deformación del sistema educativo en dirección al individualismo, y concluye que el único modo de superar los graves males del sistema está en un modo socialista de organizar el metabolismo socioeconómico sin descuidar la educación de los seres humanos.

De la inteligencia de Albert Einstein es imposible dudar. Él, que apreció la sociedad desde el razonamiento científico, llamó a no sobrestimar a la ciencia y recordó que una economía planificada no es todavía “socialismo” ya que ella puede conducir  a la completa esclavitud del individuo, y como buen científico llegó hasta donde su leal razonamiento le permitió y concluyó el breve, pero enjundioso ensayo haciéndose algunas preguntas.

¿Cómo es posible con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser poderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

Es cierto que el peligro del burocratismo no aparece solo por la implantación de la planificación socialista. El ordeno y mando y el verticalismo constituyen realidades que existen desde que la sociedad se dividió en clases, y ambos y el burocratismo se potencian en el Estado capitalista con formas más o menos abiertas de manifestarse, teniendo como principales generatrices la propiedad privada y la concentración de la riqueza: “el dueño manda”.

La humanidad durante siglos se ha formado bajo el influjo de estas prácticas. El burocratismo no es un invento del socialismo aunque este, desde la cultura heredada, lo reproduce en el proceso de planificación y de adopción de las decisiones. Sería ingenuo desconocer las causas reales, objetivas, del fenómeno del burocratismo. Si no se ataca el mal desde sus raíces este se reproducirá.  De ahí la validez de las preguntas que Einstein se hizo y la necesidad de cambiar la mentalidad.

El contrapeso democrático al que él se refirió no se alcanzó en los experimentos socialistas abiertos por la Revolución de Octubre, los cuales transcurrieron -hay que decirlo- en medio del conflicto Este-Oeste, la Guerra Fría, la carrera armamentista.

Cualquier limitación de los derechos del individuo, cualquier abuso de poder, cualquier falta de transparencia en los asuntos públicos podían justificarse con la necesidad real de protegerse del enemigo. La ausencia de ese contrapeso democrático se reveló dramáticamente durante el colapso finisecular del socialismo en Europa del Este y aunque es elemental reconocer los avances en materia de democracia en nuestra realidad ello constituye todavía un desafío para el presente y el futuro socialista de Cuba.

No en balde Raúl llamó a conquistar toda la democracia posible. Pero no es un asunto sencillo, hay mucho por aprender y también por desaprender, como recordara recientemente el respetado filósofo cubano Gilberto Valdés.

¿Qué tenemos en contra para alcanzar la plenitud democrática? Pueden enumerarse no pocos factores, pero hay que señalar entre ellos ante todo la herencia cultural negativa del ordeno y mando que existe en la humanidad desde que existen las clases sociales, los intereses egoístas, el individualismo y la todavía insuficiente cultura jurídica de la sociedad.

También podemos añadir las limitaciones en la eficacia organizativa de la economía y de la sociedad, los errores en las precauciones imprescindibles para defenderse de los golpes bajos del imperialismo, el secretismo, la incapacidad, también la escasez y el bloqueo ahora recrudecido, que obliga a complicar los mecanismos de distribución y sirve de justificación de lo mal hecho, y también el conocido y denunciado “bloqueo interno”, una forma de nombrar al burocratismo.

Ilustración: Archivo

¿Es solución la propuesta socialdemócrata?

Existe aún hoy el criterio de que la social democracia es una ideología y cosmovisión que conviene más a los trabajadores pues combina exitosamente tres factores: democracia, bienestar y propiedad privada. Pero eso esconde una realidad: si persiste el predominio de la propiedad privada, persiste el capitalismo, ergo la ideología socialdemócrata es una forma de justificar el sistema capitalista, en ningún caso sería una ideología socialista, tan grande es el contrasentido: un socialismo capitalista[1].

Por el contrario, el capitalismo como sistema, hoy en su etapa globalizadora neoliberal, ha logrado mediante otro trío de factores: el consumismo, la psicología de la competencia de “winners” y “loosers” y la manipulación mediática yuxtaponer ideológicamente en la sociedad los intereses de la gran propiedad privada escondidos detrás de mitos del sistema como la integridad y pureza natural de su democracia representativa, su libertad de prensa, la imparcialidad de su justicia, el individualismo como cualidad superior de la naturaleza humana.

Su gran victoria ha sido la de construir una narrativa generalizada, en la que prevalecen otros mitos como el del capitalismo como fenómeno insuperable, la propiedad privada como panacea, la pobreza como responsabilidad única del individuo, etc.

El camino socialista tiene que ser socialista

La solución de la democracia socialista en nuestro país tiene que ser totalmente nueva y específicamente cubana sin desconocer la buenas prácticas universales, pero no puede tomarse prestada del modo capitalista de la política, esas son también armas melladas.

Al capitalismo no le interesan las consecuencias sociales negativas de su actuación, esas las registra como “el orden natural de las cosas”. El ideal socialista contiene un principio: la sociedad tiene responsabilidad con el individuo y este con la sociedad, pero al socialismo nadie le puede sobrar, mientras que le resulta letal no tener en cuenta las consecuencias de los errores.

El debate sobre la construcción social de orientación socialista en Cuba toca dos extremos elementales: el de su viabilidad y el de su inviabilidad. Este último no suele aparecer  como abiertamente no socialista, sino mimetizado en fórmulas de un pragmatismo irresponsable que sin negar de plano el socialismo, lo comprometen estratégicamente propugnando medidas puramente mercantiles.

También están presentes la inercia, el temor al cambio, la incapacidad para experimentar, la ignorancia y la mediocridad, que no pocas veces se escudan detrás de los principios ideológicos de una ideología revolucionaria, que por ser tal niega de plano tales conductas.

Alguien puede pensar que es posible ubicar el desarrollo económico de Cuba en la lógica del capitalismo y suponer que ello no traerá consecuencias negativas para la existencia física y mental de la nación, que las bondades del socialismo se mantendrán. 

Por más que la vida demuestra con creces lo contrario, hay quien pone un signo de igualdad en las leyes de la economía cuando predomina la propiedad privada que cuando predomina la propiedad socialista de todo el pueblo, como si los trabajadores reaccionaran del mismo modo en unas y en otras condiciones y como si el andamiaje supraestructural del sistema pudiera ser esencialmente el mismo.

Lo anterior no contradice la importancia de los emprendimientos privados como parte consustancial de todo el metabolismo socioeconómico del país, tampoco la inversión extranjera, sino que recuerda la importancia estratégica de preservar el papel decisivo del predominio de la propiedad socialista de todo el pueblo base económica del poder político socialista.

No podrá avanzarse en la construcción social de orientación socialista sin relaciones mercantiles, pero estas siempre deben estar subordinadas a los intereses generales de la sociedad y no habrá socialismo posible sin educación socialista y leyes socialistas. En el pasado, en condiciones de un escaso papel de las relaciones mercantiles era menos complicado luchar contra el individualismo y el egoísmo. En el presente, cuando crece el papel de las relaciones mercantiles, junto con su papel ordenador de las relaciones sociales, crecen la desigualdad y el afán de lucro, factores ambos que van en dirección contraria al ideal socialista, por lo que requieren de políticas públicas que los contengan.

No obstante, hay quien supone que el logro de una mentalidad socialista de productores, de una conciencia de constructor del socialismo es un asunto puramente de educación, de información y demostración teórica, y no una convicción y sentimiento que se forman en una cotidianidad socioeconómica en la que el trabajador apropia la condición de propietario colectivo a través del reconocimiento del valor de su trabajo, imprescindible para que se desarrolle en su personalidad el trabajo como un valor y de su papel real en las deicisiones.

No se trata de una fórmula imposible en la que una superestructura política impoluta administra una sociedad contaminada con el mercado donde funcionan las leyes económicas que por ser tales aseguran en este mundo profundamente desigual el éxito de la gestión y el derrame de las riquezas mediante su justa distribución, como si fuera posible que la jerarquía del mercado -la que opera afuera y la que opera adentro- no termine afectando a la superestructura. Se trata de  lograr un proceso ascendente de empoderamiento de la ciudadanía en el que cada vez más se identifiquen Estado y sociedad en general gracias a un modo de hacer en el que primen la transparencia, las decisiones colectivas, el papel de los colectivos laborales en las decisiones, la constante re-elaboración del consenso, el control social, la educación socialista, las normas socialistas de convivencia universalmente aceptadas.

Desfile por el Primero de Mayo. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

El socialismo es necesario y posible

La orientación socialista de la construcción social en Cuba no es un capricho ni una utopía, sino una necesidad para lograr un derrotero del país en lo social, lo económico, lo ecológico, lo ambiental, lo cultural, capaz de preservar el lugar geográfico y la cultura de la nación cubana, esa realidad que permite  a los cubanos que en él viven y a los que viven fuera, mantener, fortalecer y desarrollar el referente identitario que nos distingue en el conjunto de los terrícolas.

Es que no se trata de una identidad en el vacío, sino de una indisolublemente asociada al presente y al futuro vivo de los cubanos, a la garantía de un desarrollo propio, frente a un mundo lamentablemente transversalizado por infinidad de conflictos, de intereses corporativos, de crisis civilizatoria.

Pensar que en condiciones de un capitalismo dependiente (el que volvería a tocarnos) es dable sostener nuestra identidad con la plenitud imprescindible para autoreferenciarse inequívocamente y defender los intereses legítimos de la sociedad cubana, es la más perversa de las utopías.

Las nuevas iniciativas que en materia económica pueden y deben desarrollarse deberán hacerse desde las premisas de la ideología de la revolución socialista cubana. Plantear que esa ideología es por naturaleza contraria a las nuevas iniciativas significa descalificarla de oficio, cuando en realidad la preservación de la justicia social de la revolución depende de si se hacen estas reformas desde esas premisas.

La plenitud a la que hacemos referencia está asociada a la independencia nacional, a la soberanía, a la preservación del espacio físico de la nación, donde está la Patria, espacio que hay que preservar de las dentelladas de las transnacionales, de las amenazas del imperialismo construyendo desde la iniciativa de todos una autonomía económica en armonía con la naturaleza y el medio ambiente y una sólida defensa.

Ser patriota cubano hoy pasa por comprender que para la defensa de la soberanía y de la independencia nacional no basta -sin por ello descalificarlas- con la buenas intenciones y las más bellas declaraciones por conmovedoras que estas sean, sino que entrañan ante todo la comprensión del significado integral, económico, cívico, jurídico, organizativo, cultural, ideológico y político del respaldo real de ese patriotismo para que sea verdadero.

La revolución socialista ha creado las formas organizativas encargadas de articular, viabilizar y fortalecer la cohesión nacional, la unidad en la diversidad. La recientemente proclamada Constitución resume las características de país que apoya la mayoría del pueblo. Corresponde a estas formas organizativas la constante actualización de sus contenidos, estructuras y funciones, y en esa tarea hay que diferenciar su papel de como actores sociopolíticos y su carácter institucional.

La necesidad de estandarizar determinadas actividades en modo alguno pueden convertirse en sí mismas en un objetivo. La sociedad no necesita que esas organizaciones simplemente funcionen, por bien que lo hagan institucionalmente hablando, sino que viabilicen en sus espacios privilegiados de actuación y de conjunto, las energías e inteligencias de la sociedad, para lo cual es imprescindible que den cuenta del protagonismo de la ciudadanía, que no la sustituyan.

La construcción social de orientación socialista es necesaria en Cuba por los mismos factores esenciales que explicó Einstein en su breve ensayo y tiene ante sí las mismas interrogantes que el sabio se planteó. El camino no puede ser otro que el del empoderamiento creciente de la ciudadanía, la transparencia y el control popular, proceso que requiere de la voluntad política del partido y del Estado y de educación cívica socialista.

[1]   El modelo que más a menudo se emplea como prueba de la viabilidad de estos argumentos liberales es el de Noruega.

(Tomado de Cubaperiodistas)

Se han publicado 29 comentarios



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  • Orlando dijo:

    ¡No sabe la,alegria que me da leer!

    Se trata de lograr un proceso ascendente de empoderamiento de la ciudadanía .. un modo de hacer en el que primen la transparencia, las decisiones colectivas, el papel de los colectivos laborales en las decisiones, la constante re-elaboración del consenso, el control social,

  • Reinier Alcantara dijo:

    Ok esta bien eso de apostar por el socialismo pero debemos sin duda y sin dejar atras la esencia de este sistema modificar muchas cosas q hace tiempo atrás eran ideas revolucionarias pero q hoy sin duda lastran el desarrollo d nuestro país, mudar sin temor ya q el socialismo de hace 40 años atrás no funciona y eso lo demuestra las nuevas medidas tomadas.Hay cosas en el capitalismo q sin duda incentivan el desarrollo y si tienen duda solo hay q mirarse en el espejo de China y Vietnam.Nada q creo q mas q apostar por un único sistema deberíamos tomar lo mejor d ambos q d modo alguno cambiará lo q somos hoy e influirá en las nuevas generaciones q para nadie es un secreto q no tienen nada q ver con las pasadas y desean un mejor futuro acompañado de prosperidad.

  • Ojo Visor dijo:

    Muchos de los representantes socialistas de los años del bloque por añoranza o cualquier entreverado de la psiquis humana,se pueden o nos pueden convertir en extremistas por desear lo mismo contra lo que aparentemente lucharon,pero siempre quisieron y desearon ser y copiaron con otros métodos la vida misma contra la que lucharon y culpan a los capitalistas y no deja de ser verdad, de la incapacidad de poder aplaudir el sentimiento que se llama Bienestar,veamos lo sucedido cuando el derrumbe del socialismo cuantos ministros,secretarios del partidos,directores de empresas se convirtieron en magnates,oligarcas y dueños de esas mismas empresas y fábricas,si se va hacer socialismo que siempre sea pensando en las adaptaciones sin perder la esencia,si es sacrificio y entrega debe ser por todos por igual,POR TODO Y PARA EL BIEN DE TODOS

  • white dijo:

    Excelente artículo del profesor Darío Machado. Hace unos cuantos años tuve el inmenso placer de ser su alumno en un postgrado de Economía Política que impartió en la UCI. Nunca he olvidado aquellas dos preguntas con las que inició el curso:
    Es necesario el socialismo?
    Es viable el socialismo?
    Paradójicamente casi el 100% respondió SÍ a la primera y NO a la segunda.

    Fue una excelente oportunidad.
    Coincido con muchas mas cosas por él escritas que las que diferimos.
    Pero si de algo estoy convencido es que el capitalismo k nos tocaria aquí no será el capitalismo que muchos piensan

  • Luis Enrique dijo:

    ¿Por qué Socialismo? ¿Por qué Capitalismo? ¿Por qué se insiste en sistema alguno cuando lo que se debería construir es bienestar material y moral para los habitantes de un país? ¿Qué sentido tiene intentar una y otra vez dogmas? ¿Por qué no tomar las mejores enseñanzas de cada sistema, los mejores resultados, las virtudes, las ventajas, y aplicarlas o adaptarlas a nuestro contexto? ¿Por qué insistir en enmarcar una sociedad de millones de habitantes dónde hay tantas y tan diversas ideas e intereses y necesidades?

  • Lic. Michael Vázquez Montes de Oca dijo:

    Algunas ventajas y desventajas del socialismo de su epoca tambien las previo Jose Martí en algunos trabajos en que trato directa e indirectamente del tema. Sería bueno reordarlos en estas paginas.

  • Oscar Villar Barroso dijo:

    Excelente reflexión de mi querido amigo Darío Machado, un científico de mucho crédito que entiende bien las cuestiones del socialismo y desenmascara siempre lo que no es socialismo, aunque haya gente que diga que si. Pienso que un trabajo como este debe ser objeto de estudio en nuestra sociedad, sobre todo en todas las estructuras y a todos los niveles del PCC, la UJC, el Estado y el gobierno, y por extensión, por toda la población, que en el afán democrático y democratizador de la revolución, tiene que ser un activo participante de la construcción socialista, y para ello tiene que prepararse y saber. Los cantos de sirena de la socialdemocracia no deben, ni pueden, hacer mella en nuestra sociedad. Hay que aprovechar la experiencia de lo que ocurrió con el "socialismo real"

  • Lazara Esther Fernandez Mendoza dijo:

    No puede ser puntos medios y el socialismo es el camino, un camino donde todos y cada uno de los ciudadanos representemos nuestras convicciones y tengamos derechos y deberes idénticos entre todos, que seamos capaces de unirnos todos en un fuerte lazo de amor y paz , por un socialismo sentido y pensado desde nuestras prácticas.

  • luis dijo:

    como dijo un gran pensador ingles al capitalista le regalas parte del zahara y dos anos no encontraras arena ,solo les interesa a toda costa ser el dueno de esa tierra

    • Luis Enrique dijo:

      La versión original del chiste es de Milton Friedman; crítica a la mala gestión del gobierno y realmente aplica a todos

  • alexander dijo:

    No he podido ver un artículo que me haya gustado de principio a fin. Deberían leerlo y aplicarlo muchos decisores. Hay muchos aspectos fundamentales en las tesis del autor y no todos están en negritas. Me preocupa mucho la cantidad de dirigentes que se llaman a si mismo revolucionarios, socialistas y se lo creen. Pero no conocen o no saben reconocer su actuar contrarrevolucionario, antisocialista y anticomunista. Hasta sin querer le hacen el juego a la contrarrevolución y niegan el papel de los trabajadores en la toma de decisiones.

    Algo fundamental que no hemos logrado en 20 años es lograr que el trabajo honrado y aportador al desarrollo de la sociedad (no me refiero solo al sector productivo) sea realmente atractivo para la sociedad y las futuras generaciones.
    "No podrá avanzarse en la construcción social de orientación socialista sin relaciones mercantiles, pero estas siempre deben estar subordinadas a los intereses generales de la sociedad y no habrá socialismo posible sin educación socialista y leyes socialistas. En el pasado, en condiciones de un escaso papel de las relaciones mercantiles era menos complicado luchar contra el individualismo y el egoísmo. En el presente, cuando crece el papel de las relaciones mercantiles, junto con su papel ordenador de las relaciones sociales, crecen la desigualdad y el afán de lucro, factores ambos que van en dirección contraria al ideal socialista, por lo que requieren de políticas públicas que los contengan.

    No obstante, hay quien supone que el logro de una mentalidad socialista de productores, de una conciencia de constructor del socialismo es un asunto puramente de educación, de información y demostración teórica, y no una convicción y sentimiento que se forman en una cotidianidad socioeconómica en la que el trabajador apropia la condición de propietario colectivo a través del reconocimiento del valor de su trabajo, imprescindible para que se desarrolle en su personalidad el trabajo como un valor y de su papel real en las deicisiones."
    Mientras el reconocimiento del trabajo no funcione efectivamente, entonces no habremos logrado nada. No se trata de tener de todo, se trata de que el beneficio del trabajo esté a la altura de la realidad de los precios. Sigo considerando que los precios no son el problema en Cuba, son los salarios pues los precios están al alza en todo el mundo. Por supuesto, eliminando los precios triplicados de muchos.
    Es un artículo que merece la pena compartir por todos los medios.

  • DAJORI dijo:

    Se me olvidaba, la Constitución aprobada este año plantea que en Cuba predomina la propiedad social de todo el pueblo sobre los mediosde producción, CON EL ESTADO COMO SU REPRESENTANTE, alguien me puede decir quien es el Estado y como se le reclama algo a este, quien lo controla y supervisa, etc.... Esta afirmacion del ESTADO COMO SU REPRESENTANTE, elimina todo empoderamiento del pueblo para quedar a merced de un ente sin presencia, sin rostro, sin cuerpo pero con el superpoder de controlarlo todo por encima de todos como monopolio transnacional.

    • Jpuentes dijo:

      Error de interpretaciones. Insana interpretacion. La filosofia ni el Derecho es su fuerte. Lamentable. Pero es su opinion .....

    • jpuentes dijo:

      Te respondí via celular pero no lo publicaron. Te vuelvo a contestar: tienes un problema de interpretación de la Constitución, como Ley Fudamental. Las Leyes que emanan de ella preveen este asunto. Ya cualquier asunto se puede dirimir en un tribunal, antes no era así: si tenías un problema con tu jefe, el recurso de apelación paraba en la Oficina Central, ahora puedes llevar cualquier cosa a los Tribunales. Pero un consejo: aliate con un buen abogado y buen profesional. Tienes que tener determinada cultura juridica para entender: el ABOGADO es tu REPRESENTATE y el Fiscal REPRESENTA al ESTADO.

  • DAJORI dijo:

    Aqui automaticamente asocian al capitalismo con los EEUU, lo cual está muy mal. Revisen los modelos de los paises nordicos y veran donde esta la clave, los cargos politicos no son vitalicios, debido a que estos tienden a corromperse, por ende las personas duran en estos cargos muy poco tiempo, impuestos progresivos a las corporaciones bien altos, en fin, que ya todo en el mundo esta inventado, lo bueno, lo malo y lo regular, y aquí seguimos inventando, por eso estamos como estamos y seguiremos empeorando, se los aseguro, los numeros no mienten

    • Leandro dijo:

      Cuba no es un país nórdico, ni por tradiciones ni por su historia; nuestro Norte es el Sur y si de capitalismo se trata difícilmente superaríamos a alguno de los países de Nuestra América. Lea "Nuestra América " de José Martí y quizás esta genial obra del Maestro pudiera ayudarle a entender.

    • Inmortal dijo:

      Es que capitalista no solo es EU, o los nórdicos, también lo es Perú, Colombia, Haití, Honduras, Rusia, o los países Africanos.
      Analizar cualquier aspecto de estos en el Caso Cuba y su desarrollo pasa por ver lo que representa el rudo bloqueo que impone el imperio norteamericano (que esta a solo 90 millas de nuestras costas) sobre nuestra economía y sociedad en general. Considero que en el hipotético caso de que existiera este bloqueo aunque Cuba tenga una sociedad capitalista (al estilo que sea como los nórdico o no) la situación fuera realmente mucho peor y el hambre y la miseria pulularan por todo el país. Nuestra sociedad socialista y la esencia humanística de Martí y Fidel es la que nos permite mantenernos en pie en esta situación en que primero que todo estamos defendiendo nuestra soberanía e independencia

  • Jpuentes dijo:

    El socialismo en Cuba no puede ser hijo de otra cosa que no sea de la cultura y el derecho. La burocracia y la mediocridad son los lastres. A por ellos. Cada cuel haga y puede hacerlo todos los dias de acabar con esas cosas. Yo lo hago como cuidadano y como empleado

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico profesor. Coincido que la tradición política más dilatada y arraigada en la nación cubana es la de la revolución socialista. Una realidad que tiene un valor no solo ideológico, sino también psicológico, simbólico. A esa tradición socialista de nuestra sociedad le agregaría, es fruto de la descomunal identificación que logro el pueblo con su líder. Ese liderazgo de Fidel sembró esta enorme aspiración de una sociedad más justa que hoy tenemos como pueblo Como discípulos de Fidel debemos aceptar en el debate teórico, que somos aprendices en la construcción del socialismo, eso nos fortalece, desterrando la falsa idea de que transitamos por un camino con todos los detalles estudiados y preconcebidos, algo lejo de la realidad, que nos confunde y nos divide en el plano teórico, y lo más importante profesor, no genera la verdadera motivación que necesitamos en especial en la juventud, los imprescindibles protagonistas de esta obra. Reflexiono y fundamento la idea.
    Parto de la cultura del concepto. El socialismo es un concepto en construcción, como sistema social fruto del desarrollo intelectual y científico, es ciencia por demostrar en la práctica revolucionaria, no es un producto terminado, es una aspiración de organización social entre dueños, un sistema que debemos hacer funcionar orgánicamente entre dueños. El socialismo es la mayor innovación de la izquierda de toda la historia de la humanidad, un proceso 100% científico, un privilegio para nosotros, donde aún nos falta mucho en materia de investigación y fundamentación teórica, pero en especial en ser abordado de forma masiva científicamente, porque el socialismo en nuestras condiciones, no es abordado como el objeto de investigación que realmente es, dando una visión errada de que construimos algo preconcebido, algo ya maduro y calculado donde todos los detalles de su desarrollo están bajo control. Ese enfoque nos ha llevado en el plano teórico a una mentalidad reduccionista, un proceso que subestima la inteligencia de las masas y en particular el de las fuerzas vivas de la sociedad, que nos aleja inconscientemente de ellas, una masa de dueños donde todos tenemos intereses como dueños al fin que somos, evitando así que en el campo teórico todo se quede solo en manos del gremio de decidores, desperdiciando la mayor inteligencia que existe, la social, al no involucrarlos científicamente en su propia obra. El socialismo es ciencia del cual se nutre el capitalismo en su lucha por sobrevivir, ellos aprenden enfocando sus tanques pensantes y científicos del comportamiento humano a estudiar detalladamente cada logro y avance. El capitalismo ha innovado fuertemente en los últimos 60 años, superando enormes crisis y otros males, gracias en parte a lo aprendido de la teoría y la práctica socialista, han recurrido al Marxismo para innovar y mejorar su propio sistema. Ese propio proceso de innovación y de copia sobre el comportamiento humano que hace el capitalismo para mejorarse y mantenerse a flote sobreviviendo, no concluirá, lo cual hace más complejo nuestro proceso de construcción del socialismo, nos exigirá todavía más ciencia y más innovación a tono con cada momento del desarrollo de la humanidad. Ese propósito es aún más grande, en nuestras condiciones, un país pequeño y pobre, agredido por la mayor potencia económica y militar del mundo.
    Ese proceso de construcción socialista nuestro en el actual y complejo contexto nos exige en el plano teórico, otro enfoque más audaz y revolucionario, hacer más amplio y participativo el dialogo y debate 100% enfocado científicamente en lo social, potenciando al máximo, de forma masiva las ciencias sociales, lanzándolas al ruedo, descubriendo en ese campo aun virgen las enormes y gigantescas reservas que tenemos, donde no necesitamos financiamientos ni recursos materiales adicionales, donde solo cambiando conceptos ya generamos nuevas motivaciones y oxigenamos notablemente el proceso revolucionario, descubriríamos por ahí como hacer funcionar mejor lo que tenemos, mientras seguimos librando la colosal y determinante batalla económica.
    En el plano teórico profesor, veo dos prioridades en lo social que con urgencia merece la mayor atención; el liderazgo, y el protagonismo de la juventud. No olvidemos que el socialismo es ciencia en construcción, que ese socialismo objeto de investigación, necesita como ninguna otra sociedad el estudio detallado del comportamiento humano abordado científicamente.
    El liderazgo es clave, fundamental en la construcción del socialismo, porque el socialismo es un cambio de una realidad, que primero debe ser cambiada en la mente de las personas, ese proceso descomunal de transformación de una idea hacia otra en las personas y mucho más de toma de conciencia solo es posible originarlo por un fuerte impacto emocional, que motive fuertemente el cerebro y abra la mente, algo que por lo general solo lo aporta la influencia de un fuerte liderazgo. Pero el líder en su proceso de inicio y construcción de ese liderazgo solo tiene que saber usar única brújula para no perder el camino correcto, esa brújula profesor en la práctica revolucionaria es el sentido común. No son ni las teorías, ni las leyes. El socialismo conceptualmente es la ciencia del sentido común, de lo contrario no puede ser socialismo. Es imposible construir una sociedad nueva donde todos nos sintamos dueños, y no partir primero de una adecuada y constante lectura de la realidad social, de esos dueños, de sus expectativas y aspiraciones que como sociedad responden a ese sentido común en cada momento. De ahí que escuchar expresiones que afirman categóricamente que un liderazgo cambio, y arrastro a un pueblo hacia un camino de justicia social, es una visión un tanto limitada, poco científica de lo que es una armazón llamada sociedad, como lo es un criterio reduccionista del papel del líder, confusiones que hoy seguimos arrastrando y que limitan el análisis amplio y científico que exige la construcción de una sociedad nueva.
    La clave más grande del liderazgo, como lo supo hacer Fidel, radica en que lo primero que hace un líder, para llegar a tener un verdadero liderazgo, es saber leer primero correctamente el sentido común, tener la habilidad de leer y hacer un diagnóstico intuitivo y reflexivo de lo que nos dice la inteligencia social y sus aspiraciones y expectativas. Nadie puede imponer una ruta diferente, en dirección contraria a los intereses y expectativas de un pueblo, es imposible, un líder al leer sabiamente esas expectativas, lo que hace es encaminarlas, encausarlas, el líder con una temprana lectura aprecia, comprende, lee correctamente esas inquietudes, ahí está su clave, que es el punto de partida en un liderazgo, saber leer adecuadamente primero lo que le dice el pueblo, para a partir de esa lectura, con herramientas diferentes guiarlo y arrastrar las masas por el camino correcto para materializar las propias aspiraciones de ese pueblo. Muchas veces cuando eso se logra, olvidamos realmente por donde todo empezó, el verdadero punto de partida de ese liderazgo, porque esas emociones no permiten ver con claridad esa realidad. Los líderes, los revolucionarios en el ejercicio de guiar a las masas su mayor virtud o talento, está en esa comunicación, que surge de saber escuchar, saber primero leer ese sentido común que aporta la inteligencia social, porque en la inteligencia social están todas las soluciones, es la que hace el verdadero milagro, y que ser tenidas en cuenta generan el combustible que todos necesitamos para hacer grandes transformaciones, una fuerte motivación y un gran compromiso con lo que construimos. Esa rápida y profunda lectura del sentido común es el ABC, por donde todo empieza, por donde empieza un líder. Un líder no fabrica el sentido común, lo lee dialécticamente, esa es la clave de la izquierda en los procesos revolucionarios en el mundo y en la construcción del socialismo. El socialismo por concepto debe ser una fábrica de líderes, esa debería ser hoy una de nuestras prioridades. (Continuara)

    • jpuentes dijo:

      ¿Se nace o se forma un líder?. Para mí pueda que tenga de las dos. Hay rasgos del caracter que son heredables. Pero el conocimiento, la motivación, la capacidad de discernir y tomar desiciones, se forman. Estamos acabando con el asunto de "estabilización de los cuadros". Todavía queda por hacer, pero no se puede decir que es como antes. Seguimos buscando cuadros capaces de mandar pero no de liderear, visión poco acertada de la realidad. La cultura en los cuadros no está siendo bien cuidada ni atendida ni protegida. El jefe es por desición, el lider es por convicción. Casi siempre usamos el primero mas que el segundo. Los que nos lleva a preguntarnos: Hay líderes?. Somos capaces de formar líderes?. Cual es la diferencia entre un líder, un jefe o un cuadro?. Cómo fabricar un líder?. Que hay que tener para fabricar un líder?

  • Yo otravez dijo:

    El socialismo como idea, como sistema social, teóricamente, sin dudas es lo mejor. La realidad ha sido otra, culpa o no de bloqueos. no hay que ser ciegos para ver que lo que es de todos, no es de nadie y por ese motivo y otros tantos, la gente no es eficiente. Podríamos hacer largas listas de cosas que hacemos mal y que nos limitan, pero eso todo el mundo lo sabe. En esencia hay que generar riquezas para poder repartirlas y luego entonces poder tener una vida digna y próspera. Los tiempos cambian, antes era pobre quien no tenía zapatos, ahora es pobre quien no tiene un teléfono celular de 3G. Pero ¿por qué no se estimula a que las personas sean eficientes? o mejor: ¿Por qué se desestimula la eficiencia?. En los centros de trabajo se paga por sistemas de pago colectivistas. Usted puede estimular el colectivismo, pero en el caso de los sistemas de pago eso no siempre funciona. Por ejemplo: Los compañeros de producción no cobraran la estimulación porque los compañeros de ventas no vendieron, los de ventas no vendieron porque no hay envases. Luego se logra vender y a los compañeros de producción no les pagan lo que se dejo de pagar. Hay otros casos en que se ha probado un sistema de pago a destajo y cuando la gente comienza a ganar, hay que parar porque a alguien le molesta. Si a la gente no se le paga, simplemente no trabaja. Hay que estimular todo lo que haga que entren divisas al país, subsidiar todo lo que sea alimentos (lograr la soberanía alimentaria). Todo el pueblo ha visto con esperanzas lo que hace nuestro presidente para revitalizar la economía pero los que tenemos más de 50 años nos preguntamos ¿Cuánto tiempo más tengo que esperar? Ojala mi descendencia pueda vivir en un socialismos próspero y sostenible.

  • jpuentes dijo:

    EL socialismo en Cuba no deber hijo de otra cosa que no sea de la cultura y el Derecho. Para conocer que entedemos por Derecho en un contexto determinado, hace falta cultura y no al revés. Los lastres mas nocivos para el Socialismo en Cuba son, en mi opinión, la burocracia y la mediocridad. Cuando unas de las dos cosas se hace demasiado grande entonces entonces se hace muy complejo luchar contra ella Y la única manera de luchar contra ellas es combatiendolas y denuciandolas. Yo lo hago casi todos los días como ciudadano y como profesional.

  • PPG dijo:

    Lo principal de la teoría socialista es que pone al HOMBRE en primer plano. Todo lo que se haga es en su beneficio. Lo que se aparte de esa linea se aparta del socialismo. Miremos a nuestro alrededor, en nuestra cotidianidad, y nos daremos cuenta cuanto nos falta por hacer.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico artículo. Coincido que la tradición política más dilatada y arraigada en la nación cubana es la de la revolución socialista. Una realidad que tiene un valor no solo ideológico, sino también psicológico, simbólico. A esa tradición socialista de nuestra sociedad le agregaría, es fruto de la descomunal identificación que logro el pueblo con su líder. Ese liderazgo de Fidel sembró esta enorme aspiración de una sociedad más justa que hoy tenemos como pueblo Como discípulos de Fidel debemos aceptar en el debate teórico, que somos aprendices en la construcción del socialismo, eso nos fortalece, desterrando la falsa idea de que transitamos por un camino con todos los detalles estudiados y preconcebidos, algo lejos de la realidad, que nos confunde y nos divide en el plano teórico, y lo más importante profesor, no genera la verdadera motivación que necesitamos en especial en la juventud, los imprescindibles protagonistas de esta obra. Reflexiono y fundamento la idea.
    Parto de la cultura del concepto. El socialismo es un concepto en construcción, como sistema social fruto del desarrollo intelectual y científico, es ciencia por demostrar en la práctica revolucionaria, no es un producto terminado, es una aspiración de organización social entre dueños, un sistema que debemos hacer funcionar orgánicamente entre dueños. El socialismo es la mayor innovación de la izquierda de toda la historia de la humanidad, un proceso 100% científico, un privilegio para nosotros, donde aún nos falta mucho en materia de investigación y fundamentación teórica, pero en especial en ser abordado de forma masiva científicamente, porque el socialismo en nuestras condiciones, no es abordado como lo que es, el objeto de investigación que realmente es, dando una visión errada de que construimos algo preconcebido, algo ya maduro y calculado donde todos los detalles de su desarrollo están bajo control. Ese enfoque nos ha llevado en el plano teórico a una mentalidad reduccionista, un proceso que subestima la inteligencia de las masas y en particular el de las fuerzas vivas de la sociedad, que nos aleja inconscientemente de ellas, una masa de dueños donde todos tenemos intereses como dueños al fin que somos, evitando así que en el campo teórico todo se quede solo en manos de un reducido gremio de decidores, desperdiciando la mayor inteligencia que existe, la social, al no involucrarlos científicamente en su propia obra. El socialismo es también ciencia del cual se nutre el capitalismo en su lucha por sobrevivir, ellos aprenden enfocando sus tanques pensantes y científicos del comportamiento humano a estudiar detalladamente cada logro y avance. El capitalismo ha innovado fuertemente en los últimos 60 años, superando enormes crisis, gracias en parte a lo aprendido de la teoría y la práctica socialista, han recurrido al Marxismo para innovar y mejorar su propio sistema. Ese propio proceso de innovación y de copia sobre el comportamiento humano que hace el capitalismo para mejorarse y mantenerse a flote sobreviviendo, no concluirá, lo cual hace más complejo nuestro proceso de construcción del socialismo, nos exigirá todavía más ciencia y más innovación a tono con cada momento del desarrollo de la humanidad. Ese propósito es aún más grande, en nuestras condiciones, un país pequeño, pobre y agredido por la mayor potencia económica y militar del mundo.
    Ese proceso de construcción socialista en el actual y complejo contexto nos exige en el plano teórico, otro enfoque más audaz y revolucionario, hacer más amplio y participativo el dialogo y debate 100% enfocado científicamente en lo social, potenciando al máximo, de forma masiva las ciencias sociales, lanzándolas al ruedo, descubriendo en ese campo aun virgen las enormes y gigantescas reservas que tenemos, donde no necesitamos financiamientos ni recursos materiales adicionales, donde solo cambiando conceptos ya generamos nuevas motivaciones y oxigenamos notablemente el proceso revolucionario, descubriríamos por ahí como hacer funcionar mejor lo que tenemos, mientras seguimos librando la colosal y determinante batalla económica.
    En el plano teórico profesor, veo dos prioridades en lo social que con urgencia merece la mayor atención; el liderazgo, y el protagonismo de la juventud. No olvidemos que el socialismo es ciencia en construcción, que somos aprendices en estudios y herramientas sobre comportamiento humano, un terreno totalmente virgen en nuestras condiciones.
    El liderazgo es clave, fundamental en la construcción del socialismo, porque el socialismo es un cambio de una realidad, que primero debe ser cambiada en la mente de las personas, ese proceso de transformación de la percepción en las personas y mucho más de toma de conciencia, solo es posible originarlo por un fuerte impacto emocional, que motive fuertemente el cerebro y abra la mente, algo que por lo general solo lo aporta la influencia de un fuerte liderazgo. Pero el líder en su proceso de inicio y construcción de ese liderazgo debe apoyarse en una única brújula para no perder el camino correcto, esa brújula profesor en la práctica revolucionaria es el sentido común. No son ni las teorías, ni las leyes. El socialismo conceptualmente es la ciencia del sentido común, de lo contrario no puede ser socialismo. Es imposible construir una sociedad nueva donde todos nos sintamos dueños, y no partir primero de esa lectura del sentido común de esos dueños, de sus expectativas y aspiraciones que como sociedad responden a ese sentido común en cada momento. De ahí que escuchar expresiones que afirman categóricamente que un liderazgo cambio, y arrastro a un pueblo hacia un camino de justicia social, es una visión algo limitada, poco científica de lo que es una armazón llamada sociedad, como lo es un criterio reduccionista del papel del líder, confusiones que hoy seguimos arrastrando y que limitan el análisis amplio que exige la construcción de una sociedad nueva.
    La clave más grande del liderazgo, como lo supo hacer Fidel, radica en que lo primero que hace un líder, para llegar a tener un verdadero liderazgo, es saber leer primero correctamente el sentido común, el líder es un experto natural del sentido comen, al tener la habilidad de leer y hacer un diagnóstico rápido, intuitivo y reflexivo de lo que nos dice la inteligencia social y sus aspiraciones y expectativas. Nadie puede imponer una ruta diferente, en dirección contraria a los intereses y expectativas de un pueblo, es imposible, un líder al leer sabiamente esas expectativas, las encamina, las encausa, el líder con una temprana lectura aprecia, comprende y lee correctamente esas inquietudes, ahí está su clave, el punto de partida en un liderazgo. Saber leer adecuadamente primero lo que le dice el pueblo, para a partir de esa lectura, con herramientas diferentes guiarlo y arrastrar las masas por el camino correcto para materializar las propias aspiraciones de ese pueblo. Muchas veces en un análisis olvidamos realmente por donde todo empezó, el verdadero punto de partida de un liderazgo, porque esas emociones no permiten ver con claridad esa realidad. Los líderes, los revolucionarios en el ejercicio de guiar a las masas su mayor virtud o talento, está en esa comunicación inicial que surge de saber escuchar, de saber primero leer ese sentido común que aporta la inteligencia social, porque en la inteligencia social están todas las soluciones, es la que hace el verdadero milagro, y que al ser reconocidas generan el combustible que todos necesitamos para hacer grandes transformaciones, las motivaciones, una fuerte motivación y compromiso con lo que construimos. Esa rápida y profunda lectura del sentido común es el ABC, por donde todo empieza, por donde empieza un líder. Un líder no fabrica el sentido común, lo lee dialécticamente, esa es la clave de la izquierda en los procesos revolucionarios en el mundo y en la construcción del socialismo. El socialismo por concepto debe ser una fábrica de líderes, esa debería ser hoy una de nuestras principales prioridades. (Continuara)

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    (Continuación). La segunda prioridad en lo social en la construcción del socialismo profesor la veo, en la relación socialismo/ juventud. La juventud es la generación protagónica de una sociedad, se trata solo de que en nuestro proceso facilitemos de forma expedita ese protagonismo. Ella es la fuerza más revolucionaria, los jóvenes son lo nuevo, llevan en si por naturaleza la innovación, el cambio. La clave al conceptualizar el socialismo radica en esa relación socialismo/juventud, una de las mayores diferencias y fortalezas que exhibe el socialismo sobre el capitalismo. El socialismo es cambio, la juventud también es cambio.
    Voy a usar un símil para explicar mejor la idea, de como un joven enfrenta la solución de un problema según las metodologías del sistema educacional, donde a su vez conceptualmente el propio sistema educacional lo limita para que ese joven pueda expresar toda su máxima potencialidad, para que haciendo ese símil se entienda así mejor el defecto que le apunto a lo que hacemos en la relación con los jóvenes en nuestra sociedad ya en la construcción del socialismo, algo similar a lo que nos viene sucediendo en el sistema educacional, que no nos permite generar en ese un máximo de compromiso, que lo involucre más en la construcción de nuestro proyecto social.
    Para conceptualizar la solución de un problema, lo primero es que el problema debe existir realmente, debe ser identificado como un problema. Si el problema no existe o no aceptamos que ese problema es realmente un problema, es entonces imposible conceptualizar la solución de ese problema, que no aceptamos exista, es como hacemos con bastante regularidad, hablamos primero de las medidas y soluciones ante de identificar el problema para poder conceptualizarlo después. Ese comportamiento no suma, abordar las soluciones primero, antes que nos den la posibilidad de identificar el problema, y nos hagan participe de las soluciones del mismo, crea en materia de comunicación un divorcio, un abismo entre las dos partes. Se pierde confianza, pero lo más importante es que perdemos la carga motivacional que genera saberse enfrentando un reto o un problema, donde nos sentimos reconocidos, generando más motivaciones. Porque al no existir el problema, no se produce una verdadera y plena motivación por enfrentarlo, como va a existir motivación si no existe delante de nosotros un problema. Porque lo que hacemos todos en la vida como seres humanos, es eso precisamente, enfrentar y resolver retos o problemas, y son ellos los que en ese proceso generan ese combustible, esa motivación para encontrar las grandes soluciones. Ese proceso es lo que pasa a la inversa en el actual sistema educacional. En un aula los problemas que un profesor le presenta a un alumno, ese alumno hijo de la actual contemporaneidad, ya conoce de antemano que ese problema planteado por el profesor tiene una solución, que el profesor conoce la respuesta, el alumno sabe categóricamente que es un problema resuelto, eso hace que el alumno no identifique ese problema como un verdadero problema a resolver, como un nuevo y gran reto ante él, de forma tal que genere una fuerte motivación, posiblemente la más grande de las motivaciones. Ese hecho de saber que el profesor conoce la respuesta y que solo persigue evaluar, o por lo menos el profesor cree evaluar un nivel de conocimiento de ese alumno, eso no activa ese mecanismo que llevamos por dentro que despierta en ese joven su máxima potencialidad, que lo motiva, así no se pone al máximo de aprueba el potencial de ese joven. Esa es una visión estrecha y limitada de lo que es inteligencia visto por la escuela. Esa práctica también generalizada en sociedad al no darle un reto real como tal, y si hablar primero de las rectas de solución, mutilan, desperdician lo más importante que se genera al poner a un joven frente a un verdadero problema o un reto, la motivación, su compromiso. Un combustible que despierta al máximo la creatividad y el ingenio de los seres humanos, porque sin previa motivación no se expresa el talento, no aparecen las grandes soluciones, que se despiertan gracias a sentirse reconocido enfrentando un verdadero reto, no uno de mentirita. Ahí es donde se pone a prueba a plenitud a ese joven. Esa capacidad que tenemos todos de motivarnos en la búsqueda de lo realmente nuevo, lo diferente, como le sucede a un científico, investigando días y días, fracasos tras fracasos pero motivados en ese esfuerzo, enamorado de lo que investiga, luchando a toda capacidad para aportar lo nunca visto, lo nuevo, para cambiar las cosas. En la construcción del socialismo nos pasa lo mismo con los jóvenes como nos sucede en el sistema educacional. Tenemos un divorcio conceptual con los jóvenes. Más que presentarle retos y problemas para que ellos los conceptualicen a su forma y visión, que los motive grandemente para expresar así toda su potencialidad, las generaciones más viejas seguimos creyéndonos sabios, dando recetas, explicaciones fundamentadas en nuestras teorías generacionales todo en el campo de las suposiciones desde el ángulo de los adultos, desconociendo empáticamente que existe un enorme potencial en esa masa joven.
    Estamos enfocados de forma poco empática y poco científica, en la relación joven-socialismo. El socialismo ciencia por demostrar, necesita mucha innovación en lo social, máxime en un escenario tan tecnológico que cambia constantemente y necesita un mayor protagonismo de los jóvenes. Hay que innovar más en el protagonismo de los jóvenes. El momento exige proponerle al ejército de los jóvenes los retos, los verdaderos y grandes problemas que tenemos para que ellos hagan su lectura con sus propias herramientas. El socialismo es una sociedad de los jóvenes, guiados por los sabios y el Partido.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Lo envío de nuevo, disculpas. (Continuación). La segunda prioridad en lo social en la construcción del socialismo profesor la veo, en la relación socialismo/ juventud. La juventud es la generación protagónica de una sociedad, se trata solo de que en nuestro proceso facilitemos de forma expedita ese protagonismo. Ella es la fuerza más revolucionaria, los jóvenes son lo nuevo, llevan en si por naturaleza la innovación, el cambio. La clave al conceptualizar el socialismo radica en esa relación socialismo/juventud, una de las mayores diferencias y fortalezas que exhibe el socialismo sobre el capitalismo. El socialismo es cambio, la juventud también es cambio.
    Voy a usar un símil para explicar mejor la idea, de como un joven enfrenta la solución de un problema según las metodologías del sistema educacional, donde a su vez conceptualmente el propio sistema educacional lo limita para que ese joven pueda expresar toda su máxima potencialidad, haciendo ese símil busco que se entienda mejor el defecto que le apunto a lo que hacemos en la relación con los jóvenes en nuestra sociedad ya en la construcción del socialismo, algo similar a lo que nos viene sucediendo en el sistema educacional, que no nos permite generar en ese un máximo de compromiso, que lo involucre más en la construcción de nuestro proyecto social.
    Para conceptualizar la solución de un problema, lo primero es que el problema debe existir realmente, debe ser identificado como un problema. Si el problema no existe o no aceptamos que ese problema es realmente un problema, es entonces imposible conceptualizar la solución de ese problema, que no aceptamos exista, es como hacemos con bastante regularidad, hablamos primero de las medidas y soluciones ante de identificar el problema para poder conceptualizarlo después. Ese comportamiento no suma, abordar las soluciones primero, antes que nos den la posibilidad de identificar el problema, y nos hagan participe de las soluciones del mismo, crea en materia de comunicación un divorcio, un abismo entre las dos partes. Se pierde confianza, pero lo más importante es que perdemos la carga motivacional que genera saberse enfrentando un reto o un problema, donde nos sentimos reconocidos, generando más motivaciones. Porque al no existir el problema, no se produce una verdadera y plena motivación por enfrentarlo, como va a existir motivación si no existe delante de nosotros un problema. Porque lo que hacemos todos en la vida como seres humanos, es eso precisamente, enfrentar y resolver retos o problemas, y son ellos los que en ese proceso generan ese combustible, esa motivación para encontrar las grandes soluciones. Ese proceso es lo que pasa a la inversa en el actual sistema educacional. En un aula los problemas que un profesor le presenta a un alumno, ese alumno hijo de la actual contemporaneidad, ya conoce de antemano que ese problema planteado por el profesor tiene una solución, que el profesor conoce la respuesta, el alumno sabe categóricamente que es un problema resuelto, eso hace que el alumno no identifique ese problema como un verdadero problema a resolver, como un nuevo y gran reto ante él, de forma tal que genere una fuerte motivación, posiblemente la más grande de las motivaciones. Ese hecho de saber que el profesor conoce la respuesta y que solo persigue evaluar, o por lo menos el profesor cree evaluar un nivel de conocimiento de ese alumno, eso no activa ese mecanismo que llevamos por dentro que despierta en ese joven su máxima potencialidad, que lo motiva, así no se pone al máximo de aprueba el potencial de ese joven. Esa es una visión estrecha y limitada de lo que es inteligencia visto por la escuela. Esa práctica también generalizada en sociedad al no darle un reto real como tal, y si hablar primero de las rectas de solución, mutilan, desperdician lo más importante que se genera al poner a un joven frente a un verdadero problema o un reto, la motivación, su compromiso. Un combustible que despierta al máximo la creatividad y el ingenio de los seres humanos, porque sin previa motivación no se expresa el talento, no aparecen las grandes soluciones, que se despiertan gracias a sentirse reconocido enfrentando un verdadero reto, no uno de mentirita. Ahí es donde se pone a prueba a plenitud a ese joven. Esa capacidad que tenemos todos de motivarnos en la búsqueda de lo realmente nuevo, lo diferente, como le sucede a un científico, investigando días y días, fracasos tras fracasos pero motivados en ese esfuerzo, enamorado de lo que investiga, luchando a toda capacidad para aportar lo nunca visto, lo nuevo, para cambiar las cosas. En la construcción del socialismo nos pasa lo mismo con los jóvenes como nos sucede en el sistema educacional. Tenemos un divorcio conceptual con los jóvenes. Más que presentarle retos y problemas para que ellos los conceptualicen a su forma y visión, que los motive grandemente para expresar así toda su potencialidad, las generaciones más viejas seguimos creyéndonos sabios, dando recetas, explicaciones fundamentadas en nuestras teorías generacionales todo en el campo de las suposiciones desde el ángulo de los adultos, desconociendo empáticamente que existe un enorme potencial en esa masa joven.
    Estamos enfocados de forma poco empática y poco científica, en la relación joven-socialismo. El socialismo ciencia por demostrar, necesita mucha innovación en lo social, máxime en un escenario tan tecnológico que cambia constantemente y necesita un mayor protagonismo de los jóvenes. Hay que innovar más en el protagonismo de los jóvenes. El momento exige proponerle al ejército de los jóvenes los retos, los verdaderos y grandes problemas que tenemos para que ellos hagan su lectura con sus propias herramientas. El socialismo es una sociedad de los jóvenes, guiados por los sabios y el Partido.

  • Maritza dijo:

    Coincido plenamente. Debería ser objeto de debate en múltiples escenarios. Además con buenas clases de Historia de Cuba y de América Latina se puede lograr la cabal comprensión de estas ideas cardinales. También importante las alertas de los eerores a enmendar o no cometer.

  • Alejandro dijo:

    Podemos medir las posibilidades reales del socialismo? Cómo podemos cuestionar al socialismo si se ha dedicado solo a resistir la embestida del país más poderoso del planeta y todos sus aliados, sin tener más que el coraje de su pueblo, sin recursos naturales ni nada que lo ayude. Cuánto hemos gastado en la defensa en todos estos años, cuántos en cuidar al Presidente, cuanto en tratar de subsistir enfrentando al bloqueo. Yo creo que el día que al socialismo cubano lo dejen vivir entonces podemos medir si tiene o no posibilidades.
    Recuerdo que Viet Nam fue por muchos años nación más favorecida, en lo económico, para los E:U, será que los Yanquis se equivocaron en eso?

  • Blas Ruban Cutiño dijo:

    No puede prosperar en Cuba el socialismo selectivo como en mi barrio con un ex vicepresidente del gobierno municipal con 3 tres viviendas para su familia que ahora son dos personas. Nosotros los invisibilizados que esperamos por años materiales de construcciòn para reparar nuestra humilde vivienda, no se nos atiende. Para verguenza de los que autorizaron este atropello al pueblo, aqui en mi barrio de la Ollà en Bayamo, se levantan las 3 tres viviendas como monumentos a la negaciòn del socialismo, al ejercicio del abuso de autoridad y de poder, a la negaciòn de pensemos en Cuba para todas y todos. No estoy siendo ni denigrante, ofensivo, difamatorio o fuera de contexto. No estoy atentando contra la dignidad de una persona o grupo social. Estoy simplemente exponiendo la cruda verdad que alumbra como el sol y ciega a los que no la ven ò no quieren verla. A quien corresponda que investigue y publique en este mismo medio si lo que expongo es incierto. Ocultando la verdad se ofende el Concepto de Revoluciòn que nos lego nuestro invicto Comandante en Jefe. Yo estoy aquì Blas Rubàn Cutiño vecino de la calle T. de J. Medina No.48 e/ Màximo Gòmez y Final en Bayamo - Granma. No me preocupo por mi futuro, a mì la historia no me pasarà factura.

Se han publicado 29 comentarios



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Darío Machado

Licenciado en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

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