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¿Cómo son los jóvenes de hoy?

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Jóvenes participan en actividades recreativas durante la acampada antimperialista que se desarrolla en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara, con motivo de los   aniversarios 55 de la Unión de Jóvenes ( UJC) y 56 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), en Santa Clara, provincia Villa Clara, 2 de abril de  2017. ACN FOTO/Arelys María ECHEVARRÍA RODRÍGUEZ/sdl

Foto: Arelys Echeverríal ACN/ Archivo.

No tengo respuesta para esa pregunta, aunque no puedo dejar de plantearme la interrogante. Como ellos, yo también soy portadora de una marca de época que he vivido activa e intensamente. En un ambiente hostil, conocí las difíciles condiciones de un mercado laboral cerrado, viví el batallar que sucedió al golpe perpetrado por Batista, viví la caída de compañeros en la hermosa edad abierta a las ilusiones y al porvenir. Quedaron por siempre en mi memoria las jornadas triunfales de una Revolución que rompió las barreras de lo hasta entonces imaginable. Me entregué de lleno a la tarea de construir lo soñado en el ámbito de la educación y la cultura. No fue un lecho de rosas. Afronté contradicciones, pero en el hacer obra encontraba instantes de plena realización personal. Así fue creciendo una mentalidad hecha en el enfrentamiento a realidades concretas, en la conquista de nuevos saberes, en el crecimiento de un modo de pensar y sentir.

Mirarme hacia dentro, explorar mi origen y mi formación, dilucidar de dónde vengo me ofrece herramientas para entender al otro, paso indispensable para tender puentes hacia el diálogo necesario. A pesar de las coincidencias epocales, mi generación no fue homogénea. Ninguna lo es. No me refiero tan solo a las inevitables fracturas ideológicas.

Mi generación vio nacer la televisión. En aquella etapa inicial, el surgimiento del medio introdujo un elemento novedoso en el modo de vivir, pero no cambió en lo sustancial las costumbres. En las noches del barrio, se mantenía el intercambio entre vecinos. El arte de la conversación era una práctica generalizada por la que transitaban los comentarios sobre las noticias del momento, las preocupaciones compartidas y el inevitable chismorreo. Los más jóvenes se desentendían del hablar de sus mayores. Se iban agrupando según afinidad de intereses. Algunos se incorporaban al trabajo desde temprano. Otros, tenían la posibilidad de seguir estudiando e iban tejiendo sus propias redes de relaciones. Las diferencias de origen social creaban distancias insalvables.

Poca relación había entre los contextos de un trabajador capitalino y el abismo insondable de la miseria rural, acosado por la miseria, las amenazas de desalojo y la muerte temprana de los hijos. Tampoco era homogéneo el ambiente universitario. Muchos estudiantes acudían tan solo motivados por el deseo de lograr el título que les viabilizaba la manera de ganar el sustento. Un sector minoritario aspiraba a cambiar el mundo mediante la participación en la política y en la cultura. Fue una vanguardia que se constituyó en mayoría cuando el triunfo de la Revolución demostró que los sueños podían conquistarse con el esfuerzo mancomunado de todos en la lucha por la independencia y por el desarrollo. Muchos antiguos valladares se derrumbaron. Las oportunidades se abrieron. Hijos de campesinos se convirtieron en reputados científicos.

El contexto epocal influye en el comportamiento y en las expectativas de las generaciones emergentes. Resulta más desconcertante cuando los cambios se producen a ritmo acelerado. Atravesamos un tiempo en el que el capital financiero ejerce un dominio creciente y se impone sobre la economía real. Lo acompañan las nuevas tecnologías de la comunicación que favorecen el acceso al conocimiento, aunque también convierten la realidad en espectáculo, acuñan falsas realidades, exaltan lo frívolo y lo perecedero, adormecen el espíritu crítico y tienden a homogeneizar modelos de conducta. El vocabulario de inspiración neoliberal se convierte en moneda corriente de uso común para todos. Se exalta la competitividad, valor que exacerba el individualismo. Por otra parte, en nuestro entorno inmediato, las tensiones económicas afectan el vivir cotidiano y contribuyen a remodelar aspiraciones y proyectos de futuro.

Los rasgos característicos de un contexto epocal constituyen un referente imprescindible. Pero no agotan el conocimiento de la realidad. La juventud define una categoría etaria. Tiene, por tanto, un alto componente de abstracción. El diálogo productivo con los jóvenes exige partir del reconocimiento de su heterogeneidad, al entrar en el terreno concreto de los ámbitos específicos en que se mueven y actúan, tanto en el entramado institucional del país —escuelas, centros laborales, redes culturales—, como en las zonas más informales que intervienen en la actividad laboral y recreativa. Los estudios de nuestros centros de investigación ofrecen materiales de valía  para detectar  problemas con el propósito de ofrecer las respuestas en la práctica social concreta. Ante todo, para reconocer el perfil múltiple de quienes están emergiendo, escuchemos desprejuiciadamente sus voces en el ámbito que nos rodea.

Crecidos en el contexto epocal de nuestro tiempo, los jóvenes de ahora son también nuestros hijos. La sociedad no se divide en compartimentos estancos. En el hogar, en la escuela, en el trabajo, en los medios de transporte y en la cola de la farmacia conviven los abuelos de la tercera edad, los hombres y mujeres en plenitud de capacidades con los que están en  proceso de formación. En ese coexistir cotidiano, a veces de manera inconsciente, estamos transmitiendo tradiciones, costumbres, modos de relacionarnos, valores. Cuando evoco mi infancia y mi juventud, reconozco mi rebeldía de entonces, mi resistencia a escuchar consejos, mi afán de independencia y de autoafirmación.

Y, sin embargo, reconozco que hay en mi forma de reaccionar, en mis normas de conducta y en los principios éticos que la animan, las enseñanzas que entonces me sembraron.

La sociedad es la escuela grande hecha por todos mientras vamos aprendiendo y participando.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 29 comentarios



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  • yoya dijo:

    muy bueno este articulo pero creo que los jovenes de ahora no son como hace unos años atras, aunque no todos la inmensa mayoria no tiene convicciones y sus valores están basados en los beneficios materiales que se le propicie, yo trabajo en una universidad y por supuesto estoy rodeada de jovenes todo el tiempo asi que sé como piensan, lo que esperan, no valoran lo que tienen, no defienden sus raices, su origen o su cultura, no conocen su historia.

    recuerdo que en mi infancia para estudiar solo hacia falta libros y un buen maestro, ahora no se puede estudiar si no tienes computadora, telefono de ultima generacion, la mochila mas cara, los zapatos mas “originales” y por supuesto en la escuela primaria un buen merendero.

    ahora la aspiracion de los jovenes es emigrar y muchos cuando lo hacen tienen la añoranza del regreso y es cuando viene la frase tan trillada “aqui no es como en Cuba” entonces, apoyando lo que publicó esta periodista a la que admiro desde siempre por su inteligente texto, hay que inculcarle a las nuevas generaciones el valor del sacrificio, no decir “no quiero que el niño pase por lo que yo pasé” enseñarles el valor de las cosas de como se obtienen y todo lo que hay que hacer para que las tengan.

    recalcar el conocimiento de la historia de su pais, su identidad como cubano, su origen como persona lo necesitamos porque los jovenes que son nuestro futuro.

    • sachiel dijo:

      Los jovenes son, lo que sus mayores quieren que sean. El no aprender a ganarse su lugar en la vida, hace posible todas esas conductas disfuncionales que hoy criticamos a troche y moche. Quien no tiene aliciente para conducirse en la vida, se mantiene de forma erratica y desorganizada. Quien recibió el rigor de la educación familiar y social, posiblemente tenga muchos más valores que los que no, pero eso tampoco evita que se desordene de vez en cuando.

    • edilberto dijo:

      Los jóvenes son un reflejo de la etapa que les ha correspondido vivir. Por supuesto que su visión, esperanzas, perspectivas, añoranzas, no tienen nada que ver. Hasta cuándo ese SACRIFICIO? Será que es una consigna para la eternidad? Los jóvenes nacieron bajo el bloqueo, han vivido bloqueados y todo parece indicar que las necesidades son interminables. Emigrar es una aspiración absolutamente lógica, la identidad, la historia y los orígenes continuarán siendo los mismos, simplemente están haciendo uso de un derecho humano elemental y eso es incuestionable. Si los jóvenes reconocen que el modo de satisfacer sus necesidades es la emigración, bienvenido sea.

  • OBSERVADOR dijo:

    Los jóvenes de hoy son el producto creado como nación, así ha sido siempre y así será, los jóvenes no tienen ni han tenido culpa de ser o de haber sido.

  • JOSE dijo:

    Hace casi un año, en la escuela donde estaba trabajando en ese momento, los jóvenes me demostraron cuanto de valores y de sensibilidad hay en ellos, creo que los menos jóvenes, que además somos los que los hemos formado, debemos darles el espacio y la RESPONSABILIDAD EN LAS TAREAS QUE DEBEN DE CUMPLIR.

  • Arturo Ramos dijo:

    Una virtud de los jóvenes de hoy es que son más auténticos, más naturales. El vicio de la doble moral no los ha permeado como a jóvenes de otras generaciones (por múltiples y complejas razones).

    En cuanto a lo de la carencia de valores y menos combatividad que generaciones anteriores es cierto pero cuando se han tenido que definir no han defraudado.

    Soy optimista y estoy seguro de que los jóvenes no le fallarán a la Revolución.

  • ManuelB dijo:

    Los Jòvenes seràn los que llevaràn los cambios en la sociedad y estaràn siempre en primera lînea. Camilo emigrò y no habìa bloqueo, ni se hablaba de Socialismo, siempre existiò como fenòmeno econòmico que ahora en el enfrentamiento polìtico lo han sabido manejar para dañar la imagen de la Revoluciòn,CON LOS JÒVENES HAY QUE CONTAR , ES OBLIGATORIO Y ES UNA NECESIDAD DE LA SOCIEDAD. QUIZÀS LOS ABUELOS DE LA PROFESORA GRAZZIELLA TENÌAN EL MISMO CRITERIO DE LA JUVENTUD DE LA ÈPOCA QUE TIENEN ALGUNOS SOBRE ESTA GENERACIÒN.CADA ÈPOCA TIENE SU SELLO Y SU PARTICULARIDAD. EL MÈRITO DE NUESTROS DIRIGENTES A LO LARGO DE MÀS DE 50 AÑOS ES QUE SU PENSAMIENTO SIEMPRE ESTUVO ACORDE AL MOMENTO HISTÒRICO Y CONTARON EN CADA MOMENTO DIFÌCIL CON LA JUVENTUD Y ESTA, CON SUS VIRTUDES Y DEFECTOS LES RESPONDIÒ, EN ESTE MES SE CUMPLEN 42 AÑOS DE LA OPERACIÒN CARLOTA Y SIN DUDAS LA JUVENTUD DIÒ MUESTRA DE ALTRUÌSMO. LOS QUE FUERON A COMBATIR EL ÈBOLA LO HICIERON CONSCIENTES DE QUE IBAN CON UN 50% DE VIDA E IGUAL DE PERDER LO MÀS PRECIADO DEL SER HUMANO. GRACIAS A POR SABER TOCAR CON TANTA MAESTRÌA EL TEMA DE LOS JÒVENES Y SU TIEMPO.

  • Rizo dijo:

    Todo se resume en un problema generacional y de contextos diferentes! Los jóvenes de hoy no podrán ser igual que los de ayer y mucho menos a los de mañana. Siempre nos pareceremos a nuestros tiempos e incluso, lo defenderemos por encima de los demás. Ya les tocará a los jóvenes de hoy defenderlo aun cuando le criticamos todo el tiempo. Nadie se asombrará cuando hablen del celular a sus hijos y nietos, de lo bueno de la tablet, de la plicaciones, de la zona wifi, de Yomil y el Dany o del peinado que hoy parece raro! En ese momento será el referente y lo que esté en boga la crítica.

  • mauricigo dijo:

    Mis respetos, Dra. Pogolotti.
    Usted no tiene respuesta para esa pregunta, es muy difícil tenerla.
    Pero si, en su tiempo seguro la tenía de la Generación del Centenario.
    ¿Será capaz de labrar su futuro la juventud actual, tal como lo hizo su generación y casi la mía?. Estoy seguro que si, pero no desde el enfoque de los que peinamos canas, para eso son jóvenes. Nosotros vivimos nuestro presente, ellos tendrán que vivir su futuro a su manera.
    Saludos

  • ron sin hielo dijo:

    los de hoy son menos rigidos ( como nos hace falta) estan menos atados a los convencionalismos del pasado, y mejores que nosotros. lo que salga mal es culpa nuestra.

  • Amenaida Espinosa González dijo:

    Este artículo nos hace reflexionar, es muy cierto pues muchos adultos solo criticamos a los jóvenes y no reconocemos cómo fuimos en esa etapa y además que ellos son hijos de nuestra generación. Sería muy bueno que quienes no son tan jóvenes lo leyeran para ayudar a la conducta de estos.

  • Chikungunya dijo:

    Excelente comentario de la doctora, cada joven pertenece a su tiempo, cada joven tiene sus aspiraciones, sus costumbrs, su manera de ser y pensar, responden a la época que le toca vivir, al momento histórico concreto en el que tienen que desarrollarse.

  • sergio dijo:

    LOS JOVENES EN LA CUBA ACTUAL SON LO QUE LES HEMOS TRASMITIDO LOS VIEJOS QUE PEINAMOS CANAS HACE RATO Y LO QUE VEN EN EL QUEHACER DIARIO DE LA SOCIEDAD CUBANA,YO CONSIDERO QUE BASTANTE BUENOS SON CON LA CANTIDAD DE DESGRACIAS QUE VEMOS A DIARIO Y QUE NI VIEJOS NI JOVENES ENTENDEMOS.EL EJEMPLO QUE SE LE DA NO ES EL MEJOR.AUN ASI CONFIO EN QUE SIEMPRE SE IMPONDRAN Y SALDREMOS ADELANTE CON ESAS GENERACIONES.

  • Odalis dijo:

    En lo personal siento mucha añoranza por los valores imperantes en mi generación -sencillez, solidaridad, compañerismo, sacrificio, perseverancia, respeto, etc. No soporto la pacotillería de hoy en día, la metalización y la ingenuidad consumista de muchos jóvenes y no tan jóvenes, y que tanto lastran a la sociedad cubana y mundial actual. Me duele mucho que mientras una parte importante de la juventud cubana está en la primera línea de combate en todos los frentes, una parte no despreciable tenga como prioridades el sueño y modo de vida norteamericano, capitalista y se dedique a obtener dinero facil, con negocios y juegos turbios que nada tienen que ver con los principios y valores inculcados por nuestra Revolución y las generaciones que la construyeron.

  • rccc dijo:

    Posiblemente haya Ud. abordado con su artículo en su magisterio incontrastable, el tema más cautivante y preocupante de la cotidianidad en cualquier momento pasado, presente o futuro. Ha hecho Ud. una radiografía profunda del asunto y de sus interpretaciones más acuciantes y contextualizadas. Tal es así que los comentarios proferidos abundan en calidad poco vista antes en este sitio.
    Me limitaré entonces a divulgar aquí, porque es lo que quiero hacer, lo que hoy a primera hora de la mañana pudo obsequiarme un joven de apenas veinte años estimo yo, que labora en el punto de venta de gas licuado donde corresponde a mi contrato.
    Aprovechando un escampado sobre la siete y media después de pasarse la noche entera lloviznando, salí a recorrer las once cuadras de distancia, con la balita sobre la carretilla de un vecino y con las dudas de quien va por primera vez a comprar una al precio liberado. Hago el seis en una colita, que justo ya empezaba a acortarse con el actuar ligero de aquel muchacho espigado que en tantos años yo nunca vi allí y quien hablaba justo lo requerido, desenvolviéndose como un experto del expendio. En menos de diez minutos ya estaba atendiéndome, porque había “despalillao” la colita. Le entregué la balita vacía con su correspondiente comprobante. Verificó que era el de la segunda reserva del año buscando en el grupo de vales pendientes, y dedujo que yo vendría para adquirir uno a precio liberado. Todo esto sin hablar una palabra. Solo me preguntó el nombre de la persona que aparece en el contrato y llenó la nueva factura. Inmediatamente me dio la balita llena y le entregué el dinero. ¿Cuál no sería mi sorpresa cuando junto al nuevo comprobante me da un billete de cinco pesos? Me di cuenta pues que dos de los billetes nuevos de cinco pesos que extraje del cajero automático ayer domingo, se quedaron pegados. El muchacho se encargó de decirme que yo le había dado ciento quince pesos por error. No habían transcurrido ni dos minutos en todo eso que cuento.
    Imaginen que puede estar sintiendo un técnico cañero jubilado que acaba de cumplir los 68 años y que por ende, muy tempranamente en el INRA aprehendió que uno mismo ha de darse la cuerda que lleva la tarea asumida; y el valor de la honradez, desde la cuna y en la doctrina de aborrecer el fraude durante el tecnológico y la universidad. El desempeño de este joven hoy, desde el comienzo del día, me alentó e hizo mucho bien y quiero compartirlo con todos. Ojalá todos los días nos los encontremos, al menos una vez.

  • senelio ceballos dijo:

    Saludos y mis respetos para la autora de este articulo…CREO NECESARIO ..publicar mucho mas sobre este TEMA..CALIENTE!!!…ME HE LEIDO TODOS LOS COMENTARIOS aqui en cubadebate.cu……Veo muchas lagunas. incognitas, veo mas preguntas que respuestas……….Atencion jovenes cubanos…Primero ud viven hoy en un pais con reativa PAZ y SEGURIDAD , gracias a nuestras generaciones pasadas…..Hoy uds tienen un 17D que se lo han Ganado + un PRIMERO DE ENERO /59 que nos dieron nuestros padres…….Es hora de cambios, reformas, actualizaciones, mejoras, remendar/ arreglar nuestra constitucion y leyes sobre todo en las esferas ecomico-juridicas……La joventud de hoy tiene muchhos razgos negativos que Deben ser mejorados [ chavacaneria, nicotinas, alcohol etc/////cont

  • Revenge dijo:

    Bueno, para mi no hay tal cosa como decir que “los jovenes” son asi o asao porque cada persona es un mundo desde que nace hasta que se muere. Pero si lo que se esta preguntando es en que se diferencian de generaciones anteriores; bueno, creo que estos jovenes de ahora son mas practicos, se quieren un poco mas a ellos mismos, y exigen mas de los demas -sobre todo de los padres. Son mas pesimistas e imitativos de lo que yo recuerdo que soliamos ser. Sus patrones de comunicacion son muy basicos, por su interaccion con todas estas tecnologias de ahora. No creo que sean menos cultos, pero si son menos instruidos y mas enfocados en lo contemporaneo y lo inmediato.
    Que les gusten la diversion, la buena ropa y demas… Mire, en plenos años 80 cualquier mocoso iba cada sabado al cine, seguia a comer algo y pasaba el resto de la noche de fiesta en fiesta. En vacaciones la playa era diaria, y durante el resto del año, cuando queriamos se iba al campismo, que tenia buenas condiciones. Cualquiera de estas cosas se hacia con no mas de 5 o 10 pesos diarios. Siempre existieron pobrecitos e hijos de papa que iban en auto. Cuarticos de solar y casas de los años ’50. Si los jovenes han cambiado, lo han hecho para adaptarse al medio.

  • MSc.María Cardoso Cárdenas dijo:

    El artíclulo excelente, coincido con Usted totalmente, no tengo hijos, pero soy profesora actualmente de preuniversitario, conozco sus aspiraciones, motivaciones , intereses, su proyecciones, su modo de actuación, su preparación en diversas materias, hago énfasis en que son como deben ser atemporados a su tiempo , al siglo XX1 con nuevas perpectivas, lamentemos que nos guste que se parezacan a nosotros, ellos son el reflejo de cambios de la sociedad.
    Aunque hay sus excepciones hay jóvenes con modos de actuación diferentes, sólo es producto de una orientación inadecuada principalmente por su familia , lo que trae como consecuencia que haya desorientación en su proyección.
    En sentido general existe la diversidad que es inevitable, de lo contrario sería una monotonía el trabajo con los jóvenes.
    Conozco a jóvenes con muchos valores fomentados capaces de asumir tareas sin importar las barreras que tengan que obviar.
    Muchas gracias por la posibilidad de intercambiar criterios.

  • José García Álvarez dijo:

    “JUVENTUD DIVINO TESORO”,a quienes debemos mostrarle en la práctica los mejores valores y ejemplos, porque en ocaciones los juzgamos mal sin darnos cuentas que su actuar en la mayoria de las ocaciones es devido a que los mayores les hemos dado malos ejemplos.Todos seran siempre diferentes porque las circunstancias y desafios de cada época son diferentes, hoy mas que nunca pues estamos mas tolerantes y mas abiertos al mundo;Y este mundo de hoy es muy cambiante,las transformaciones se suceden de la noche a la mañana.No osbtante la Revolución tiene las herramientas para hacer que nuestra juventud no se deforme pese a que lo material lamentablemente se esta yendo por encima de lo espirutual,de la sencillez,de la modestia .Confiemos en que las frácticas foráneas no mellen el acero de los que pese al cambio de ada época seguran siendo nuestro futuro.
    Gracias a Graziella,por hacernos pensar y reflexionar sobre temas nacionales tan importantes como este.

  • Alrisha dijo:

    Es una pena que haya muchas personas que consideren que los jóvenes de hoy no estemos a la altura de los tiempos que corren y de las necesidades e impulsos que require nuestro país; es muy triste eso cuando a la luz de los tiempos que corren hemos de demostrado que somos más que una mezcla de egoísmos, vanidades y futilezas. Son jóvenes en su mayoría los que fueron a enfrentar la epidemia de Ébola, los que ante el llamado de Fidel asumieron como profesores en los lugares donde hacía falta, los que están llevando hacia adelante la ciencia biotecnológica en nuestro país o los que se desempeñan como abogados, jueces y fiscales luchando por erradicar el delito, las ilegalidades y la corrupción.

  • OrlandoA. dijo:

    Muy educativo el artículo,hace poco escuche una frase¨Si usted quiere que sus hijos tengan los pies sobre la tierra,colóqueles alguna responsabilidad sobre los hombros¨,y es cierto soy de los que piensa que los problemas de algunos jóvenes de hoy son responsabilidad de los padres,profesores,jefes etc,nadie se convierte al mal solo,soy de los que confía planamente en los jóvenes ,que por cierto en muchos casos nos superan y nos dan excelentes ejemplos,quien no ha escuchado a un jóven decir ante algún problema o isndisciplina,¨y dicen que la juventud está perdida¨.

  • la mulatisima dijo:

    Yo creo que no hay mejor momento en la vida que la juventud; sin duda. Pero también creo que ser joven, per sec, no es condición suficiente para hacerlo todo bien. Es necesario prepararse, estudiar, para poder desarrollarse en un futuro, y que sea también fruto suyo. No comparto del todo la idea de que los jóvenes que no son como queremos, es por nuestra responsabilidad. Hay demasiados factores que influyen en la formación para que solo sea culpa de quienes los formamos. Pero sí estoy de acuerdo en que cuando se les da participación, son capaces de hazañas increíbles. No obstante, es necesaria también la retroalimentación que favorece el compartir con generaciones anteriores, que tienen más experiencias y conocimientos. Pero siempre, siempre, voy a estar del lado de los jóvenes.

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Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

Crítica de arte, ensayista e intelectual cubana. Premio Nacional de Literatura (2005). Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier.

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