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Nación, cultura nacional y ciudadanía

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Hoy en día es difícil que un debate que tenga como centro la idea de Nación pueda ocupar espacios recurrentes en las redes, porque las redes mismas aspiran a ser consideradas paradigmas de una cultura transnacional y la idea de Nación ha pasado a formar parte de los arcaísmos en el vocabulario de la ideología posmoderna. Para suscitar algún interés, el tema tendría que enmascararse con un título como “nación, tradición y nuevas tecnologías”, por ejemplo, y ser enfocado como un conflicto de lenguajes en el que lo tradicional mostrara siempre su carácter inmovilista. Pero la realidad ha demostrado que en países como los nuestros, donde la Nación es o tiende a verse con frecuencia como un proyecto inconcluso, esa categoría se mantendrá vigente y seguirá siendo tercamente asediada por los estudiosos de la historia y la cultura.

Lo que se ha hecho insostenible es la cómoda idea de la Nación como un proceso concluido y no como un proyecto inconcluso. Y aquí empiezan los problemas semánticos, porque si la Nación no es un hecho sino un proyecto, una tarea colectiva en la que se supone que participan personas con intereses, experiencias y aspiraciones comunes, uno no tiene más remedio que preguntarse qué es lo que pueden tener en común, además de un territorio geográfico de por sí muy diverso, personas tan diferentes como las que forman los ciudadanos de un país.

Me sitúo en los años 50. Yo, un joven blanco de clase media, oriental, bayamés por más señas, recién graduado de bachiller, ¿concibo mi cubanía —y por tanto mi proyecto de nación— en los mismos términos que el joven negro, hijo de obreros, nacido y criado en Regla, a dos pasos de La Habana, que no llegó a terminar la Primaria? ¿Qué es lo que realmente tenemos, o mejor dicho, podemos tener en común ese cubano y yo, además del certificado de nacimiento? Yo diría que aparte del idioma y fragmentos de la memoria colectiva hay cosas, como el sentido de la justicia, por ejemplo, que es igual para todos, aunque la justicia misma se aplique a unos y otros de manera tan desigual. Yo diría que hay una serie de principios y valores ―baste pensar en la tríada libertad, igualdad y fraternidad, por ejemplo― que siguen siendo aspiraciones irrenunciables de las sociedades modernas. Diría lo mismo de la sinceridad y la honradez, por ejemplo, en lo que atañe a las virtudes personales.

Si dos cubanos tan diferentes como los mencionados llegan a compartir esos principios y valores es porque tienen una cultura cívica común que aprendieron de la familia, de la escuela, de los viejos y hasta de los libros. Pero además, sépanlo o no, ambos son dueños de lo que Bourdieu llamaría un capital simbólico, representado en este caso por esa tradición cultural y ese gigantesco esfuerzo colectivo que acabó dándole forma y dimensión de realidad a la nación cubana. Por el solo hecho de nacer aquí, ambos recibieron el legado de una memoria histórica que les permitía proclamar y a veces hasta jactarse de ser quienes eran, como si el término “cubano” no fuera un simple gentilicio sino un título nobiliario.

Fue la lucha anticolonial, la lucha por la independencia la que contribuyó a forjar en Cuba un concepto de nación que pudiéramos llamar martiano, un concepto que aún no existía, me parece, en ningún otro lugar de América, una nación donde tanto ricos como pobres, tanto blancos como negros, tenían los mismos derechos porque se habían ganado juntos la ciudadanía en los campos de batalla o contribuyendo, fuera de ellos, al triunfo de las armas y las ideas insurrectas.

Estoy generalizando ―piénsese en los numerosos cubanos, primero reformistas, después autonomistas que de buena fe, si puede decirse así, se oponían radicalmente a la independencia― pero lo cierto es que al proclamarse la República teníamos suficientes credenciales como para aspirar legítimamente a esa Nación “con todos y para el bien de todos” cuyos fundamentos éticos se habían desarrollado en la manigua y la emigración.

Entonces, ¿qué fue lo que pasó? Dos cosas (o una, pero que acabó bifurcándose): la Enmienda Platt, que proclamaba que los cubanos, como menores de edad que eran, necesitaban tutores; y la prevalencia de la ideología reformista ―paradójicamente representada en este caso por el presidente Estrada Palma― según la cual los cubanos, incapaces de gobernarse por sí mismos, necesitaban tutores…, por lo que la dichosa Enmienda, con su carácter intervencionista, lejos de ser un lastre resultaba ser una bendición. Bastaba gritar: “¡Auxilio, americanos!”…, para resolver las situaciones más complejas… y eso fue lo que hizo el Presidente para forzar la Segunda Intervención. (Nunca se ha dicho suficientemente que la verdadera catástrofe de la República, aquel sálvese-quien-pueda que duraría medio siglo, empezó ahí. Hubo respetables intelectuales, como Justo de Lara, que alegaron que la Enmienda era un compromiso moral que obligaba al gobierno de EE.UU. a ir más allá: ¡debía mostrarse generoso concediéndole a Cuba el status de Protectorado!)

Así que hay cubanos y cubanos, y ahora ―después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con EE.UU. ―se me ocurre pensar que si eso entraña algún peligro para el futuro de la Revolución ―o sea, para el proyecto de Nación que solemos definir como martiano y socialista― dicho peligro está dentro, no fuera, y pudiera representarse de nuevo como una entidad bicéfala. A esta renovada entidad cabría darle un doble apelativo, el de plat[t]ismo, es decir, plattismo con doble te― y con la acepción que todos conocemos― y platismo con una sola te, un neologismo con el que aludiríamos a la moneda, la plata, el afán o la necesidad de conseguirla. Esto último puede darse con intensidad variable en todos los niveles de la escala social, desde el alto funcionario de un Ministerio que espera beneficiarse en secreto con una jugosa comisión, hasta el solícito camarero que espera recibir una buena propina. Las dos variantes tienen en nuestra situación actual una connotación política que valdría la pena estudiar con calma, porque el peso específico de cada una de ellas no es igual. En una sociedad como la nuestra, donde tantas cosas esenciales están resueltas pero donde el salario de la mayoría de los trabajadores no alcanza para llegar a fin de mes, alguien puede confundirse y tachar de simple platismo lo que el cubanito diligente y avispado llama resolver, es decir, la capacidad de ingeniárselas para enfrentar la crisis, en este caso aprovechando el contacto con visitantes, con turistas o con los afortunados compatriotas que pueden disponer de moneda dura.

Si hay en la cultura estadunidense algún virus, sépase que estamos inoculados contra él, porque ya hace rato que su efecto corrosivo está diluido y asimilado en nuestra propia sangre.

En cuanto al restablecimiento de relaciones diplomáticas con EE.UU., no me parece justo ―ni conveniente— atribuirle a Obama propósitos ocultos orientados a dañar nuestros intereses. Al decidirse a restablecer relaciones con la Cuba socialista, Obama no pudo ser más claro: tratarían de lograr por las buenas lo que no habían podido lograr por las malas. ¿Acaso no fue eso lo que dijo, con otras palabras? Si lo fue, hay que preguntarse qué significa eso y por dónde viene la cosa… Puesto que estamos hablando de cultura, todo hace pensar que algunas de las cosas buenas que piensan utilizar contra nosotros operan en el marco de la lucha ideológica, son imágenes e ideas, signos y mensajes potenciados por las nuevas tecnologías de la comunicación, que tendrían efectos corrosivos o disolventes sobre nuestras posiciones políticas. En tal caso, que nadie se asuste. Este país siempre ha tenido vínculos con EE.UU. ―relaciones de amor-odio, como sabemos, y que vienen de muy atrás, creo que desde los tiempos de las Trece Colonias, cuando los ingleses decidieron cambiar La Habana por La Florida— y siempre se las arregló para seguir siendo este país. Con periódicas crisis de identidad, es cierto, pero elaborando siempre su propio ajiaco y anclado siempre en sus raíces. La cultura estadounidense ―sobre todo en sus expresiones populares—forma parte de la nuestra desde que se cantó aquí el primer strike en un partido de pelota y desde que se vio en pantalla el primer western hasta que alguien oyó sonar por primera vez, en una victrola, un conjunto de jazz. Remito al lector a Ser cubano, el clásico en la materia de Louis A. Pérez, Jr. Si hay en la cultura estadunidense algún virus, sépase que estamos inoculados contra él, porque ya hace rato que su efecto corrosivo está diluido y asimilado en nuestra propia sangre. De manera que el peligro ―y nadie niega que exista un peligro― no está donde se cree, sino en otra parte, una parte relacionada con lo que ahora llamamos la ideología del consumo, el predominio ―y con esto volvemos al platismo― de los valores del mercado. Es un asunto que atañe a la familia, la escuela, los medios de difusión…, sin olvidar la influencia que sobre ellos debieran ejercer los intelectuales y artistas, porque esos valores tienden a divulgarse e imponerse como modas y sólo hay dos maneras de desactivar el efecto de una moda: apelando al sentido común o la inteligencia del público, es decir, sometiendo las modas a un análisis capaz de revelar sus aspectos frívolos y miméticos, o bien ―y ya esto es un poco más difícil― entrando en el juego con una propuesta concreta, tal vez asociada a nuestra propia tradición cultural, una propuestaque por su belleza u originalidad pudiera llegar a convertirse a su vez en moda y competir como tal con las demás.

En cualquier caso, lo que ya no es posible es hacerse el distraído y mantenerse fuera del juego. Nos hallamos ante un nuevo desafío —que nosotros mismos, muy sensatamente, contribuimos a lanzar— y ahora no podemos negarnos a enfrentarlo. ¿Estamos en condiciones de hacerlo con éxito? ¿Seremos capaces de afirmar nuestra identidad cultural con la misma firmeza con que afirmamos nuestra soberanía durante todos estos años? Si se abren las apuestas, habrá quien diga que sí y habrá quien diga que no. Yo apuesto por el sí. Pero lo hago confiando en que los demás factores en juego no vayan a fallarnos y que por tanto todos contribuyan a desarrollar nuestra autoestima, nuestra convicción de que vale la pena seguir siendo quienes somos. ¿Qué nuestra precaria economía se va a ver alterada por fuertes dosis de capitalismo, las que aporten los inversionistas privados, tanto extranjeros como nacionales? ¿Qué cada vez se harán más visibles las diferencias sociales entre los que tienen más y los que tienen menos? ¿Qué todo eso agudizará la discriminación y los prejuicios? ¿Qué en consecuencia el nivel de cohesión social de la mayoría, alcanzado hasta aquí, entrará en crisis?

Espero que nuestros dirigentes asuman con honradez e integridad el desafío que implican estas preguntas, pero yo no soy dirigente y las preguntas que me hago son más sencillas: en nuestro país, ¿la enseñanza seguirá siendo gratuita, desde la primaria hasta la universidad?; ¿la asistencia sanitaria lo seguirá siendo también para todo el mundo, desde los niños hasta los ancianos? ¿El Estado seguirá apoyando el desarrollo y la difusión de la cultura? Si la respuesta en los tres casos es positiva, yo haría una pausa y dejaría algunas otras preguntas para una segunda ronda, que no tendría tanto que ver con la inversión social de nuestros recursos materiales y humanos como con problemas de organización y convivencia ciudadanas.

¿Hemos creado el clima cultural e ideológico necesario para desarrollar el debate y la crítica en todos los niveles de la sociedad?Alguna vez, a raíz de la Revolución del 30, nuestros pedagogos se preguntaron qué valores debían enfatizar los maestros en la escuela: ¿los del patriotismo o los del civismo? A estas alturas de nuestro propio proceso revolucionario parece estar claro que ambas virtudes deben estimularse, pero también que el culto a los héroes y los mártires de nuestra historia adquirió tal protagonismo en los últimos tiempos, tanto en la docencia como en los medios de difusión, que hizo desaparecer o pasar a un segundo plano la preocupación por el civismo.

El término mismo parece haber desaparecido del vocabulario moderno, pero sigue designando un cierto tipo de responsabilidad colectiva, el respeto del ciudadano hacia aquellos valores y normas de conducta que hacen posible la convivencia social, un asunto que solía estudiarse en las escuelas bajo el rótulo de “moral y cívica”. Moral y cívica…: ¿eso se enseña o se aprende por ósmosis? No hay un solo acto de la vida familiar o social que no haya sido aprendido o respirado en la atmósfera; la urbanidad y el civismo no son más que nuestra capacidad para imitar ciertos modelos y para convertir lo asimilado en hábitos y normas de conducta. Así que la segunda ronda de inquietudes tendría que ver con el comportamiento ciudadano y con nuestra capacidad para pasar de las palabras a los actos, de las intenciones a la acción social.

Pensemos en una plaga ideológica como el racismo, por ejemplo. Sabemos que cualquier acto de discriminación racial, además de ser vergonzoso, introduce una grieta en el cuerpo de la Nación y por tanto nos hace más vulnerables. Además de lo dicho y lo hecho, ¿qué tiene que decir y qué se propone hacer nuestra sociedad ante el fenómeno, si lo analiza desde la doble perspectiva del patriotismo y el civismo? Preguntémonos si el socialismo “eficiente y sostenible” al que aspiramos no debe ser también cada vez más democrático y participativo…

Una vez desaparecida la dirigencia histórica del país, ¿tendrán los nuevos gobernantes la autoridad moral necesaria para suscitar de antemano el consenso de la mayoría, como ha ocurrido hasta ahora? Y una última pregunta, que engloba a las demás: ¿hemos creado el clima cultural e ideológico necesario para desarrollar el debate y la crítica en todos los niveles de la sociedad? Si la respuesta es negativa, sería bueno empezar ya, porque ellos y sus numerosos aliados criollos no van a esperar por nosotros con los brazos cruzados.

(Tomado de La Jiribilla)

Se han publicado 38 comentarios



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  • Dr Rafael dijo:

    mi respetado Ambrosio Fornet
    otro magnifico articulo
    solo espero que no tenga once comentarios como cuando usted escribio
    El dolorido sentir: Apuntes para una conversación con mis nietos
    usted es una gloria de Cuba
    ojala y podamos los que ya tenemos 50 seguir contando con su vision y aclaraciones
    gracias

  • carlos dijo:

    en mi paso por la universidad de la Habana ,sus libros me ayudaron mucho ,ahora al leer su articulo debo decir que me ha respondido varias pregintas que hacia un rato me daban vueltas . en mi humilde opinio creo que esta muy acertado al identificar nuestro enemigo el interno como el mas importante….. este articulo debia publicarse en Granma gracias

  • Andres dijo:

    Debia ser objeto de analysis en las organizaciones de base del PCC Y UJC.

    • pedro alberto sánchez dijo:

      lo apoyo cro…

  • ANGEL dijo:

    REALMENTE NO ME GUSTO EL ARTICULO. TIENE COMO MUY POSITIVO EL ALERTAR DE POSIBLES PELIGROS QUE PODAMOS AFRONTAR EN EL FUTURO, PERO NO DEFINE EN TODOS LOS CASOS LA POSICION DEL AUTOR AUNQUE MANIFIESTE ¨QUE ESTAMOS INOCUILADOS CONTRA EL VIRUS¨ Y CREO QUE EN ESE MEDIO, MUCHOS DE SUS INTEGRANTES QUE NO TIENEN NI LA CALIDAD, CLARIDAD Y SAPIENCIA DE AMBROSIO FORNET, DESDE HACE TIEMPO ESTAN SIENDO TRABAJADOS POR LOS ¨VECINOS¨ DE ENFRENTE, MEDIANTE CONTRATOS EN DOLARES, COMO UNA VIA PARA LOGRAR SUS PUBLICITADOS OBJETIVOS: LOGRAR LO MISMO, MEDIANTE OTROS METODOS.

    SIEMPRE ADEMAS DE EXPONER HIPOTESIS, IDEAS, ETC, DEBE EL AUTOR DECIRNOS CUAL ES SU CRITERIO AL RESPECTO. CREO QUE ES LO MAS CORRECTO EN ESTA EPOCA DE DESLUMBRADOS Y DE VIEJOS ANEXIONISTAS ESPERANZADOS.

    • Zenia dijo:

      Yo creo que tú no leíste bien el artículo o desconoces quién es Ambrosio Fornet. Nada más te diré una cosa: es un cubano con una honestidad a toda prueba.

    • nana dijo:

      Excelente artículo. Angel…¿no sabes quén es Ambrosio Fornet?

    • Rossi dijo:

      Angel,no fuiste el único que observo’ esa “indefinicion” necesaria del autor.Yo y mis estudiantes tambien analizamos lo mismo al decorticar el articulo del excelente profesor Fornet para tema de análisis de semántica-sintaxis.

      • Sally dijo:

        Rossi, el día que llegues solo a la mitad de lo que ha hecho Ambrosio Fornet por la cultura y la defensa de los mejores valores de este pais entonces habla

    • cualquiercosa dijo:

      Y que otros criterios necesitas tu? El autor ya expreso los suyos de forma clara y explicita, no los entendiste? No esta solamente alertando como dices, esta dando su criterio de que el peligro fundamental no esta donde otros muchos articulos sobre el tema de la visita de Obama a Cuba han senalado, o sea, las supuestas intenciones ocultas del gobierno norteamericano, porque no hay tales intenciones ocultas, las intenciones son bien claras. Como dice el autor, Obama y otros politicos de la elite politica norteamericana, han declarado varias veces que el cambio de estrategia con relacion a Cuba sigue siendo la misma, desmontar el sistema social y economico vigente en Cuba.

      Pero ademas, tambien da su criterio y maraca una posicion bien clara cuando dice que los principales problemas que enfrentamos hoy como nacion no son externos, sino internos, y que debemos abrir un debate social en todos los niveles al respecto. Eso no es tomar una posicion? Creo que no has e tendido nada o no vives en Cuba…

  • Abel dijo:

    un texto como pocos, ojalá y se difundiera por periódicos y fuera “material de estudio” para todas las organizaciones de masa y políticas… preguntas -y respuestas a ellas- como esas son las que necesitamos hacernos ahora, para no llorar después…
    Viva Cuba!

  • Seydel dijo:

    Contundente este artículo.Mientras siga habiendo en Cuba artículos como estos, seguro estoy,.. qué de brazos cruzados no se queda nadie. Gracias por descodificar tan bien, pero tan bien el mensaje. Solo así podemos ver mejor nuestra paja y no la ajena. Esto debería aparecer en primera página del Periódico Granma. Ojalá!. El comportamiento cívico en Cuba es deprimente, tanto que se hecho por la cultura en Cuba! y a mi juicio debería
    haber una asignatura que se llamase “Educación cívica para la ciudadanía” mientras veamos lo anormal como normal va ser difícil un cambio de actitud, todos somos responsables tanto instituciones como individuos, yo he visto en muchos
    comportamientos, no todos, que parecemos como salvajes. Gracias por desentrañar con
    tanta agudeza un tema que nos concierne a todos. Gracias.

  • Roberto dijo:

    Exelente articulo, deberiamos repensarnos el concepto de nacion , tambien como el de cubano y hasta donde llega el mismo y si agrupa a todos los cubanos esten donde esten,el de pueblo, muy usado en Cuba para referirse a las masas, lo cual me viene una pregunta: Que pueblo, tambien el concepto de Revolucion que se confunde con el de Cuba y estado, gracias Fornet por este articulo.Espero que no me malinterpreten.

    • MASCUBANOOPTIMISTA dijo:

      A quien se le ocurrio quitar de los planes de estudio de Primaria y Secundaria las materias de Educacion Civica??? Yo soy de los 80 y considero que esa generacion se formo con buenos valores patrioticos y civicos. Cuando se complicaron los 90 en vez de fortalecer esto se resquebrajo como casi todo. Deberia el MINED revisar esto y hacer lo que le toca en materia de educacion e instruccion. No todo se le debe dejar a la familia que como me comentaba un querido profesor en los 90 mientras cursaba el preuniveritario, ahorita habra que hacer otra campaña de alfabetizacion en Cuba. No ha dejado se tener razon.

  • Elio Antonio dijo:

    Hola:-)

    En base a esto, la Unión de Informáticos de Cuba está desarrollando una especie de red social sobre la plataforma de blogs Reflejos: desdeguantanamo.cubava.cu

    Buen artículo; solo decir que inocular, no significa inmunidad.

    Saludos;-)
    elioantonio.cubava.cu

  • Juan José. dijo:

    Este articulo son de los que hacen falta para estimular el pensamiento y convocar a la accion en el nuevo escenario que se nos presenta.
    El mismo dia que dejemos de percivir al imperialismo norteamericano como el enemigo historico de nuestro pais, dejaremos de existir como nacion.

  • YENLI dijo:

    OBAMA FUE BIEN CLARO: QUIEREN BATALLA DE IDEAS??? PUES VAMOS.

  • jaime carreras dijo:

    Me encanta este articulo. El peligro no esta en el discurso ni las intenciones de otros, esta entre nosotros mismos. Algo como esto escribio hace unos años otro destacado intelectual cubano, Esteban Morales en la web de la UNEAC. Brillante y oportuno

  • toc, toc dijo:

    exelente articulo….. sin palabras

  • jpuentes dijo:

    Bueno ya hay dos articulos relacionados, este y el del Dr. Agustín Lage. Este sí hace alusión a la Cultura de manera explicita y escribe la palabra 12 veces para darle una interpretación en diferentes contextos. El del dr. Lage la invoca una sola vez para relacionarla con el contexto de Nacion. Afortunadamente, ambos articulos son articulos cultos, escritos por personas cultas. Y hace alusión al mismo tema: las relaciones Cuba-USA. Contrasta con el periodismo que se ha hecho en los ultimos dias, a raiz de la visita del mandatario estadounidense. Lage: “… la teoría de la conspiración perversa”. Fornet: “no me parece justo ―ni conveniente— atribuirle a Obama propósitos ocultos orientados a dañar nuestros intereses”. Otras referencias: Dr. Esteban Morales: “Obama fué mas inteligente, primero relaciones diplomaticas… y despues lo demas…” , Papa Francisco: “…la cultura del encuentro…”. Este articulo pone a disposición de la gente común la necesidad de la cultura para interpretar los procesos que estan desarrollandose. Dije en un comentario en Granma: “Obama no pertenece al pasado ni al presente, pertenece a una cultura, que no por estar cerca a nosotros tiene que ser igual…no creo que la ideología, ni las empresas estadounidenses, ni la CIA destruya o mine nuestro proceso revolucionario… somos nosotros, los cubanos, los unicos responsables de hacerlo avanzar o retroceder”. Y me llama la atención lo que Fornet escribe aquí: “…Si hay en la cultura estadunidense algún virus, sépase que estamos inoculados contra él…”. Y es la cultura, precisamente la unica barrera importante para comprender bien y a profundidad lo que está sucediendo entre las dos naciones y por qué ahora. El pasado no hay que olvidarle, pero tampoco debe ser obstaculo para avanzar. La historia está para aprender de ella, no para vivir de ella. Las frases de un discurso no deben ser lo que dicte la conducta. La conducta la dictan los hechos y el tiempo. Yo vuelvo a preguntar: por qué se escriben lo negativo y lo positivo o no se escribe o se escribe poco de los aportes de esta visita. Tenemos un periodismo responsable y honesto, es verdad, pero ante todo se necesita, como este, un periodismo culto. De lo contrario tambien dejamos de ser honestos y responsables, como profesionales y cubanos.

    • pablo andres Pitaluga dijo:

      Referente a la historia, aspecto que resalta nuestro colega Puente en su comentario, siempre he partido del criterio que para dar a conocer la historia, se debe dejar a un lado las diferencias y tabues politiqueros, que en ocaciones se sumerge y ve atrapado el investigador, lo cual origina lagunas de ceguera ante la interpretacion desprejuiciada de los acontecimientos historicos. Efectivamente comparto con usted que a pesar de tener un periodismo responsable y honesto, también necesitamos un periodismo culto y responsable como profesionales.
      ¡Muy acertado su comentario!

  • Sergio dijo:

    Brillante ARTICULO!!!!!

  • Roberto Molina dijo:

    Este análisis no tiene desperdicio. Debía ser inmediato documento de debate en las reuniones próximas del PCC, la UJC, la FMC, los CDR y en todos los niveles. Nos está faltando el debate institucional, organizado. Llueven las reflexiones y opiniones en las redes sociales, pero poco se hace visible en forma general, ni llega así a toda la población, a aquella que no tiene facebook, ni internet, ni sabe siquiera que ese tipo de formas de comunicación existe.
    Siempre me acuerdo, a la luz de los acontecimientos actuales, que cuando se decidió por la dirección del país abordar el tema de la emigración y se dió aquella reunión primera en La Habana con la llamada COMUNIDAD no pasó ni una semana y Fidel convocó a una reunión de cuadros del PCC, la UJC y otras organizaciones e instituciones, en el ahora Karl Marx, para explicar de qué se estaba hablando y cómo había que “tomar el toro por los cuernos” , según creo recordar sus palabras textuales. En la actual situación eso nos está faltando. No hay un abordaje de esos asuntos con las fuerzas de la Nación que están ahi organizadas, agrupadas, instituidas y que constituyen el eje trasmisor y el baluarte de lo que queremos construir. El momento lo está pidiendo a gritos. Escuchemos a Fornet y a otros intelectuales cubanos (se dice que los intelectuales son la conciencia de la sociedad) para abrir las mentes y solidificar las bases, lo único que nos permitirá impedir que nos invada el gigante de las siete leguas… Estamos a tiempo. Luego puede ser tarde, irremediablemente tarde….

  • Israel Sánchez dijo:

    Maravilloso artículo. Más pragmático, imposible.

  • José Roberto Martín Triana dijo:

    Para no escribir mucho Profesor: EXCELENTES Y MUY ACTUALES REFLEXIONES!

    Es cierto, en este archipiélago, no isla, cada día más “Antemural de las Indias Occidentales y Llave del Nuevo Mundo”, vivimos CUBANOS y cubanos.
    Uno se percata de ello leyendo, viendo, escuchando… las declaraciones, opiniones, criterios,… de muchas y muchos cubanos a los manipuladores medios de difusión extranjeros.
    Podrán esos cubanos, DESDE SU FAMILIA, educar a las nuevas generaciones, a sus hijos y nietos, en los VALORES que la nación cubana necesita para no ser ANEXIONADA a la usanza moderna? NO!
    Jamás hemos enfrentado un reto mayor!
    Los vecinos de esos niños y jóvenes tendremos que asumir la labor que debiera asumir su familia, disfuncional o funcional, para lograr en ellos los VALORES que requiere y requerirá la Patria.
    Será un nuevo ¨contenido de trabajo¨ de la FMC, de los CDR, que hace mucho tiempo claman por una RE INGENIERIZACIÓN, sin perder su principal OBJETO SOCIAL que les dio origen: SALVAR EN EL TIEMPO LAS CONQUISTAS DE NUESTRO PUEBLO!
    NO LE DEJEMOS LA TITÁNICA LABOR DE “CREAR AL CUBANO DEL FUTURO” SOLAMENTE A ESAS FAMILIAS DE cubanos; tampoco solamente al PCC, a la UJC, a las Organizaciones de Masa, al Sistema Nacional de Educación,…
    INVOLUCRÉMOS ¨CON EL ALMA¨ TODOS LOS QUE DE VERDAD QUEREMOS QUE CUBA EXISTA PARA SIEMPRE ¨CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS LOS CUBANOS¨ QUE LA QUEREMOS COMO LA SOÑO MARTÍ Y LA COMENZÓ A CREAR FIDEL. NOSOTROS Y LOS QUE FORMEMOS EN ESOS VALORES, TENEMOS QUE CONTINUAR CREÁNDOLA, per saecula saeculorum!

    José Roberto Martín Triana

  • alejo dijo:

    Magnifico articulo,de los mejores que he leido en los ultimos tiempos,ojala muchos pudieran escribir de este modo
    Disculpen los acentos,no puedo colocarlos

  • Mary de Marianao dijo:

    No imaginaba que alguien, un ser humano, por brillante que fuera, podía sintetizar en una o dos cuartillas de forma tan clara, precisa, en lenguaje diáfano y sin discursos ni tampoco aquellas palabras rebuscadas que muchas veces vemos en los artículos de nuestros intelectuales, la singular, y para mi gusto, difícil situación que hemos empezado a vivir los cubanos en los últimos tiempos, matizados con más intensidad a partir de la visita del Presidente de USA a nuestro país.

    ¡Que brillante artículo! Qué bueno sería que todos los cubanos, a todos los niveles, pudieran leerlo y reflexionar con él.

    Disculpe Fornet, yo sabía que Ud era un intelectual cubano de altos quilates, pero este artículo me ha dejado sin palabras, sin resuello. ¡Tanta verdad dicha en tan poco espacio! Muchas gracias por su trabajo, por su marcada honestidad, valentía y sinceridad. Eso es lo que me ha llegado de su lectura. Lo leí 3 veces, no soy intelectual, apenas una profesional graduada en esta revolución, que ya peina canas.

    Una vez mas: Gracias. Y una sugerencia a Cubadebate: No se queden con esta joya. Divúlguenla por todos los medios disponibles. ¡Los cubanos lo necesitamos! De verdad que si.

  • miguel cespedes dijo:

    Hola profesor, nos instiga usted a la pregunta, gracias y sin querer responder a su última cuestión, ni siendo absoluto, pienso que su texto, las ideas que vehicula, también puede abrir las puertas del debate necesario. Para mí, el nacimiento de nuestra Nación, como la vida, es un hecho, su evolución, no es, ni puede ser en esencia, un proceso concluido, comparto con usted la urgencia de hacer, de asumir el desafío, necesario también, porque la Revolución como las preguntas, son las aguas de un rio que fluyen , indetenible, en movimiento. Pienso profesor, que la plataforma de nuestra nación (socialismo eficiente y sostenible), hoy, tiene la responsabilidad con los cubanos ( que ahora nos hemos apropiado del gentilicio, en otra guerra, la cotidiana contra las dificultades de la economía domestica, en la vida real-un elemento simbólico tal vez-) de ser más democráticos y participativos, de no refugiarse en la inmovilidad, de retribuir la confianza que el pueblo cubano ha demostrado tener en su gobierno revolucionario y sus dirigentes durante más de 50 años con otro gesto de confianza, la responsabilidad de garantizar y asegurar que los derechos universales adquiridos por todos los cubanos, en la cultura, el deporte, la salud, la enseñanza y otros, se mantengan, la responsabilidad de crecer con un civismo que haga de nuestra Nación, este territorio geográfico diverso, con tantas personas diferentes e imaginarios múltiples, un mejor lugar para vivir “con todos y para el bien de todos”.

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Ambrosio Fornet

Ambrosio Fornet

Editor, crítico y escritor cubano. Premio Nacional de Literatura y Premio Nacional de Edición. Es miembro de la Academia Cubana de la Lengua y Profesor Titular Adjunto del Instituto Superior de Arte, dirige el Consejo Editorial de la UNEAC

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