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La educación: Retos y voluntad política

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Ena Elsa Velásquez Cobiella, Ministra cubana de Educación pronuncia el discurso de clausura del  acto inaugural del Congreso Internacional Pedagogía 2015", realizado en el teatro "Karl Marx", en La Habana, Cuba, el 26 de enero de 2015.  AIN FOTO/Oriol de la Cruz ATENCIO

Ena Elsa Velásquez Cobiella, Ministra cubana de Educación, interviene en el Congreso Internacional “Pedagogía 2015”. Foto: Oriol de la Cruz Atencio/ AIN

Conferencia inaugural del Congreso Pedagogía 2015, de la Dra. C. Ena Elsa Velázquez Cobiella, Ministra de Educación de la República de Cuba

Distinguidos delegados e invitados:

Nuestro país, que se siente honrado con su presencia, les da una cordial bienvenida en nombre de los más de 300 000 educadores cubanos, quienes garantizan la educación plena y gratuita a lo largo y ancho del país. De esos educadores y de sus predecesores vivimos orgullosos por su condición de incansables trabajadores a favor del mejoramiento humano; por su cotidiana, callada y muchas veces anónima lección de entregar lo mejor de sí al servicio de la educación de sus alumnos; por su probado compromiso con la patria; por su espíritu de superación y por hacer de la humildad una fortaleza. A ellos, baluartes de la abnegación, los evocamos con emoción por su ejemplo de enfrentamiento a la adversidad sin haber perdido jamás la vocación de servicio, su profesión de amor y su imbatible optimismo.

En nombre de ellos los saludamos y les expresamos de corazón que la presencia de ustedes y de los dignatarios de organismos y organizaciones internacionales constituye un gran estímulo para nosotros y una garantía para el intercambio y enriquecimiento científico en el marco de las diferentes modalidades de presentación que propone el Congreso sobre temas cruciales para la educación en los que ustedes, con sus trabajos, preguntas, comentarios y reflexiones, aportarán.

Nos complace que este encuentro tenga lugar en el aniversario 70 de la Unesco, organización que tanto hace porque la educación, la ciencia y la cultura sean derechos de todos los pueblos del mundo.

Saludamos, al mismo tiempo, a otro importante punto de encuentro en estos días: la Asamblea de la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe, cuya fundación tuvo lugar a partir de una idea de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en el Congreso Pedagogía/90.

Fieles a la tradición de estos congresos, concebimos Pedagogía 2015 como una fraternal invitación a pensar juntos y aprender los unos de los otros en torno a los problemas y desafíos que los tiempos que vivimos, turbulentos y a la vez luminosos, plantean a la educación.

Sí, son tiempos turbulentos, para una humanidad que ya transita por el tercer milenio de nuestra era. ¿No nos estremece acaso a los educadores la alerta de la ONU acerca de que cada 15 segundos muere de hambre un niño en el mundo? ¿O pensar que con menos del 1% de los fondos económicos que han utilizado los poderosos círculos de poder para salvar el sistema financiero global, o sea, los bancos y empresas que han desatado la crisis económica, se podrían resolver los graves problemas de la casi mitad de la población mundial que sufre hambruna?

¿No es acaso un contraste desgarrador e inadmisible desde el punto de vista ético conocer que las 300 personas más opulentas del planeta tienen más riqueza que esa casi mitad de la población mundial formada por pobres y desnutridos?

¿No hiere acaso nuestra sensibilidad de educadores saber que en el mundo viven en la calle 120 millones de niños, o que un millón 555 mil menores de cinco años mueren en el mundo como consecuencia de enfermedades asociadas al consumo de agua sucia, contaminada o no potable para el ser humano?

Afortunadamente, en el mundo también existen muchas personas de buena voluntad que, como ustedes, son portadoras de ideas progresistas que han hecho y hacen de la educación un instrumento de emancipación y enaltecimiento del ser humano. Esas voces se hacen sentir en los foros internacionales en los que alertan, claman, reflexionan, siembran ideas y desarrollan conciencias.

Como uno de los muchos ejemplos que representan la luz, fue aprobada por la Asamblea General de la ONU, el 20 de noviembre de 1989, la Convención de los Derechos del Niño, tratado que en sus 54 artículos fija el derecho a la supervivencia, al desarrollo de las capacidades físicas y mentales, a la protección contra todas las influencias peligrosas para el desarrollo de las niñas y los niños, así como a la participación en la vida familiar, cultural y social.

Este medular texto proclama, entre otros aspectos, el derecho a vivir, a estar inscripto, a tener un nombre y una nacionalidad, a opinar y a que se tenga en cuenta su criterio; se pronuncia, además, por el derecho a la libertad de asociación; por el respeto a la vida privada, a la intimidad del domicilio y de la correspondencia; a recibir información, cuidados y atenciones especiales en caso de padecer discapacidad física o mental; a la educación, al juego, a la recreación y al descanso sanos; a la participación en actividades culturales y artísticas, así como a la protección contra cualquier forma de explotación, abuso sexual, drogas u otros vicios.

Este documento no solo es una orientación para nuestro trabajo, sino también una fuente para contrastar las aspiraciones más honestas con las sombras que nos circundan en el mundo, como nos ilustra Unicef cuando da cuenta con sus datos de los cuatro millones de recién nacidos que fallecen en su primera semana de vida, o de que 2,6 millones de niños han pasado a vivir por debajo del nivel de la pobreza.

Por eso, los educadores no podemos cejar en el empeño de crear conciencia sobre estas injusticias, sobre estas lacerantes desigualdades, sobre estas negaciones de la condición humana.

Cuba se propuso, asistida por la sostenida voluntad política de la dirección de la Revolución, priorizar las esencias del desarrollo social; y gracias a esa voluntad a favor de las necesidades de las mayorías, hemos avanzado mucho en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y en las Metas de Educación para Todos en el marco de las complejidades de un mundo donde la indiferencia de los poderosos admite como algo natural que 1 200 millones de personas vivan en pobreza extrema, que 842 millones sufran hambre crónica, que existan 774 millones de adultos analfabetos y 57 millones de niñas y niños no escolarizados.

Plantearse metas es importante, porque ellas se pueden convertir en motor, en acicate del cumplimiento; pero mucho más importante es mirar hacia las injusticias y a la falta de equidad con la decisión de concretar acciones que contribuyan a las transformaciones, a los avances, a “ascender hacia el pueblo”, como reclamara el poeta Antonio Machado.

Cuando se habla de las dificultades que pueden impedir estos propósitos, no faltan las voces que se refieren, no sin razón, a las altas sumas de dinero que harían falta. En nuestra experiencia de país pobre, y con un cerco de carencias impuesto durante décadas, la solución la aportó una sostenida voluntad política que tiene a la justicia social como referente principal.

Otra gran preocupación acompaña a los educadores de todos los países: la necesidad de la paz.

Por supuesto que paz no significa solo ausencia de guerras, porque ¿qué noción de paz pueden tener los hambrientos o los condenados a la muerte por enfermedades que son curables?

Junto a esta convicción, los educadores estamos en el deber de reflexionar con las nuevas generaciones que el estado natural del ser humano es la paz; que las personas de todo el mundo necesitamos de la paz tanto como del aire que respiramos.

Nada fácil es la tarea, pues una mirada al mundo en que vivimos nos devuelve prácticas que forman parte del culto a la agresión, como las llamadas “guerras no convencionales”, los planes de desestabilización o destrucción de los Estados, la proliferación de grupos violentos y extremistas, el desgarramiento de las naciones, las culturas y las religiones con consecuencias imprevisibles, la militarización del ciberespacio, la intervención ilegal y encubierta de los sistemas informáticos de unos países para utilizarlos en actos agresivos contra otros, o el espionaje global a gobiernos y sociedades enteras, sin dejar de mencionar la aplicación extraterritorial de leyes y de sanciones financieras como expresión de la guerra económica.

Y existe otra manifestación abominable de la violencia fuera de los escenarios de las guerras. Se trata de la violencia doméstica, de la existencia de la agresión física, verbal y psicológica contra la mujer, las niñas, los niños y los ancianos.

Conocer estas inhumanas realidades nos hace pensar que, a pesar de encontrarnos ya en el siglo XXI, todavía a la civilización le falta un largo camino para ser tal. Por suerte, existen muchas personas que trabajan incansablemente en defensa de la justicia y no vacilan en denunciar todas estas arbitrariedades que parecen formar parte de la escala zoológica.

Los educadores de todas partes son seres humanos especiales que laboran a favor del mejoramiento humano, a favor de la cultura; son personas admirables que tienen en hacer el bien la razón de ser de sus vidas. Por eso cada escuela de nuestros países debe ser un semillero de ideas a favor de la bondad, la paz, la identidad cultural y la solidaridad, que es lo mismo que decir “en defensa de la condición humana”.

José Martí, nuestro Héroe Nacional y el más universal de los cubanos, nos decía en su memorable ensayo “Nuestra América” que los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Y de eso se trata, de pelear con las ideas, cada quien desde sus condiciones, sin sectarismos de ningún tipo; luchar con el conocimiento y la voluntad a favor de ese futuro que ya tenemos sentado en las aulas, porque lo que más nos une, pensando más allá de las fronteras nacionales, es el amor por ese preciado tesoro que tenemos en las escuelas y el sufrimiento por los que no han logrado acceder a ellas.

Estos tiempos retadores reclaman como nunca antes unidad entre nosotros los educadores; unidad a favor de los destinos de la niñez y la juventud; unidad con la convicción de que la educación es el instrumento más importante de que disponemos para enseñar a leer el mundo, para contribuir a su transformación y al crecimiento espiritual de los seres humanos.

Por nuestra parte, los cubanos estamos conscientes de que es imprescindible elevar la calidad de la educación en todos los órdenes. Lo logrado hasta el momento no puede sustraernos de ser capaces de mirarnos por dentro a la luz del pensamiento crítico; de mantener un diálogo permanente con la sociedad, escuchar sus observaciones y repensar todo lo que haya que repensar para que la escuela sepa y pueda estar siempre a la altura de su tiempo.

Así, nos proponemos estimular y fortalecer el papel de los colectivos pedagógicos en la organización y diseño de su escuela desde un estilo de dirección flexible y participativo; es decir, lograr una escuela que se parezca cada vez más a sus maestros, a sus alumnos, a la realidad de la comunidad en la que está enclavada; una escuela gestora de ideas con respecto a su ámbito específico; una escuela que perfeccione el trabajo con la familia, que como célula básica de la sociedad mucho puede hacer por la educación. Por eso estamos fortaleciendo la labor de los Consejos de Escuela y de Círculo Infantil en el trabajo mancomunado con los padres, con la voluntad de aprender de ellos, de sus realidades y experiencias.

El socialismo es cooperación, es aunar voluntades entre las instituciones de la comunidad al servicio del ser humano. Por eso nos hemos propuesto hacer de la escuela un importante centro cultural, aprovechando las potencialidades que existen en cada entorno, que irradie cultura hacia la comunidad a la vez que la reciba de ella.

¡Cuánto se puede seguir haciendo, por ejemplo, en el conocimiento mutuo de la historia y cultura locales en el desarrollo de la identidad, en conocer más a anónimos y valiosos representantes de las culturas populares que viven en nuestro mismo barrio; o en el reforzamiento de la formación profesional y la orientación vocacional desde las necesidades de la comunidad! Pero esta cooperación, esta interacción de factores, solo podrá rendir frutos desde una cultura del diálogo.

Se trata de un camino que nos aleja de formas, estilos y métodos verticalistas que son ya obsoletos en la dinámica social contemporánea. Si la educación es tarea de todos, la opinión de todos tiene que valer, tiene que sentirse escuchada; a la vez que los educadores, junto a la comunidad, tienen que ser llamados a participar en el rediseño, en la construcción del tipo de escuela que se considere idónea para sus condiciones. Las orientaciones de las estructuras de dirección deben ser una guía para la acción y nunca un esquema rígido; y el protagonismo colectivo de los actores de la escuela y su entorno han de ser determinantes.

Por supuesto que nada de esto puede dejarse a la improvisación. El trabajo educativo y cultural, como los enfoques pedagógicos que sirvan de referente, hay que pensarlos desde la ciencia.

Los estudios científicos realizados en los últimos años acerca del desarrollo de las transformaciones iniciadas en nuestro Sistema Nacional de Educación han revelado que es necesario prestar una mayor atención a la concepción y dirección de las transformaciones educativas, entendiendo estas como procesos sociales complejos. Por eso, desde el año 2010 hemos ido sentando las bases teóricas y metodológicas para un nuevo proceso de perfeccionamiento de las formas de trabajo de las instituciones y de sus relaciones con la comunidad, de las concepciones curriculares y de los planes y programas de estudio, que creen las condiciones para un salto cualitativo de la educación cubana, de modo que el sistema educativo pueda adaptarse a las nuevas condiciones y, sobre todo, posibilitar la participación activa, en cada institución educativa, de los educandos y de sus educadores y directivos en el sistema de actividades y de relaciones en el cual se contextualiza la concepción y objetivos del currículo.

La experiencia y los conocimientos acumulados mediante la investigación teórica y empírica nos permiten valorar la necesidad de asumir, en las circunstancias actuales, una conceptualización que incluya, como características esenciales para el caso del currículo, ser integral, flexible y contextualizado.

Visto así, entre las principales características de un currículo están el vínculo con la vida, con la comunidad y la sociedad en general, consideradas también como factores vivos con los cuales estudiantes y educadores, desde sus individualidades, continuamente interactúan, y donde el propio contenido de la educación adquiere su mayor riqueza en la conformación de los valores, normas, sentimientos, desarrollo del pensamiento, actitudes y otras cualidades de la personalidad de los estudiantes; proceso en el que no deben faltar la inclusión de lo local en cada contenido, la utilización de las tecnologías de la información y las comunicaciones con un enfoque pedagógico, así como el diseño y funcionamiento de los círculos de interés, los proyectos sociales y técnicos y otras actividades socioeducativas.

Reiteramos que la nueva concepción de trabajo de las instituciones educativas, que ya se experimenta, privilegia el trabajo en red de estas y fortalece su papel como centros de recursos para la educación de los ciudadanos, mediante la colaboración de todos los factores comunitarios y el fortalecimiento de la educación familiar para lograr esos fines.

La concepción curricular que se analiza está compuesta por el currículo general y el currículo escolar.

El currículo general conforma el componente común obligatorio, puesto que en él se despliega el contenido de la educación que ofrece al educando los elementos principales de la cultura de la cual debe apropiarse, cuya forma de organización fundamental es la clase, en sus diversos tipos, así como otras formas de organización que sean necesarias para lograr los elementos básicos de la formación, vistas a la luz del enfoque de sistema. En él se aprecian las agrupaciones didácticas principales del contenido como direcciones de formación de la personalidad, disciplinas o asignaturas, las variantes del estudio-trabajo, talleres, entre otras.

El currículo escolar lo elabora la institución educativa sobre la base de los objetivos, el contenido y las exigencias del currículo general, a partir de la consulta con todos los factores que en el entorno de la institución influyen en la formación de los educandos: familia, organismos y organizaciones de la comunidad. Este comprende todo el sistema de actividades y de relaciones que se consideren necesarias por la institución educativa para lograr el fin y los objetivos de la educación.

El nuevo currículo debe eliminar la sobrecarga de contenidos en sus diferentes actividades, favoreciendo los espacios para la sistematización de aquellos objetivos que son primordiales para los educandos en cada nivel, además de elevar la realización de actividades tan importantes como el juego, las relacionadas con la formación laboral, la formación vocacional, la práctica del deporte y los espacios para el intercambio.

Estos propósitos se alcanzan por medio de las estrategias que se trazan las instituciones para dar cumplimiento al fin y a los objetivos generales del nivel y para su encargo social, las cuales se concretan como un proyecto educativo de cada institución, que revela cómo debe ser la escuela para cumplir su misión y que integra todas sus aspiraciones en cuanto a la educación de los niños, adolescentes y jóvenes y las actividades para lograrlas. Establece lo que se desea obtener y el camino para llevarlo a cabo, y posibilita en su consecución un clima democrático, pues se propone hacerlo con un estilo participativo y articulador de todas las potencialidades intraescolares, extraescolares y comunitarias.

Solo quiero añadir lo que considero imprescindible junto a los procesos que estudian y dirigen los científicos, los especialistas y el ámbito académico en general: la consulta con los educadores desde la base, la organización de la participación de los maestros en la elaboración de propuestas, en la discusión de proyectos de programas escolares y otros aspectos del Perfeccionamiento que después se convertirán en guías para el quehacer pedagógico.

Esta es una estratégica labor que tendrá éxito en la medida que sea acompañada y también construida con la opinión y el aporte del personal docente de la base. El plan de perfeccionamiento no sería tal sin un profundo sentimiento de pertenencia de los educadores, de los alumnos, de sus familias y de todos los factores de la sociedad. De modo que hay que tener muy presente dialogar, intercambiar y, sobre todo, escuchar mucho, porque aquí nadie, por calificado que sea, es dueño de la verdad. Nos proponemos que los educadores, cuya labor es decisiva en el quehacer pedagógico, desempeñen también un papel muy activo en el proceso de perfeccionamiento educacional.

Estamos conscientes de que la piedra angular de todo esfuerzo encaminado a elevar la calidad de la educación es la preparación y superación del personal docente, quien con su inteligencia, sensibilidad, humanismo y compromiso dirige los complejos procesos de instrucción y educación.

En Cuba, el sistema de formación docente está integrado por dos niveles: el nivel medio, que se desarrolla en las escuelas pedagógicas y al que se ingresa con el noveno grado concluido, y el nivel superior, en el que se estudian las licenciaturas en Educación en carreras pedagógicas universitarias.

En el nivel medio se forman maestras y maestros para las educaciones Primaria y Especial; educadoras para Preescolar, y maestras y maestros de Inglés para la educación Primaria, en 22 escuelas pedagógicas distribuidas en todas las provincias del país. Estos centros constituyen una prioridad para el Ministerio de Educación, pues son los que básicamente deben garantizar la cobertura docente para estos primeros sensibles escalones del sistema educativo.

Para la formación universitaria se cuenta con 21 carreras pedagógicas, dirigidas a garantizar el personal docente para todos los niveles y tipos de educación, las que se desarrollan tanto en universidades pedagógicas como en facultades de este perfil en las universidades del país. En la actualidad se está produciendo un proceso de integración de estas y otras carreras en una única universidad en cada territorio.

El sistema también incluye la educación postgraduada para los docentes en ejercicio que ya cuentan con el nivel superior, y se desarrolla tanto a través de la superación profesional, mediante cursos, diplomados y entrenamientos, como de la formación académica de postgrado, en la que se forman doctores, master y especialistas.

La actividad científico-pedagógica está estrechamente vinculada a la formación y superación de los docentes, y se encuentra presente en todos los niveles de educación y, en particular, en la actividad de los claustros de los centros formadores. Defendemos la idea de que la investigación es clave para el desarrollo científico-pedagógico y herramienta imprescindible para la labor docente.

En el empeño de elevar la calidad de nuestra educación no habrá nada más importante que contar con educadores cada vez más cultos, capacitados, creadores y, sobre todo, que formen desde su ejemplo. En ese camino continuamos laborando, criticándonos, aprendiendo, sin dejar de ser sistemáticos, como nos ha enseñado y alertado nuestro Presidente, el General de Ejército Raúl Castro.

No escapará a la comprensión de ustedes que la obra educacional cubana que se hizo realidad a partir del primero de enero de 1959 ha sido llevada adelante a contrapelo de las acciones de los que a través de más de medio siglo han intentado e intentan destruir la Revolución. Hace más de 50 años desarrollamos la Campaña de Alfabetización en medio del cerco de acciones terroristas de bandas contrarrevolucionarias armadas y alentadas por el imperialismo, bandas que asesinaron a maestros y brigadistas con la intención de paralizar la actividad alfabetizadora. En ese mismo año 1961 desembarcaron tropas mercenarias por Playa Larga y Playa Girón, y fueron derrotadas en menos de 72 horas por el pueblo convertido en miliciano y combatiente para defender sus conquistas. Y se combatió sin desmovilizar a los alfabetizadores, que pudieron culminar con éxito su humana labor y proclamar a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo.

Más de medio siglo tiene también la existencia del bloqueo económico, financiero y comercial, recrudecido en los últimos años y que se hace sentir en todos los ámbitos de la economía y la sociedad cubanas, incluyendo, por supuesto, a la educación. Dicho bloqueo se mantiene pese al rechazo de la comunidad internacional y de la disposición del Presidente Obama de sostener un debate sobre su levantamiento en el Congreso de los Estados Unidos. Para decirlo con lenguaje de nosotros los maestros: el levantamiento del bloqueo todavía es una asignatura pendiente.

Hay que estar preparados para ir al encuentro con los cambios, con lo nuevo; esa es la marcha de la historia que dejará atrás aislamientos y fortalecerá el conocimiento mutuo. Bienvenidos los nuevos tiempos y sus retos acompañantes; los aceptamos apoyados en pilares esenciales: la voluntad política, la unidad de nuestro pueblo y la cultura que alimenta, prepara y salva.

Como expresó nuestro Presidente el General de Ejército Raúl Castro, el pasado 20 de diciembre:

No debe pretenderse que para mejorar las relaciones con los Estados Unidos, Cuba renuncie a las ideas por las que ha luchado durante más de un siglo, por las que su pueblo ha derramado mucha sangre y ha corrido los mayores riesgos.[1]

Parte importante de nuestra educación ha sido forjar una cultura de la resistencia, sobreponernos a la adversidad económica, y apoyados por una inquebrantable voluntad política, lograr conquistas sociales como la salud pública y la educación, cuyas modestas experiencias compartimos con todo pueblo hermano que las requiera, siguiendo la enseñanza de Fidel cuando dijo que el internacionalismo y la solidaridad no es poner a disposición de los demás lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos.

Fieles a este principio, los médicos cubanos cumplen su humana labor, muchas veces con riesgo para la vida, en diversas partes del mundo, como es el caso, en estos instantes, de los que se encuentran en África combatiendo el virus del ébola. Uno de ellos, el doctor Félix Báez Sarría, contrajo el virus mientras cumplía su deber solidario e internacionalista. Fue evacuado hacia Suiza y asistido en el Hospital Universitario de Ginebra, donde fue dado de alta libre del virus letal. Regresó a Cuba junto a su familia y lo primero que ha declarado es que él vuelve a Sierra Leona junto a sus compañeros a terminar lo que comenzó. Emocionantes acciones como esta nos confirman la razón de ser de una educación basada en valores.

Igualmente orgullosos nos sentimos de los educadores cubanos que han puesto el método de alfabetización Yo, sí puedo al servicio de 30 países, a través del cual más de 9 millones de personas han aprendido a leer y escribir; de los profesores que han contribuido a que cientos de miles de jóvenes de 70 naciones hayan realizado sus estudios aquí en Cuba y a que en la actualidad jóvenes de 15 fraternos países se formen como maestros y profesores en la Isla, planes todos surgidos al calor del internacionalismo, como expresión de la concepción martiana de que “Patria es humanidad”.

Si de orgullo hablamos, profundamente orgullosos y emocionados nos sentimos con el regreso de nuestros cinco héroes, quienes con su callada labor defendieron a su pueblo. Ellos, ya junto a sus familias y abrigados por el amor y la admiración de millones, están de nuevo en esta Isla indómita. Se hizo realidad la gran visión de Fidel, quien cuando más negra fue la noche, no dudó un instante para decir ante el mundo y la historia: SOLO LES DIGO UNA COSA: ¡VOLVERÁN! Y aquí están.

Ellos, frutos auténticos de la educación revolucionaria, frutos auténticos de una escuela y una sociedad que forman en el patriotismo, la honradez, la solidaridad, el amor por su pueblo, por su familia y el sentido del deber, son ejemplos vivos de esos valores forjados por la Revolución en que se educaron ayer como alumnos y que hoy los irradian como ejemplares maestros de todo un pueblo, que aprendió con Martí que “De ver los tamaños de los hombres, nos entran deseos irresistibles de imitarlos”.[2]

No podemos dejar de reconocer y agradecer de corazón la solidaridad de millones de personas en el mundo, entre las cuales han estado los educadores, muchos de los cuales nos acompañan en este Congreso. Esos hombres y mujeres de buena voluntad son los que no se cansaron nunca de clamar por la libertad de nuestros cinco compatriotas de enfrentarse a la injusticia y de sentir como propio el dolor de sus seres queridos.

No puedo dejar de recordar que en estos días del Congreso, el próximo 28 de enero, se cumplirán 162 años del nacimiento de José Martí, el cual será evocado en las diversas actividades del programa.

Este año 2015 tiene una marcada significación para nuestro pueblo y en particular para la escuela cubana, pues tendrán lugar históricas conmemoraciones, entre ellas, el 120 aniversario del reinicio de nuestras luchas por la independencia el próximo 24 de febrero, proceso que fue el resultado de la ingente labor organizativa e ideológica de José Martí, quien con su ejemplar coherencia entre el decir y el hacer entregaría su preciosa vida al caer en combate frente a las tropas colonialistas el 19 de mayo, no sin antes dejarnos el texto de lo que ha sido considerado como su testamento político: la carta inconclusa dirigida a su gran amigo y hermano mexicano Manuel Mercado, escrita el día anterior y que llevaba consigo al ser derribado por las balas enemigas para entrar definitivamente en la inmortalidad.

Esta carta, en su estremecedor y revelador primer párrafo, contiene la idea estratégica que se planteó Martí con la lucha por la liberación nacional, cuando le dice a su fraterno confidente:

[…] ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.[3]

Y en otro momento de dicha carta, con impresionante visión de futuro, dijo:

Sé desaparecer. Pero no desaparecería mi pensamiento […]

A José Martí debemos un profundo ideario que nos legó una ética, una concepción humanista, así como claves esenciales para la comprensión de nuestra identidad cubana y latinoamericana; nos ha educado y educa desde su raigal patriotismo, su pensamiento antirracista, anticolonialista y antiimperialista; es figura cimera de una pedagogía de la emancipación del ser humano; constituye un magisterio que nos acompaña como guía para la acción, incluso en este siglo, porque de los problemas que él vio y previó desde su tiempo, algunos siguen pendientes de solución. Fue (es) un hombre de una sola pieza y de un pensamiento indivisible donde lo político, lo poético, lo artístico, lo literario, lo filosófico, su indisoluble unidad entre el pensar, el decir y el actuar son imposibles de separarse. Desde su caída en combate hasta nuestros días, en Cuba, no ha existido una persona progresista y honesta o un movimiento revolucionario que no haya tenido en el Maestro su fuente principal de inspiración y guía. No por casualidad, el líder histórico de la Revolución, nuestro Fidel, dijo que Martí fue el autor intelectual de los hechos libertarios del 26 de julio de 1953.

Desde Martí y con Martí les reiteramos la más cordial bienvenida, les agradecemos su presencia y sus ideas en todos los simposios, foros, conferencias, visitas y todo el sistema de actividades de este Congreso, que es el Congreso de todos ustedes.

Hacemos votos para que nuestros esfuerzos comunes a favor de la educación fructifiquen; para que estos intercambios fortalezcan nuestros conocimientos, nuestras convicciones y nuestros sueños.

Sepan que sus hermanos, los educadores cubanos, continuaremos haciendo del amor una fuerza a favor del mejoramiento humano, que seguiremos, con José Martí, creyendo en la utilidad de la virtud, con la también martiana convicción de que:

El verdadero objeto de la enseñanza es preparar al hombre para que pueda vivir por sí decorosamente, sin perder la gracia y generosidad del espíritu, y sin poner en peligro con su egoísmo o servidumbre la dignidad y fuerza de la patria.[4]

Muchas gracias.

Citas

[1] Raúl Castro Ruz: Discurso en la clausura del IV Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular el 20 de diciembre de 2014, “Año 56 de la Revolución”, en Juventud Rebelde, domingo 21 de diciembre de 2014, p. 5.

[2] José Martí: Obras completas, Edición conmemorativa del centenario de su natalicio, vol. II, Editorial Lex, La Habana, 1953.

[3] Textos martianos. Edición crítica, Editora Política, La Habana, 1995, p. 44; José Martí: Obras escogidas, t. III, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992, p. 604; José Martí: Obras completas, t. 20, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, pp. 161-164.

[4] José Martí: “Revolución en la enseñanza”, La Nueva Enseñanza, San Salvador, enero de 1894. en: Anuario del Centro de Estudios Martianos, no. 8, 1985, p.18.

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  • JUAN MANUEL GONZÀLEZ CASTILLO dijo:

    JUAN MANUEL GONZÀLEZ CASTILLO.

    DISCURSO CONTEXTUALIZADO AL MOMENTO QUE VIVE EL MUNDO,DEMOSTRACIÒN QUE DÒNDE EXISTE VOLUNTAD POLÌTICA COMO EN NUESTRA PATRÌA,NO HAY NIÑOS DE LA CALLE,NI ANALFABETOS Y TODO ELLO A PESAR DEL INJUSTO BLOQUEO.CÒMO ALGUNOS TRASNOCHADOS DE TURNO PUEDEN PENSAR QUE RENUNCIAREMOS A ESTA CONQUISTAS YA NUSTRA DIGNIDAD,PERMITIENDO CONDICIONAMIENTOS DEL IMPERIO INCOMPATIBLES CON NUESTRA HISTORIA DE LUCHA,O LEVANTAN EL BLOQUE Y NOS ENTREGAN LA BASE NAAVAL,DÒNDE SE ENCUENTRAN ILEGALMENTE O SEGUIREMOS EN NUESTRA LUCHA,ALCANZANDO LOGROS COMO HASTA AHORA PESE AL BLOQUEO.NOS TOCA A LOS EDUCADORES SEGUIR FOEMANDO ESA CONCIENCIA DE RESISTENCIA Y PUNDONOR.UN BUEN DISCURSO Y CONTEXTUALIZADO AL DEVENIR EDUCATIVO DE CUBA Y AMÈRICA LATINA.NOS SERVIRÀ DE GUÌA A TODOS LOS EDUCADORES CUBANOS Y LATINOAMERICANOS QUE NOS ACOMPAÑAN.GRACIAS COMANDANTE POR ESTE GRAN LOGRO,A SU VISIÒN LE DEBEMOS MUCHAS COSAS,Y DENTRO DE ELLAS UNA EDUCACIÒN DE EXCELENCIA.

  • beatriz dijo:

    Ministra,agradecidos por su conferencia, debe ser estudiada y difundida en las aulas, en las escuelas de padres, utilizar esos conceptos y valoraciones en el fortalecimiento de la coordinación con los diferentes actores sociales en la comunidad, ya tenemos buenos ejemplos que se pueden multiplicar y generalizar en el país, respetando y teniendo en cuenta las prticularidades de cada lugar.

  • alexis67 dijo:

    “En el empeño de elevar la calidad de nuestra educación no habrá nada más importante que”: mejorar las condiciones de vida y trabajo de los educadores ,un colectivo supersacrificado que se encuentra enterrado en lo mas profundo de la injustamente invertida piramide, casualmente eso no se menciona en ningun lugar del discurso de la ministra .

  • Isabel Cristina BATISTA SOSA dijo:

    PIENSO QUE ESTO QUE USTED DICE ES MUY IMPORTANTE:
    “En el empeño de elevar la calidad de nuestra educación no habrá nada más importante que contar con educadores cada vez más cultos, capacitados, creadores y, sobre todo, que formen desde su ejemplo. En ese camino continuamos laborando, criticándonos”….PERO APLICABLE NO SOLAMENTE A ELLOS SINO A NUESTRA SOCIEDAD EN CONJUNTO , iNSTITUCIONES Y PERSONAS , PORQUE LA CULTURA NO ES LA PREMISA ÚNICA PARA UNA BUENA EDUCACIÓN, AUNQUE LA AYUDA , LA EDUCACIÓN DEBE DARSE DESDE EL SENO DE LA FAMILIA , ESOS UNIVERSOS RECÓNDITOS QUE A VECES SE DESCONOCEN,
    TAMBIÉN EN LAS PERSONAS QUE DIRIGEN, Y QUE DEBEN TENER OÍDOS PRESTOS A TODO TIPO DE PROBLEMAS QUE PUEDA OCURRIR, AYUDAR E INTEGRARSE .

    No somos una sociedad perfecta, pero podemos trabajar mucho mejor . .

  • AMARILYS de Holguin dijo:

    Estuve en el Congreso La opiniòn de delegados cubanos y de otros paìses, en especail latinoamericanos es que este discurso constituye un valioso documento de estudio. En la delegaciòn holguinera reflexionamos acerca de la profundidad de los planteamientos, su actualidad y el profundo sentido ètico y polìtico, en congruencia con estos tiempos. Felicito a la ministra porque las dos intervenciones fueron magistrales, y su lectura fue impecable.

  • Jojo dijo:

    Son innegables los avances de la educación en cuba.No lo niego..pero es que acaso los que cometen actos de indisciplinas sociales, de corrupción,falta de respecto en público,la chabacanería, el fraude,,no son hijos de nuestro sistema de educación..Los malos ejemplos públicos, la falta de toda vergüenza y hasta la impunidad son frutos de las debilidades que aun presenta nuestro sistema de educación y de formación de valores…reconocer nuestras debilidades no es un delito ,es darnos cuenta que nos queda aun mucho por recorrer….

    Gracias

    gracias

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Ena Elsa Velázquez Cobiella

Ena Elsa Velázquez Cobiella

Es Doctora en Ciencias y Ministra de Educación de Cuba.

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