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17 instantes de un libro: “El 71. Anatomía de una crisis”

En este artículo: Cuba, Cultura, Literatura
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A través de 17 capítulos, 324 páginas, de las que 18, están dedicadas a recopilar una bibliografía minuciosamente consultada y que sobrepasa las 150 entradas; con una tirada de mil ejemplares; Jorge Fornet Gil (1963), estructura una cronología exhaustiva de lo ocurrido en 1971, al punto que  permite el acercamiento, no solo a los 12 meses del año, sino a toda una época llena de definiciones y estremecimientos de la sociedad cubana y de la intelectualidad internacional de izquierda en general[i].

El 71. Anatomía de una crisis, fue publicado durante el año 2013 por la Editorial Letras Cubanas, y resultó seleccionado Premio de la Crítica.

Fornet Gil es autor de otros varios textos: La pesadilla de la verdad (1998), El escritor y la tradición: en torno a la poética de Ricardo Piglia (2005), ¿Para qué sirven los jarrones del Palacio de Invierno? (2006), que obtuvo los premios Alejo Carpentier y de la Crítica. Es Director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas y se graduó de Doctor en Literatura hispánica en El Colegio de México.

Este es un libro casi imposible de encontrar, pues con una edición de mil ejemplares –lo admite el pie de imprenta- ha servido para concretar su existencia, aunque sin potenciar su presencia, aun cuando era sabido que un estudio de ese año y añado, de ese tipo y envergadura, tendría muchísimos más lectores ávidos de conocer los vericuetos y condiciones por los que se llegó al clímax dramático del momento[ii].

El 71. Anatomía de una crisis encuentra su sentido en la recuperación de la atmósfera social, política, económica y cultural de un año de mucha tensión, en el que se sucedieron importantes acontecimientos.

Pero El 71…. no se queda solamente enfocado al tema cultural, se adentra en una serie de reflexiones y elucubraciones sobre momentos importantes y álgidos de la Revolución cubana que resultarán definitorios para los años posteriores y que tiene sus consecuencias lógicas en la actualidad.

Con la fluidez de la novela, con la profundidad de un ensayo y a la manera del cronista; el autor nos presenta un texto finamente acabado, con lo necesario de especulación y de visión hacia lo ficticio; pero ni satanizando ni sublimando, este libro, toma el espacio de distancia  necesario para acercarnos a este complejo año y privilegiar el análisis.

Dos sucesos ocupan la trama central en el libro, el “caso Padilla” y las consecuencias de la celebración del Primer Congreso de Educación y Cultura. Analizar cuarenta años después en cartas, discursos, declaraciones, revistas y periódicos concebidos en medio de lo que fue, casi literalmente, una batalla, le permite a Fornet no solo entender los excesos, las pasiones, sino también evaluar sus consecuencias, sobre las que unos y otros contendientes perdieron el control[iii].

Ante una investigación de esta naturaleza pudiera pensarse que ya el año 71 y sus antecedentes inmediatos han sido superados; sin embargo, tras leer el libro, el efecto que deja puede ser exactamente su contrario, por las asociaciones que promueve,  partir de la lectura de los datos que reúne y las ideas que aporta, porque muchos de ellos son poco conocidos hasta ahora y porque debería generar sucesivos estudios que lo complementen y, por qué no, que polemicen con El 71…

En 1971, “el país abandonaba, exhausto y desconcertado, una época que pondría fin, por otra parte, a un modelo económico y político[iv]”; entonces se comenzó a profundizar una sintonía política entre Cuba y la Unión Soviética por la que hubo que transitar, un largo y en ocasiones escabroso proceso, una relación erizada de tensiones y distanciamientos, una alineación que durante años se prefirió eludir [v]; y que continuaría ya de otra manera cuando Cuba tomaría abiertamente parte en el conflicto angolano, a mediados de los años 70, como un modo de participar activamente en la geopolítica global y potenciar su papel en ella…, una forma de establecer un camino propio, no necesariamente coincidente con el propugnado y transitado por la Unión Soviética[vi].

El libro permite aprendizajes fundamentales; el reconocimiento que la cultura aparece como síntoma de fenómenos que la exceden, desde la perspectiva no solo anticolonial, sino del gozo y disfrute de libertades que otros no dispusieron por razones lógicas de época y momentos históricos, así como el esclarecimiento de historias no enmarcadas contextualmente con precisión, con lo que se enriquece la valoración de los sucesos ya mencionados como fueron la realización del Congreso de Educación y Cultura, el llamado “caso Padilla”, así como la ruptura de vínculos con intelectuales que hasta el momento habían “acompañado” al proceso revolucionario cubano, la “adhesión luminosa” de Julio Cortázar, el permanente apoyo de Mario Benedetti, entre muchos, la actitud desafiante de Haydée Santamaría y la lealtad, de la mayoría de nuestros mejores artistas[vii].

Si entendemos el socialismo como la posibilidad de emancipar, desenajenar, descolonizar a una sociedad y a los individuos que la componen, y desarrollar los derechos de la ciudadanía, sus capacidades personales y sus estructuras sociales para permitir una mayor socialización del poder y de la propiedad;  el daño infringido a la cultura jamás quedará limitado a sus espacios o sus representantes. Ese dilema entre emancipación y exclusión es una de las ideas que atraviesa todo El 71[viii]

Pero al analizar la anatomía de las crisis, nos lleva a acercarnos a estas desde la óptica de Albert Einstein:

“Las crisis son la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla”[ix].

Durante las crisis se dan las posibilidades y las coyunturas para que se produzcan los cambios en cualquier aspecto de una realidad, no siempre de una forma organizada o estable, pero sujeta a evolución.

Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían solo reacciones automáticas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución. “Los grandes acontecimientos históricos son producto de las crisis”[x].

El 71. Anatomía de una crisis llama a la reflexión y al análisis, desnuda los hechos de un “año mediocre”. “No solo por el poder que adquirió entonces la ´mediocracia´, sino porque tras el agotamiento de la épica y la atenuación de la singularidad o la excepcionalidad cubanas, se empezó a pensar en función de la medianía. Podría decirse en términos espaciales, que el período de expansión de la década precedente, lo sucedía otro de contracción”[xi].

Este es un libro que intenta explicar lo ocurrido durante los años anteriores y durante 1971, y logra acercarse a las causas y a los efectos que se desprendieron de aquel momento, de la ruptura del consenso que Palabras a los intelectuales había creado y que establecía un equilibrio en las relaciones culturales. No es un libro ingenuo, es un libro complejo y difícil, que no deja un sabor amargo al final de su lectura, aunque si presupone muchas interrogantes de cara al futuro. Es un texto sereno, ecuánime y decente, contiene tachas, las necesarias para poder tratar de acercar y hacer comprender al lector el período que se estudia y la sucesión de acontecimientos que marcaron la Historia de Cuba, que la continúan y continuarán marcando.

Notas
[i] Ver a Fernández de Juan, Laidi enhttp://www.lajiribilla.cu/articulo/7567/el-escrupuloso-analisis-de-un-ano-mediocre

[ii] Ver a Padura, Fuentes, Leonardo en:http://www.ipscuba.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=9901:el-71-anatom%C3%ADa-de-una-crisis&Itemid=11

[iii] Ver en Arango, Arturo:http://www.lajiribilla.cu/articulo/7173/el-71-en-perspectiva

[iv] Fornet Gil, Jorge (2013): El 71. Anatomía de una crisis. Editorial Letras Cubanas, pág. 16.

[v] Fornet Gil, Jorge (2013): El 71. Anatomía de una crisis. Editorial Letras Cubanas, pág. 26.

[vi] Fornet Gil, Jorge (2013): El 71. Anatomía de una crisis. Editorial Letras Cubanas, pág. 261.

[vii] Ver a Fernández de Juan, Laidi enhttp://www.lajiribilla.cu/articulo/7567/el-escrupuloso-analisis-de-un-ano-mediocre

[viii] Ver a Fernández de Juan, Laidi enhttp://www.lajiribilla.cu/articulo/7567/el-escrupuloso-analisis-de-un-ano-mediocre

[ix]http://www.renuevodeplenitud.com/reflexiones-la-crisis-segun-albert-einstein.html

[x] Castro Ruz, Fidel, ver enhttp://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/fidel-castro.html

[xi] Fornet Gil, Jorge (2013): El 71. Anatomía de una crisis. Editorial Letras Cubanas, pág. 6.

Se han publicado 7 comentarios



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  • Jose dijo:

    ¿No se puede reimprimir?¿No se puede redistribuir en pdf? Tiempo de grandes retos… así lo recuerdo.

  • Andrés Dovale Borjas dijo:

    No se puede comentar sobre un libro que no se ha podido leer. Sobre el artículo, me hubiera gustado una especie de resumen con la opinión del autor sobre los hechos narrados en el libro. Considero el fracaso de la zafra de los 10 millones determinó en gran medida los acontecimientos del año 71, sin embargo este hecho no se menciona en este artículo.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Mi respeto por el autor, intelectual de valía indiscutible. Cuando los temas tratados son en su esencia complejos y multifactoriales, considero que las referencias a documentos históricos parcialmente abordados,no es una buena práctica. Sobre todo cuando personas mencionadas están vivas y dispuestas a buscar la profundización y el análisis integral. Hay omisión sobre acontecimientos trascendentales de aquel año, no sé si motivado por el desconocimiento o por la decisión de no tenerlos en cuenta.

  • Atenea dijo:

    El libro es magnífico aunque confieso me deprimió un poco, no me imaginaba esos sucesos tan desagradables, fueron muchos los afectados y también muchos los responsables de aquel horror. Para los jóvenes es una gran enseñanza y debiera publicarse de nuevo.
    A lo mejor este foro sirve para eso.

  • El barrendero dijo:

    Algo al respecto de ese periodo luminoso y universal, yo diría hasta romántico del proceso cubano de los sesenta y ese inicio opaco y gris de los setenta, al que le rescató parte del brillo; ya que no todo el encanto “la epopeya cubana de Angola”. Está profunda y magitralmente; aunque breve, ya que no es la idea central del tema; abordado por Piero Glieses de forma extraordinaría en su imprescindible libro Misiones en comflicto.

  • julio cesar dijo:

    Por qué una tirada de mil si se sabìa……? Acercarnos a esa historia es importante para explicarnos mejor nuestro pasado reciente y nuestro presente… El dogmatismo es uno de los mayores obstáculos de una revolución que lucha por emancipar a los hombres.

  • susan barton dijo:

    Dónd está ese libro? Las autoridades culturales deberían promocionarlo más. Venderlo, mostrarlo… tanto como otros que hartan solo de verlos en todas partes, wah!

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F. Vladimir Pérez Casal

F. Vladimir Pérez Casal

Filólogo cubano. Colaborador de Cubadebate.

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