Imprimir
Inicio » Opinión  »

“Desobediencia civil” de los terroristas de siempre V (final)

| +

Para tener una dimensión exacta de lo que persiguen realmente oportunistas como Orlando Gutiérrez Boronat que abogan por la llamada “desobediencia civil” en Cuba, es un ejemplo de las intenciones de su comportamiento en los meses previos a los incidentes del 24 de febrero de 1996, como resultado de la sostenida campaña provocadora de la organización terrorista Hermanos al Rescate con sede en Miami.

En el mes de mayo de 1995, Juan Carlos Bermúdez, entonces   Secretario Nacional Adjunto del entonces DRDC, antecedente inmediato al actual DDC, intentó penetrar en territorio cubano a bordo de una aeronave de Hermanos al Rescate para ofrecer ayuda  al contrarrevolucionario Francisco Chaviano, quien se encontraba cumpliendo prisión en Cuba por sus acciones ilegales.

Cuando las mencionadas acciones provocadoras de febrero de 1996, llevadas a cabo por avionetas dirigidas por el agente de la CIA José Basulto León, uno de los pilotos que murió como resultado de legítima respuesta a la violación del soberano  espacio aéreo cubano y la realización de acciones eminentemente provocativas, fue Mario Manuel de la Peña, quien había sido colocado por el DDC en Hermanos al Rescate para entrenarse como piloto y participar en sus acciones.

A raíz de estos hechos, el DDC se unió a HAR en la oleada de propaganda subversiva contra Cuba que desataron, orientados a obtener una respuesta militar de la Administración  norteamericana contra Cuba.

El DDC, de manera oportunista, asumió la campaña para ganar el protagonismo, en medio de quienes batían los tambores de la guerra, y reclamaban que ya ellos tenían un mártir lo cual -según sus planes- les daba derecho y prioridad. Aquello no les bastó y habilitaron una página en Internet dedicada a fomentar las tensiones entre Estados Unidos y Cuba.

Gutiérrez Boronat amplificó las declaraciones del terrorista José Basulto, protestó cuando le fue retirada la licencia de pilotar a este provocador, e hizo gestiones para que se le reintegrara. Desde entonces la unión entre ambos es cotidiana, así se hace constar en la foto  de ambos que apareció en El Nuevo Herald del  3 de julio del 2002  en el aeropuerto de Opa-locka, donde Basulto ofreció, en conferencia de prensa, sus  consideraciones sobre una supuesta oleada migratoria autorizada por el Gobierno cubano parecida a la de 1980 cuando fue abierto el puente marítimo del Mariel. Toda una patraña ideada para crear falsas expectativas en la población cubana y alimentar el desorden interno. Estos provocadores incitaban a las autoridades norteamericanas a tomar medidas punitivas, ya que la oleada migratoria inducida había sido calificada por la Administración de George W. Bush como una amenaza para su seguridad nacional, y por tanto sería evitada con todos los medios disponibles, incluidos las acciones militares.

El lograr la intervención directa norteamericana en Cuba como consecuencia de los hechos del 24 de febrero de 1996, fracasó no obstante las presiones del DDC, después probaron el pretexto de la supuesta bomba migratoria, que tuvo igual desenlace. Entonces publicaron el mencionado informe, falso en forma y contenido, denigrante para sus autores, titulado Cuba y la Coalición del Terror, realizado por Gutiérrez Boronat, con la asistencia de Rafael Artigas y Ana Carbonell,  jefa del staff en la oficina distrital en Miami del congresista anticubano Lincoln Díaz-Balart. Fue  publicado por primera vez en octubre del 2001 para hacerlo coincidir con los efectos de los ataques del 11 de septiembre en los Estados Unidos y que sirvieran de pretexto para una invasión militar.

Según Gutiérrez: el informe se basa en información recopilada de trabajos académicos y artículos de los medios de comunicación. Detalla los vínculos entre el régimen de Castro y conocidas organizaciones terroristas del mundo, demostrando que la dictadura castrista le ha dado albergue, entrenamiento y asistencia directa a entidades violentas anti-norteamericanos y anti-democráticos”. Una franca solicitud de que su país de origen fuese invadido, al reunir todos los pretextos que podrían promover el castigo de moda.

Gutiérrez Boronat insistió en el tema sin perder la esperanza de obtener sus propósitos. En febrero del 2002 ofreció una entrevista al Diario de Las Américas, cuyo tema fue: ¿Alianza terrorista Cuba-Irán? Sustentada en una sarta de mentiras que trató de ofrecer una quimérica y tenebrosa conspiración, en la cual Cuba sería responsable de todo el terrorismo atribuido al gobierno de Irán, y promotora de las acciones violentas en Irlanda del Norte.

Si Gutiérrez Boronat y sus acólitos enfermizos tratan ahora de persuadir a la opinión pública de que son unos convencidos del empleo de la subversiva “desobediencia civil”, su largo historial preconizando la violencia es un mentís para tal ilusión.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

José Luis Méndez Méndez

Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate.

Vea también