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¿Cuál será el futuro de nuestros nietos?

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Mirando a mis nietos jugando en el jardín, saltando como cabras, rodando por el suelo, y subiendo y bajando de los árboles, me surgen dos sentimientos. Uno de envidia, pues ya no puedo hacer nada de eso con las cuatro prótesis que tengo en los miembros inferiores. Y otro de preocupación: ¿a qué mundo tendrán que enfrentarse dentro de algunos años?

Los pronósticos de los especialistas más serios son amenazantes. Hay una fecha fatídica o mágica de la que hablan siempre: el año 2025. Casi todos afirman que si ahora no hacemos nada o no hacemos lo suficiente, la catástrofe ecológico-humanitaria será inevitable.

La lenta recuperación de la actual crisis económico-financiera que se nota en muchos países, todavía no significa una salida de ella. Solamente que terminó la caída libre. Vuelve el desarrollo/crecimiento, pero con otra crisis: la del desempleo. Millones de personas están condenadas a ser desempleados estructurales, es decir, que no volverán a ingresar en el mercado de trabajo, ni siquiera quedarán como ejército de reserva del proceso productivo. Simplemente son prescindibles. ¿Qué significa quedar desempleado permanentemente sino una muerte lenta y una desintegración profunda del sentido de la vida? Añádase además que hasta esa fecha fatídica están pronosticados de 150 a 200 millones de refugiados climáticos.

El informe hecho por 2.700 científicos «State of the Future 2009» (O Globo de 14.07/09) dice enfáticamente que debido principalmente al calentamiento global, hacia 2025, cerca de tres mil millones de personas no tendrán acceso a agua potable. ¿Qué quiere decir eso? Sencillamente, que esos miles de millones, si no son socorridos, podrán morir de sed, deshidratación y otras enfermedades. El informe dice más: la mitad de la población mundial estará envuelta en convulsiones sociales a causa de la crisis socio-ecológica mundial.

Paul Krugman, premio Nóbel de economía de 2008, siempre ponderado y crítico en cuanto a la insuficiencia de las medidas para enfrentar la crisis socioambiental, escribió recientemente: «Si el consenso de los especialistas económicos es pésimo, el consenso de los especialistas del cambio climático es terrible» (JB 14/07/09). Y comenta: «si actuamos como hemos venido haciéndolo, no el peor escenario, sino el más probable será la elevación de las temperaturas que van a destruir la vida tal como la conocemos».

Si probablemente va a ser así, mi preocupación por los nietos se transforma en angustia: ¿qué mundo heredarán de nosotros? ¿Qué decisiones se verán obligados a tomar que podrán significar para ellos la vida o la muerte?

Nos comportamos como si la Tierra fuese nuestra y de nuestra generación. Olvidamos que ella pertenece principalmente a los que van a venir, nuestros hijos y nietos. Ellos tienen derecho a poder entrar en este mundo mínimamente habitable y con las condiciones necesarias para una vida decente que no sólo les permita sobrevivir sino florecer e irradiar.

Los escenarios a los que nos hemos referido nos obligan a soluciones que cambian el cuadro global de nuestra vida en la Tierra. No sirve seguir ganando dinero con la venta del derecho a contaminar (créditos de carbono) y con la economía verde. Si el genio del capitalismo es saber adaptarse a cada circunstancia, siempre que se preserven las leyes del mercado y las oportunidades de ganancia, ahora debemos reconocer que esta estrategia no es ya posible. Precipitaría la catástrofe previsible.

Si queremos tener futuro, debemos partir de otras premisas: en vez de explotación, sinergia humanos-naturaleza, pues Tierra y humanidad forman un único todo; en lugar de competir, cooperar, base de la construcción de la sociedad con rostro humano.

Me dan alguna esperanza los teóricos de la complejidad, de la incertidumbre y del caos (Prigogine, Heisenberg, Morin) que dicen: en toda realidad funciona la siguiente dinámica: el desorden lleva a la auto-organización y a un nuevo orden, y así, a la continuidad de la vida en un nivel más alto. Porque amamos las estrellas no tenemos miedo de la oscuridad.

(Tomado de El País, de Costa Rica)

Se han publicado 2 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • DARDO RIBAS dijo:

    ¿QUÉ MUNDO LES ESPERA A NUESTROS NIETOS?…

    Lamento ser pesimista al extremo.

    A pesar de haberme emocionado profundamente cuando Fidel señaló el otro día a unos graduados universitarios que los revolucionarios debemos creer en el hombre, en las potencialidades de las masas para transformar el presente y el futuro de la Humanidad.

    Él tiene razón… siempre tiene razón. No porque sea un “enviado divino”, sino porque fue y es la síntesis perfecta de la Revolución. El alma, la esencia de un guía y un visionario fundamentado en la experiencia y el estudio.

    No obstante, debo decir que me invade un denso escepticismo en cuanto al destino del hombre y de la sociedad.

    Están destruyendo todo. El capitalismo loco está arruinando nuestro planeta. La necedad más absoluta reina por sobre todos los llamados del criterio y -en pocos años-, de proseguirse con estos atentados brutales a la Naturaleza en todas sus expresiones, nuestros nietos y los nietos de nuestros nietos, sólo podrán saber de las bellezas de este mundo a través de la historia escrita.

    Hay una película norteamericana, que yo vinculo a esta visión que me he construido. Se llama “Blade Runner”. En ella se recrea el mundo que supuestamente se avecina. Crueldad empecinada, robots que demandan a la especie humana el rescate de esta condición y un entorno en el ecosistema de aristas temibles.

    La atmósfera saturada por extrañas sustancias, y una lluvia ácida, melancólica, cayendo sobre las calles y sobre la gente. Cielos cruzados por peregrinos relámpagos como una red, negando al vivificante sol. A la par, vehículos burlándose de la gravitación y por doquier seres grotescos y monstruosos, sumergidos en la nada de una sociedad sin alma, sin escrúpulos ni piedad.

    Ésa es la posibilidad terrible que se está gestando.

    Recuerdo otra película titulada “El huevo de la serpiente” y que narraba cómo anidó en Alemania, antes de la Segunda Guerra, la tragedia que luego conmovería al mundo.

    Entre aquellos nazis y éstos que mandan en el imperio hay un paralelo absoluto. Los actuales representan una versión más refinada -por llamarlo de alguna forma-. Pero son tan criminales y brutales como la inolvidable pandilla que condujo a la muerte a decenas de millones de personas en la vieja Europa allí por los años cuarenta.

    Hay una esperanza, la gente… y una necesidad, la toma de conciencia y la lucha organizada para poder evitar que todos estos canallas que manipulan a la Humanidad desde las oscuridades del imperio y sus lacayos nos arruinen la vida, la de nuestros hijos y nietos.

    Como dijo Fidel “ojalá me equivoque” en mis oscuros pronósticos y la Humanidad se salve de los horrores a que puede someterla esta caterva de salvajes que han hecho del dinero una religión y de la guerra una doctrina filosófica.

    Dardo, desde Argentina

  • stephan Q dijo:

    El fin de los esclavos

    Me estoy preguntando de quien es este crisis. Es la mía? O es del mundo de esclavos que no tienen el valor de luchar contra las malvados mentirosos? Los pobres desempleados? Yo tengo suficiente trabajo para las próximas cien años. Solo no les doy el paycheck. Ahí esta la crisis. La crisis de los dioses infelices. Los esclavos tan libres, TAN infelices.
    El progreso de la humanidad? Unos pasos ante de la destrucción. Quien quiere avanza. La crisis no es del capitalismo ni de la naturaleza esta donde no gusta a nadie. La creencia moderna de los cifras, los conceptos abstractos, el hombre que ha sacrificado su corazón en los templos de razón. El supuesto camino hacia la luz vos ha guiado a la oscuridad. Hay que ir a donde duele. El éxito del la ideología brutal del mercado esta basado en el fracaso de socialismo. La justicia no es uno obra de calculo sino del sabiduría. El orden social moderno ha creado una clase de políticos inseguros y tontos que han dejado la obra de justicia (después de su fracaso) a un simple mecanismo de mercado.

    Basta con todos los conceptos modernos. Los conceptos mecánicos nos han levado la miseria. Son hombres que mandaran la tierra y a ellos hay que seguir o combatir.

    Q

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Leonardo Boff

Leonardo Boff

Teólogo, filósofo y escritor brasileño. Conocido por su apoyo activo a los derechos de los pobres y marginados dentro del marco de la Teología de la Liberación, y además al movimiento ecologista.

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