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En Miami, Rodolfo Frómeta, cuenta abiertamente sus ansias de terror

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Rodólfo Frómeta (izq.) junto al Congresista Lincoln Díaz Balart, representante en el Capitolio de la mafia terrorista de Miami

Rodólfo Frómeta (izq.) junto al Congresista Lincoln Díaz Balart, representante en el Capitolio de la mafia terrorista de Miami

Miami es una de las pocas ciudades del mundo donde el visitante puede observar en la calle fachadas de tiendas donde grupos proclaman que se dedican a derrumbar un gobierno extranjero.

Lo comenta el periodista norteamericano Tracey Eaton al reportar, hace a penas unos días, en su blog Along the Malecon, que el terrorista miamense Rodolfo Frometa, cabecilla del grupo paramilitar Comandos F-4, le contó cómo se dedica a preparar acciones violentas contra Cuba.

Frómeta no es un delincuente cualquiera. Confesó en el juicio de los Cinco , en el 2001, toda una serie de actos ilegales que organizó contra Cuba.

En 1981, mientras pertenecía a Alpha 66, fue enviado al territorio cubano para cumplir varias tareas criminales, como envenenar ganado, quemar cañaverales y destruir cítricos. Hecho prisionero por las autoridades cubanas, fue encontrado culpable y condenado a diez años de reclusión.

En 1994, de regreso a Miami, fue de nuevo detenido con otros seis individuos, esta vez en el Golfo de México, por una patrulla de la Guardia Costera estadounidense. En la embarcación que ocupaba, se descubrieron 50 armas, 26 000 cartuchos y varios miles de dólares.

En junio del mismo año, Rodolfo Frómeta es arrestado de nuevo, con otro veterano terrorista de Alpha 66, Fausto Marimon, mientras compraban un cohete antiaéreo Stinger, tres cohetes antitanques M-72, explosivos C-4 y un lanzagranadas.

Un arsenal suficiente para causar unos daños desastrosos en ataques contra la Isla o en otros países. Ocurrió que el “vendedor” de estos armamentos era un investigador encubierto de la policía federal, quien tuvo que inculpar a Frómeta y su socio ante los tribunales.

Sin embargo, en abril del 2001, de nuevo intentaba ingresar al territorio cubano para realizar atentados contra instalaciones turísticas e industriales en nuestro país.

Según imágenes difundidas por emisoras de televisión en Estados Unidos, los miembros de Comandos F-4 reciben entrenamiento en un campamento militar ubicado en Montura Ray, a unos 100 kilómetros al norte de Miami.

Como si esto no fuera suficiente, el terrorista ha repetido en varias oportunidades, y lo demostró, que tiene lazos con elementos terroristas de origen venezolano.

En diciembre del 2007, el mismo terrorista afirmó, en el curso de una entrevista de dos horas en Radio Mambi, que disponía de una base de entrenamiento en El Salvador.

Las oficinas de Comandos F-4 en West Flagler Street no son las únicas de Miami: Alpha 66, otro grupo terrorista con amplio pasado de acciones criminales, radica en la Octava Calle SW, con total impunidad.

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro “Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras”.