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Gloria a los héroes de la Revolución del 33

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Miami.-  "A los setenta y cinco años de iniciada la Revolución separatista de 1868, la primera fundamental declaración que el Gobierno Provisional hace, con la fe de su honor empeñado en su cumplimiento, porque fue entonces, es ahora y será siempre, la que encierre la honra y el prestigio nacionales, es la que satisfaciendo los más vivos y fervientes anhelos del pueblo, afirmará y mantendrá por sobre todos los intereses e ideas, absoluta e inmaculada la Independencia de la Patria, por la conservación de la cual , todos los cubanos de hoy, como los de ayer, han estado dispuestos a perder vidas y haciendas, que de nada valen cuando de tan glorioso ideal se trata", así mantiene en su Preámbulo los Estatutos para el Gobierno Provisional de Cuba dado a conocer en La Habana  por ese gobierno -hace 74 años-- el 14 de septiembre de 1933, a diez días del 4 de septiembre, fecha en que fue barrido del poder el gobierno, en pie desde el 12 de agosto anterior,  fabricado a la medida de sus espurios intereses por el gobierno norteamericano y sus tradicionales aliados nacionales, para sustituir a la corrupta y sanguinaria dictadura de Gerardo Machado.

Ese nuevo Gobierno Provisional constituido hacía unos días, el 7 de septiembre, encabezado en la presidencia por Ramón Grau San Martín y en sus secretarías de Gobernación y Guerra por el dirigente radical, Antonio Guiteras Holmes, dirigió una gloriosa epopeya revolucionaria sin par en la historia patria hasta el advenimiento al poder de la Revolución triunfante el 1 de enero de 1959.

Epopeya revolucionaria que se mantuvo pujante y combatiente tiempo después que ese gobierno fuera derrocado del poder el 15 de noviembre de 1934, cuatro intensos meses después de constituido, por obra de la alianza del gobierno de Estados Unidos, sus viejos aliados nacionales y un nuevo insustituible aliado de esas fuerzas, el sargento traidor a los supremos intereses de la Patria: Fulgencio Batista.

Aquel Gobierno Provisional encabezado por Grau y Guiteras se negó desde su principio a reconocer la Enmienda Platt, lo cual hizo evidente Grau, al mediodía del 10 de septiembre de ese año 33, al jurar la presidencia de la República en una insólita y emocionante ceremonia ante el pueblo reunido frente a la terraza norte del Palacio Presidencial, negándose a reconocer la Constitución de 1901 de la que es parte el Apéndice Constitucional impuesto a la nación por Estados Unidos el cual negaba la plenitud de la soberanía nacional conocido en nuestra historia como la Enmienda Platt. 

Por eso, por su obra a favor de los humildes y de los derechos patrios, y su firmeza y combatividad en contra de los sectores políticos que defendían intereses antinacionales, el gobierno de Estados Unidos se negó a reconocer a ese Gobierno Provisional, aunque mantuvo a su embajador en La Habana quien era el responsable de organizar a las fuerzas de la contrarrevolución. 

El ideario del sector radical del independentismo cubano, el cual dirigió la última de nuestras guerras por la independencia de España, fue truncado por la intervención norteamericana al final de esa guerra en 1898.  No pudo realizarse la República soberana con justicia social para todos sus miembros anhelada por ellos. La alianza del gobierno y los intereses políticos, financieros y económicos de Estados Unidos y los sectores antinacionales cubanos no sólo impidieron aquella anhelada República, justa y soberana, sino que establecieron un orden impúdico, entreguista, perverso y feroz que culminó en la dictadura machadista. 

No fue hasta el proceso de la lucha en contra de aquella dictadura que el radicalismo nacional pudo vertebrarse y convertirse nuevamente en una formidable fuerza política. No fueron todos fieles al ideal revolucionario. Y, además, desgraciadamente, no tuvieron muchos de aquellos revolucionarios la claridad política necesaria para hacer posible la unidad imprescindible para poder derrotar a la contrarrevolución.

Eso no impide que se reconozca el colosal mérito de sus obras, logros y sacrificios.  Su heroica lucha dio muerte al mito fatalista que desde la intervención norteamericana había marcado la vida nacional: demostraron que era posible luchar para alcanzar la plena soberanía en contra de todo el poderío del Imperio.

Fueron luz y ejemplo para las posteriores generaciones de cubanas y cubanos revolucionarios, los cuales no sólo lucharon para alcanzar la plenitud de nuestra soberanía, sino que hicieron posible el triunfo revolucionario en 1959, y desde entonces a acá, desde el poder, unidos, han hecho posible la República justa y soberana anhelada por todos los buenos cubanos desde nuestras guerras por la independencia de España.

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Andrés Gómez

Andrés Gómez

Periodista cubano residente en Miami. Fundador de la Brigada Antonio Maceo, integrada por cubanos que viven en los Estados Unidos. Es el director de la Revista Areito.