¿Chasco paraguayo?
Por: Noelio Tiuna (AIN) (Fecha publicación:22/08/2005)
El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, se llevó al parecer un chasco en su visita a Paraguay, en medio de versiones de que ese país sudamericano prestaría su territorio para una base militar del Pentágono.
Rumsfeld, quien debe estar
Donald Rumsfeld
agobiado por la incontrolable situación en Irak, quizás se sintió en terreno abonado para lanzar acusaciones renovadas contra Cuba y Venezuela, en la pretensión de abrir nuevos caminos a la presencia militar norteamericana.
Antes de reunirse con el presidente Nicanor Duarte, el alto funcionario de la Casa Blanca repitió diatribas contra La Habana y Caracas, a cuyos gobiernos acusa de incidir en los acontecimientos de la vecina Bolivia, donde dos presidentes se fueron del poder en los últimos dos años.
Claro que en Paraguay había razones para que el Secretario de Defensa se sintiera a sus anchas.
Allí el Congreso aprobó la pretensión de Washington para que las tropas norteñas recibieran impunidad frente a la Corte Penal Internacional, que la Administración del presidente George W. Bush desconoce acorde con sus planes militaristas y expansionistas.
Se trata de un tribunal internacional dedicado a juzgar crímenes de lesa humanidad, quizás como algunos de los que las tropas de ocupación en Irak cometen contra la población de ese país árabe, incluidas las conocidas torturas de Abu Ghraib.
Rumsfeld también llevaba en el equipaje motivos para llegar a Asunción, pues allí desembarcan unidades militares del Comando Sur en actividades 'cívico-militares, con anuencia de las autoridades ejecutivas y legislativas locales.
Resulta un cuestionado programa 'militar de misión humanitaria' por el cual el Pentágono tiene permiso para efectuar 13 misiones en territorio paraguayo durante 18 meses, en zonas bien cercanas a la llamada Triple Frontera, situada por Washington en su foco de la alegada cruzada global antiterrorista.
Tal región contiene una reserva de agua ubicada en la mira de la mayor potencia del planeta, toda vez que ese recurso está predestinado a ser motivo de las guerras del futuro.
El corazón de la Triple Frontera se ubica en las famosas cataratas de Iguazú, que comparten Paraguay, Brasil y Argentina. Según expertos, debajo del subsuelo de esa zona, y hacia los tres países, permanece una de las mayores reservas subterráneas de agua dulce del mundo.
Los especialistas calculan en unos 50.000 kilómetros el área con existencias del líquido.
El recurso hídrico, y otros estratégicos y naturales en un planeta en el que nadie como Estados Unidos contribuye a malgastar y contaminar, se incluye en los objetivos a largo plazo de la expansión bélica norteamericana en América Latina.
Por supuesto que tales pretensiones se acompañan con acciones políticas, en particular hacia Paraguay, cuya situación económica utiliza la Casa Blanca en añeja práctica de zanahoria y garrote.
A través de su ministro de Defensa, Roberto González, el presidente Duarte calificó la visita del alto funcionario de EEUU como de cortesía. Acotó que Paraguay necesita que la Unión amplíe el mercado de azúcar orgánica, carne bovina y flexibilice sus aranceles para los productos manufacturados de esa nación mediterránea sudamericana.
Según esa declaración, el mandatario Duarte, en su entrevista con Rumsfeld, defendió los vínculos de Asunción con La Habana y Caracas.
En tal sentido encomió el apoyo de la Antilla Mayor, pese a sus limitaciones económicas, en la formación de recursos humanos, con la presencia de cientos de jóvenes de su país en universidades de la ínsula.
Duarte, de acuerdo con su portavoz, asumió sus relaciones con el gobierno del presidente Hugo Chávez, en particular los beneficios económicos de los acuerdos energéticos.
'Coincidimos asimismo en la necesidad de construir una América del Sur unida, con mayor poder político en las decisiones mundiales, especialmente en la economía, las finanzas, de la distribución de la información y el conocimiento', destaca el texto de la declaración del titular de Defensa paraguayo, emitida un día después de la partida del Jefe del Pentágono.
Más allá, el portavoz presidencial enfatizó en la negativa de Paraguay para acoger una base permanente militar de Estados Unidos, en momentos en que la Administración Bush se manifiesta como el principal peligro para la paz del orbe, y también, para la integración latinoamericana.
Si ese fue el objetivo de la visita de Rumsfeld, no resultó todo lo esperado por su gobierno. Mucho menos cuando la inestabilidad continental se repite otra vez en Ecuador, allí donde el Pentágono materializa, en la base de Manta, su expansionismo militar, y nada que ver de sus acusaciones desgastadas contra terceros países.


Haga un comentario