Bush, el Mesías, decreta
Si usted tiene la oportunidad de ver el rostro de George W. Bush en televisión, fíjese bien. Los ojos indican una mirada lejana, la expresión no dice nada, parece como fuera del mundo, o por encima de él.
Da la sensación de no importarle nada fuera de lo que él mismo piensa, si lo hace. Considera que habla con Dios permanentemente, no solo porque lo haya dicho en público, sino porque se lo cree.
El problema es que el fundamentalismo religioso bushista es conservador hasta el extremo en determinados casos, aunque hay por lo menos varios mandamientos cristianos que el jamás observa, como no mentirás, y la contradicción posiblemente sea propia del sistema.
Bush niega el derecho a las mujeres y a las parejas a decidir si interrumpen un embarazo o no, pero va mucho más lejos que eso.
Llega a la mojigatería ultra.
La agencia ANSA reportó que le prohibió terminantemente la entrada a la Casa Blanca a Camilla Parker Bowles, la futura esposa del príncipe Carlos, heredero de la corona británica, porque es divorciada y tuvo que ver con el rompimiento del príncipe con su pareja Diana.
Carlos, con razón, inmediatamente canceló una gira que pensaba hacer por Estados Unidos después de su boda con Camilla, el 8 de abril próximo.
Envuelto al parecer en los vapores etílicos que pretende olvidar, Bush decidió que no era "apropiada" una invitación oficial a una pareja de divorciados.
Es muy llamativo que Bush no sienta ningún remordimiento por las revelaciones de torturas en Iraq, Afganistán y el territorio usurpado de Guantánamo; por el genocidio cometido bajo sus órdenes en los dos países musulmanes, con profusión de fotos donde aparecen niños mutilados y muertos por las bombas "inteligentes" de Estados Unidos.
Tampoco el sentimiento religioso lo perturba por los manejos delictivos de las empresas a las que concede contratos en Iraq, ni lo hizo cuando firmó medio centenar de sentencias de muerte en su época de gobernador de Texas.
No le preocupan los asesinatos legales, los robos, las mentiras.
Bush se revela ahora como un fundamentalista farandulero, a pesar de que es el Presidente del país de la pornografía, la violencia y las aberraciones más espantosas, incluyendo la propia.
Sorry por Carlos y Camilla. El Mesías ya decretó.


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