La pelota pica y se extiende
Max Lesnik, Periodista cubano radicado en Miami
El manager se equivocó. El roletazo que parecía ser un seguro out en primera siguió rumbo a la cerca y se convirtió en un "Home Run". Claro que eso no ocurre en el Base Ball profesional. Eso sucede nada mas que la "pelota maniguera", que como en la política de poca monta una victoria segura, se convierte en una bochornosa derrota.
Cuando la Casa Blanca decidió aceptar el consejo poco inteligente de la extrema derecha cubana de Miami aprobando las medidas que limitaban el derecho de los cubanos de ir a visitar a sus familiares en la isla, no imaginaron los sesudos amigos del Presidente Bush, que el "roletazo" por primera iba a picar largo y llegar hasta la misma cerca. Jugaron pelota de "manigua" y el manager se equivocó.
En efecto, la protesta contra las crueles medidas que atentan contra los Derechos Humanos de la familia cubana está tomando tales proporciones que hasta los más conservadores analistas políticos han llegado a la conclusión de que los Republicanos, que creían tener asegurada la victoria en el Estado de La Florida, están en peligro cierto de ser derrotados por los Demócratas, precisamente a causa de una decisión injusta y absurda, dictada por el odio y el mal cálculo electorero de unos pocos extremistas del odio en perjuicio de los mas, que son los doce millones de cubanos que viven en la isla y sus familiares que residen en los Estados Unidos.
La extrema derecha cubana de Miami no aprendió absolutamente nada de la lección que nos enseñó el caso del secuestro del niño Elián González. Les está ocurriendo exactamente lo mismo. Pensaron entonces y así piensan ahora, que el "Miami cubano iracundo" es el universo. Que no cuenta el resto de los cubanos sensatos que saben donde está la justicia, el derecho, la razón y el sentimiento de amor a la familia. Que no cuentan los cientos de miles de latinoamericanos que viven entre nosotros. Que no importan los norteamericanos, negros y blancos que tienen conciencia humanista y que a final de cuentas, constituyen la gran mayoría de votantes en el sur de La Florida y el resto de la nación.
Porque para desgracia y lamento de los odiadores, la cuenta que sacaron estaba equivocada. Pensaron que los que tenían la mayoría de los votos eran los cubanos que vinieron a este país antes de los años 80. Que los otros, aunque fueran los mas, poco contaban porque no eran ciudadanos norteamericanos y que por lo tanto no tenían derecho a ejercer el voto en las elecciones de noviembre.
"Yo no tengo familia en Cuba", dicen unos. "Y como o me importan los de allá, voy a votar por Bush". "Mi familia primero y voy a votar contra Bush", responden los otros. Por ese cálculo, debieran ganar los primeros. Pero como en la pelota "manigura", la bola pica y se extiende porque el debate sobre el derecho de los cubanos residentes en Estados Unidos a ir a Cuba a visitar a sus madres, a sus hijos, a sus padres, a sus hermanos, tíos primos y amigos, ha pasado de ser un "asunto de los cubanos de Miami" para convertirse también en un tema de discusión entre los norteamericanos, como ocurrió con el caso del secuestro del niño Elian González.
Así ya lo está reflejando la gran prensa norteamericana. Los más importantes diarios del país, las cadenas de televisión nacional, las revistas de mayor circulación, todos los medios de comunicación de Estados Unidos han publicado comentarios y editoriales repudiando las crueles medidas dictadas por el gobierno Republicano del Presidente Bush contra los Derechos Humanos de la familia cubana.
Como en el caso triste y lamentable del niño Elian González, de nuevo la extrema derecha cubana de Miami, cegada por el odio y la frustración, tomó el camino equivocado. El pueblo americano dijo entonces su última palabra y el niño regresó con su padre a Cuba, que es como tenía que ser. De nuevo el pueblo de Estados Unidos dirá su palabra final y los cubanos podrán volver a viajar a Cuba junto a su familia querida, que es como tiene que ser.
La bola pica y se extiende El juego termina en noviembre. Y veremos entonces como los menos se convierten en los más. Mister Bush, aprenda la lección. Que con odios no se ganan elecciones.
Habló para Réplica de Radio-Miami, Max Lesnik.
- Geoeconomía de la guerra
- Modo Clásico Mundial (VIII): La despedida de San Juan, ¿esperada o desconcertante?
- Archivo CD: Ley Helms Burton, instrumento para la reconquista neocolonial de Cuba
- El imperativo ético de la salud en Cuba frente al cerco energético
- La heroicidad cotidiana. ¿Cómo? y ¿Por qué?
- ir aOpinión »


Haga un comentario