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Bush vs. Kerry: El Fascismo se enfrenta al Imperialismo de siempre

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"¿Tenía Saddam Hussein un programa de armas? La respuesta es: por supuesto. Y le dimos la oportunidad de que permitiera la entrada de inspectores, y él no lo permitió. Y por tanto, después de una petición razonable, decidimos sacarlo del poder…"

- Comentarios de la Oficina Oval del Presidente George W. Bush, 14 de Julio de 2003

"La aseveración del presidente de que la guerra comenzó porque Irak no admitió a los inspectores pareció contradecir los hechos anteriores a la guerra esta primavera: en realidad Hussein sí admitió a los inspectores y Bush se opuso a que se prolongara su trabajo porque no creía que era eficaz".

- Washington Post, 15 de Julio de 2003

"Invadimos a Irak para llevar a los iraquíes la libertad, o Wal-Mart o Disneyland o evitar matrimonios del mismo sexo o detener la inmoral investigación de células madres".

- Aspirante a escritor de discursos para la campaña de reelección de Bush

"Tengo una posición bastante dura acerca de Castro, porque creo que tiene uno de los últimos  vestigios en el mundo de gobierno de policía secreta estalinista… y voté a favor de la legislación Helms-Burton para ser duro con las compañías que tienen relaciones con él".

- John F. Kerry, en un discurso a un público de West Palm Beach, Florida, 13 de marzo de 2004

"La estrecha relación (del presidente venezolano Hugo Chávez) con Fidel Castro plantea serias dudas acerca de su compromiso con dirigir un gobierno verdaderamente democrático".

- John F. Kerry, 18 de marzo de 2004

"Kerry está empezando a sonar como Lincoln -después del asesinato".

- Gore Vidal

Parece evidente que el hecho de que Bush recapture la Casa Blanca en noviembre haría más peligroso el mundo. Apenas la semana pasada los bushistas demostraron su carácter al lanzar un ataque a la yugular del antiguo jefe de contraterrorismo de la Casa Blanca, Richard Clarke. El nuevo libro de Clarke, Against All Enemies (Contra Todos los Enemigos), al igual que su larga presentación en el programa de TV 60 Minutes (21/3/04/) y su testimonio ante la Comisión 11/9 (Comisión Nacional Acerca de Ataques Terroristas Contra Estados Unidos), revela la principal obsesión de Bush: la guerra de Irak (una fijación mayor aún que su odio por el aborto y el matrimonio entre homosexuales).

Antes de los ataques, asegura Clarke, los principales funcionarios habían desestimado advertencias acerca de un inminente ataque terrorista. Después del 11/9, según Clarke, en vez de dedicarse a atrapar a los malvados que habían planeado los hechos contra las torres gemelas y el Pentágono, el Presidente Bush y sus principales miembros del gabinete parecían obsesionados con la idea de hacer la guerra a Irak -mucho antes del 11/9.

"Resentido", dijo uno de los bushistas acerca de las declaraciones de Clarke. "Está haciendo méritos para la campaña de Kerry", dijo otro alto funcionario. Sin embargo, los bushistas no tienen pruebas para refutar las acusaciones de Clarke cuidadosamente documentadas. Es más, Clarke, que hasta ahora ha soportado los ataques, reveló que en las elecciones del 2000 se inscribió como republicano.

Pero es evidente que Clarke vio venir la guerra de represalia. Anteriormente la pandilla de Bush había atacado al ex diplomático Joseph Wilson, quien desmintió la falsa aseveración de la administración de que Irak estaba tratando de comprar a Níger una torta amarilla de uranio.  Robert Novak, columnista pro Bush, publicó el nombre de la esposa de Wilson, una agente encubierta de la CIA. Valerie Plame trabajaba para la CIA en asuntos de proliferación de armas nucleares. La evidencia señala que quien filtró la noticia fue un alto funcionario de la oficina del Vicepresidente Cheney.

Irónicamente, Bush había prometido castigar a todo el que revelara el nombre de un empleado protegido de la seguridad nacional. Él ha sido extremadamente pasivo para encontrar al culpable en este caso.

Pero el tema de la culpa del 11/9 trasciende denunciar a un oficial encubierto. Mientras la comisión bipartita del 11/9 busca información acerca de la falta de preparación durante el período anterior al 11/9 en las Administraciones Clinton y Bush, sumé los factores a favor de votar por John Kerry, presumiblemente el nominado demócrata a la presidencia.

Las tácticas inescrupulosas de Bush hacia funcionarios "desleales", críticos en general y denunciadores no son nada comparadas con las múltiples mentiras que dijo acerca de por qué había que ir a la guerra con Irak. Su sentido de venganza palidece ante la horrenda pérdida de libertades civiles que han sucedido bajo el dominio del Ayatolá Ashcroft como Fiscal General. Y luego está el saqueo de Bush a la riqueza publica, gracias a su plan de impuestos para recompensar a los ricos, su propuesta de una enmienda constitucional para impedir los matrimonios entre homosexuales, su destrucción al por mayor del medio ambiente y sus furtivos nombramientos de reaccionarios como jueces y jefes de agencias -razones más que suficientes para votar por Kerry.

Casi me convencí a mí mismo de que la gravedad de las elecciones del 2004 pudiera compararse con la trascendental competencia de 1860 que decidió si Estados Unidos permanecía como unión o se dividía en estados libres y esclavistas. Tan preocupado me puse que un viejo amigo radical se rió de mi. "No eres más que un radical", me dijo.

Viré mi caffè latte, cerré el ejemplar de Crítica de Libros de New York Times y lo coloqué en la mesa, eché a un lado mi libro de grabados de Picasso y lo puse encima de mi colección de The Nation y de New Yorker. Hasta quité el CD de los mayores éxitos de Dylan.

"¿Estás loco?", exclamé. "Si Bush gana en el 2004, vamos, puede que ni siquiera vuelva a haber elecciones. Si su pandilla recaptura la Casa Blanca, ¿quedará alguna propiedad estatal?  ¿Brindará el gobierno algún servicio a gente pobre y de clase media? No hay duda de que en los tres años y tanto Bush ha validado la pulla de Jim Hightower: "Nunca unos pocos han hecho tanto por tan pocos".

"Es cierto", dijo mi amigo, "¿pero Kerry es mejor?"

"Sí", grité. "Esta es una guerra entre el fascismo y…"  No se me ocurría la palabra apropiada. "…el imperialismo de siempre", terminé débilmente.

Él rió burlonamente. ¿Por qué no podía articular mi boca lo que mi instinto me decía? En mi desespero vi en TV cómo Dick Cheney atacaba a John Kerry. La sonrisa burlona de Dick era suficiente para convertirme en un fanático de Kerry

El desvergonzado Cheney, quien debe pasar a las páginas de la historia médica -le dan ataques al corazón sin tener corazón-, cuestionaba la capacidad de Kerry para ser presidente. Cheney repetía un anuncio de la campaña de Bush que acusaba a Kerry de votar en contra de un proyecto de ley de $87 mil millones para financiar la guerra. Cheney, casi susurrando, dijo que Kerry -quien combatió valientemente en Viet Nam- no tenía "un historial tan impresionante para alguien que aspira a ser el comandante en jefe en estos tiempos de prueba para nuestro país".

Recuerdo que Cheney ha dicho que él no hizo el servicio militar porque "tenía mejores cosas que hacer". ¿No recuerda él que conspiró (consultó) con funcionarios de Enron para hacer un plan nacional de energía en el 2001, justamente cuando esos funcionarios estaban desvalijando a la compañía y estafando a accionistas y empleados?

Sin embargo, mi antipatía por los bushistas puede haber coloreado mis sentimientos positivos hacia Kerry. "Después de todo, él no ha dicho que sacará a Estados Unidos de Irak", me recordó mi amigo.

"Los demócratas", admitió, "tienen un caso claro: Bush, Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz y Powell mintieron, mintieron y luego volvieron a mentir a fin de convencer de que había una razón para la guerra con Irak. Nada de ADM ni pruebas de intención de usarlas por parte de Saddam, nada de AL-Qaeda ni de ningún vínculo entre Saddam y la pandilla del 11/9. Como no había causa para la guerra, lógicamente Kerry debiera querer retirar las tropas norteamericanas de Irak.

Pero en su lugar propone agregar 40 000 soldados al Ejército en activo. Y no ha dicho que retiraría las tropas. Kerry incluso telefoneó al recién electo Primer Ministro de España, José Luis Rodríguez Zapatero, para tratar de persuadirlo de que no retirara los 1 300 soldados españoles.  Zapatero se negó, y dijo que reconsideraría su decisión sólo si Naciones Unidas reemplaza a la actual "coalición" en Irak. Kerry quiere compartir la responsabilidad con otros países en las operaciones militares en Irak, pero no ha dicho que entregaría el mando a la ONU. ¡De ninguna manera!

"Entonces, ¿quién es un imperialista mayor?", preguntó mi amigo. "Kerry quiere ocultar su ocupación de Irak tras alianzas y acuerdos multinacionales, mientras que Bush quiere enfrentarse al mundo sólo junto a aquellos a quienes puede sobornar e intimidar".

Mientras más pensaba en Kerry, menos me gustaba. Él ataca el liderazgo militar de Bush y luego hace el juego a los militares -diciendo que necesitamos  más gente en el ejército, con nuevos beneficios y mejor paga para que vayan a morir a Irak y a otros lugares exóticos.

Kerry se inclina ante la Mafia de Miami al asegurar que Bush ha sido débil con Castro y  buscó votos adicionales de los latinos derechistas en la Florida al lanzar un dardo ignorante al Presidente Hugo Chávez de Venezuela.

En la campaña de 1960, otro JFK acusó a Richard Nixon de ser débil con Castro. Kennedy sabía que Nixon no podía responder porque era el hombre encargado de la operación encubierta de Bahía de Cochinos destinada a derrocar a Castro por la fuerza y la violencia. De esa manera él pretendía ponerse a la derecha de Nixon, quien escribió en sus memorias que en ese momento supo que Kennedy había tomado una buena ventaja: se había colocado a la derecha de Nixon mientras presentaba a Nixon como débil.

Esta estrategia puede que funcione para Kerry, pero desalienta a personas que trabajan duro para inscribir a otros.

Sí, racionalizo, si es elegido Kerry nombrará a mejores jueces y jefes de agencias. Las políticas de su fiscal general probablemente sean una mejoría en comparación con las de John Ashcroft y las mujeres no tendrán que preocuparse por la pérdida de sus derechos reproductivos.

Yo votaré por Kerry, trataré de no vomitar al salir de la cabina de votación y recuerden: si Dios hubiera querido que realmente nos tomáramos la votación en serio, nos hubiera dado mejores candidatos.

El Nuevo libro de Landau es  El imperio preventivo: una guía al reino del Bush  Su nuevo filme, Siria: entre Irak y un lugar difícil, puede conseguirse por medio de Cinema Guild (800-723-5522).  Landau da clases en la Universidad Cal Poly Pomona y es miembro del Instituto de Estudios para Política.

 

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Saul Landau

Saul Landau

Saul Landau es un escritor, periodista, realizador de documentales y académico estadounidense cuyo trabajo se ha centrado en gran medida en América Latina.