Imprimir
Inicio »Opinión  »

Veinte años de una obra hermosa

| +

Hace dos décadas cuando se fundó el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, la UPEC cumplía veinte años de vida. Su crecimiento no significaba sólo una espléndida juventud, sino traía consigo la madurez de ser parte del combate cotidiano en defensa del hecho histórico y social latinoamericano más importante del siglo XX, encabezado por la generación centenaria martiana con Fidel al frente.

En ese entonces ya se sabía que ser periodista es una función muy honrosa y responsable, que ejercerla a favor del pueblo rompía muchos años de delincuencia intelectual desinformativa y de libertad secuestrada por el poder dominante. Nuestros colegas, agrupados en su organización profesional desde el primer día, ya habían comenzado su colaboración en ese sentido, desde 1967, al celebrar el primer seminario latinoamericano de periodistas. Así se continuó mediante los vínculos  extraordinarios con la Organización Internacional de Periodistas y la gestación de la Federación Latinoamericana de Periodistas. De ese concepto integral, de juntarnos con periodistas de otros países, fundamentalmente de América Latina y el Caribe, nace nuestro Instituto. Es el fruto del sentir solidario del periodista cubano.

Pero es más. Es una respuesta concreta a la política imperial de negar o rebajar la condición profesional periodística, tanto en la formación académica como en el ejercicio práctico. Es un taller permanente de diálogo libre sobre la función en la sociedad de la más compleja de las ocupaciones intelectuales, donde la ciencia y el arte deben ser armónicos y la responsabilidad política e ideológica resulta indeclinable.

Si los recursos fueron escasos, el capital humano no. Al fundarse con cubículos, después calificados como jaulas de pollos, había plena conciencia de que el Instituto podía iniciarse así porque contaba con los profesores capaces de estar a la altura del rescate profesional deseado.

El Instituto comenzó con lo más valioso  y ahora sigue contando con ello e instalaciones que visten mejor las lecciones. Muchos centenares de egresados son también lo mejor de su historia.

El Instituto Internacional de Periodismo José Martí es parte importante de un gran sueño de hace veinte años y llega a esta fecha en su momento más creador. Nació para actualizar a jóvenes periodistas, especialmente de América Latina, y se ha convertido en antena profesional donde el diálogo es más libre y los debates se orientan al rescate de los valores éticos del periodismo independentista, fundador de nuestras naciones, enfrentado resueltamente a la tendencia programada de distorsionar la formación académica y la práctica cotidiana de una profesión cada vez  más comprometida con las causas populares.

Fue un sueño de algunos y ha tenido el sostén de muchos. Sus cursos se caracterizan por el perfeccionamiento constante de sus profesores y diplomantes, en obra colectiva permanente.

El primer encuentro o reencuentro de sus egresados pretendió ser la acción inspiradora de etapas más altas en el desarrollo del Instituto, siempre con la participación de los que mejor pueden opinar y de manera útil actuar. Intenta, por tanto, ser el comienzo de un intercambio institucional y  personal mejor organizado entre el Instituto y sus egresados, lo que significará de hecho el aumento del claustro de profesores y la internacionalización que requiere.

Sabemos que la convocatoria se ha hecho en días difíciles debido a la crisis económica y el alto costo de los pasajes. No obstante, fue apreciable la respuesta de los que llegaron como de los que  expresaron su mensaje de aliento. Así, con no pocas dificultades nació el Instituto, pero todas fueron vencidas. Hoy, con mejores instalaciones y la experiencia de estos años, estamos seguros que avanzará con rapidez y calidad.

Más de mil egresados integran las filas de los diplomados, y el Instituto vive en los 23 países representados. En las no pocas lágrimas de emoción en la clausura de los cursos, en el saludo cariñoso que hemos recibido de los egresados en numerosos países, están presentes ese algo especial que significa su quehacer. Muchos han confesado al terminar sus estudios, que se sienten mejores profesionales y mejores seres humanos. Y son necesarias esas dos cualidades hoy como nunca antes.

Los periodistas son parte de un sector cada día más alejado de los mejores y más justos intereses populares, víctimas junto al resto de la sociedad del terror mediático que se ha ido imponiendo de manera brutal, en los últimos años.  Esa realidad hace más necesaria la existencia de nuestro centro de estudios y le da relevancia mayor a su contribución a favor de que los profesionales de la prensa defiendan mejor el rescate de una profesión que pretende mantenerse secuestrada por el poder económico hegemónico internacional.
.
Si vivimos el tiempo peor de la concentración monopólica de la desinformación en ligazón estructural con la declaración de guerra preventiva contra los que no se sometan, nuestra profesión adquiere el compromiso mayor de militar junto a los pueblos y a favor de la paz. Es decir, ser periodista significa cada vez más levantar la bandera del periodismo ético y, en las condiciones de nuestra región, luchar por la integración.

Hace veinte años era evidente la tendencia dominante orientada a deteriorar integralmente a la profesión periodística, tanto en la formación profesional como en el ejercicio práctico. Hoy, cuando se ha perdido el mínimo de independencia calificado como cuarto poder y un autor como Ignacio Ramonet plantea la necesidad de crear un quinto poder  denunciante, el Instituto se convierte en la trinchera contundente de actualización y análisis, de batalla de ideas, en el combate por reivindicar los valores y principios del periodismo independentista.
Será el tiempo venidero la comprobación mejor de la necesidad de que aquel sueño viviera en las filas de nuestros jóvenes colegas y lo hará con la experiencia que ha consolidado el prestigio institucional de ser la vanguardia del periodismo verdaderamente nuevo, ese que el Instituto ha defendido contra la hegemonía del secuestro de la libertad de prensa de las transnacionales y sus filiales locales.

Muchas son las iniciativas surgidas de los debates del Encuentro de Egresados y no serán pocas las que se agregarán. Ninguna institución puede sentirse más alentada que esta escuela de discusión libre, donde los alumnos son también profesores.

Desde ahora, en la medida que sean organizadas las asociaciones de egresados en más de una veintena de países, se crearán en la práctica esa misma cantidad de talleres, los que interactuarán  en forma permanente con el Instituto, así como aportarán profesores para sus cursos. ¿Quiénes mejores que los diplomados del Instituto para fortalecer el movimiento de la prensa alternativa de la Federación Latinoamericana de Periodistas, por ejemplo?

Igual que nació, como obra de  la UPEC, y el apoyo de la UNESCO, la FELAP, el Instituto Internacional  de Periodismo José Martí seguirá adelante, siempre que tenga el calor, como tiene, de lo más valioso, sus diplomados y profesores.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Ernesto Vera

Ernesto Vera

Periodista cubano. Presidente de honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

Vea también