Imprimir
Inicio »Noticias, Salud  »

Educación, concienciación y prevención

Por: Dra. María Gloria Vidal Rivalta.
Publicado en: Por el bienestar animal
En este artículo: Animales, Cuba, Fauna, Salud
| + |

Foto: Archivo.

Aunque ya de una u otra forma he tratado algunos de estos asuntos, quiero compartirles ciertas inquietudes, pues al caminar por las calles, conversar con personas que poseen mascotas, con poseedores que concurren a la oficina a legalizar exportaciones de mascotas, con aquellos que asisten a charlas que impartimos o con quienes esperan su turno en una consulta veterinaria para atender a su animal, escucho un recurrente tema de conversación: la imperiosa necesidad de poner fin al maltrato animal.

Con eso totalmente de acuerdo. Yo como persona, que me siento muy comprometida, seguramente más que muchos, por haber decidido en mi juventud estudiar la profesión veterinaria y dedicarme por entero a todo lo relacionado con la salud y vida plena de los animales, con frecuencia me siento desconcertada y más aún preocupada.

¿Por qué? Porque solo logro concordar con algunos o muy pocos. Intentaré explicarles con más precisión, dado que es la forma que plantean para la solución, la que me intranquiliza realmente.

Es mi concepto, que la familia juega el rol más importante en la formación de su descendencia, sean estos los hijos, nietos, sobrinos o demás menores de la misma. Los padres, como columna vertebral de la familia, que vela, guía, transmite amor, sentimientos, conocimientos y adecuadas conductas a seguir, son los que tienen la prioridad para influir en los hijos, desde la primera infancia.

Si los menores no son aficionados o no se interesan por poseer animales, al menos deben orientarlos a que los respeten.

Se supone que cuando los padres observan una actitud incorrecta o negativa hacia un animal, deben estimular un cambio de actitud. Por ejemplo: ante un hijo que ve a una lagartija que se mueve cerca, por el césped y la pisa, para acabar con ella y los padres se quedan inmóviles, indiferentes, no rectifican el hecho, ¿qué sucede?. Que ese pequeño piensa que fue algo normal o correcto lo que hizo. Pero si con unas sencillas palabras, como: ¿hijo por qué lo haces? No lo hagas más, si ese animal indefenso no te molestó, no te hizo daño. Mas le insiste: no debes agredir a un animal indefenso, que forma parte de la naturaleza y que tiene derecho a vivir, como lo hacemos nosotros. Seguramente el pequeño nunca lo volverá  a hacer, pues recordará las palabras orientadoras de sus padres.

Pregunto: ¿que podemos esperar de una familia que lucra con la venta ilícita de animales o con las peleas de perros? Que sus hijos piensen que eso es correcto, que es un medio de vida, que es el sustento familiar y que maltratar a los animales es algo común y normal. Cuando se trata de un acto de maltrato, por demás ilegal.

Entonces, desde esa primera etapa forjadora del futuro ciudadano hay que ir sembrando valores, cualidades y buenos sentimientos, que no solo incluyen a las personas, sino también a animales, plantas y entornos.

Para cuadyuvar a forjar esos valores está la escuela, que además de transmitir dconocimientos, debe aportar a la formación integral del niño, del adolescente, el joven y el hombre del mañana. Ya dimos a conocer en otras columnas, como el Ministerio de Educación a partir de las funciones específicas que les corresponde cumplir respecto al Decreto Ley 31 de 2021 de Bienestar Animal, ha diseñado medidas generales y medidas para cada tipo de enseñanza, las que a través de actividades extracurriculares pueden aportar conocimientos a los niños, adolescentes y jóvenes en materia de bienestar animal.

No obviaré el rol que deben y pueden jugar la comunidad, los vecinos y las organizaciones de masas del barrio para que todos posibiliten una convivencia basada en el respeto, cuidado y protección de los animales. Sumado a ello, la contribución que otros órganos y organismos, con menor o mayor nivel de responsabilidad, que se pueden sumar. Pienso que también la cultura y los medios de comunicación pueden aportar, contribuir al logro de estos propósitos.

Si  todo lo anterior se conjuga, si cada cual ofrece desde su función social o ámbito de competencia a esa formación de las nuevas generaciones, seguramente no tendrán lugar tantas manifestaciones y hechos violentos contra los animales.

La educación, esa semilla que puede germinar del quehacer del binomio hogar-escuela desde la primera infancia hasta la juventud, puede dar frutos si existe el empeño de vivir y convivir en un ambiente mas saludable para el bien de todos, que es posible.

Al referirnos a la necesaria concienciación que debe fomentarse en la población cubana, puedo decir, que si no se cumple con ese rol educativo que debe influir positivamente en el comportamiento y la conducta social integral, no se logrará una plena cognición al respecto.

Las autoridades sanitarias tales como la salud pública, la sanidad animal y vegetal conjuntamente con las autoridades que velan por el medio ambiente y la naturaleza, se han insertado en el enfoque Una Sola Salud, valorando la importancia que este concepto tiene para el bienestar de todos. Pero es mucho lo que nos queda por hacer  en materia de promoción, comunicación y prevención, para lograr todo lo que estamos coordinando y ejecutando, con el liderazgo del sistema nacional de la salud pública. Sin embargo, es necesario y pertinente que cada persona asuma la responsabilidad individual que le compete para esta labor, para que como suele decirse, todo eso aterrize y sean palpables sus resultados.

Todos los cubanos que conscientemente afrontamos los problemas y dificultades que tenemos, debemos asumir que si no somos capaces de hacer más cada día en favor de la salud de todos, no tendremos más bienestar.

Prefiero ejemplificar, para convocar a la reflexión. Lamentablemente, dada la situación econónica que sufre el país, no tenemos los recursos financieros y materiales que permitan contar con todos los medios de transporte necesarios para la recolección de la basura. Tampoco, algunos concientizan que es necesaria la toma de medidas desde el plano personal hasta lo comunal, para que esta situación no empeore aún más que lo que las carencias nos imponen. En nuestros barrios y calles la situación higiénico sanitaria no es la favorable y muchos aunque lo ven, lo comentan y también lo critican, pero siendo plenamente concientes de lo que para la salud nuestra y de los animales esto puede significar.

Hay personas que nos plantean que el Decreto Ley 31 del 2021 no es funcional y que el  Reglamento no permite aplicar contravenciones de elevado monto para sancionar a los que afectan la salud y el bienestar de los animales, mas aún a los que cometen actos crueles contra los animales. Ya se ha trabajado en este asunto y está muy próxima la posibilidad de aplicar medidas que eleven dichas cuantias.

Pero cuidado, hay quienes no consideran que la salud de sus animales está amenazada o en riesgo, cuando se es negligente en otros aspectos, sin valorar que no solo el daño o el maltrato físico, atenta contra el bienestar de los animales.

El Decreto Ley 31 del 2021 expresa:

Artículo 35.1. Los propietarios, poseedores o tenedores de animales de compañía, además de satisfacer las necesidades básicas previstas en el Artículo 5, están obligados a:

a) cuidar del bienestar de sus animales;

c) cumplir las medidas higiénicas y sanitarias, de acuerdo con la especie, raza o características específicas del animal;

f) evitar la permanencia en la vía y otros lugares públicos, sin la presencia de una persona responsable;

g) prevenir la ocurrencia de accidentes domésticos y en la vía pública que afecten  la salud y calidad de vida de los animales;

2. Cuando se tenga como animal de compañía a un perro, constituyen obligaciones adicionales para su propietario, poseedor o tenedor, las siguientes:

a) Poner arreo y bozal en los de talla mediana y grande en los espacios públicos;

b) identificar con su nombre y domicilio, mediante solapín, chapilla, collares, chip u otras formas de marcaje para transitar por la vía pública.

Sin embargo, no siempre se mide el real alcance de la palabra cuidar cuando de los animales se trata.

Hay propietarios que dejan salir de las viviendas a sus mascotas sin control alguno y estos transitan cerca o por los acúmulos de basuras donde indudablemente hay vectores y contaminación biológica-ambiental. Además, sin arreos y bozales y sus perros vuelven a casa con sus almohadillas plantares sucias y hasta sus hocicos, ya que a veces intentan ingerir o ingieren algún resto de los alimentos desechados.

No dudo de que propietarios responsables procuren lavar el hocico y las patas de sus canes, quizás otros no y con ello, posibles microorganismos llegan a su casa de forma inadvertida. Hay quienes acarician y besan a sus mascotas, sin haber deparado en lo que les comento. Deben tomarse en cuenta ciertas medidas de higiene para preservar la salud de las familias.

Entonces, si alguien es verdaderamente protector, responsable de la salud y el bienestar de su animal debe cumplir con lo que establece la norma jurídica en la cual expertos en materia de medicina veterinaria, medicina, biología, seguridad biológica, ambiental y derecho, valoraron el alcance e importancia de las medidas que impone la norma.

Finalmente, si sabemos que el país enfrenta una guerra económica, que todos estamos demostrando un elevado nivel de resiliencia, que no estamos atravesando por el momento más favorable para los servicios sanitarios, se impone una actitud responsable por la salud de todos, personas y animales, para evitar la aparición de enfermedades y otras desviaciones que afectan a la salud.

Continuemos apostando por la aplicación del enfoque Una Sola Salud. No olvidemos que la salud de las personas y de los animales se ponen en riesgo y se afectan cuando no tenemos en cuenta la importancia de la educación recibida, cuando no seamos plenamente concientes de evaluar a los riesgos a los que nos exponemos y cuando no tengamos en cuenta el valor e importancia de la prevención en salud.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Dra. María Gloria Vidal Rivalta.

Médica veterinaria.

Vea también