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Competencias de los médicos veterinarios

Por: Dra. María Gloria Vidal Rivalta.
Publicado en: Por el bienestar animal
En este artículo: Animales, Cuba, Fauna, Salud, Salud Pública
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Foto: Archivo.

Si bien en la columna “Conozca mejor a los veterinarios” tratamos sobre el estudio y formación de los profesionales, hay muchas informaciones que ofrecerles, porque es una de las profesiones del ámbito de las ciencias que no todas las personas conocen específicamente. Comenzaré, por lo que propone la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) sobre la formación de los profesionales veterinarios, pues Cuba como país miembro de esta organización (1972), debe adherirse a sus propuestas, normas y directrices.

Iniciaremos este tema, por la concepción y puntos de vista que define la OMSA sobre la formación del médico veterinario en la modernidad, publicada en el 2012, cuando todavía eran sus siglas OIE, con el título: “Recomendaciones de la OIE sobre las competencias mínimas que se esperan de los veterinarios recién licenciados para garantizar Servicios Veterinarios Nacionales de calidad”.

En cuanto al contexto, se destaca que todos los veterinarios de los diferentes países, son responsables de la prestación de servicios veterinarios nacionales, es decir, los servicios brindados dentro del marco legislativo y bajo los auspicios de la autoridad gubernamental, para garantizar la sanidad y el bienestar de los animales, las poblaciones y los ecosistemas. El término “Servicios Veterinarios” incluye tanto los componentes privados como públicos de la profesión que participan en la promoción de la salud pública, la sanidad y el bienestar animal, tal y como se consigna en la definición del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la organización.

Señalan, que todos los servicios veterinarios nacionales deben cumplir con las normas adoptadas por cada país, al igual que con las normas y recomendaciones internacionales en vigor, en particular las del Código Terrestre. Al prestar servicios veterinarios nacionales, los veterinarios participan plenamente en el esfuerzo de la estrategia “Una Salud”, fruto de la colaboración de múltiples disciplinas que trabajan a escala local, nacional y mundial para responder a retos críticos y alcanzar una salud óptima para el hombre, los animales domésticos y salvajes, así como para el medio ambiente. Se especifica, que pese a que sólo algunos veterinarios dedicarán su carrera a trabajar en el componente público de los Servicios veterinarios nacionales, todos, sin importar el campo de actividad tras la obtención de su diploma, son responsables de promover la sanidad animal, el bienestar de los animales, la salud pública veterinaria y la inocuidad de los alimentos.

Apuntan, que la educación veterinaria constituye la piedra angular que asegura que los veterinarios graduados no sólo han recibido la formación y el entrenamiento debidos, garantes de un conocimiento sólido de las competencias generales, sino que también poseen los conocimientos, las habilidades, actitudes y aptitudes para comprender y efectuar labores básicas dentro de los Servicios veterinarios nacionales, relacionadas con la promoción de la sanidad animal y la salud pública. Además, que la educación básica que conlleva la adquisición de las competencias mínimas constituye el fundamento para que los veterinarios, sea que trabajen en el sector público o privado, puedan adquirir experiencia a través de una formación práctica y una educación continua de calidad, a nivel de posgrado.

Sobre el ámbito de aplicación, señala que habida cuenta de las amplias diferencias sociales, económicas y políticas entre los Países Miembros de la OMSA, incluyendo las diferencias existentes entre los esquemas de acreditación de los Establecimientos de Educación Veterinaria (universidades), este documento enuncia las competencias necesarias para que los veterinarios recién graduados estén preparados para integrar, al término de sus estudios, los servicios veterinarios nacionales.

La OMSA expresa que cabe destacar que la educación veterinaria abarca no sólo la formación universitaria, sino también la formación continua post-universitaria y la formación laboral. Las autoridades deben tener en cuenta la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida, con el fin de garantizar las diversas competencias de los graduados de veterinaria, tales como la protección de los animales y de la salud pública.

Algo que destaca es que la producción animal, en particular el sector en crecimiento de la acuicultura, es clave a la hora de satisfacer el aumento mundial de la demanda de alimentos y por ello, que se necesitan reforzar los programas de sanidad para animales acuáticos y, con este fin, se deberá garantizar la participación de veterinarios con conocimientos en la materia en dichos programas. Las competencias presentadas en este documento abarcan tanto a los animales terrestres como acuáticos. Dado que el sector acuícola no reviste la misma importancia en todos los países, plantean que los centros de educación veterinaria deberán tratar las competencias de sanidad de los animales acuáticos en función de la importancia del sector en el país o región de que se trate.

Aunque en el documento al que nos estamos refiriendo, se dedicó un espacio a las definiciones oficiales de la OMSA en cuanto a términos empleados, solo pretendo presentarles algunas que considero muy importante destacar:

Las competencias designan:

– conocimientos: habilidades cognitivas, es decir, capacidades mentales;

– habilidades: destreza para llevar a cabo tareas específicas;

– actitudes: capacidad afectiva, refiriéndose a sentimientos y emociones, y

– aptitudes: habilidad natural, talento o capacidad de aprendizaje del estudiante.

Las competencias básicas: designan los conocimientos, las habilidades, actitudes y aptitudes mínimas requeridas para que se habilite la práctica de la profesión, que abarcan las competencias generales y específicas directamente relacionadas con lo que demanda la OMSA.

Las competencias específicas: designan los conocimientos, las habilidades, actitudes y aptitudes mínimas requeridas para que un veterinario pueda trabajar dentro de la Autoridad Veterinaria (en Cuba, el Centro Nacional de Sanidad Animal –CENASA y sus dependencias).

Según la OMSA, las Competencias específicas que debe poseer un médico veterinario, de las que solo significaré lo más relevante de sus elementos, son las siguientes:

  1. Epidemiología. El estudio de los factores que afectan la salud y las enfermedades de las poblaciones, es la especialidad que sirve de fundamento y lógica de las intervenciones realizadas en beneficio de la salud pública veterinaria y la medicina preventiva.
  2. Enfermedades transfronterizas de los animales. Aquellas enfermedades de los animales que designan las enfermedades epizoóticas altamente contagiosas o transmisibles que tienen un potencial de propagación muy rápido, sin distinción de las fronteras nacionales. Los agentes patógenos responsables de las enfermedades transfronterizas pueden ser zoonóticos o no, pero independientemente del potencial zoonótico, su naturaleza es altamente contagiosa, hace que tengan invariablemente un impacto sobre la economía, los intercambios comerciales y la salud pública a escala mundial. Ejemplos: influenza aviar altamente patógena, la peste bovina, la peste porcina clásica y la fiebre aftosa.
  3. Zoonosis (incluyendo las enfermedades transmitidas por los alimentos). Son las enfermedades o infecciones transmitidas al hombre, de forma natural, por los animales o sus productos derivados. Muchos agentes patógenos alimentarios son zoonóticos y la mayoría de los agentes patógenos humanos emergentes tienen un origen animal (animales de granja o silvestres). De este modo, las zoonosis tienen repercusiones importantes para la salud humana y el comercio de animales y productos derivados.
  4. Enfermedades emergentes y reemergentes. Una enfermedad emergente designa una infección nueva consecutiva a la evolución o la modificación de un agente patógeno existente, una infección conocida que se extiende a una zona geográfica o a una población en la que antes estaba ausente, o un agente patógeno no identificado anteriormente o una enfermedad diagnosticada por primera vez. Mientras que una enfermedad reemergente es la reaparición en un periodo de tiempo y un lugar definido, de una enfermedad que se consideraba erradicada o controlada en el pasado. Tanto las enfermedades emergentes como reemergentes tienen un impacto significativo en los animales (poblaciones nativas) y también posible, en la salud pública.
  5. Programas de prevención y control de enfermedades. Los programas de prevención y control de enfermedades, aprobados, administrados o supervisados o no por la autoridad veterinaria, abarcan el control de desplazamientos, la vacunación y el tratamiento. Estos programas de prevención y control serán específicos para cada país o región, en conformidad con las normas aplicables de la OMSA, según sea apropiado.
  6. Higiene de los alimentos. Designa todas las condiciones y medidas necesarias para garantizar la inocuidad de los alimentos de origen animal y su idoneidad para el consumo humano.
  7. Productos de uso veterinario. Los productos de uso veterinario designan los medicamentos, los insecticidas/pesticidas, las vacunas y los productos biológicos usados o presentados como adecuados para prevenir, tratar, controlar o erradicar enfermedades o plagas animales, o que se administra a los animales para establecer un diagnóstico veterinario, restaurar, corregir o modificar funciones orgánicas en un animal o grupo de animales.
  8. Bienestar animal. Designa el modo en que un animal afronta las condiciones de su entorno. Un animal está en buenas condiciones de bienestar si (según indican pruebas científicas) está sano, cómodo, bien alimentado, en seguridad, puede expresar formas innatas de comportamiento y si no padece sensaciones desagradables de dolor, miedo o desasosiego (las que en la norma cubana se definen como necesidades básicas). Las buenas condiciones de bienestar de los animales exigen que se prevengan sus enfermedades y se les administren tratamientos veterinarios, que se les proteja, maneje y alimente correctamente y que se les manipule y sacrifique de manera compasiva.
  9. Legislación veterinaria y ética. La legislación veterinaria constituye un elemento esencial de la infraestructura nacional que permite que las autoridades veterinarias lleven a cabo sus principales funciones, entre ellas la vigilancia epidemiológica, la detección precoz y el control de enfermedades animales, incluidas las zoonosis, la inocuidad de los alimentos derivados de la producción animal y la certificación de los animales y productos de origen animal destinados a la exportación. Aún más, los establecimientos de educación veterinaria deberán enseñar la ética y el tema de los valores para promover normas de conducta irreprochables y mantener la integridad de la profesión.
  10. Procedimientos generales de certificación. La certificación designa un documento oficial, completado por un veterinario autorizado con el fin de verificar la salud o el estatus sanitario de animales y productos derivados, a menudo antes del transporte.
  11. Habilidades de comunicación. Para lograr un desempeño exitoso de la profesión, las habilidades para comunicar de manera eficaz son tan importantes como las destrezas técnicas. En general, la comunicación supone un intercambio de información entre personas, instituciones y públicos con el propósito de informar, guiar y motivar una acción. La aplicación de la ciencia y la técnica de la comunicación implica adaptar los mensajes a la situación, los objetivos y a la audiencia a los que están destinados dichos mensajes.

Las competencias avanzadas:

3.1. Organización de los Servicios veterinarios. Estos servicios designan las organizaciones, gubernamentales o no, que aplican las medidas de sanidad y de bienestar animal así como las demás normas y recomendaciones de la OMSA, del Código Terrestre y del Código Sanitario para los Animales Acuáticos de la OMSA en el territorio. Los Servicios veterinarios actúan bajo el control y la tutela de la Autoridad Veterinaria. Un objetivo en la prestación de servicios veterinarios nacionales es permitir que un país, un territorio o una región respete las normas internacionales en términos de legislación, estructura, organización, recursos y capacidades, sin olvidar el papel del sector privado y de los paraprofesionales de veterinaria.

3.2. Procedimientos de inspección y certificación. La inspección se refiere al examen y la evaluación de los animales y los productos derivados por parte de un veterinario autorizado, antes de completar un certificado en el que da cuenta de la salud o el estatus sanitario, respectivamente. La certificación designa un documento oficial, completado por un veterinario autorizado con el fin de verificar el estatus sanitario de los animales o la inocuidad de los productos derivados de animales.

3.3. Gestión de enfermedades contagiosas. Los programas de prevención y control de enfermedades contagiosas son aquellos, aprobados, administrados o supervisados o no por la Autoridad veterinaria, incluyendo el control de desplazamientos, la vacunación y el tratamiento. Estos programas de prevención y control serán específicos para cada país o región, en conformidad con las normas aplicables de la OMSA, según sea apropiado.

3.4. Higiene de los alimentos. La higiene de los alimentos designa todas las condiciones y medidas necesarias para garantizar la inocuidad de los alimentos de origen animal y su idoneidad para el consumo humano.

3.5. Aplicación del análisis del riesgo. El riesgo designa la probabilidad de que se produzca un incidente perjudicial para la salud de las personas o la sanidad de los animales y la magnitud probable de sus consecuencias biológicas y económicas. El proceso de análisis del riesgo abarca: la identificación del peligro, la evaluación del riesgo, la gestión del riesgo y la información sobre el riesgo. La importación de animales y de productos de origen animal implica un nivel de riesgo para el país importador. El análisis del riesgo aplicado a la importación ofrece al país importador un método objetivo y estructurado para evaluar los riesgos de enfermedad asociados con la importación de animales, productos derivados, material genético animal, piensos, productos biológicos y material patológico, empleando como fundamento particular las normas existentes de la OMSA.

3.6. Investigación. La investigación implica poner a prueba una hipótesis a través del diseño y la implementación de un protocolo, el análisis de los datos, la elaboración de conclusiones y la publicación de resultados. Los principales objetivos de formación para esta competencia permiten que los recién graduados tengan un conocimiento general y puedan considerar cómo la investigación traslacional e interdisciplinaria es esencial para avanzar en los conocimientos veterinarios, en áreas pertinentes para la prestación de los servicios veterinarios nacionales (por ejemplo, zoonosis, enfermedades transfronterizas, enfermedades emergentes y reemergentes, epidemiología, bienestar animal, medicamentos y productos de uso veterinario), con el fin de permitir que las futuras generaciones estén mejor equipadas para garantizar la sanidad de los animales, la salud pública y la protección de los ecosistemas.

3.7. Marco de trabajo del comercio internacional. El marco de trabajo normativo que rige el comercio internacional seguro de animales y de sus productos derivados, se basa tanto en la interacción y cooperación entre varias organizaciones, como en los últimos adelantos científicos, para mejorar así la sanidad animal en todo el mundo y promover y proteger la seguridad de los intercambios internacionales de animales y de sus productos derivados.

3.8. Administración y gestión. La administración puede definirse como el proceso universal para organizar eficientemente personas y recursos, con el fin de dirigir las actividades hacia metas y objetivos comunes. La gestión abarca la planificación, la organización, la gestión del personal, el liderazgo o la dirección y la supervisión de una organización o esfuerzos con el propósito de alcanzar un objetivo. En un sentido amplio, la administración consiste en realizar o gestionar las actividades de una organización y, por lo tanto, en tomar o aplicar decisiones importantes, mientras que la gestión es el acto de reunir personas con el fin de alcanzar las metas y los objetivos deseados.

Estas son las competencias específicas y avanzadas valoradas por la OMSA, para los médicos veterinarios graduados en cualquiera de los paises miembros, que por supuesto nosotros debemos poseer. Conoceremos como se forman específicamente, los veterinarios cubanos.

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Dra. María Gloria Vidal Rivalta.

Médica veterinaria.

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