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No honrar las deudas se paga muy caro

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MINGOLITO RENUEVA con frecuencia las plantaciones de guayabas, para garantizar su óptimo rendimiento / Foto: Joel Mayor

El mejor medio de conservar amigos es no deberles nada. Bien lo saben en la Fábrica de Conservas El Batey. Por eso, aunque vuelvan a conversar amistosamente con Domingo González Rodríguez, ya no recibirán cientos de quintales de frutas como antes. Aún no le pagan las guayabas que llevó en julio y agosto, y la deuda supera el millón de pesos.

“Arrastramos el problema del impago a los productores desde hace años. Ahora, se ha vuelto insoportable. En 2025, tributé a cinco fábricas; ninguna pagó en término. Ni se acercaron al mes establecido: unas empezaron a pagar a los dos, otras a los tres o a los cuatro, y El Batey, de Caimito, todavía no lo ha hecho”, advierte el campesino.

Resulta inaceptable la demora de ocho meses, de El Batey en el pago de los 364 quin- tales de guayaba / Foto: Joel Mayor

Fueron 38 viajes para la venta de productos fuera del municipio: a La Conchita, con guayaba y mango; a Primero de Mayo, también de Pinar del Río; a Siboney, en San Cristóbal; a Menelao Mora, en El Salado y a El Batey, igualmente en Caimito.

“Ninguna ha actuado con seriedad, solo que lo de esta resulta demasiado. Han tenido la posibilidad de vender no sé cuánto, con los mil usos que le pueden dar a la guayaba. Le llevé 76 quintales el 29 de julio, 97 el primero de agosto, 156 el día 4 de ese mes y 35 el día siguiente.

“Mira en qué fecha estamos y no vislumbro cuándo podré cobrar, porque he hablado con la dirección de la fábrica en varias ocasiones, me he presentado allí, y ellos tienen la mejor disposición; sin embargo, me explican que no son ellos quienes pagan, sino la Empresa de Conservas de Vegetales (a la cual se subordinan), perteneciente al Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria.

“Eso me ha costado dos viajes a La Habana. He tenido que ir hasta E, esquina a Calzada, en el Vedado, y tampoco he tenido éxito. “Esta misma semana te pagaremos la mitad”, me dijo la económica de la empresa. A los 21 días regresé, ella no estaba, pero en conversación telefónica desde allí, me aseguró que sería esa semana. ¡Y nada! “Ya no sé a dónde dirigirme. Sí sé qué voy a hacer: no le voy a vender nunca más a esa fábrica, ni a esa empresa. Andan impunemente con mi dinero, y yo lo necesito”.

Al fin, la explicación

El teléfono suena una y otra vez. Los lectores merecen saber el porqué de tanta demora en el pago al productor. Ya son varios días a la caza de la explicación. Finalmente, este reportero consigue hablar con la económica de la Empresa de Conservas de Vegetales. Y, a solo minutos de colgar, llama el director.

A la finca de Mingolito la distinguen no solo guayabas, sino también frutabombas y mangos / Foto: Joel Mayor

Ambos coinciden en su optimismo en pagarle pronto a Domingo González… si el banco les aprueba el crédito solicitado. La lógica indicaría que, si el campesino entregó su mercancía en julio y agosto, y las guayabas se procesaron y vendieron, hace rato debió de haberla cobrado.

No es tan sencillo: no recogemos el monto completo, sino paulatinamente, asegura Osmany Cantillo Elías, el director. Trabajamos con créditos. El banco amortiza según entran los ingresos. Tras una falta de dinero en la empresa, estamos actuando para poder saldar la deuda, subraya.

También es culpa de la fábrica El Batey. Eso llevó a un análisis. Ellos pasaron por diversos problemas; fueron muy afectados por el déficit energético, pero cuando tuvimos algún dinero, se lo transferimos… y ellos priorizaron el pago a otros productores”.

De modo que la situación financiera de la empresa, los entresijos de los mecanismos a través del banco y la decisión de anteponer a otro cliente, han provocado una demora inaceptable de ocho meses en retribuir a quien les suministró 364 quintales de guayabas. Según Cantillo Elías, al menos esta vez, sí lo han ubicado entre las prioridades.

La Matemática no falla

Mingolito, como llaman todos a este campesino de Bahía Honda, dice haber renunciado a los fertilizantes, a causa de la carencia y de los precios.

Él prefiere extender sus plantaciones hasta donde se pierde la vista, en su vasta propiedad… y apelar a fórmulas como intercalar yuca dentro de la guayaba. Sostiene que: “debido a la amplitud para crecer y desarrollarse, los rendimientos son buenísimos”.

Además, plantar la yuca en agosto garantiza que, al llegar marzo, abril y mayo (cuando escasean viandas en el mercado), puede ofertarla al municipio durante los tres meses.

No obstante, a aquel paraíso lo distinguen, sobre todo, las más hermosas guayabas, mangos y papayas. Su sabor y colores son la promesa cumplida de volver a llenar cada sitio con las frutas que siempre tuvo este país tropical.

“Eso sí, ahora estamos lidiando con dos inconvenientes: los impagos y el precio de los frutales, que han recibido un tiro de gracia con la situación del combustible.

“Si la dirección de la Agricultura y quienes tienen que ver con estas cosas no se ocupan, no vamos a tener zafra ni de guayaba ni de mango este año, porque al precio actual del combustible (o al que se vislumbra, si llega mediante importaciones del sector no estatal), no es posible llevarlos a ninguna fábrica.

“Sería muy triste ver podrirse lo que uno viene atendiendo hace tantos años. Te voy a dar un detalle: La Conchita está pagando el mango a 850 pesos el quintal. Y estamos ubicados a cien kilómetros de la fábrica. De poder comprar el petróleo a quien lo importe, a mil pesos, para entre- garle cien quintales necesito 80 litros de petróleo.

Esa cantidad de mango me daría 85 000 pesos, y 80 litros de petróleo a mil pesos… ¡son 80 000!, sin contar la carga tributaria. Las cuentas son claras. Igual me pasa con la guayaba: aunque se paga un poco mejor, tampoco resulta viable como está el combustible… y ese no sería el único gasto, por supuesto.

“Habría que incluir cuántas labores llevan el mango y la guayaba: limpieza, recogida, protección de las áreas, el combate al delincuente…

La guayaba tiene labores, como la demolición, en que resulta insustituible el tractor; no hay forma de que una yunta de bueyes logre halar y arrancar los viejos troncos de la tierra. Y no hay yunta que pueda con la totalidad de esos troncos”.

La Matemática nunca falla. Estas cuentas refrendan una conclusión evidente: sembrar, producir, cosechar y transportar, precisan dinero. La carestía del combustible refuerza semejante aseveración.

Por eso, los ingresos bien ganados no han de tardar en volver al bolsillo de quien los sudó. Desafortunadamente, los acreedores suelen tener mejor memoria que los deudores.

(Con información el artemiseño)

Se han publicado 48 comentarios



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  • Ernesto dijo:

    Por donde quiera que se mire este problema, es INCONCEBIBLE.
    Este lamentable asunto de los impagos a los productores (especialmente a los agricolas, por ser la alimentacion un problema de seguridad nacional) es otra de las denfermedades cronicas de nuestra economia. Nada, asignatura pendiente, QUE BARBARIDAD!!!!!!!!!!!!

  • Limbo jurídico dijo:

    Eso pasa por el limbo jurídico que existe en éste país desde hace décadas. Yo estoy seguro que se esa relación comercial estuviera en un contrato bien claro los términos y condiciones para las partes y entre esos términos y condiciones se establezca en favor del agricultor el derecho a ser indemnizado con un % del pago retenido por cada mes de impago y que ese % sea progresivo por cada mes de impago entonces la historia fuera otra. En ese caso los que estarían corriendo detrás para que cobre la deuda iban a ser los de la industria.

    El tema de las cuentas por cobrar y las cuentas por pagar es una verdadera falta de respeto en éste país.

    • Preocupado Colorado dijo:

      Tampoco le pagarían la indemnización de sentencia judicial igual que no le pagaron la cosecha. Quedaría pendiente la sentencia o la pagarían a pedacitos en 20 años. Y mientras tanto los responsables seguirían en su puesto, cobrando y haciendo nuevos contratos con nuevos impagos.

      El problema con los impagos a privados es mucho más profundo y rebasa lo comercial o legal. He hecho varios comentarios explicativos, basados en mi experiencia de vida, pero no salen, parece que estoy violando alguna regla para comentar ¿?
      El problema de fondo no es económico, es moral.
      Es otro tipo de problema el que subyace ahí.
      Porque otros pagos a otras entidades siempre los cumplen al momento. Entonces porqué muchas veces no le pagan en tiempo a los privados?
      Entonces es otro el motivo, no es falta de recursos.
      No sigo para ver si este breve comentario está bien.

  • Rembe dijo:

    Si algún día se aprueba la tan esperada Ley de Empresas, en ella debe quedar claro el respeto a las obligaciones y plazos concertados en un contrato, la quiebra si eres irrentable, la liquidación de activos para honrar las deudas, etc. Hoy todo eso es cuento. Las empresas agropecuarias , al no tener competencia, imponen sus condiciones a los productores, con pagos irrisorios e incumplimientos como los mencionados en el artículo.

  • Luis dijo:

    Cuando leí el encabezamiento pensè que era acerca de la deuda externa del país.

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