Olas de calor: El principal riesgo climático en 2025

Las olas de calor son cada vez más frecuentes y extensas. Foto: AFP.
Las olas de calor fueron los desastres climáticos más letales de 2025 y mataron hasta hoy a más personas que las inundaciones, las tormentas o los incendios forestales, según una nueva investigación.
Las comunidades pobres y marginadas fueron las más afectadas, pues el calor extremo interactuó con la pobreza, la falta de refrigeración y la infraestructura débil, según un informe anual de World Weather Attribution (WWA), una colaboración académica que estudia eventos extremos y los impactos del cambio climático.
Si bien el cambio climático impulsó durante este año fenómenos meteorológicos extremos devastadores en todo el mundo, las olas de calor fueron los desastres más mortíferos relacionados con el clima.
Las mismas afectaron de manera desproporcionada a las comunidades pobres y marginadas.
Aunque 2025 no superó el récord de temperatura global de 2024, está entre los años más calurosos jamás registrados, lo cual pone de manifiesto cómo el uso de combustibles fósiles lleva a las sociedades al límite de su capacidad de adaptación.
Por primera vez en la historia, la temperatura media global de tres años superó el umbral de los 1,5 grados Celsius.
Los científicos afirmaron que ese hito marcó un cambio peligroso, pues incluso años influenciados por ciclos climáticos naturales más fríos ahora presentan calor extremo con consecuencias devastadoras.
WWA identificó 157 fenómenos meteorológicos extremos en 2025 que cumplieron con sus criterios de impacto humanitario, y entre ellos las inundaciones y las olas de calor fueron los más frecuentes, con 49 eventos cada una, seguidas de las tormentas, los incendios forestales y las sequías.
Solo en Europa, se estimó que 24 mil 400 personas murieron durante una sola ola de calor estival entre junio y agosto, en 854 ciudades que representan casi el 30 por ciento de la población del continente.
Sin embargo, en muchas partes del llamado Sur Global no existen datos de mortalidad comparables, lo cual oculta la escala real de las muertes relacionadas con el calor.
El análisis mostró que el cambio climático inducido por el hombre ha hecho que el calor extremo sea más intenso y mucho más frecuente desde que se firmó el Acuerdo de París en 2015.
Las temperaturas globales aumentaron alrededor de 0,3 grados durante ese período, agregando un promedio de 11 días extremadamente calurosos adicionales cada año en todo el orbe.
Al revisar eventos de calor pasados en regiones como el Amazonas, Burkina Faso y Mali, los investigadores descubrieron que las olas de calor ahora son casi 10 veces más probables que hace una década.
En regiones tan variadas como Sudán del Sur, Burkina Faso, Noruega, México, Argentina e Inglaterra, el análisis de WWA mostró que el cambio climático intensificó las olas de calor en 2025.
(Tomado de Prensa Latina)
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El calentamiento global guarda relación con la creciente presencia de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Aunque sea una novedad en el Antropoceno, la elevada presencia de estos gases en el planeta Venus y su correlación con altas temperaturas es un claro aviso de lo que nos espera si seguimos arrojando a la atmósfera los gases fósiles acumulados en el subsuelo durante millones de años. Y si ello va acompañado de una progresiva desforestación, el fenómeno se agrava por las restricciones en el proceso de reciclaje de los gases por las plantas.
El negacionismo climático supone pues una clara herejía respecto de las revelaciones de la ciencia, que se explica por los poderosos y estratégicos intereses económicos que hay detrás. El ecocidio por cambio climático no es una preocupación para el modelo energético que lidera Estados Unidos donde la rentabilidad por la venta de combustibles fósiles va indisolublemente unida a los intereses de un sistema financiero sobreendeudado y dolarizado, que necesita titular todas las reservas posibles para no seguir dependiendo de los derivados y otros inventos virtuales de ingenieria financiera. Otro modelo de crimen organizado en que se sacrifican derechos vitales de la humanidad a intereses puramente especulativos de maximización de beneficios. Inclusive, un escenario de cambio climático, con devastadores fenómenos atmosféricos ( sequías, inundaciones, huracanes, tornados), va a ser algo deseado y buscado por los negacionistas por ser la tabla de salvación que necesita un sistema financiero que va a necesitar de graves catástrofes ambientales para colocar en el mercado todos los excedentes, ya sea en forma de crédito a los damnificados o de derechos de propiedad a precio de liquidación sobre bienes, empresas o inmuebles rústicos y urbanos.
Este es parte del veneno que nos tienen reservados los negacionistas del cambio climático, liderados por Estados Unidos y su poderoso sector financiero ( que subvenciona a todos los partidos de extrema derecha) frente al modelo humanista que lidera China y que está haciendo una valiente apuesta dentro y fuera de sus fronteras por las energías renovables.