Rostros del transporte: Laura

Laura, una gran soñadora . Foto: Naturaleza Secreta.
A Laura Fernández Martín no le gusta el asombro de los demás sobre su profesión, o la euforia. Ella vuela aviones con la misma quietud y la concentración con las que estudió los libros de derecho, o con que educa a sus dos bebés.
“No es que haya sido fácil, pero se puede”, dice.
Nunca estuvo en sus planes ser piloto. Quería ser abogada. Por un embullo de esos que con 17 años te contagian, se presentó al chequeo médico, muy riguroso, sin pensar que cumpliría con las aptitudes físicas. Solo cuatro estudiantes de los Camilitos aprobaron, y a tres se les otorgó.
“Mi papá era piloto de combate, en la base de San Antonio. Mi tío también fue piloto de combate, pero falleció en el 94 en un accidente de aviación, en La Coloma. Desde chiquita tuve que ver con el medio y con los aviones, pero nunca fue mi plan ser piloto”.
Estuvo un año en el Instituto Técnico Militar (ITM). Allí recibió la preparación teórica y la técnica del avión que volaría. La fase de prácticas fue en Camagüey, otro año más. Entrenamientos muy fuertes. Desde 2008, vuela en la UEB Los Palacios, de la Empresa Nacional de Servicios Aéreos. Desde 2016 es capitán. Tiene 35 años, 15 de ellos volando.
Se pone seria. “Mi papá es muy exigente; los que lo conocen, lo saben. Él sabe lo que significa volar un avión, tener la responsabilidad de llevarlo al aire y traerlo de nuevo a tierra, seguro. Me exige mucha disciplina. Mucha”.
A pesar de lo mesurada, Laura tampoco repasa su vida para esta entrevista en total calma. Sabe lo que ha conseguido. Y cuando lo dice en voz alta, se emociona. En los 30 minutos de conversación, hubo dos momentos para secarse las lágrimas: cuando habló de sus hijos y de su profesión.
“He estado desvinculada de los aviones en dos ocasiones, por casi dos años, porque tengo dos niños. En el momento en que salgo embarazada, me bajan de vuelo. Los nueve meses del embarazo y la licencia de maternidad. En las dos ocasiones, he dicho: 'No vuelo más'. Hasta que voy a Los Palacios un día”.
Laura toma aire un minuto para que se le aclare la voz. “Definitivamente, aquí es donde tengo que estar. A mí me encanta lo que hago. El plan B sigue siendo plan B, archivado”.
Y por archivado se refiere al título en Derecho. Los fines de semana estudió su otro propósito, por curso para trabajadores. Su jefe de departamento la acompañó en el proceso. El sábado que tenía clases, no le planificaba vuelo. El quinto año de la carrera, Laura lo hizo embarazada, y el sexto y la prueba estatal, de licencia de maternidad.
Laura está frente a su avión An-2, con el rostro al sol. Hay mucha luz, que enseña mejor sus cambios de semblante, el de una mujer severa con la responsabilidad que implica su trabajo, y el de otra que ríe hasta mostrar los hoyuelos y llora, porque hablar de lo que ama la deja sin aliento.
“Es un trabajo riesgoso. Diferente. Exige preparación, disciplina. Tú tienes que ir delante del avión, por decirlo de alguna manera, porque cuando te cobra, te cobra caro”.
Su día comienza a las 4:20 a.m., en su casa, Pinar del Río. Cincuenta minutos de viaje por carretera la separan de Los Palacios. Una vez allí, pasa por la torre, firma el operacional interno y recoge un papelito que le dice qué avión volará, a qué pista va y qué actividad va a realizar.
Si le toca agricultura, debe cambiarse de ropa, ponerse overol y botas. Si no, uniforme. Desayuna, sale a la pista y cumple con determinadas listas de chequeo. El exterior del avión, la cabina. Arranca, calienta, hace la prueba del motor, y si está listo para volar y la pista se activó, parte.
“El vuelo agrícola lleva mucha concentración, porque se hace a baja altura. En el vuelo de carga tienes que estar muy pendiente del peso y de la ubicación de la carga en el avión, para que no se vaya de balance. Pero está bien. Nosotros nos preparamos para eso”.
En el ciclón Ian, Laura tuvo que evacuar los aviones de su UEB a Camagüey. Se fue pilotando uno y pasó allá el huracán. Lejos de sus dos niños, de su esposo, de su mamá. Pero lo cuenta apacible. Todos en su familia la sostienen y acompañan.
Laura es mamá, capitán de aeronave, licenciada en Derecho, hija y compañera. Una combinación inapelable, un cultivo constante de tres cosas: el azar, su red de apoyo y lo que se propone. Ella tiene de extraordinaria lo mismo que de compleja y hermosa la vida: todo.
Y aunque no disfrute las posturas altisonantes sobre lo que hace, su historia no va sobre ser mujer y ser piloto; va también sobre ser ella y todo lo que es, además.
(Tomado del perfil de Eduardo Rodríguez Dávila en Facebook)
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Muy bella historia de una mujer multifacetica que la ha convertido en un ejemplo de lo que son capaces las mujeres. Muchos éxitos para Laura en su vida personal y profesional.
Hola
Historias increibles que debieran divulgarse más a menudo, donde se demuestra la inteligencia y valor de las mujeres cubanas.
Felicidades a Laura y muchos éxitos para ella.
Saludos
Muy biren por ti Luara, sigue adelante y felicitaciones.
Como siempre la mujer al frente en cada una de las tareas que se propone y siempre a la vanguardia.
Así son nuestras mujeres, capaces de aportar lo mas preciado de ellas, la belleza, humildad, sencillez, a la altura de estos tiempos como Vilma, Celia, Aide, felicidades.
Ya deberian existir al menos un destacamento femenino aereo en las 3 regiones del pais.
Para la mujer no hay nada imposible
También emocionado leí la historia, felicidades Laura, sigue avanzando, es admirable
Felicitaciones, pero asi somos, cuando nos organizamos la vida hasta nosotras nos asombramos, no queda tarea pendiente, eres cubana...
Muy bien hermosa historia Laura yo se lo que es eso yo conozco eso y estudie eso la aviacion es muy hermosa y bella pero a la vez es muy complicada y tu como piloto que eres tiene una responsabilidad que cumplir y mantener en cada jornada de trabajo de vuelo. Soy aficionado a la aviación comercial con más de 20 años de experiencia y yo eh leído muchos reportajes de pilotos mujeres como tu .Muchos éxitos para Laura una más de nuestras pilotos mujeres en nuestro país un saludo para ella felicitaciones a ella saludos
Tu abuelo "López", fundador del MININT estaría muy felíz, tu madre Marcia (fuimos camilitos juntos) también lo estará, así como tu padre Chang, piloto de combate, cumpliste tu sueño, orgullo pinareño
MUY bien.
Es de felicitar a Laura, también a su familia. A sus compañeros de trabajo y a su jefe que le apoyó en los estudios sin la sombra mediocre de que cuando un subordinado estudia "se va por arriba".
También al periodista, que da a conocer el verdadero empoderamiento de las mujeres.
Así es la verdadera mujer, que sabe ser útil y sigue amando a su familia. Incremento de femeneidad y ejemplo a sus hijos. Es muy importante para las chicas tener estos ejemplos. Gracias por dejarnos conocer esta historia.
Un reconocimiento para esta compañera. Debe ser ejemplo en su colectivo.
Que historia más bonita...todos los días cuban@s en Cuba hacen algo heroico para que su país avance...y lamentablemente todos los días cubanos dentro y fuera de Cuba se llenan la boca para maldecir a su país, y decir que aquí nadie trabaja... que a nadie le importa nada, y otras frases que conocemos...ojalá esta historia de LAURA llegara a ellos...
Bravo Laura, orgullo de nuestras mujeres cubanas