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Apuesta Servicio Sismológico Nacional por renovación tecnológica

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El evento telúrico más intenso medido en el área de cobertura del Servicio Sismológico Nacional fue el del 28 de enero de 2020. Mapa: Prensa Latina

La cifra puede no parecer demasiado alta, pero en Cuba cada año ocurren, como promedio, de 5 000 a 6 000 sismos de diferentes magnitudes, la mayoría en la región suroriental vinculados a la falla de Oriente.

De acuerdo con el registro sísmico histórico de nuestro país (comprende del siglo XVI al XX), la cantidad de los perceptibles reportados durante ese periodo ronda los 2 000, incluyendo 28 fuertes, de los cuales 20 afectaron a la ciudad de Santiago de Cuba.

El doctor en Ciencias de la Tierra Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional y vicedirector técnico del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), resaltó a Granma que entre ellos figura el del 20 de agosto de 1852, cuya magnitud estimada fue de 7,3 grados en la escala de Richter (mide la energía liberada por el sismo) y una intensidad de IX en la escala msk (toma de referencia los efectos destructivos observados en las edificaciones, el cambio de aspecto del terreno y los daños a la población).

Más cercano en el tiempo sobresale el notable terremoto del 3 de febrero de 1932, en la propia urbe santiaguera, que destruyó de manera total o parcial el 80 % de las edificaciones, además de ocasionar unos 300 heridos y lesionados y cerca de 20 víctimas mortales.

Como precisó el doctor en Ciencias Enrique Arango, desde el comienzo del registro instrumental, el evento telúrico más intenso medido en el área de cobertura del Servicio Sismológico Nacional fue el del 28 de enero de 2020, a 130 kilómetros al suroeste de Cabo Cruz, Granma, que alcanzó una magnitud de 7,8 grados. Resultó perceptible en todo el país, aunque en localidades de los municipios de Pilón, Niquero, Campechuela y Media Luna la intensidad máxima medida llegó vi grados en la ahora denominada escala ems-98, aseveró el Vicedirector Técnico del Cenais. También se han reportado sismos de diferentes magnitudes en el occidente y el centro del país.

Credenciales de un fortalecimiento

Fundado en 1992, el Cenais tiene la misión de garantizar el monitoreo y el análisis de la actividad sísmica en la República de Cuba como sistema de alerta temprana de terremotos y tsunamis, tributando esa información a los organismos decisores del Estado.

Dentro de ese objetivo general, asume, de igual modo, el desarrollo de software para la visualización y el acceso a la información sismológica, a través de su página web www.cenais.cu, los análisis espacio-temporal-energético de ocurrencia de temblores de tierra y el monitoreo de las variaciones súbitas del nivel del mar, que pudieran indicar una alerta de tsunamis.

Consultado sobre el tema, el doctor Arango Arias expresó que el Servicio Sismológico Nacional de Cuba (SSNC), es el soporte tecnológico, conjuntamente con sus recursos humanos, de los Sistemas de Alerta de sismos y tsunamis en la Mayor de las Antillas, según lo establece la directiva No. 1 del Presidente del Consejo de Defensa Nacional para la Reducción de Desastres.

Al crearse el Cenais, indicó el especialista, ya el país disponía de una red de estaciones sismológicas en varias provincias, que contaba con sismómetros analógicos rusos y un registro en papel.

«La primera renovación de nuestro servicio comenzó en 1998, al recibir de la República Popular China nuevos sismómetros digitales, cuya instalación posibilitó sustituir aquel equipamiento obsoleto».

Doce años después, en 2010, nos llegó una segunda donación del país asiático, conformada, básicamente, por instrumentos de ese tipo más avanzados, hecho que marcó el inicio de la transmisión en tiempo real de los datos recopilados por las distintas estaciones sismológicas a la estación central, radicada en Santiago de Cuba, aseveró el investigador.

«En la actualidad el SSNC tiene 19 estaciones sismológicas, varias de ellas fruto de la colaboración internacional con Canadá, y la tecnología moderna instalada posibilita que cada registro sea visualizado en el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil».

Durante 2020 fueron puestas a punto nuevas estaciones de tecnología rusa, adquiridas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), a fin de completar la red de estaciones en la zona centro-occidental del país, puntualizó.

Paso trascendental en el fortalecimiento del SSNC, lo constituye la implementación a partir de 2017 de una red de acelerógrafos en las ciudades de Santiago de Cuba y Guantánamo, para determinar las aceleraciones del terreno en el momento preciso de ocurrir un sismo moderado o fuerte.

Según esbozó el doctor Arango Arias, hasta la actualidad se han instalado 15 equipos en Santiago y uno en Guantánamo. Igualmente, cuentan con acelerógrafos las localidades de Caimanera, Pilón, Varadero y Mariel, así como en Moa, Las Mercedes, Río Carpintero y Maisí.

La importancia de esta tecnología radica en que si sucede un terremoto fuerte podemos tener los valores de aceleración del terreno en diferentes puntos de la ciudad. Esa información permitiría contar con un conocimiento imprescindible para futuras acciones de planificación urbana, además de propiciar la realización de estudios referidos a cómo se atenúan las ondas sísmicas en cada lugar y saber así cuál es la respuesta del suelo, cuestión sumamente importante en las construcciones, subrayó.

Figura también en el arsenal tecnológico del Cenais una estación permanente de Sistema Global de Navegación por Satélite, la cual permite calcular el movimiento absoluto de la placa de Norteamérica a la que pertenece Cuba.

Igualmente, hizo posible que a partir de 2018, y como parte de un proyecto internacional en colaboración con instituciones francesas y cubanas, los especialistas del centro empezaran a realizar mediciones en diferentes puntos de la región oriental, a fin de lograr determinar la dinámica de la litosfera en esa zona de la placa de Norteamérica, y valorar si está registrando una deformación importante en relación al límite de placas, indicio premonitor de la probable ocurrencia de un sismo moderado o fuerte.

Tales datos son de vital importancia para la Tarea Vida, al poder conocer qué bloques de la zona de estudio muestran una tendencia al hundimiento y cuáles al ascenso con relación al nivel del mar, enfatizó el doctor Arango Arias.

(Tomado de Granma)

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