Lucas: Una película triste

“El arte serio se ha negado a aquellos para quienes la necesidad y la presión del sistema convierten a la seriedad en una burla, y que por necesidad se sienten contentos cuando pueden transcurrir pasivamente el tiempo que no están atados a la rueda”.
(Max Horkheimer & Theodor Adorno)

Premios Lucas. Foto: Archivo.
La historia del proyecto Lucas bien podría haber comenzado en la década de 1940 con dos filósofos judíos que, huyendo del fascismo alemán, terminaron por instalarse en los Estados Unidos. Sería algo así como un drama bélico donde la imagen del exilio transmite cierta sensación de paz y no de desarraigo como usualmente sucede. Con ánimos de apegarse aún más a los hechos, convendría tomar como locación de rodaje el hermoso estado de California. Y emplear asimismo, como referencia primera, el libro que estos dos intelectuales proscritos publicaran en 1947.
Salvando abismales diferencias de contexto, Dialéctica del Iluminismo ―como finalmente se titularía la obra— podría considerarse la primera publicación impresa donde se alude a la figura de Lucas; aunque de un modo vago y erróneo, según se sabría luego. Un libro con argumentos dramáticos suficientes para convertirse en una novela realista y crítica, si bien terminó siendo una cruzada filosófica contra las deformaciones que las lógicas de la producción industrial generaban a la sazón en la cultura estadounidense de masas.
Claro que semejantes antecedentes servirían de muy poco en estos tiempos y en todo caso terminarían por desecharse, ante la realidad de ser incompatibles con las leyes que el mercado audiovisual impone. Al menos desde un punto de vista comercial, los dramas histórico-filosóficos no llaman tanto la atención como las comedias románticas y los musicales. Parecen más susceptibles de venderse las peripecias de un Lucas joven dispuesto a labrarse un destino exitoso gracias al concurso de su machete láser. Uno capaz de esgrimir a guisa de slogan la máxima de que la fuerza está en la historia, y que paradójicamente parece haber olvidado una parte importante de la suya entre tanto humo y lentejuelas brillantes.
Precisamente fue esa la esencia de la última puesta en escena ―en dos actos― que los organizadores de los Premios Lucas 2016 regalaran al público cubano desde el célebre teatro Karl Marx. Dos espectáculos culturales con un excelente juego de luces, un notable despliegue coreográfico y una banda sonora en ocasiones loable. Dos galas encaminadas a reconocer las mejores experiencias en la actual realización del videoclip cubano. Y en las cuales, sin embargo ―como ha sucedido en los últimos tres años― no siempre el objetivo principal ha logrado cumplirse del todo; quizás por la falta de criterios sólidos desde el punto de vista estético al seleccionar los ganadores, o porque ―huelga decirlo― la producción nacional atraviesa por un momento crítico donde lo banal se abre camino y la concepción comercial a veces engulle todo indicio artístico. O por ambas razones.
Un primer acercamiento al asunto ponderaría la imagen de Lucas en tanto industria cultural hegemónica en la realidad cubana; tal y como advirtieron en el lejano 1947 los dos filósofos judíos Max Horkheimer y Theodor Adorno. Una estructura al servicio de las élites cuya labor consiste en promover la enajenación de los sujetos, suprimir cualquier intento de ejercicio intelectual y ajustar determinados estereotipos al molde de las culturas, con vistas a concebir “obras de arte” de manera seriada y fácil. Claro que afirmar semejante idea sería sobredimensionar en demasía la responsabilidad de Lucas en esta “industrialización de la cultura”, con lo cual estaría restándosele importancia a los verdaderos actores determinantes: las transnacionales de la cultura que en coherencia con el entramado mercantil definen el rumbo del arte contemporáneo en materia de tendencias y gusto estético.
Solo así podría entenderse por qué en buena parte del videoclip actual la inclusión y erotización del cuerpo femenino representa una estrategia discursiva harto frecuente. Y esta junto a lo lúdico aparecen como dos llaves seguras para la trascendencia y la popularidad momentánea, cuando el tema musical resulta incapaz de lograrlo por sí solo. O por qué la unión con algún referente internacional de la música representa casi una garantía de éxito, amén de la calidad o no que pueda tener la canción defendida. Véanse para más señas los casos de Ángeles y Gente de Zona, las dos agrupaciones del patio con una marcada rivalidad en las últimas tres votaciones de los Premios Lucas por el videoclip más popular del año. Así pues, no debe el proyecto teleluqueño cargar con toda la culpa. Su mayor desliz consiste en legitimar aquello que previamente ha sido catalogado por “los mercaderes de la cultura” como “artísticamente valioso” o “funcional”. Y que penetra cada día más con mayor empuje en el audiovisual cubano.
Dicha alineación con símbolos e intereses allende los mares pudo advertirse con relativa facilidad en los últimos Premios Lucas. En alguna medida constituyeron estos una oda a la dominación simbólica, una invitación a la colonización mental del sector juvenil por parte de las industrias culturales existentes en el orbe. Baste citar en estas líneas dos ejemplos: la metáfora del machete láser cual guiño intertextual al filme estadounidense La Guerra de las Galaxias, más que al arma típica de las luchas independentistas mambisas; así como la referencia ―en mi opinión innecesaria― a la rivalidad deportiva entre Cristiano Ronaldo y Messi, Real Madrid y Barcelona, por parte de uno de los conductores en las galas. Todo un culebrón ideado por empresas mediáticas extranjeras y reproducido en la Isla aun por algunos medios de comunicación.
Poner a competir al arte “serio” y el “ligero”, el “pobre” y las grandes producciones con las mismas oportunidades y derechos, constituye hoy la principal crítica que se le puede hacer a Lucas; en un ya visible contexto de apertura internacional del video clip cubano gracias a determinados realizadores y músicos. Un fenómeno digno de tener en cuenta por sus posibles repercusiones en la cultura y en la preservación de las tradiciones y referentes audiovisuales de este país; en la agudización de contradicciones entre lo popular, lo masivo, lo internacional y lo folklórico. Nada nuevo: son, en todo caso, amenazas identificadas desde hace algunas décadas, capaces de restringir hasta cierto punto la soberanía simbólica de los estados nacionales. Males principalmente reversibles mediante el desarrollo de un pensamiento autónomo y crítico.
Pero al parecer, el proyecto Lucas ha olvidado su historia y con ella la fuerza. Simula los pasos de un equilibrista ebrio sobre una cuerda floja. Comenzó a perder estabilidad cuando las luces y el humo borraron de su discurso casi todo atisbo de razonamiento “serio”, desde una perspectiva crítica, de inquietud y herejía intelectual. Y ganó terreno el pensamiento “ligero”, la no razón, “la cultura enlatada”. Mucho tuvo que ver en ello la ausencia de Rufo Caballero y de su sección El Caballete, donde todo desmontaje analítico del clip cubano prometía ser un llamado a la mesura y a la emancipación mental. La partida de Rufo pudiera considerarse, en ese sentido, una de las causas decisivas en la pérdida del rumbo y en la victoria del machete láser; puntos decisivos en la dramaturgia de la vida de Lucas, con los cuales algunos teleluqueños podrán no estar de acuerdo, pero que apuntan claramente a que la principal virtud del proyecto consiste en entretener y no en motivar la reflexión, aun cuando muchas de las carencias que se le reconocen, pueden ser extendidas a buena parte de la programación televisiva nacional.
Teniendo en cuenta su vocación crítica y excelente manejo de la ironía, quizás sea Michael Moore uno de los realizadores contemporáneos capaces de resumir esta triste historia, iniciada en la Cuba de hace dos o tres años y ―si se quiere―, con raíces en la trayectoria intelectual de dos filósofos judíos exiliados en territorio estadounidense en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Así de compleja y polémica es la realidad de Lucas, quien por si fuera poco acostumbra siempre a vestir de traje y a ocultar sus ojos detrás de unos espejuelos oscuros, en un archipiélago tropical donde las miradas dicen mucho. Y el calor invita a sudar copiosamente, incluso en camiseta.
(Tomado de La Jiribilla)
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de estas opiniones no se entera el nuevo presidente del icrt? o el no ve el programa o no tiene nada que ver en esta historia, espero que el autor del articulo no solo nos ponga a debatir, sino que el objetivo sea llevar estas opiniones a oídos que puedan resolver esta situación, al menos la de los presentadores y su bobera de las galaxias, machetes y todo eso
Toda la critica que contiene el articulo es valida, ecepto la que se hace a los lentes oscuros, hay que ocultar la vista a tanta vanalidad.
Saludos.
Lucas como programa llega a muchos hogares cubanos y es visto sobre todo por los más jovenes, aunque tambien lo ven algunos más viejos porque te obligan a verlo por la hora y porque hay pocas opciones buenas. Con el paso del tiempo y como han dicho muchos antes que yo, abunda el erotismo grotesco, la figura de la mujer como objeto sexual, las malas (a veces incoherentes) letras, en ocasiones la falta de valores éticos y de cubanía y finalmente la música estridente que no siempre se justifica (vean las buenas letras y la música del grupo Niche y saquen sus propias conclusiones).
Por tanto, ante estos resultados hay que llegar a las siguientes conclusiones, parte de las cuales ya han sido dichas:
1) No se revisa adecuadamente lo que va a salir al aire, bien sea por la tv o lo que se lleva al teatro. (¿Pudieran por favor decirnos los nombres y apellidos de los responsables?
2) El objetivo de los ¨artistas¨ es vender. (¿Estarán sobornados aquellos que tienen como función la revisión de lo que va a salir al áire o presentarse a escena?)
3) El resultado es malo y puede incidir negativamente en parte de nuestra juventud, así como en otros no tan jóvenes. (¿Tampoco ven algo aquellos que representan al ¨organismo superior¨ de aquellos que tienen como función la revisión de lo que va a salir al áire o presentarse a escena?) (¿Quien paga tantos gastos absurdos?). Respuesta personal: Parece que la población que ya de por si paga mucho en los Agro y en otros lugares.
Para decirlo por su nombre, esto es tambien subversión política e ideológica, lo que más sutil (y no por ello menos peligrosa por ser interna). Tal vez, de seguir así, algún día le cambien el nombre y estos show se denominen: Lucaswood.
Para los que sigan machucandose la vista y los oidos, sigan viendo todo lo que viene de la TV cubana, hace varios años que deje de verlas, por que desde su contenido como de la calidad tecnica desde material hasta tecnica deja mucho por decear, asi que Lucas es una fanfarria mas de la hay mas que la ven aburrida y ................... que de los que la defienden, espero que me publiquen a ver si tengo suerte
Chao
Para nada me gustó el personaje que entregó el video más popular. Que me perdonen los peloteros pero muchos otros deportistas merecían esta oportunidad.
Todo sucede por que la critica lo permite, cuando teniamos a Rufo Caballero y su programa la Columna otro gallo cantaba y no otro que el verdadero gallo isleno porque muchos ignorantes como yo que no conocia nada de los videoclip Rufo caballero mas de una ves me mostro cual es el camino en estos videos recuerdo un video que tenia algo que ver con el cielo y yo lo vi la primera ves pero no entendia nada pero cuando Rufo en la columna lo comento encontre la caja de pandora ahora en estos momentos no se ni me importa que videoclip gane o no porque este publico no tiene un buen critico que nos condusca por lo que es bueno y lo que es malo por ello Rufo donde quieras que estes muchas gracias por el corto tiempo que disfrutamos de tus modesto conocimientos
Lucas nació bueno pero el billete le hizó malo.
solo lo vi por las excelentes piernas de una de las presentadoras.
Ufff cuánta palabras incomprensibles.... Podría haber sido más sencillo el artículo y menos enjundioso, al alcance de la comprensión de cualquiera, con respeto para el periodista. Por otra parte, no estamos en los tiempos fundacionales del LUCAS (1996). Han transcurrido más de veinte años de cambios en el mundo, y en nuestro país también. Todo no es blanco y negro, hay cosas positivas y cosas negativas en los videoclips. Particularmente opino que hay mucha profusión de mujeres ligeras de ropas, movimientos exagerados al bailar, cosas que rebajan la dignidad de la mujer, lo mismo en nuestros videoclips que en los internacionales, excesivo movimiento de cámaras que no permiten visualizar el entorno ni a los cantantes. Pero, bueno, son los tiempos actuales que hay que compaginar con nuestras raíces musicales, nuestra cultura, con lo foráneo. ¿Tendremos el material humano para dicha empresa? Y particularmente: no me gustan los videoclips en su mayoría.
este comentario publicado forma parte de un dosier del revista jiribilla en el cual aparcen alrededor de 15 trabajos , cobn difrentes matices y opiniones sobre el clip cubano y el trabajo del proyecto lucas. Llama la atencion que solo se publica en cubadebate el trabajo mas critico sobre 20 anos de trabajo de dicho proyecto. les dejo direccion para que puedan ver todas las opiniones.
http://www.lajiribilla.cu/
http://www.lajiribilla.cu/articulo/de-la-pantalla-a-la-realidad-una-mirada-a-los-lucas
De la pantalla a la realidad. Una mirada a los Lucas
Onaisys Fonticoba Gener , Fernando León Jacomino • Cuba
lajiribilla@lajiribilla.cu
“Quién es Lucas” fue por mucho tiempo la gran interrogante que sirvió —¿y sirve?— de “gancho” a este programa televisivo que desde la década del noventa promueve el videoclip cubano. Figurado como una oveja negra con espejuelos oscuros, se ha dicho que la imagen recuerda la “rebeldía” de su fundador, Orlando Cruzata, a quien, más allá de los mitos, los aportes y críticas al espacio, debe reconocérsele haber llamado la atención —masivamente— sobre esa esfera del audiovisual.
Para este artista, a 20 años de salir al aire el primer programa de Lucas, todavía no existe en Cuba una industria del videoclip, sino un mercado, “una industria casi alternativa en la cual se apoyan las empresas, las disqueras, los músicos y todo el que quiere aparecer y apoyar su promoción con un video”.
Fotos: Internet
Puestos a dialogar sobre las complejidades para equilibrar el carácter comercial de los videoclips con la política cultural del país, Cruzata comenta cómo “sin querer ha caído sobre nuestros hombros una responsabilidad que nunca pretendimos ni soñamos asumir”. “Cuando vas a la génesis de Lucas —agrega— lo que nos propusimos fue promover, divulgar y ayudar a que se produzca más el videoclip cubano y creo que luego nos ha tocado asumir tareas para las que nunca fuimos concebidos. El Premio es a las mejores realizaciones de videoclips de un año; no es a la mejor canción, ni a la mejor interpretación, ni a la mejor orquestación, ni fue pensado para “pegar” a nadie.
“Esa otra responsabilidad le toca a la OTI, al Guzmán, que ya no está, al Cubadisco, a los otros premios de la Música. El objetivo de los Lucas es —y seguirá siendo— reconocer las mejores realizaciones de videoclips del país, a lo cual se suma un premio que se tuvo que inventar para no crear contradicciones con el público, que fue el premio al video más popular.
“Cada día se trata de democratizar más ese último galardón, ya no es solo utilizando SMS, sino que se promedian las encuestas, las llamadas, las búsquedas en Internet; para que sea más justo, y creo que desde hace dos años lo está siendo.
¿Cómo funciona la selección en Lucas? ¿Cómo se elige lo que se transmitirá con mayor o menor frecuencia? ¿Los artistas envían los videos solamente o ustedes inciden en la producción, través de “encargos” directos a los realizadores?
Los videos llegan por diferentes vías. Hay quienes los llevan personalmente, otros los llevan las empresas, otros las disqueras. La televisión tiene una especie de Comisión que decide, de esos videos, cuáles pueden transmitirse en cualquier canal, y no solamente en Lucas, sino en cualquier programa.
Yo estoy en contra de la Comisión. Desde el primer momento lo dije, porque no creo que haga falta una Comisión para decidir qué se pone y qué no. Considero que cada realizador, cada programa —que para eso cada uno tiene su asesor— es el responsable de cuidar la política de programación y la política editorial de la televisión, que está clara y tiene muchos puntos de contacto —como debe ser— con la política cultural del país, en materia de promoción y divulgación. Pero la Comisión se creó y hay que respetarla.
A veces se emiten criterios no artísticos y se cae en movimientos muy burocráticos, se demoran mucho para tomar una decisión y el videoclip es algo de actualidad. Pero en general ese es el camino que hay.
Existe el mito de que el video tiene que estrenarse en Lucas o no se pone luego en el programa, ¿esto es cierto?
No, eso fue hace mucho tiempo, cuando empezaron a aparecer diferentes programas que ponían videoclips en mejores horarios que Lucas, de mayor teleaudiencia. Se habló de que al menos los videos se estrenaran con nosotros por ser, digamos, el programa líder, que ya llevaba unos cuantos años cuando eso pasó, y que luego salieran en los demás programas. La práctica demostró que eso no era necesario. Se vio que muchos programas que se empeñaban en el estreno —por no decir todos—, lo hacían para ‘dar el palo’, hablando publicitariamente, y después no se encargaban de esos videos, ni de esos realizadores, ni de los especialistas que hacían el video. Entonces lo hablamos, argumentando que Lucas tiene como regla la reiteración y el diálogo con los realizadores, con los músicos y garantiza el acompañamiento de los videos que estrenamos, asumiendo además la responsabilidad de “repartirlo” donde quiera que vaya el proyecto; la gente se dio cuenta de que si el proyecto y el programa se encargaban de darle movimiento social a los videos, era lógico que también los estrenara, pero no quedó como regla, si bien hay muchos realizadores que, debido a todo lo que te comentaba, nos dan la primicia.
Cuando vemos los Lucas se percibe que cada día está más lejos de los realizadores de provincia y que los videos de las disqueras no tienen tanta aceptación como los que financia un artista directamente. ¿Por qué sucede esto?
Cuando tú ves la lista de realizadores, de videos y de músicos, es cierto que la mayoría son de la capital, y es lógico. Hay muchos más realizadores aquí y se produce mucho más en La Habana que en cualquier otro sitio. Tecnológicamente, los recursos que tienen esos realizadores son superiores, hablando de todas las cosas que ya está pidiendo el género, como los súper HD, los 4K, los drones…, pero se sigue manteniendo la presencia de realizadores de otras provincias. De hecho, en esta última edición, el video del año fue para un realizador de Morón, Asiel Babastro.
Lo otro es que la calidad tecnológica y estética de algunos de esos videos no capitalinos, no alcanzan la media del videoclip cubano. Aun así, nosotros siempre hemos defendido la presencia de realizadores de toda Cuba. Constantemente estamos llamando a la gente de provincia y preguntando si tienen algo para que lo traigan y darle presencia, porque es un proyecto del videoclip cubano, no del videoclip de La Habana, y en eso hay que ser lo más justo posible y siempre se ha tratado de que así sea.
Cuando ves la historia de los Lucas, hay muchísimos videos que se han puesto en el espacio y que son de realizadores que siguen estando en provincia. Te das cuenta además de que son excelentes realizadores, que tienen una obra que han defendido no solo en el videoclip, sino en todo el audiovisual. Estos quizá no son videos de una alta factura tecnológica, pero sí de un alto vuelo estético y poético. Hay otra cosa que también es cierta, y es que cada día más realizadores de provincia se trasladan a La Habana en busca de más trabajo, de mejor tecnología, de mejor posicionamiento en los medios. En proporción, realmente, los realizadores que viven en La Habana, realizan en La Habana y trabajan en La Habana, son muchos más, aunque la mayoría no son habaneros.Lo que sucede es que si el realizador está en un momento cumbre de su creación, sea el género que sea, el arte que sea, está también en su momento de mayor visibilidad y eso hay que respetarlo.
Se habla también de una élite de realizadores que varía poco de un año a otro. ¿Qué opinión te merece este aspecto?
Es normal. Hubo un tiempo en que eran Fundora, Rudy Mora, Orlando Cruzata, Santana y que se repetían una y otra vez; luego llegaron Lester Hamlet, Pavel Giroud; y ahora está la generación de Joseph Ross, José Rojas, Manolito Ortega y Asiel Babastro; quienes están haciendo la mayoría de los trabajos. Por eso se repiten los nombres de los realizadores en un mismo año e incluso en una misma categoría. Lo que sucede es que si el realizador está en un momento cumbre de su creación, sea el género que sea, el arte que sea, está también en su momento de mayor visibilidad y eso hay que respetarlo.
La creación tiene sus misterios y puede ser que mañana no ponga una más, como ha pasado, lo mismo con artistas que con realizadores, poetas, pintores, que de pronto caen en un bajón y su nombre desaparece, al menos en ese momento. De eso estuvimos hablando en la discusión del jurado, incluso había cierta preocupación, sobre todo por nombres como Joseph Ros y de José Rojas; pero allí todo el mundo estuvo de acuerdo en que si los videos son buenos, tienen que estar en concurso, aun cuando sean varios. Si les toca, justo porque su obra, que todo el mundo está viendo, es trascendental en ese momento, pues le tocan tres, cuatro, o cinco nominaciones.
El trabajo de gestión en torno al Lucas, ¿con qué infraestructura se realiza? ¿Disponen de un equipo permanente, de una plantilla?
Cuando se empieza a armar el evento, se forma un equipo, normalmente en julio porque en agosto se hacen tres espectáculos en el Karl Marx, que casi siempre son los dos Lucasnómetros del verano, y algún concierto de la serie El regreso de los Dioses. A partir de ahí se sigue armando todo, hasta que llega el evento en diciembre, que antes se hacía en noviembre. Después ese equipo deja de existir, y durante todo ese tiempo nos quedamos solo un asistente de dirección, a lo cual se suman un productor y un asistente de producción; tal como sucede con cualquier otro programa de televisión.
Este año los Lucas pasaron a RTV Comercial y la empresa nos dio un local para que nos mantuviéramos allí, durante todo el año, porque además se van a hacer las giras, porque ahora los Lucas comenzaron a ser autofinanciados, o sea, hay que buscar financiamiento para poder hacer las galas, que requieren cifras considerables cada año.
La recaudación de esos eventos en el Karl Marx y de los SMS, por citar dos ejemplos muy visibles, ¿va a los fondos de la televisión y la televisión paga los Lucas, o lo tienen que financiarlo directamente ustedes como proyecto? ¿Tienen unidad de costo para eso?
No, no. Como ahora Lucas ha sido asumido por RTV Comercial como proyecto, tiene que seguir generando actividades y conciertos durante todo el año, para para poder financiar los Lucas de 2017, que volverán a la fecha habitual de diciembre. Será el primero que tendremos que financiar, porque hasta ahora la televisión ha tenido un presupuesto para este fin. Una gala de estas que hacemos es muy costosa, como te decía, aun cuando los artistas no cobran, pero la escenografía, las pantallas y el audio, cuestan mucho y la televisión no tiene todavía esa infraestructura; por lo cual hay que alquilarla.
También se habla mucho de que producir un videoclip en Cuba es excesivamente caro. ¿Qué porciento de los videos que transmite Lucas y que llega a manos del jurado viene financiado por las disqueras y qué porciento nace de la iniciativa privada?
En eso hay mucha mentira también, y mucho mito. Vamos a hablar de lo normal, lo estándar. Por ejemplo, para un videoclip de David Blanco, la disquera asigna 3000.00 CUC, de lo cual se descuenta el 5% a favor de la ONAT. Luego RTV Comercial te cobra otro 15%, por concepto de Representación. De manera que, de los 3000 que te dio la disquera, llegaron a la realización del videoclip 2500, más o menos, y con eso tienes que hacerlo. Un videoclip del nivel de los que se ponen en Lucas, en la televisión, en el canal Clave, de 2500 CUC; es un regalo en cualquier lugar del mundo. Un material de esa misma factura, en cualquier otro sitio cuesta 50 mil dólares o más.
Esto sucede, entre otras causas, porque desde los años ochenta los cubanos hemos inventado y reinventado con equipos que no están muchas veces ni hechos para eso, y los hemos convertido en instrumentos claves para la realización de un videoclip. Por eso es que nuestros se pueden considerar baratos, porque no existe una industria de hacer videoclips; lo que existe es un mercado, una producción alternativa en la cual se apoyan las empresas, las disqueras, los músicos y todo el mundo de la música que quiere aparecer y apoyar su promoción con un videoclip.
Ahora, los equipos de video sí cuestan, los softwares de computación cuestan, el trabajo de los especialistas hay que pagarlo; pero todo esto resulta ínfimo en comparación con el mundo. También hay que tener en cuenta las exigencias del artista. Si usted tiene 20 CUC, se compra un pantalón de 20 CUC; pero si tiene 500, se compra un pantalón de 500 y la diferencia se nota. Para hacer un videoclip es exactamente igual, se hace con lo que se tiene.
Desde los años ochenta, cuando surge la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y formamos el primer taller de video de la AHS, la impronta del autor fue la que primó, porque en Cuba el fenómeno del videoclip coge fuerza —no como en México o en los Estados Unidos, que fue por la línea comercial— porque había un grupo de realizadores que quería expresarse a través de la imagen, de las cámaras, del set de edición y que no podían hacerlo ni en el cine, ni en la televisión, porque era un coto cerrado y era muy difícil en aquellos momentos llegar a estos medios masivos. Fue así que nuestros jóvenes realizadores comenzaron a ver en el videoclip la posibilidad de expresarse, de transmitir sus ideas y a hacerlo de una forma diferente.
He ahí surge la generación de los ochenta, con realizadores como Camilo Hernández, Juan Pin Vilar, Santiago Feliú, Carlos Varela; que hacían los videos por aquella necesidad espiritual de expresarse. A partir de los noventa, las disqueras y en general el país, comprendió la necesidad del comercio para mejorar la economía, para que la gente estuviera un poco mejor y así fue que las disqueras asumieron el videoclip, con apego a lo que fue su génesis en el mundo entero: algo que se realiza para hacer vender un disco, para hacer vender una música, para hacer vender un grupo o a un solista. A partir de ahí, entró la parte comercial y a la que no hay que tenerle miedo, ya que es la más afín con el sentido originario del videoclip.
Nosotros le dimos otro valor de uso a esa herramienta durante los ochenta y a principios de los noventa, pero la vida de Cuba y del mundo ha ido cambiando y, por supuesto, el videoclip también empezó a cumplir su función de vender el disco, el artista, o lo que sea. A pesar de todo y de que Cuba ha ido cambiando, se mantiene la poética de autor dentro del videoclip, trazando una línea que va desde Cruzata, Rudy Mora y Ernesto Fundora, hasta Joseph Ros. Ves los ejemplos muy claramente a través del tiempo, gente que en un momento hizo algo de vanguardia dentro del género, que de alguna manera lanzó un poquito más allá el video, estéticamente hablando, que se aventuró y rompió barreras. X Alfonso, Lester Hamlet, Pavel Giroud; cada uno en su momento llevó lo permitido un poquito más allá, y creo que va a seguir siendo así.
A veces la gente dice que el videoclip está como estancado, pero no. Vamos a verlo desde el punto de vista del arte. En las artes está la vanguardia, viene después una serie de autores que hacen más o menos lo mismo, y un día viene otro que te sube un poquito más el nivel. Es lo normal. Cuando lo analizas, todas las artes han pasado por eso, y el videoclip tiene la complejidad de que es arte, o al menos tiene muchos componentes de carácter artístico en su interior. Dicho en otras palabras, entre nosotros el videoclip se piensa como arte, pero no se puede olvidar que este género es, en primer término, publicidad.
Por suerte, la visión de autor no la hemos perdido, porque sigue habiendo mucha gente, amén de la parte comercial, del ‘yo lo hago para comer’ o ‘para poder tener un salario mejor’. Y cuando revisas los premios Lucas, las nominaciones en estos 20 años han sido para realizadores que han tratado de imponer una pauta estética y visual diferente, morfológicamente rompedora o al menos arriesgada.
¿Por qué el video que produce y realiza la disquera “pega” menos que el de iniciativa privada?
Se sabía que eso iba a pasar. En los sesenta, la preocupación del hombre era la democratización de los medios con los cuales se hace la imagen, y por supuesto, como mismo sucede en la música, apareció gente que de una forma u otra, para bien o para mal, hacen música y videos, te guste o no. Cuando digo video, estoy hablando desde videoclips hasta películas, hechos desde una casa, desde fuera de la industria. Pero eso forma parte de un sueño, y el sueño se hizo realidad. Ahora tenemos que asumir que en esa masificación y en esa democratización de poder hacer; entra lo bueno, lo excelente y lo malo.
Siempre le digo a la gente que tiene toda la libertad de crear, que no se autocensure. La televisión y la radio tienen una política de edición, que se basa en la política cultural del país y eso se ve, se sabe, pero no por eso hay que censurarse. Ya luego, cuando se lleva ese trabajo a los medios de difusión, ellos tienen que hacer cumplir la política cultural, la política de edición, pero esa es ya el trabajo de las comisiones.
Después de que los videos son aprobados por la Comisión, cada director, según el perfil de su programa, escoge lo que pone o deja de poner. Yo realmente lo pongo todo. Aunque no me agrade, trato de poner todo lo que esté aprobado. Entonces, dada toda esta democratización, lo que sucede es que las disqueras dependen mucho del presupuesto que tengan para hacer videoclips. Todas las disqueras tienen un presupuesto de publicidad para cada disco y, dentro de él, entran los conciertos, los afiches, las giras y los videoclips. Hay también muchos discos que no tienen videoclip, porque no hay presupuesto.No es que haya diferencia entre lo que se hace por la disquera o por los medios alternativos, lo que sucede es que el empleo de estos medios alternativos asciende cada día.
Lo que sucede es que aparece esta especie de industria alternativa y el artista acude directamente al realizador, se ponen de acuerdo en un precio o en un presupuesto que pondrá alguna empresa. Así se llega a un acuerdo y se hace el videoclip, con excelente calidad, en HD, con todo; porque esa tecnología está en la calle y tiene los precios de la calle. Ese mercado se está abriendo camino, ya que el artista al cual la disquera no le da un presupuesto para hacer un videoclip, se va por esta vía. Luego video llega, como todos los demás, a la televisión y a los medios alternativos, como el paquete y se difunde según su calidad. Entonces no es que haya diferencia entre lo que se hace por la disquera o por los medios alternativos, lo que sucede es que el empleo de estos medios alternativos asciende cada día, al tiempo que se hace menos cada vez a través de las disqueras, por una cuestión de presupuesto.
En Cuba también pasa que el videoclip no se hace solo para vender discos, sino para que el músico circule en vivo. Esto trae que cada día haya más empresas invirtiendo en videoclips, centros de la música y otras empresas que destinan presupuesto para eso. La diferenciación entonces tiene que ver con los realizadores que se escojan en cada caso, con la calidad del video y a veces ni siquiera con el costo. Sería injusto decir que tiene que ver solo con el costo. La idea y el talento del realizador y de la gente que hace el video, no necesariamente tienen que estar sujetas a un alto presupuesto.
Entre los premios de la popularidad de años anteriores se ve una diversidad de géneros y una presencia de la música cubana de calidad. Este año no había casi nada de música bailable, estaba todo enfocado dentro de la llamada música urbana. ¿Cómo se plantea Lucas esa problemática? ¿Tienen una estrategia para contrarrestar esto?
La misma que hemos tenido siempre, es decir, el Lucasnómetro. Lo que se pone en el programa, en la televisión, no es más que un reflejo de lo que está pasando en la sociedad. Yo no invento los videos ni los temas musicales, todo eso me llega. Yo siempre insisto en darle prioridad a lo mejor de lo que está entrando, para que haya variedad y buscar un equilibrio.
Pero es muy difícil porque hay mucha música que se está haciendo popular por medios alternativos, que es algo así como la versión light del reguetón, y el reguetón gusta mucho y se oye en la calle y los medios no son culpables de eso. De hecho, en muchos casos los medios han perdido la hegemonía de imponer cultura, porque han aparecido, como es normal, medios alternativos. Eso viene con el desarrollo de la tecnología, que permite que algo llegue a millones de personas, sin salir por la televisión.Yo aprendí de Rufo Caballero que los verdaderos sistemas culturales se hacen incluyendo, no excluyendo; integrando, o lo que es lo mismo, llevando lo mejor de esa persona, de ese talento, a tu proyecto.
No hay cosa más eficaz que el paquete de la semana, y lo digo con propiedad porque he hecho la prueba. Eso va a las discotecas, a los restaurantes, a los Dj, a todo el mundo, y ellos lo pueden poner cuantas veces quieran. No es como en el programa, que lo pones una vez y ya. Y está demostrado que eso que hace el Paquete funciona, y que la gente lo consume. Entonces hay que ser inteligentes y entender que hay cosas que también se deben poner en el paquete. Yo todas las semanas pongo los Lucas en el paquete, porque los Lucas son allí la visión oficial sobre esos videos y, si es la visión autorizada, también tiene que estar ahí.
Hablando de este tema, ¿crees que Lucas sobreviviría como proyecto si se enajena de esa música, de esa variante light del reguetón?
Sería injusto porque esa música existe, lo que hay que tener el tino para saber qué no y qué sí dentro de ella. No hay mejor termómetro que llevar a una figura del paquete, que no sale por los medios de difusión oficiales, al Karl Marx, y que cuando lo presentes, 5 000 personas se pongan de pie, automáticamente. Eso te da la idea de que ese fulano está “pegado”, y no es por los medios. Todo el mundo lo conoce, fueron a verlo a él, se saben las letras de sus canciones. Lo más inteligente sería coger lo mejor de eso, porque existe, y algo bueno ha de tener. Yo he visto al Chacal levantar una plaza de 15 mil personas y eso no lo logra todo el mundo; entonces, si algo bueno hay, hay que coger lo mejor de esa persona y llevarlo a tu proyecto cultural, no excluirlo.
Yo aprendí de Rufo Caballero que los verdaderos sistemas culturales se hacen incluyendo, no excluyendo; integrando, o lo que es lo mismo, llevando lo mejor de esa persona, de ese talento, a tu proyecto.
¿Tú crees que en Cuba las condiciones están listas para tener una industria del videoclip?
Primero tiene que haber una industria del disco. Quien genera la industria del videoclip es la del disco, que en Cuba es muy pobre. Actualmente, la industria del disco está basada casi siempre en los conciertos, porque el disco la gente casi no lo compra. Entonces deberíamos ver al menos cómo logramos eso, porque quien genera todo ese mundo del videoclip es la industria disquera. Aquí, quien está moviendo el videoclip es el movimiento alternativo, los medios alternativos, porque a las disqueras no les alcanza el presupuesto para eso.
Eso tiene ventajas y desventajas. Trae una libertad creativa que la tiene solo el videoclip cubano a raíz de un defecto; pero por suerte ese defecto ha generado una marca en nuestro videoclip. Que una disquera le diga al artista: “Coge el tema que tú quieras y haz lo que tú quieras”, muchas veces ha salido mal, pero muchas veces ha salido bien, todo depende de que caiga en manos de alguien que sabe lo que hace. En Cuba yo creo que esto, en general, ha salido bien, porque gracias a eso el videoclip cubano es muy amplio en sus aspectos artísticos y contiene desde lo más cutre hasta lo más elevado.
¿Con esta inclusión en RTV Comercial, Lucas tendrá capacidad para poner en circulación comercial los grupos que promueve, podrá vender música en vivo a todo el país?
No, ahora mismo estamos tratando de armar la gira y es muy difícil. Lo único que estamos tratando de asegurar es que lo que se ingrese tribute a los Lucas, porque la televisión no los puede sufragar más. Yo hago la gira porque me interesa llevar el proyecto a lugares donde a veces la gente no ha visto a nadie y cuando llevas a alguien al que solo han visto en los Lucas, o en la televisión, se quedan impactados y eso para mí es gratificante.
Los artistas que van a esas giras nos regalan las presentaciones. Nosotros nos ponemos de acuerdo con los Gobiernos, acordamos hacer el concierto de los Lucas por tanto dinero, corremos con toda la producción, transporte, comida y promoción; pero el artista se presenta como si fuera a un programa de televisión, no cobra por eso.
En estos momentos eso es una preocupación y se lo planteamos a RTV, los músicos tienen que ganar algo porque se meten contigo 15 días y no puede ser que ganen solamente promoción. Es cierto que no es un concierto, pues en esas presentaciones los músicos hacen tres temas; pero hay que hacer algo para que esos músicos perciban algún ingreso. También, en la práctica, sucede que muchas veces, después del concierto de Lucas, las agrupaciones se presentan en otros lugares y eso nos permite una especie de negociación. Pero lo que se quiere es que la mayoría de ese ingreso se emplee para hacer los Lucas, a lo cual se sumarían, por supuesto, los diferentes patrocinadores. Ya la televisión ha ido aprobando, poco a poco, el patrocinio y con eso hemos estado trabajando y llegando a diferentes acuerdos.
¿No ha pensado Lucas en un apartado handmade, algo con menos factura, que se pueda filmar con celulares o cámaras no profesionales, o te parce discriminatorio?
Hay videoclips que se han hecho completamente con celular, y se han puesto en el programa, incluso hubo uno nominado por eso, por la valentía de haber hecho un videoclip con un celular y haber logrado un empaque interesante. Es decir, en la medida que seas más abierto hacia todas las fórmulas estéticas, tecnológicas, es mejor, porque nunca vas a saber quién viene con algo importante. Cerrarle las puertas, sobre todo a un joven, es un crimen, siempre y cuando no sea una barbaridad, por supuesto. Nunca aprobaremos allí contrarrevolución, ni falta de respeto a ningún sector de la sociedad.
¿Cómo se insertan lo Lucas en la política cultural del país?
Los Lucas están dentro de la política cultural del país, pero pienso que aún podemos hacer coincidir más puntos entre este evento, este proyecto y las necesidades y las cosas que quiere hacer el Ministerio de Cultura. Pero estos son aspectos a tratar en una conversación que no ha sucedido.
Por otra parte, hay errores en los que todos tenemos algo de responsabilidad. Aquí las disqueras no hacen estudios de marketing, no estudian la visualidad que quieren. Por eso la alternativa promocional del Instituto de la Música, conocida como La Maqueta me parece bien y considero que es justa, porque hay músicos a los cuales es necesario ayudar en su promoción; pero esto habría que hacerlo con una buena selección de los temas, con una estrategia de mercado, aunque no nos guste el término, y buscar a los realizadores en función de eso. Por otra parte, que exista La Maqueta no significa que no exista nada más. Hay mucha gente haciendo cosas y cada realizador de cada programa musical tiene la responsabilidad de ser inteligente, coherente y de lograr un equilibrio, que no sea ni para esta tendencia ni para aquella otra, sino que haya armonía, que se haga visible por lo menos la intención de que esté lo mejor y lo más popular.
Transcripción Ángela M. Águila Alonso
Ud. plantea ente otros aspectos, los siguientes:
¨Así pues, no debe el proyecto teleluqueño cargar con toda la culpa. Su mayor desliz consiste en legitimar aquello que previamente ha sido catalogado por “los mercaderes de la cultura” como “artísticamente valioso” o “funcional”. Y que penetra cada día más con mayor empuje en el audiovisual cubano.¨
Solos dos comentarios adicionales:
1.- No creo que sea negativo ni frustrante denegar un material presentado por un joven realizador (y mucho menos a uno consagrado) que presente situaciones degradantes para la mujer, así como falta de cubanía y de originalidad.
2.- En el párrafo antes mencionado Ud. reconoce que ¨nuestros¨ mercaderes de la cultura han logrado imponer criterios como “artísticamente valioso” o “funcional.” agregando que ¨penetra cada día más con mayor empuje en el audiovisual cubano.¨ Disculpe que se lo repita esto no es más que subversión política ideológica y por favor no me tache de extremista stalinista que este es uno de los recursos mas usados para terminar una discusión.
3.- Me hubiera gustado que ya que se reconoce que se han logrado imponer criterios como “artísticamente valioso” o “funcional” y su incidencia en el audiovisual cubano, Ud. o el periodista hubieran propuesto soluciones, que podrán ser buenas o no, al igual que mi comentario, pero por lo menos estaríamos analizando un problema real que hoy tenemos.
Disculpe estas recisiones. Saludos.
Felicitaciones, un articulo mujy critico ,que nos lanza a la reflexion,que nos llama a rescatar lo patriotico,lo de nuestro terruño,por favor tomen el machete mambi,y dejen ese machete laser para otra era que no es la nuestra,buen,execelente articulo,la reflexion esta en todas partes y lucas no puede escapar de ello,esperamos que la belleza de nuestra cultura no sea discriminada de tal manera como esta sucediendo,esperemos que los grandes y muchos talentos cubanos tomen conciencia de esto,muchas gracias
el problema de la tv cubana hoy está...bueno cumplo con decirles no se que castigo es peor para un convicto encerrarlo o ponerlo a ver la tv cubana.
Muy esclarecedora la entrevistas a Cruzata "De la pantalla a la realidad: una mirada a los Lucas", de los periodistas Onaysis y Fernando. Aclara muchas interrogantes que nos hacemos para bien de los Lucas. Gracias.
Yo tampoco lo veo, ni el programa y mucho menos las galas. Me gusta escuchar la música, no estar esclavizada delante de la TV, muchas veces con malos cantantes y grupos. Los videos clips algunos son insoportables con el cambio rápido de imagen, a veces oscuros y pasan tan rápido las cosas que no logras disfrutar nada.
Saludos, por suerte la crítica sale en la Jiribilla y Cuba debate su órgano matriz la réplica. por favor el molimiento de videos en Cuba existe gracias a este proyecto. Apoyarlo y no buscarle las sombras.
A los interesados en el tema les recomiendo visitar el siguiente link https://culturayresistenciablog.wordpress.com/2016/05/12/industrias-culturales-y-juventud-en-el-sistema-mundo-el-videoclip-mainstreamcomo-mercancia-y-como-reproductor-de-ideologia-por-jon-emanuel-illescasmartinez/
Es la tesis doctoral de Jon Illescas,
“INDUSTRIAS CULTURALES Y JUVENTUD EN EL SISTEMA MUNDO. EL VIDEOCLIP MAINSTREAM COMO MERCANCÍA Y COMO REPRODUCTOR DE IDEOLOGÍA“ que se refiere ampliamente a esta problemática con un análisis de 500 videoclips de todo el mundo. Se los recomiendo, ojala la conexión les acompañe…
Más bien que un artículo parece una tesis doctoral donde el periodista-comunicador hace gala de todo lo estudiado durante su, seguramente, brillante carrera pues de otro modo no fuera profesor en la UH. Personalmente no veo Lucas, como tampoco vi Sonando en Cuba ni veo Bailando en Cuba, todos copias fieles de los originales, sin embargo la teleaudiencia los sigue a pesar de no tener macheteros ni campos de cañas en sus elencos, creo que esos tiempos quedaron atrás. Y por favor Williams, trate de llegar más a la mayoría en sus escritos para que "los de a pie" no tengan necesidad de un traductor.
Lucas si ha mejorado en cuanto a "calidad" por decirlo de alguna manera pero ha perdido su esencia, y el cubano también lo ha hecho.. por qué ahora casi todos quieren hacer videos que parezcan del extranjero o aparenten ser millonarios? Si Enrique Iglesias viene aquí a filmar en una calle vieja? De los buenos quedan pocos; Buena Fe, Kelvis, Cuba Libre, Descemer...
Solo vi una parte de la gala del 2016 y no me gustó nada, todo muy artificial, los presentadores no me gustan, uno parece o es locutor de radio y la muchacha está en el programa porque es hija de Edith, vamos a ser sinceros mi gente... ahora si quitan los lentes oscuros, y los trajes deja de ser Lucas (aún no se x qué Lucas es un chivo vestido de traje)
Saludos a todos,
La pérdida de identidad y diversidad en este programa es la principal causa de muerte no solo de LUCAS sino de muchos espacios que al parecer para nuestra televisión resultan tan necesarios transmitir. Yo que no paraba de ver ninguno de estos programas desde el ya alejado 2003, lloro la pérdida irreparable por muerte creativa de este genial espacio.
Al parecer la familia ICRT decide quién o no se mantiene en el aire y porque espacio de tiempo. Para los que como yo comen y respiran televisión en los ratos libres, resulta penoso que algunos espacios se jarten de permanecer tanto tiempo en TV cuando la audiencia de que gozan es bien baja para no decir nula. LUCAS ha caído en el desapruebo de los teleluqueños desde que se marcharan los presentadores que antaño lograban atrapar frente a la pantalla a no más de uno. En el ámbito futbolero tan de moda; a FC LUCAS le falta la genialidad de sus jugadores y un mejor DT que hilvane tácticas apropiadas. Aunque está demostrado que ningún programa ha podido salir del desapruebo popular, no dentro de este país. El turno es de LUCAS pero a la lista se pueden sumar muchos. Gracias.
La verdad no leí todo el artículo, me parece fatigoso. Me parece bien que exista un proyecto como Lucas, aunque no sea asiduo de este. A nuestra tv le hace falta un poco de espectáculo, lo importante es la música cubana, el audiovisual realizado por nuestros compatriotas, cada cosa en su espacio. Están los Lucas, El Cubadisco, en fin. Pueden existir sus altas y sus bajas, pero como dije, en fin.... Me agradó el premio a Buena Fé y su video. Saludos.
Quiero felicitar alos amigos de la Pagina web La Jiribilla que tan bien han llevado este debate sobre los Premios Lucas y el clip cubano,Solo en la confrontacion de las ideas , lo criterios podemos mejorar cad obra humana y mucho mas en algo tan mefiatico como el clip cubano y sus caminos.
El encuentro natural constante del Mniterio de Cultura , El instituro de la musica , la AHS con la directores de programas de la tv cubana debe existir , no como meta ,sino como plan constante de trabajo , donde se oigan, se discutan todos los puntos de vistas para enriquecer, mejorar el trabajo de cada una de las partes.Y reitero con los hacedores de programas no solo con los cuadros que atienden esas esferas,es importante el encuentro directo con quienes llevan a millones de personas la esencia de la politica cultural de nuestro pais.
En el caso del Proyecto Lucas, hemos reclamado ese encuentro durante mas de 10 años y pocas veces hemos logrado ese encuentro necesario. Recuerdo que hace un año en reunion balance del ICRT con la presenca de directivos del Ministreio de Cultura , ICM, y como es logico el ICRT y el gobierno,les conte mi encuentro con el presidentede los Premios Grammy , el senor Neil R. Portnow el mismo en una reunion de casi dos horas , me demostro conocer mucho de los Premios Lucas , y pregunto lo que desconocia con marcado interes, sus objetivos,sus jurados , la metodologia para llegar a los premios, asi como el impacto con la poblacion.Tambien el porque en Cuba a los Premios Lucas algunos ledecian el Grammy de Cuba. Con pausa y objetividad le explique al senor Neil R. Portnow el error de esa comparacion y las causas que lo motivaban a mi entender.A la vez que le mostre lo que habiamos logrado como proyecto cultural y los verdaderos objetivos que se defendia en LUCAS como es potenciar las mejores realizaciones por encima de lo mas comercial. Por supuesto despue de aclararle que los Lucas solo son el premio a las mejores realizacione en video clip del pais en un año y con un premio de popularidad.Y donde se potencia ,como en ningun lugar del mundo a este nivel mediatico, el protagonismo del director , y sus especialistas.
Despues, me referi aque ese mismo encuentro ha sucedido con directivos de Planet Records , Universal Music, entre otros que se ha acercado a conocer las interioridades del Proyecto y evento Lucas.Cada cual con sus objetivos me imagino trazados.
Lo que si plantee en ela Asamblea de marras , es mi preocupacion que este tipo de encuentro no se realizara , con el Ministerio de Cultura , El ICM y otras instituciones que muchas se encontraban a menos de una kilometro de la Television Nacioanal, para que nosotros como proyecto explicar nuestros objetivos, planes de trabajos etcetc y que cada entidad conociera del trabajo interno y desenvolvimiento del Evento Lucas, para opinar , criticar apoyar o no pero desde un conocimiento total del proyecto y lograr un trabajo de colaboracion como debe ser.
Hace mas de un año de esa ultima invitacion, peticion , para lograr una correcta comunicacion entre todos y avanzar hacia un mejoramiento de nuestro trabajo junto a otras instituciones. Aun no se ha realizado ese encuentro.Espero que este debate sincero de los amigos de la Jiribilla ayude a ello.
¿Son los Lucas cuentapropistas?
¿No tienen nada que ver con la TV cubana?
¿No hay quien supervise el programa?
¿Ellos se mandan solos?
Para mi es un club de socios y además un club de socios bastante mediocre, con independencia de que algunos videos premiados puedan ser muy buenos.
Los videoclips son los que son buenos, no ellos.
Palmas y Cañas está mejor que los Lucas.
yo hace ya tiempo que ni me desgasto esperando algo de la televisión cubana, pero siempre me he mantenido neutra en lo que respecta a Los Lucas, o a cuerda-viva, porque para bien o para mal, la música comercial es la que vende y aunque la música de verdad es premiada, no se le da verdadera importancia, pero creo que esto no tiene que ver con el programa, porque bueno o malo ellos ponen lo que el público, o la mayoría de este quiere ver, así que no tengo un buen concepto pero tampoco estoy en contra, a mi lo único que me desagradaba de esta edición de Los Premios Lucas fue sin duda su anuncio televisivo, con sinceridad digo que solo hablo de este porque después de verlo, no me entraban ganas de preguntarme qué venia a continuación. la primera vez que lo vi, en parte me alegre porque escuche una música parecida a la de Star Wars (mi película favorita de todos los tiempos) un texto que se iba perdiendo en la profundidad, como el de Star Wars, una nave animada (que no estaba mal) y de pronto salen l@s presentadores y la mascota de Lucas que desenvaina su ``espada laser´´ y una de las queridas presentadoras, con la cual no simpatizo mucho, (por no decir otra cosa) de una manera a mi entender, increíblemente sobre-actuada, manifiesta la frase –MACHETE LASER!!??- miren….. Lo único que acerté a decir fue: NO HAY PEOR MANERA DE ARRUINARME LA INFANCIA. Otra vez la falta de creatividad nos la juega de fly!!
Espero que el que hizo la presentacion de los Lucas sea autodidacta, pues si es graduado de alguna universidad !!!quitenle el titulo. Saludos
Yo lo que no puedo entender que los Grammys que no son cubanos reconozcan a personalidades tan importantes como Omara Portuondo y que los Lucas le den un premio a los Angeles