¿Tienes dotes de escritor? ¡Inspírate y participa en nuestro concurso!

Con motivo de la Feria Internacional del Libro, Cubadebate convoca a sus lectores a participar en un concurso de literatura.
Demuestra en menos de mil caracteres si eres un poeta, dramaturgo, guionista o narrador, gana una colección de libros y la oportunidad de publicar tu obra en nuestro sitio.
La fiesta del libro en Cuba inicia hoy en La Habana. Cubadebate quiere premiar a los amantes de las letras con un concurso dedicado a la microliteratura. Si quieres ser el ganador, solo tienes que escribir un texto, que no exceda los mil caracteres, que nos permita descubrir al escritor que eres.
Inspírate y echa a volar tu imaginación, escribe un poema, un cuento, el inicio de una novela o testimonio…. Podrás ganar una colección de libros y la oportunidad de publicar tu obra en nuestro sitio. Deja tu microrrelato como un comentario en esta entrada, el plazo de admisión vence el viernes 17 de febrero.
- Trump prolonga tregua con Irán pero mantiene el bloqueo naval
- Definidos los siete refuerzos de cada equipo para la IV Liga Élite del Béisbol Cubano
- Accidente en Paseo y 23: Varios lesionados en taxi Gacela con 12 pasajeros; se desconocen las causas
- Entran en vigor en Cuba nuevos Decretos-Ley sobre Aduanas (+PDF)
- Irán advierte a EE.UU. que no negociará bajo amenazas y afirma que sus fuerzas están listas para responder con contundencia
- ir aNoticias »

parecia un sueño realmente aterrador, apresurar el paso en la solitaria noche, nada parecia real, entrecortados pasos la asechaban mientras se abria paso entre arboles gigantescos. eran pasada la media noche y no habia nadie en la desigual carretera de aquel aislado pueblucho de mala muerte, intentó agarrarse de algo que le diera fuerzas, algo que le hiciera aferrarse a la vida, pero era imposible, no habia nada a la vista y aquella persona intentaba detenerla, de pronto una enorme niebla se adueño del lugar, casi no podia ver nada, una ilusion, una luz a lo lejos, dificil de alcanzar, estiro su mano, pero el desespero y la ansiadad imposibilitaba sus esfuerzos y parecia que iba a desmayar. ¿volveria a ver la luz del sol, la suave risa de su pequeño hijo o el palpitar de su diminuto corazon? preguntas sin respuestas que una vez pasarón esperanzadas por su mente, pero que dejaron de existir en una milesima de segundo. De pronto una mano alcanzó su hombro, ¡era demasiado tarde!, un ensordecedor estruendo imposibilitó que sus cinco sentidos volvieran a funcionar, luego, nada más, sus treinta años de vida se fueron como cuando una hebra de hilo se partiera en dos, para buscar nuevos rumbos.
Mientras yo construía corceles con la noche de mi viernes, el líder de pueblo se escurría entre mis despistados dedos. Cuentan que en el cielo hay un tirano que, infalible, usa las calles como fosa común, y al liborio celeste le enjuaga la boca con pan viejo y doce horas de trabajo. Entonces, Dios pidió al artista de revoluciones, sólo que me enfada que haya sido el nuestro.
A pesar de su lógica aventura a otras tierras, en estos días el artífice me ha achicado el alma. Me ha hecho levantarme por levitación, comer por biología básica y sentir alegría sólo, y sólo con el beso de mamá al despedirme al laburo.
Para la partida del amigo que nos devolvió la risa, no hay adiós definitivo ni finales de cenizas… Sí Fidel, cuando veas al héroe trigueño, cálmalo, dile que su hermano arropa bien a los bolivarianos, que la Cuba y Venezuela continúan boconeando al Imperio, y que aunque las cosas se pongan jodidamente mal, desde el río Bravo hasta la Patagonia, con barricadas de moral aguantaremos.
Hace días que no escampa en Macondo.
Es como si el cielo se hubiese roto - decían algunos. El coronel Aureliano Buendía guardaba silencio, como hombre de vasta experiencia, tenía el presentimiento de que algo muy grave estaba pasando, aunque no podía explicarlo. Era como un dolor, una pesadez que le aplastaba el pecho cada vez que respiraba. Dos días antes, Florentino Ariza le comentaba lo mismo en una breve carta. El tampoco podía explicar
ese desasosiego y muchos menos la lluvia que había llegado de golpe sin causa conocida.
No solo la lluvia era de preocuparse, sino la atmosfera de melancolía que lo abrazaba todo, esa sensación de estar perdiendo algo muy querido, muy importante,
hasta el burdel había cerrado sus puertas, la radio tocaba ballenatos tristes, las ranas callaban, incluso el sonido del agua en los tejados era sordo, hueco; pero lo peor, a lo que nadie encontraba razón, era el sabor salado de la lluvia; no faltaba quien decía que era un castigo, otros solo se encogían de hombros y corrían a guarecerse bajo el techo más próximo
El coronel Aureliano se recostó al horcón del portal, miró al cielo con curiosidad,
preocupado, suspiró y entró a sentarse en su mecedora de pensar.
En la habana, el sol se repartía entre todos, cayendo a plomo sobre las avenidas, las calles, los jardines, la gente, que buscaba la sombra y se abanicaba con lo que tuviese a mano -el calor puede tocarse en estos días– decían-.
Bajo el toldo de una cafetería, algunos pasaban unos segundos antes de reemprender su camino, allí fue donde le vio, sentada absorta, leyendo con los ojos repletos de lágrimas que rodaban por su rostro -sin el menos pudor de que otros pudiesen estarla mirando- un libro con las obras escogidas del Gabo.
NI UN DOBLE MÁS
Las manos temblorosas de Julián hacía rato intentaban anudar la cuerda que sostenían para fabricar un lazo, daba la impresión que estaba encebada, como los postes de la feria acuática del pueblo. Al fin en un esfuerzo supremo logró anudarla, la contempló unos segundos y satisfecho, lanzó el otro extremo por sobre el tabique del cuarto.
Hacía mucho tiempo que Julián no se rasuraba, ni se bañaba y mucho menos vestía de limpio, tanto como el tiempo que hacía que había perdido su nombre, la vergüenza y el respeto, no solo de sus vecinos y amigos sino de su familia. Aida su esposa lo había dejado hacía un año y sus dos flores, Aidita y Celia no lo miraban en la calle, por temor a pasar pena por sus borracheras y escándalos.
El tuvo fama de trabajador y honesto hasta que tropezó con el ron, un día por esto, y otro día por aquello, siempre encontraba un motivo para la celebración, el trago trajo malas compañías, estas malas decisiones y así se fue convirtiendo en el Doble, en alusión a su manera de pedir el trago:
- Doble y pago- decía y de un tirón deslizaba el contenido del vaso al fondo de su garganta.
Terminó de fijar la soga al madero suspendido sobre su cabeza y suspiró. Hoy se acababa su borrachera, bastante había jodido ya con ella a todo el mundo y principalmente a su familia, que siempre fue lo que más le importó, o por lo menos hasta que se volvió un borracho de mierda, hasta el dinero de la comida se bebió más de una vez.
Decidido besó la foto de sus niñas, que tenía sobre una mesa destartalada que hacía de cómoda. Fue hasta la cama, recogió una botella de alcohol mediada del suelo junto a ella y con una sonrisa triste, como la de los payasos que imitan llorar en el circo le dijo adiós
se subió a una silla de hierro que era todo su mobiliario y pasando el lazo por su cuello
se dejó caer.
Sus ojos fijos veían oscilar la botella que colgaba del tabique como si el mismo se balanceara en aquella soga -en paz descanses Doble, me voy a ver a mis niñas- dijo alisándose la camisa con las manos y salió.
Mala Idea.
Dios, te ruego me des la experiencia necesaria para escribir el libro más importante del mundo.-pedía de rodillas Juan R. Alarcos, novel escritor lleno de ambiciones. En sus ignotos misterios seculares Dios le otorgo el don. Lástima que escogiera escribir sobre la muerte.
Los mundos perdidos
Hubo un mundo donde vivían todas las razas dicen que pueden o pudieron haber existido dioses, quimeras, elfos, duendes, humanos, demonios, gigantes y más criaturas.
Fue dividido en 8 dimensiones.
Leonard de 13 años va en busca de esos 8 mundos donde se cree que se pueden ver volar dragones. Hasta poder hacerse amigos a los gigantes.
En los demás mundos comienzan a darse cuenta que las criaturas gigantes representan la pereza, los dragones la lujuria, los elfos la envidia, las quimeras la soberbia.
Estos jóvenes comienzan a luchar contra las cosas que un humano se convierte al ser adulto.
Leonard se enamora de una chica que conoce en su aventura pero no se da cuenta que esto es una trampa
Leonard y sus amigos salen en busca de poder unir estas dimensiones haciéndolo que sea un solo mundo.
El problema es que tienen poco tiempo aproximadamente en 80 horas deberán de viajar por todos los mundos y regresar a casa.
¿Pero cómo lo hará Leonard y sus amigos para poder lograrlo?
Aunque no era un Galán; con cuerpo musculoso, ojos azules o verdes, un rostro hermoso que a las mujeres les encante, Danilo era el muchacho mas noble y Caballeroso que todos pudieran conocer. Las doncellas de su pueblo siempre lo ignoraban y salían sin pensar con los mozos mas a puestos del pueblo y aunque estos se comportaban como unos rufianes y paganas con ellas, les continuaban besando los pies con tal de estar un momento con Ellos. Daniel, Humilde y sencillo de corazón seguía con la frente en alto a pesar de las humillaciones esforzándose cada dia con mucho amor para estudiar y trabajar como sirviente en una casa de familia adinerada expuesto a los maltratos de los jefes. Mas El siempre con una sonrisa en su rostro y su gran corazón se esforzaba para ayudarle a su anciano padre a sacar a su humilde familia hacia un mejor futuro.
Danilo, siempre Guardaba la esperanza de Graduarse de profesional en su carrera y casarse con una buena mujer de hermoso semblante y corazón, que no le importara el aspecto físico sino la caballerosidad, nobleza y buenos valores de su amado.
Al pasar los años, Daniel se convirtió en una gran profesional, trabajaba en la gobernación de su pueblo y Ya su familia vivía un poco mas acomodada. Pasando el tiempo, llego al pueblo una hermosa mujer llamada Karola, descendiente de la realeza española y cuya familia habia quedado en ruina y venía con su padre a iniciar de nuevo sus vidas, esta vez lejos De las comodidades a las que estaban acostumbrados en sus tiempos pasados.
Cierto día Karola, llego a la Gobernación del pueblo cuyo nombre era Menunsy, y por cuestiones de casualidad se cruzo con Danilo y encantada por la buena educación, nobleza y caballerosidad de aquel sencillo Hombre. Le llevo a enamorarse pérfidamente de El, aunque el sentimiento era mutuo ya que Danilo también se enamoro de aquella hermosa dama, Con el pasar el tiempo se cinvirtiria en su esposa ...
POR ESTA LIBERTAD… HABRÁ QUE DARLO TODO*
¡Concho!, y yo que tengo hemorroides…
* Fayad Jamís
POR ESTA LIBERTAD… HABRÁ QUE DARLO TODO *
¡Concho!, y yo que tengo hemorroides…
* Fayad Jamís
Aún recuerdo esa noche, y la seguiré recordando por todos los días de mi vida. Estábamos sentados alrededor de la radio en la pequeña sala, la luz del bombillo en el techo irradiaba tonalidades amarillas alrededor del lugar. Pablo escuchaba atentamente las palabras de Juan dichas a media voz y Pedro me leía un cuento de un libro sin dibujos divertidos. Estábamos esperando a que se “apagaran las luces de la noche”, como ellos solían decir en tono sarcástico cada vez que se acercaba la madrugada. En ese momento Juan consultaba con regocijo la hora de su reloj de pulsera y, miraba a todos con el brillo sus ojos mientras les decía, en la lengua más bella que mis oídos escucharán jamás, “ya era hora”. Entonces, Pedro corría un poco el aparador del fondo y de un agujero profundo en la pared sacaba una botella; Juan cerraba todas las ventanas e inspeccionaba toda la casa y, Pablo apagaba el bombillo y encendía una tenue luz de vela. Luego, se ponían a brindar, a reír en silencio y degustar, bajo las palabras de su lengua natal, su querida “agua de S”. A mí solo me mojaban la lengua para probar y antes mis feas muecas de disgusto, Pablo me acariciaba la cabeza y decía “eres aún muy pequeño para comprenderlo”, entonces me regalaba un caramelo. Esa velada parecía como otra cualquiera, apenas me quedaba despierto acurrucado en el sillón, cuando un estruendoso golpe en la puerta me despertó de un sobresalto y sentí que el corazón se me salía por la boca. En ese momento el rostro de Juan endureció y dijo entre dientes “malditos”. A partir de ese instante todo se volvió para mí una clase de ensueño del cual no podía salir ni reaccionar. Pablo dijo “el niño” y Pedro me tomó de una mano, casi me arrastraba, entre los dos corrieron el armario del fondo y despojaron de todo lo que contenía el agujero. En ese momento lancé una ojeada al lugar y mis ojos se toparon con la mirada dura de Juan, quien permanecía en firme con los brazos cruzados bajo el pecho, de frente a la puerta que colapsaría en cualquier minuto. Me dijo, en su amada lengua, nuestra amada lengua, “nunca tengas miedo, muchacho”. Entonces Pedro me colocó al hombro un bolso con algunas cosas que había recogido al azar y con ayuda de Pablo me ayudaron a entrar en el agujero. “Me debes prometer que no saldrás ni harás ningún ruido hasta que todo se haya acabado. No te preocupes por nosotros. Muchacho, nunca te rindas”, esas fueron las últimas palabras de Pablo, solo pude asentir. Antes que todo se volviera oscuro, Pedro sonrió. Después de eso, no vi nada más, los golpes en la puerta acabaron de destruirla y sentí una avalancha de voces penetrar en la habitación. Entre los gritos pude descifrar la voz de Juan que desbordaba en improperios, fermentos de toda la ira y resentimientos acumulados durante todos estos años. Hubo un momento de silencio, seguido de un alarido de cólera y una ráfaga de tiros que llenaron el lugar de un nauseabundo olor a sangre y a pólvora.
Indecisiones.
Los gorriones espantan la mañana,
fumo mi soledad.
Palabras en la mesa
tasas sucias.
Cómo será volver,
quedarme prendida a tu sexo,
perder el sueño por los sueños.
Cómo no incluirte en mis noches,
no invitarte al café,
desaparecer tras un portazo.
Cómo será domar tu retrato,
subir por el cigarro a la esperanza
de esta brisa mañanera
que mueve las hojas de tu ausencia.
GABRIEL Y LA LUNA LLENA.
A Gabriel, el niño curioso que completa mis noches.
Hoy la luna brilla como nunca, está llena rellena y deja el patio desnudo de tanta claridad. Los bichos nocturnos deciden taparse con hojas secas y la lechuza encuentra más presas que de costumbre.
Gabriel y yo nos sentamos en el quicio de la puerta de la cocina que da al patio y apagamos la luz, nuestras sombras juegan al pegao, luego a los escondidos, hasta que el cansancio las convierte en una sola.
Gabriel mira hacia el cielo y se queda encantado con aquella bola flotante que refleja tanta luz, entonces, después del silencio, se disparan las preguntas.
-Mamá, ¿la luna está muy lejos?
-Sí nene, lejos, lejísimo, como a meses de viaje en un cohete espacial.
-¿Tú crees que quiera visitarnos? La invitas a tomar café y si no le gusta, por tener alma de poeta hierbero, pues le haces un buen té.
-¡Ay, niño, eso no se puede!
-Pero, ¿por qué? ¿No tienes unas maticas de tilo, manzanilla y anís? Con eso es suficiente.
-Gabriel, la luna es enorme, no puede bajar de donde está.
-No importa, yo quiero que venga para que me cuente qué hace por allá arriba. ¿Cómo es que brilla tanto? Mamá, yo le quiero preguntar si no se siente solita en el cielo de la noche.
-Niño mío, ya te dije que la luna no puede entrar en la casa. Su trabajo es cuidarnos desde el cielo. ¿Qué dirían las estrellas, los luceros y su sol enamorado? La extrañarían mucho.
-Está bien, mamá, ¿me puedes regalar algunas de tus plantas? Es que cuando sea grande voy a aprender a volar; así visito a mi amiga y las llevo de regalo. Cuando vire, yo te cuento lo que me dijo y traeré para ti, aunque sea chiquitico, un pedacito de luna.
La Decisión
El círculo de espera siempre le había parecido el lugar de la poesía en el terreno de pelota. Nunca había encontrado en el box ese sitio de ensoñación que muchos describen, para él, la poesía del béisbol estaba en ese redondel de cal a tres metros del home play. Allí había vivido los pensamientos más sublimes y los más profundos miedos. Allí estaba ahora, esperando el turno que ya le llegaba, y otra vez en un momento de definiciones.
Trató de concentrarse en el trabajo de Aoki, que esa noche estaba intratable, pero no lo conseguía; ¿cómo hacerlo? Hasta esa mañana su peor preocupación era el récord a punto de romperse, pero ahora …
Lo supo de golpe: el país estaba en guerra. Su tierra, tan lejana, estaba siendo atacada desde la noche anterior, madrugada de alllá. Claro, él se enteró temprano en la mañana, porque ayer el juego acabó tarde y llegó al hotel molido, pero desde que se levantó, la noticia estaba en todos los canales de televisión. Rápido contactó con la Embajada en Tokio, donde le confirmaron la información. Ya que estaba llamando, la persona que lo atendía estaba interesado en hablar con él. Cuanto antes mejor, ¿podía ser esa misma mañana, a las once? De acuerdo.
La conversación fue rápida, lo que le informaron fue poco más o menos lo que decían las televisoras. El enemigo, el de siempre, los motivos, los históricos. El país bajo bombardeo, la población movilizada o evacuada. ¿Y él, qué? Al funcionario le llamó la atención la pregunta, evidentemente no la esperaba. Pensaba que lo mejor era que siguiera jugando, que terminara el campeonato, contribuyendo con sus triunfos a la causa de su pueblo. No estaba de más que, al hacer declaraciones a la prensa, buscara la forma de dirigir palabras de aliento al país y de condena a la agresión.
Se excusó para no asistir al entrenamiento de esa tarde, y lo autorizaron a llegar a punto para el calentamiento previo al juego de la noche, el decisivo. Dio unas vueltas por Tokio, una ciudad que no conocía, pero que lo deslumbraba. Su cabeza era la clásica olla de presión, las ideas iban y venían en un torbellino inacabable. ¿Cómo estaría aquello? ¿Qué iba a pasar ahora? ¿Se habrían evacuado sus primas y su abuela? ¿Para dónde? ¿Habrían movilizado a sus hermanos? Seguro, si todos eran reservistas. ¿A santo de qué venían estos ahora a tirar bombas? se le apretó el pecho pensando en la gente que conocía y quería, y hasta en los que no conocía; perfectamente podrían estar muertos. Su madre y su esposa en Hiroshima estaban hechas un mar de llanto, sólo pudo hablar con Lili, porque la vieja no alcanzaba a articular palabra. Y no era para menos, todo lo que tenían, en el sentido real, que es el de los afectos, estaba en el Caribe.
Jugar, terminar el campeonato, cosechar triunfos, no era fácil ni pensarlo en esa hora. ¿cómo enfocarse en batear las rectas de Tanaka, con todo aquello en la cabeza?, pensó cuando ascendía en el elevador hacia su habitación del hotel. Sin embargo, se presentó al calentamiento. A punto estuvo de pedirle al director que no lo pusiera, y este, viejo zorro, no dejó de ver que estaba afectado por la noticia, que ya a esas alturas era viral. No obstante, prevaleció el recuerdo de su padre, que le enseñó que rendirse no era opción, y menos aún bajar la cabeza. Tomó la iniciativa y se dirigió al entrenador: “Yo juego hoy”, fue todo lo que dijo. “Por supuesto”, recibió por complacida respuesta.
Aoki golpeó a Bellwether, ya tenía que entrar en la caja. Llevaba de cuatro cero en el juego, y siendo noveno inning, con hombres en primera y tercera, pensó que lo iban a quitar, pero no. Durante todo el encuentro había estado tratando de enfocarse sin conseguirlo, no había podido traer sus pensamientos desde el Caribe hasta Japón. No se le quitaba de la mente aquello de jugar, terminar el campeonato, cosechar triunfos. ¿Qué misión era esa, cuando todos allá vivían un infierno? Pensaba en cuanto había logrado, cuánto se había esforzado para mejorar su juego, cuanto de bueno aún le deparaba el futuro, ideas que se superponían con el recuerdo de todo lo que otros habían hecho para que eso le fuera posible, sus padres, sus abuelos, se acordó de aquello que mucho le impresionó en la escuela, ¿era Carpentier? … “el hombre padece y trabaja para otros que nunca conocerá”, no se acordaba bien, pero era algo así, otros, muchos, miles quizás, habían hecho cosas para que él hoy fuera una estrella del béisbol; habían estudiado, habían inventado formas de entrenamiento, de tratamiento a lesiones, de todo lo que en el deporte es necesario. Y habían peleado también. El suyo era un país de lucha, que no había escatimado a sus mejores hijos para poder llamarse libre. Y a ellos les debía, no tenía dudas, como les debían todos, absolutamente todos los que, como él, habían nacido en suelo libre …
Encaró a Aoki completamente relajado. De seguir jugando, nada, viajaría al Caribe cuanto antes, esa misma noche si le era posible. Su decisión lo tranquilizó, ni siquiera se imaginaba qué iba a hacer para llegar, pero algo haría. Lo que no podía permitirse era no estar allí, poniendo su gota de sudor, o de sangre, en el esfuerzo común. Porque aquello era lo suyo, y no podía acabarse, y a todos les tocaba empujar al desgraciado que trataba de borrarlos, sólo por no saber vivir arrodillados, ni bajar la cabeza ante ninguna potencia.
Aoki lo trabajó con refinamiento, como un consagrado, pero el momento no era para disertaciones. El swing fue sobre una recta rapidísima que besó las gradas con violencia y se convirtió en la felicidad de algún fanático del Hiroshima. Corrió las bases a ritmo “boltiano”, pensando a qué aerolínea encargaría su boleto.
¨Los que vienen con la lluvia¨
"El hombre pone un límite a las tinieblas, explorando hasta el último rincón, hasta las cavernas más oscuras y profundas. Sin saber que el enemigo no está allí, sino que camina con nosotros".
-Luz W. (quien escribe este diario)-
Hoy es 20 de julio y amanecí bien entusiasmada. Ya falta poco para la partida. Esta excursión va a ser increible. Todos nos tildan de locos pero es difícil no emocionarse con la idea de establecer contacto con los Water.
Son muchas las leyendas que rodean a esta comunidad, pero lo único que realmente se conoce, es que llegaron a estas tierras en el año 1918; ya instaurada la Republica y se asentaron en una de las zonas más frías y elevadas de Pino Roí. Al principio se les veía en el pueblo una que otra vez, pero nunca hablaban ni establecían contacto con nadie. Los más ancianos del lugar recordaban que la última vez que aparecieron fue en 1920, siendo acusados por los habitantes del pueblo de prácticas oscurantistas. Desde entonces, los Water y su existencia, se habían convertido en uno de los mitos más fascinantes para mí.
Se sintió fuerte el sonido del tren. Nico, Roger, mi hermana Lara y yo corrimos para hacer fila y subir. El tren era súper antiguo, de los difíciles de ver en esta época; pero era el único que llegaba hasta Pino Roí. Habíamos viajado ya dos días, cuando el tren se detuvo frente a una estación distante y apartada, era nuestro destino. En nuestro arrebato de emociones no nos dimos cuenta del enorme cartel que el aire balanceaba, haciendo un chirrido ensordecedor; que decía: ¨Solo aquello que venga de la lluvia, podrá protegerte del fuego¨.
Bajo la lluvia
Tan solo solomos dos bajo la lluvia
que vienen de la mano al caminar
amantes sin control ni pausa alaguna
dos almas que el amor logró juntar
Tan solo somos dos locos ardientes
que van indiferentes al que dirán
olvidados del mundo y de la gente
alejados de toda falsedad.
Un beso sin pudor desnuda el alma
devela los secretos del placer
caricias que se sienten atrapadas
sedientos de podernos poseer
Estamos justo al centro de lo infinito
amándonos a plena libertad
carentes de control, solo el instinto
domina nuestras ganas de saciedad
abrázame muy fuerte y sin palabras
tus manos a pi espalda me dan la fe
y toda la energía que hace falta
para volar sin alas y sin caer.
A destiempo
Solo a destiempo comprendí
lo que es ahora no es mañana,
cómo me voy a acostumbrar a estar sin ti,
en vano busco al lado izquierdo de mi cama
queda tu aroma, pero ya no estas
Solo se aprende de vivir
cada minuto que se va, es todo o nada,
era tan fácil despertar y verte ahí
ahora a destiempo me reclama el alma,
lo que le duele todo el tiempo que perdí.
Por qué no te grite a cada segundo que te amaba
deje pasar la madrugada sin decir que era feliz
hoy siento que la vida nos jugó mala pasada
Y duelen tantas cosas que quedaron por decir
Por qué no te grite a cada segundo que te amaba
no dije lo importante que tú eras para mi
tal vez tu amor no me quedara hoy tan distante
Lo digo ahora por si me puedes oír
Lo digo ahora, por si me puedes oír
Vislumbres de esperanza.
Solo, en alma y cuerpo, pero no en espíritu. Hablo, aparentemente solo, yo se que alguien me escucha, espero, mas no me desespero. Los buenos son dichosos, y como eso lo pensó alguien más inteligente que yo, tengo esperanza, en cualquier momento aparecerá. He tropezado tantas veces que la puntera de mis zapatos están raídas, pero nunca con la misma piedra, lo se aunque nunca halla mirado hacia abajo. Estoy a puto de pagar mi deuda con la humanidad, mañana sembraré un árbol aunque ya no tenga tiempo de probar su fruto, pero estaré feliz.
Así comienza la historia de un hombre que solo espera de la vida lo que ha sido capaz de merecer.
Título: Luego de tanto tiempo
Amor viejo, amor sincero,
amor de estruje y de pellejo
con cicatrices y resentimiento,
se besan y se desprecian.
Desprecio con picardía, dulzura y deleite.
él la mira, le susurra palabras,
palabras, que su rostro rozan, que rosa su rostro deja,
ruboriza su cuerpo con la mirada.
Llenos de brillo sus ojos,
brillan en los de ella
donde el ferviente deseo de devorarla
humedece sus agrietados y secos labios.
De pequeño solía buscarle formas a las nubes. Como tonto. Me perdía ahí arriba. Con el escalofrío por dentro, de pies a cabeza. Como sentir y saber que hay algo más inmenso que nosotros. Supongo que con esa sensación puedo vivir feliz, y ojalá no me pierda jamás de aquel niño.
Ha llovido lo justo desde entonces. Las nubes siguen ahí. Podría parecer más complicado ahora. Soy casi incapaz de quedarme quieto en casa cuando el mundo ahí fuera me grita tanto. Puedo escuchar la misma canción toda la noche y disfrutar aún repetirla. A veces voy demasiado deprisa y no sé lo que pasa. A veces apuesto todo y más por una corazonada. Por una mujer me mojo. Me evaporo. Me doy a la emoción. Elijo y me permito enamorarme. ¡Qué simpleza para tardar un segundo en ocurrir y el mundo que mueve!
Ya no tengo seis. Tengo veintinueve. Aún puedo ver perritos o deliciosas curvas en el cielo. Pero al final del día, sólo he querido esa respuesta para la pregunta que me he hecho por tanto tiempo… y llevo meses despertando… sospechando que… eres tú Verónica.
Título:La bailarina sin pies
Con pies, pero sin manos,
bailo, pero no bailo.
Aislada y sin rostro,
en el silencio divago.
Cansada ya del ocio
pienso en ti, en mí.
Musa querida, me acompañas,
aún sin manos, me acompañas…
Título: ¡Luz del mundo ven a mí!
Sale la ansiedad en busca del afán,
siervo infiel del corazón,
intermitente lámpara del cuerpo
mudo que habla, ciego que ve.
A manos secas y pies mojados
entra la ansiedad a las orillas de un mar,
mar, discípulo amado
de la transfiguración de un pensamiento.
Tesoro en el cielo, que amanece.
Nacimiento de una puerta estrecha
donde el siervo infiel se esconde.
- ¡Luz del mundo ven a mí!
Grita la ansiedad de un cojo que corre,
un mudo que habla y un ciego que ve.
Líbrate de esa cárcel, divórciate de la soledad.
- ¡Luz del mundo ven a mí!
EL EXITO
Las luces intermitentes de los flashes de las cámaras fotográficas, y la fija de las de video, hirieron sus ojos mucho antes que la limusina se estacionara frente a la entrada del edificio. Una multitud de periodistas, admiradores y curiosos se agolpaba ante la puerta que daba acceso a los estudios de televisión. Dos corpulentos agentes de seguridad se abrieron camino hasta el auto y accionando la manilla para que pudiera salir, se afanaron en evitar que la multitud se aproximara en demasía, aunque muchos traspasaban la barrera de sus brazos enarbolando libros y agendas y hasta prendas de vestir en busca de un autógrafo, haciendo más complicada su entrada.
Ya en el interior del edificio, fue conducido por una sonriente joven hasta el camerino asignado a la preparación para su entrevista en el espacio estelar que el canal reservaba para las grandes personalidades y estrellas del momento.
Mientras el maquillista se esmeraba por atenuar el brillo de su cara y retocaba otros detalles, el coordinador repasaba el cuestionario que debía contestar para que mentalmente fuera preparando sus respuestas y lo instruía en el arte de la escenificación en público, expresándole de antemano el seguro éxito que revestiría su primera presentación televisiva como punto culminante en su carrera ya ampliamente conocida por muchos, y que lo había llevado a través de un oscuro sendero de esfuerzos hasta este momento de éxito rotundo.
Luego del maquillista le tocó el turno al peluquero, al encargado de vestuario y al guionista para redondear los detalles técnicos y organizar en todo lo humanamente predecible el resultado de la presentación. Pensó en lo difícil que sería para los habituales del medio, soportar cada día estos preparativos, en algunos casos para aparecer en la pantalla unos pocos minutos.
Comenzó a entender el precio que pagaban por ser conocidos a través del mundo de la televisión, personas como la chica que ofrecía con un rostro impersonal el estado del tiempo, o la que anunciaba con cara sonriente un producto para el cabello, que quizás no fuera el que ella usaba, pero que se encargaba de venderlo al público como la ultima invención para mejorar la belleza, aunque dentro de una semana se convirtiera en la defensora número uno de otro producto que era la antítesis del que promocionaba hasta hacía poco. Caprichos del mercado.
La hora se acercaba y fue conducido por estrechos pasillos hasta el set, que sumido en la penumbra dejaba entrever dos cómodas butacas destinadas para el entrevistador, que aún no le había sido presentado, y para el entrevistado, rol que hoy le tocaba desempeñar a él, y que de hecho lo hacía sentirse algo nervioso, a pesar de las calmantes palabras del guionista y del coordinador. El técnico de sonido se le acercó y sonriente le instaló el diminuto micrófono, que ajustado a su solapa, se disimulaba por dentro del chaleco hasta el transmisor ajustado a su cintura. En ese momento se sintió como amarrado a un momento especial de su vida, sin poder determinar aún si lo estaba disfrutando o si le daba temor verse envuelto en estos detalles que implicaban los laureles obtenidos en el mundo de la comunicación.
Le presentaron al moderador del programa que era un hombre bajito y regordete, con una carita rosada y modales medio afeminados, vestido pulcramente y con el pelo brillante peinado con una raya al lado izquierdo. Había visto este rostro antes por la televisión y se dio cuenta cuan diferente puede ser una persona fuera del ámbito de las cámaras. La sonrisa que normalmente le acompañaba, en aquel momento estaba totalmente ausente de su preocupado rostro, y lo hacía parecer un individuo totalmente diferente: distante, apagado, triste.
Lo único que destacaba en él, era una voz engominada que de ninguna manera tenía que ver con su físico, y que era quizás precisamente lo que le permitía desempeñar este trabajo.
Pasaron al escenario y ocuparon los asientos. A pesar del confort, se sintió incómodo. Quizás el aire acondicionado estaba muy fuerte, o al menos a eso le achacó los temblores que sintió al sentarse.
Fue entonces que vio la parte delantera del estudio y pudo entrever a través de la semioscuridad, al público que ocupaba las plateas características de los programas en vivo, mientras se escuchaba el murmullo propio de las aglomeraciones de personas. Un público heterogéneo donde había personas de todas las edades.
Se encendieron las luces y distinguió con toda claridad los detalles del set, los reflectores dispuestos sobre soportes y en lo alto del techo moviéndose en figuras luminosas, los micrófonos diseminados por el lugar, la sofisticada escenografía, las modernas cámaras sobre rodantes trípodes, y a través de un amplio cristal ubicado al fondo de la sala, el equipo de realización del programa presidido por el Director, que como un verdadero general impartía órdenes a sus subordinados, que disciplinadamente las obedecían de inmediato.
Escuchó por el altavoz la frase que había imaginado muchas veces: - ¡Listos! , Comenzamos en 3, 2, 1…
Con un destello luminoso de color rojo vio frente a él las palabras mágicas que inician todo programa de televisión y radio: EN EL AIRE.
Ausencias y duendes.
Las rosas huelen a vida,
las noches de prisa se van.
La higuera retuerce su estéril raíz.
El volcán clama feroz de dolor.
El carnaval del verano se va.
Las horas detienen el reloj.
Las ausencias como duendes recurrentes, ríen.
No encuentro reposo, tal vez el silencio.
Hago mío todo lo que siento...
En el silencio tocan a mi puerta..
llegan las rosas, las noches, el volcán, el verano y la higuera.
Pero no duermo, llegan las ausencias y se sientan en el sofá.
No hablo para no ahuyentarlas.
Cierro los ojos.
Ahora estamos solos tú y yo,
bailando en un salón
donde las paredes son nuestros cuerpos y nuestra música las caricias.
Baila conmigo, amor, esta danza inmortal.
Suda, entrégate, llena de rocío mi rostro, no te apartes.
Siente la música de mi corazón y hazme un deseo loco para reír.
Baila conmigo ahora, desciéndeme, ámame, conquístame.
Las rosas huelen a vida.
Mis ausencias concurren en todos mis espacios.
Deshoja el tiempo... eternamente
A veces el tiempo es nada.
A veces el tiempo, a veces la ausencias, mis duendes...
Las rosas huelen a vida,
y, alucinada en las noches
corro en las madrugadas para beberme la luna.
Las rosas huelen a vida.
Mis ausencias concurren en todos mis espacios.
Mis duendes me hablan y me salvan.
Mi papá se trajo una pistola de la guerra. La tenía escondida en el sotano pero la encontramos. Muy bonita, con dos calaveras con sus tibias cruzadas de adorno. El cargador esta vacio. Con mi hermano mas pequeño nos metimos en el bosque a jugar. Yo hice del malo, él del bueno. El ruido del disparo asustó a los animales y las aves que salieron espantados a buscar refugio. Mi hermanito no tuvo tiempo ni de espantarse. Resulta que quedaba una bala en la recámara; mi padre no lo sabía, yo tampoco. Mañana es el entierro y salí librado, sin ningún castigo; ahora no tengo con quien jugar.
Se Permuta
Hoy hace exactamente tres días que me mudé para este barrio, apenas conozco a dos o tres personas, realmente no he tenido tiempo para rascarme los ojos, estoy buscando tranquilidad.
Ayer trabajé hasta las cinco y treinta de la mañana, llegué a las seis y cuarto uffff hogar dulce hogar.
A las ocho y treinta escuché desde mi ventana al vendedor de chicharrones que repetía su pregón una y otra vez, más tarde desfilaba el del pan, platanito maduro, la papa, ambientador……
Pensaba que hoy al fin dormiría pero, Bartolo con su malevolencia gritó,-¡veneno para las cucarachas, los ratones, las suegras, el jefe y los vendedores-
Me levanté, fui directo al baño cuando de repente me sorprendieron tres fuertes golpes en la puerta.
-¡Oh Dios! ¿ahora quien será?
Que sorpresa nada más y nada menos que mama, dice que se llama Aspirina y viene a pedirme un poquito de azúcar, me entrega un jarrito de aluminio y cuando voy a llenarlo irrumpe en la sala su nieta Manuela, que sube los pies en la butaca esparramando su boca todo lo que pudo dijo: “Mama, paito no supio dijir dijio”.
Aspirina me mira y se sonríe a la vez que me dice con voz de trueno. “Cucha pa eso tampoco siupio dijirlo”
Pensé al escucharla que era mejor terminar pronto, fui hacia la cocina le llené el jarro de azúcar deseando que se marcharan rápidamente. Pero ella no tenía apuro colocó la vasija en la mesita del centro y siguió conversando.
Meré el reloj que está en la pared de la sala:
-Son las dos y cincuenta y seis.- dije en voz alta- Ya se me fue la mañana y lo apurada que estoy.
Mi intención no surtió efecto, mama seguía sin muchos deseos de marcharse. No hubiese querido ser descortés pero me vi en la obligación.
-Mama, con su permiso pero necesito retirarme al baño y no quiero dejarla sola, si fuera tan amable.-
La convencí y se marchó, corrí para el baño, sin entrar en él aun, otros golpes en la puerta, al abrir y ver de nuevo a mama, no pude contener mi expresión de desagrado, suerte que solo venía a buscar el jarrito de azúcar que se había quedado en la mesita de la sala.
Agotada, con mucho sueño, decidí bañarme y después calentarme el almuerzo, cuando al mirar el reloj me sorprendí “¡¿Almuerzo?! Si ya casi que tengo que hacer la comida, ¡Cuatro de la tarde!”. Rápido fui a la cocina instalé el fogón, no puede ser, se fue la corriente, ¿porqué hoy señor? Para rematar una equivocada dándome una cháchara en la puerta, la alejé diciéndole que era nueva en la cuadra y que no conocía a nadie, más tarde los muchachos de higiene a fumigar y como si fuera poco, el agua del balcón de arriba me ensució la toalla y dos blúmeres que tenía tendido.
Lo que faltaba, la perrita de Chuchi se escapó y entró en mi casa para hacer sus necesidades en medio del comedor. Por muchas disculpas que me dio la dueña no pude comprender….
Pensando que este no era mi día, baldee el comedor con tremendos deseos de abrir un hueco y tirarme tierra encima. Esperé que llegara la corriente, eran las doce de la noche, registré en la despensa, busqué un pincel, acuarela y un cartón.
Al otro día apareció en mi puerta un cartel.
SE PERMUTA.
Su corazón dio un vuelco. No podía creer que una vez más lo tuviera ante sus ojos. A siglos de distancia parecía la última vez que imaginó su rostro. Cerró los ojos por unos segundos mientras sentía que la arrastraba una avalancha de sentimientos enterrados. Incapaz de moverse, se limitaba a observarlo desde la distancia, él aún sonreía sin notarla. Su voz, su estatura, todo había cambiado. Recordó su cabello alborotado de adolescente rebelde, en contraste con su actual apariencia de hombre profesional. Llevando una mano a su pecho pudo sentir las aceleradas palpitaciones que había dejado de sentir cuando que él se marchó. Por un breve momento volvió a sentirse como la chica apasionada e impulsiva que solía ser. Suspiró y miró hacia el suelo sintiéndose abrumada por la mezcla de sentimientos entre dolor y felicidad. Pero ya no era la misma y él tampoco. Volvió la mirada, sólo para darse cuenta que la persona que había amado y esperado por tantos años, era ahora un desconocido.
A tu piel emigran mis placeres, calmadamente, poco a poco, con la misma paciencia que te beso el cuerpo y acaricio los senos. Tu cintura es la llave de un cerrojo que cuando lo descifro, desfilan ante mi toda clase de orgasmos, desde el banal y hozco, hasta el que solo puede ser confundido con el amor. Las laderas de tu monte de venus son el remanso donde coloco mis sonrisas de hombre afortunado. Hoy eres una idea, mañana un párrafo, pasado la historia de mi vida. No sueñas unicornios? No te tocan el hombro los mitos? No desesperas por tomar los labios de amor? No te encantaría esconderlo, cambiarle el nombre, golpearlo y despúes reanimarlo con un beso?
Derrite muros, besa cumbres, aplasta peldaños y ponle alas a tu nombre. Corre mas veloz. Apura el paso. La quietud no funda imperios de amores, la inercia y el clímax no deberían ni estar juntos en esta oración, porque el olor de tus sábanas me sabe a fulgurante, a intenso, a gueparda de sabana. Por los sensatos no se han derramado letras, por los irracionales, por los que apuestan, por los que toman riesgos sobre la hoja afilada de tus besos, por esos la Luna roza una orilla de río, se han redimido convictos, se han convertido a la fe psicópatas, ha vuelto y ha vuelto a ocurrir lo imposible. Porque tu amor conduce a eso, a la esquina fragil del deseo, a la desnudez exquisita, al gemido tierno de tus ganas. Soy tu guerrero, hazte mi guerrera...
me encanta escribir cuentos y eso que solo soy una niña de 11 años
-otra vez, de eso nada.
-dale mami dejame tirarme un ultimo chapuson- le pidio el niño a la madre como el ave necesita del vienro para volar.
-bueno dale esta bien- responde ella con esa dulzura maternal que las caracteriza,-recuerda que tenemos que regresar y hacer la cola de la 400.
-que ricoooooo. y sale como un bolido para el mar intenso que lo golpea al entrar entre sos olas.
el sol desendia en el horizonte sin deternerse como un incanzable caminante cuesta abajo, cuando sabe que descanzara aunque sepa que detras de esa cortina no existe nada, solo segir avanzando.
j-uaanito dale enjuagate que no tenemos que irnos, ponte el polover que esta haciendo ya fresco.
-mama por que no cojemos un taxi.yo tengo guardado en el bolsillo los 50 pesos que me dio mi papa-dice el niño sin pensarlo dos vecez con tal de permanecer un tiempo mas en contacto con la naturealeza y evitar el retorno al bullicio de su barriada de Lawton.
-ha si he todo un hombrecito dice la madre con gran satisfaccion al verlo elevarse desde el zuelo en su imaginacion.
-roberto cierra la computadora que hay que presentarle al editor la noticia al director- le dice elvira mirandola por encima de los espejuelos.
-esto va a ser candela cuando salga publicado mañana- explica roberto.
-tu crees eso de los nuevos precio no va a afectar a nadie al final ellos van a seguir cobrando lo mismo-y le agraga una mueca con su naris exuberante.
ninguna de estas personas sabian lo que estaba por pasar la madre complaciente con su hijo no sabe que despues el dinero de ella junto con el del niño no alcanzara para el taxi y llegaran...