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Curiosidades sobre Bob Dylan, primer músico Nobel de Literatura

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Dylan es el primer músic reconocido con el Premio Nobel de Literatura.

Dylan es el primer músico reconocido con el Premio Nobel de Literatura.

El nuevo Premio Nobel de Literatura, Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, nació el 24 de mayo de 1941 en Duluth, ciudad del norte del estado de Minnesota, en EE.UU. Les invitamos a conocer estas cinco curiosidades sobre su vida y un perfil acerca de su carrera en la múscia, el cine y la literatura, así como todos los logros que lo llevaron a obtener el galardón.

1- Profecía cumplida: El creador de la antipoesía chilena, Nicanor Parra dijo en mayo de 2000 que Bob Dylan merecía ganar el Premio Nobel de Literatura, a su juicio, por ser autor de sensibles versos.

“Mi padre está en la fábrica y no tiene zapatos / mi madre está en el callejón en busca de comida / y estoy en la cocina con el blues de piedra pulgar”, recitó Parra, quien dijo que Dylan debía ganar el premio por el solo hecho de haber escrito esos tres versos.

2- Creador de una expresión poética: El músico se hizo del galardón “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción”, indicó la Academia sueca.

3- Extraña desaparición: El 1966 tuvo un accidente con su moto en Nueva York y decidió desaparecer. Según algunos, para recuperarse, pero otros sugieren que lo hizo para liberarse de las consecuencias del choque.

No volvió a aparecer en público hasta dos años más tarde y no volvió a dar un concierto hasta 1974.

4- Escritos legales:  Las letras de Dylan han sido populares en opiniones e informes escritos por los jueces y abogados de Estados Unidos.

De acuerdo con un estudio realizado en 2007, sus letras fueron citadas 186 veces, bastantes más que las 74 de los Beatles, el subcampeón del ranking.

5- Primeros pasos: Sus seis primeros años de vida transcurrieron en Duluth, los siguientes 12 en Hibbing (St. Louis) y un año después en Minneapolis (la ciudad más poblada del estado de Minesota, en EE.UU.

En 1961 se trasladó a Nueva York para para dedicarse plenamente a la música, y donde grabó su primer disco, ‘Bob Dylan’, del que vendió dos millones de copias.

Soplando en el viento: Cuando las canciones son un vehículo para la literatura

Dylan, el poeta que llegó a la literatura a través de la música.

Dylan, el poeta que llegó a la literatura a través de la música.

La decisión de la Academia sueca despertó reacciones de toda clase, pero sus fundamentos parecen claros: “Dylan se inscribe en una larga tradición que remonta a William Blake. Un gran poeta en la tradición de la lengua inglesa, muy original”.

Es de manual: exceptuando recortes interesados, lo objetivo dura siempre lo que el hecho. Nada más. El resto, como decía Nietzsche, es pura interpretación, subjetividad, opinión o capricho. El hecho, en este caso, es que a Robert Allen Zimmerman le otorgaron el Premio Nobel de Literatura. Fue a través de la Academia Sueca y lo anunció la secretaria de tal ente, Sara Danius, a través de la televisión pública del país nórdico.

“Bob Dylan se inscribe en una larga tradición que remonta a William Blake”, dijo Danius, en referencia al legendario poeta inglés muerto en 1827. Agregó que el premiado es “un gran poeta en la tradición de la lengua inglesa, muy original” y que “ha logrado reinventarse muchas veces a sí mismo, creando una nueva identidad”.

Como cabía esperar ante tal nombramiento, provocó que el mundo de la cultura estallara en posiciones encontradas. ¿Un músico recibiendo un Nobel de literatura? ¿Qué es esto? ¿A quién se le ocurrió? ¿Cómo se atrevieron?, se dijo, tomando como punto de partida la “caprichosa” postura de los guardianes de la tradición a quienes tal vez se les escape que el hombre de las pocas y sarcásticas sonrisas –además de estar nominado para recibir el mismo premio desde hace veinte años– ya ha recogido galardones notables como un Pulitzer otorgado por sus composiciones líricas “de extraordinario poder poético”; un Oscar y un Príncipe de Asturias de las Artes (2007).

Mucho antes, allá por junio de 1970, Dylan había sido nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Princetown. Su nombre también figura en el Salón de la fama de compositores de Nashville, además de contar con otro antecedente: el título de caballero de la Orden de las Artes y las Letras con el que fue investido por el ex Ministro de cultura de Francia Jack Lang.

Más cerca de este derrotero, el jurado tomó la decisión precisamente por las experiencias poéticas del hombre nacido en Minnesota en 1941. Puntualmente –o una de las causas contundentes– fue aquella recopilación de escritos, dibujos y acuarelas (como Drawn Blank, que a principios de este siglo se expondrían en varias galerías europeas) que el propio Dylan comenzó a delinear en épocas del controversial Pat Garrett & Billy the Kid (el de la genial Knockin` on heaven´s door, grabado en 1972, que da nombre a una de las películas en las que actuó). Pero también por un libro poco conocido como Tarántula, quizás eclipsado tras las estelas de grandes discos del segundo lustro de la década del sesenta como fueron Highway 61 Revisited y Blonde on Blonde.

Tarántula es un libro en el que el músico cuenta acerca de sus hábitos y costumbres, durante el período que lo escribió, y sería como una especie de antecedente lejano de otro de los factores que justificaron la elección de la Academia para legitimar el premio: el perfil original de las letras de varias de sus canciones publicadas en el libro Lyrics y, sobre todo, en otro libro: el Volumen uno de Crónicas en el que, de manera mucho más ordenada y sistemática que el viejo y espontáneo Tarántula, Dylan cuenta su propia vida, tal vez cansado de que lo hicieran otros. De que “lo construyeran” bajo subjetividades ajenas.

“Si miramos miles de años hacia atrás, descubrimos a Homero y a Safo escribiendo textos poéticos hechos para ser escuchados e interpretados con instrumentos. Sucede lo mismo con Bob Dylan. Puede y debe ser leído”, fue otra de las declaraciones de la Academia a través de su portavoz Danius, tomando en cuenta el libro publicado en el que Dylan dedica varios capítulos a sus primeros años de estadía en Nueva York, y también escribe profundo sobre los disco New Morning y Oh mercy.

Aquellas crónicas, además, alcanzaron el segundo puesto en la lista de libros de no ficción más vendidos y fueron nominadas al Premio Nacional del libro. Pero cabe agregar que el modelo de estas crónicas ya lo había anticipado unos treinta años, a través del disco Desire, cuyo estilo narrativo en sus letras lo acercaba al tipo de crónica de viajes.

También se ha tomado en cuenta el vínculo inquieto de Dylan con el cine, además de la versatilidad del artista en su impronta musical. “Como artista ha sido altamente versátil, y ha trabajado como pintor, actor y autor de guiones (…) se ha convertido en un icono. Merece el premio por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”, se anunció también a través de la red social de la institución, y acá entra el vínculo mencionado. Las performances cinéfilas de Mr. Zimmerman, por caso, en Corazones de fuego, de Richard Marquand (1987) donde hizo de Billy Parker, y en el largometraje Anónimos en el que, además de participar del guión, cumplió con creces el papel de Jack Fate.

Dylan recibirá por el premio la nada despreciable suma de 832 mil euros, además del diploma y la medalla de oro, algo que muchos pensaban que recibirían el escritor japonés Haruki Murakami, el albanés Ismail Kadare o el estadounidense Philip Roth, que también repartían simpatías entre algunos de los dieciocho miembros del jurado.

Por supuesto que, teniendo en cuenta el talante de los competidores, las reacciones, los pro y los contra, no se hicieron esperar. Al contrario de la “pax romana” que se mantuvo con la ganadora anterior (la bielorrusa Svetlana Alexijevich), este premio suscitó sorpresas y posiciones disímiles entre hombres y mujeres de letras, de diversas latitudes.

Entre los polos de sentido, cuando ocurre una novedad como esta, aparecen los negros, los blancos y los grises. Unos, revisionistas culturales de los buenos, celebraron la apertura de un criterio de elección que muchos pensaban hermético, mientras otros vieron al premio como una afrenta al libro como objeto, y al “escritor o narrador” como sujeto. Entre los primeros, uno de los que se hizo oír fuerte fue el novelista mexicano Alvaro Enrique, que escribió en su cuenta de Twitter sobre la antigua relación entre la poesía y la canción. Y fue a más, incluso. “La canción es un género literario mucho más antiguo que la novela, un bebé de cuatrocientos años”.

En parecida línea se pronunció el escritor de Los versos satánicos, Salman Rushdie, quien se expresó en términos de gran elección y pensó a Bob como el heredero de la tradición bárdica. En el otro rincón se sentó el célebre novelista Irvine Welsh, autor de Trainspotting: “Me encanta Dylan, pero este premio es para mí una nostalgia mal concebida, arrancada de la próstatas rancias de hippies seniles”, pegó duro el hombre.

La verdad relativa –como “casi” toda verdad–, es que los literatos y críticos parecen apoyarse, en general, en compartimentos estancos para dar su interpretación del hecho. Por supuesto que si a Dylan se lo encorseta en la amalgama de sonidos folk, blues, rhythm & blues y rockeros que, por presentar un caso sintomático, convierten a Blonde on Blonde en uno de sus discos emblemáticos, este tipo de reconocimiento queda corto. Ahora, si por ejemplo se va a la letra de uno de las catorce canciones que pueblan aquella placa (“Just like a woman”, por caso), el sentido cambia:

“Y tus insultos que perduran me lastiman, pero lo que es peor es el dolor que tengo acá adentro. ¿No se nota que no encajo?”, desgranaba un Dylan con un timbre de voz menos nasal que el de hoy pero igual de áspero, en el tema dedicado a su principal difusora por entonces, Joan Baez. Mucho mayor es la justificación si se toma como ejemplo literario la intrépida y larga Sad eyed lady of the Lowlands (La dama triste de las tierras bajas) cuyo texto casi barroco está construido desde imágenes tan intrincadas como conmovedoras.

Hay otros ejemplos de la época que los jurados pro Dylan tal vez no hayan pasado por alto, como la vieja Dear Landlord, parte de aquel nodal disco, muy en la línea folk rock, llamado John Wesley Harding. “Todos hemos trabajado demasiado duro / para conseguir lo que queremos / pero nadie puede llenar su vida / con las cosas que ve y no puede tocar”, canta Dylan. O la tremenda y surrealista All along the watchtower (“A lo lejos en la distancia / un gato montés gruñó / dos jinetes se acercaban / el viento empezó a ulular”) que cantó en el festival de la Isla de Wight, ante tres de los cuatro Beatles: John, George y Ringo, en quienes –viene al caso recordarlo– insufló inclinaciones poéticas, al menos en los primeros dos. “Acabábamos de escucharlo, y nos trasladó. El contenido de las letras de las canciones y simplemente la actitud, era increíblemente original y maravilloso”, comentó Harrison, luego de aquel concierto.

Otra pata que engancha a Dylan con la belleza poética se lee a través de quienes lo nutrieron e influyeron más allá de lo estrictamente musical. De quienes fueron sus antorchas. Por este camino andan Woody Guthrie, , el patriarca folk de quien prometió ser su heredero y a quien le dedico Song to Woody, una de las dos composiciones que incluyó en su disco debut, editado en 1962. Otras musas fueron Ramblin Jack Elliott, Pete Seeger o el mismo Dylan Thomas, de quien el músico tomó su apellido artístico, según consta en sus crónicas. También Allen Ginsberg, el poeta beat que una vez definió el tema Chimes of Freedom como una sucesión de cadenas de imágenes intermitentes; T.S Eliot, Ezra Pound, Sam Shepard, William Blake y Andrew Motion, por mencionar solo algunos. En suma, la sociedad, la política, la contracultura, el amor, el poder de la imaginación, la filosofía, el humor, la religión (como en la dupla Slow train coming / Saved), lo secular, el sexo, la carne, lo etéreo, y lo estrictamente estético–literario jamás estuvieron ausentes en la producción artística del nuevo Nobel de literatura y, aunque a veces pasa, es difícil que se equivoquen los que saben. O los que solo saben que no saben.

Por caso, los que organizaron, como una prueba más por la positiva, simposios sobre su obra en las universidades de Maguncia, Bristol y Viena, cuando el futuro Nobel cumplía setenta años. Ahora tiene 75. Y estatura de gigante.

(Con información de TeleSur/ Página 12)

50 minutos de la música que se convirtió en Nobel

Se han publicado 31 comentarios



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  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    ¡Miren qué bien! Tengo en mi poder, conservado, (aunque no puedo ya escucharlo porque no me aparece una “aguja” para ponerle al viejo tocadiscos de la época) el álbun Highway 61 Revisited.
    Cuando joven tarareaba un estrinillo de una de sus canciones: “…something is happening here, but you don´t know where is it…”

  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    Por supuesto, quise decir estribillo….

  • Jose Alvarez dijo:

    Un gran músico ,premio Nobel de literatura,al parecer no hay en el mundo un escritor o poeta que se lo mereciera más que Bob Dylan,tienen que mejorar.

  • Jose francisco hernandez dijo:

    Bien merecido el Nobel, y bien por la academia. Es el Homero de nuestros tiempos. Salud dylan

  • Maño dijo:

    Dylan no necesita el Nobel, es el Nobel quien necesita a Bob…
    Saludos

  • Dr. Olimpio Rodríguez dijo:

    Muy merecido el premio a Bob Dylan

  • Lobo dijo:

    Dylan es un gran musico. Con innegable poesia.
    Pero en mi opinion no es un Nobel de Literatura como Obama no era un Nobel de la Paz y se lo dieron.
    Los Nobel me estan pareciendo desconcertantes en algunos casos.
    Una cancion es una cosa en su idioma madre y otra cuando se traduce por lo tanto el Nobel a un compositor de canciones se vuelve parcialisado y no tiene en cuenta la universalidad necesaria que en mi criterio debe tener.
    Entre Dylan y Silvio yo le daria el Nobel a Silvio Rodriguez porque es un buen compositor y entiendo mejor su poesia. Seguro que los del Nobel no lo entenderian.

    • fantito dijo:

      Dany, lamentable su comentario.
      En realidad es usted el que parece ignorante, en primer lugar por el ataque; en segundo lugar porque ciertamente se nota que usted no ha escuchado a Silvio con atención. Lógicamente, tampoco lo han hecho los 18 del jurado, y no tiene caso discutir sobre el tema por muchas razones, algunas explicadas correctamente por Lobo. Tenga más respeto al criterio ajeno para la próxima, le sugiero. Un saludo respetuoso.

  • Henry. dijo:

    Muy merecido reconocimiento a su obra

  • Frank dijo:

    Lobo…
    En ocasiones el ser humano se cree capaz de emitir criterios en todo, tu opinión yo la respeto, es tu derecho, pero claro que no la comparto…Estoy seguro que los que entregan ese premio, tienen sus motivos bien definidos para entregarlos, cuando ya Bob Dylan era cantante y llevaba en verbo por muchos años, muchos sentimientos de la especie humana, y esa especie humana tarareaba esos versos, Silvio Rguez ni existía, son dos personas para nada comparables…

    • atlas dijo:

      Frank:
      Si estudias bien a Silvio es evidente que se nutrió mucho de la vanguardia de Bob Dylan.
      Los dos son estrellas, muy merecido el Nobel a Dylan, con él todos los trovadores auténticos se sienten premiados. Estoy segura.
      Gracias

  • Soy dijo:

    Pues debían darselo a Silvio.

  • roberto carlos dijo:

    A Silvio o a José Luis Cortés

  • yaya dijo:

    El Premio Nobel a Bob Dylan, lo mejor que tiene, es la polémica que ha suscitado, pero me parece muy buena elección, que por demás abre una brecha a tan excelente literatura cantada que existe por ahí, los puristas literarios que se aguanten, quién va a negar que, por ejemplo, Silvio es uno de los mejores poetas contemporáneos de habla hispana, con una obra inmensa que ha estremecido a varias generaciones y no solo en Cuba, él también merecería un Premio Nobel de Literatura

    • iwon dijo:

      a lo mejor un dia se lo dan a silvio pero eso no quiere decir que Bob Dylan no es un fuera de serie de hecho silvio tuvo gran influencia de Bob Dylan lo que simplemente debes conocer su obra para poder emitir un criterio

  • cioran dijo:

    Un desastre ya este premio, no hay ESCRITORES en el mundo? Sí!!! Están George Steiner, Claudio Magris, Philip Roth, grandes, muy grandes… pero la academía está mirando en una dirección que nadie imagina cual es… Jean-Marie Gustave Le Clézio, Svetlana Aleksiévich, Patrick Modiano y Tomas Tranströmer son invenciones de ellos, escritores muy por debajo de otros que son grandes y aun viven… de los últimos menos mal que le dieron uno a Alice Munro… en fin…

    • chan dijo:

      estan premiando su poesia, que por alguna casualidad sugieres que es mala para ya acabar de largarme de aqui, creo que lo que escribe esta al nivel de cualquier escritor o es que acaso hay una escuela de escritores? para ser escritor lo unico que hay que hacer es escribir (algo bueno claro) creo que la frase no hay escritores en el mundo es totalmente ilogica

  • Florecita dijo:

    Minetras leía el artícuo pensaba en Silvio pero no porque Dilan sea mejor o peor simplemente pensaba en Silvio porque su poesía me ayudó a crecer y pienso que es un gran poeta, Felicidades al premiado,

  • Severo Hernández dijo:

    Buna desición, su poesía suena tan bien con música como sin ella, de la más alta calidad. Tal vez se animen de reconocer entre sus nominanciones ahora la Academia Sueca a otros como el mismo Silvio

  • Florecita dijo:

    Rectifico:
    Mientras leía el artícuo pensaba en Silvio pero no porque Dilan sea mejor o peor simplemente pensaba en Silvio porque su poesía me ayudó a crecer y pienso que es un gran poeta, Felicidades al premiado

  • Josh Alético dijo:

    Lobo, lee hijo mío, lee algo, para que no caigas en cosas absurdas como las que dijiste… bien merecido e Nobel, y bien para quién dijo que este necesitaba a Dylan…

    todos mis músicos de cabecera honran a Dylan como su matriz, Sabina, Varela, Silvio, TODOS…

    y ahora Dylan le da honor al Nobel…

  • Juan Jose dijo:

    Cada año pierden más credibilidad los Nobel de Literatura, por estar politizados o alejarse de lo mejor de la literatura. Bob Dylan se merece todos los premios del mundo y no le han faltado, pero si sus cualidades en el campo de la literatura fueran tan convincentes no se hubiera generado tanto alboroto. Los argumentos expuestos por la Academia Sueca no convencen. Lo dicho sobre Dylan se podría decir de decenas de músicos y compositores, ya se menciona a Silvio y podríamos agregar a Serrat, Sabina y muchos más. Es como si no hubiera escritores de calidad que se merecen este premio hace anios y la Academia Sueca necesitara sobresalir no por su justeza, sino por sus excentricidades.
    Un premio como este, el mejor pagado en el mundo literario, debería respetarse un poco más para que no se convierta en la misma caricatura que ha sido el Nobel de la Paz en más de una ocasión. Por el camino que vamos le otorgan el Nobel de Literatura a Usain Bolt por crear una nueva expresión poética al firmar sus autógrafos o le entreguen el Latin Grammy a Padura por la musicalidad de sus novelas o lo acertado de sus ensayos sobre la música Salsa.

  • Eduardo González S. dijo:

    ¿Está Dylan en la foto a la entrada de nuestra fortaleza de La Cabaña? Cuando en 1979 estuieron varios artistas norteamericanos en La Habana, Billy Joel incluido, quizás vino en ese grupo.

  • Cubano dijo:

    El próximo Nobel es para Angeles(Ganadores de los PRESTIGIOSISIMOS premios Lucas), o se forma un zafarrancho en la academia sueca.

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