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Trump es una figura extraña, estima Eric Foner

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El historiador Eric Foner en la Universidad de Columbia. Foto La Jornada

El historiador Eric Foner en la Universidad de Columbia. Foto La Jornada

La coyuntura política de Estados Unidos surge de corrientes históricas presentes desde inicios de este país y mientras tiene un lado extraordinariamente oscuro con el surgimiento de un candidato demagógico de derecha, también podría ser el amanecer de una era progresista en este país, afirma el historiador Eric Foner en entrevista con el diario mexicano La Jornada.

Foner es uno de los historiadores más prominentes y premiados de Estados Unidos, ganador del Premio Pulitzer en 2011, como también de otras distinciones (el Premio Bancroft, el Premio Lincoln) y ha sido presidente de las tres asociaciones nacionales de historia. Es autor y/o editor de más de 24 libros sobre la historia de Estados Unidos abordando en particular la esclavitud, la guerra civil y la reconstrucción como también sobre movimientos radicales progresistas y profesor de historia durante más de cuatro décadas en la Universidad de Columbia.

Platicamos en su oficina en Columbia, rodeados de libros y de sabiduría colectiva. Esta es un versión editada de la entrevista.

La Jornada: En esta elección ¿estamos en una coyuntura política única o hay precedentes?

Eric Foner: Si es inusual pero no tanto como algunos parecen creer. Es importante recordar que desde la Revolución Americana en adelante siempre ha existido una tensión en la vida pública en torno a los conceptos del nacionalismo, entre nuestros llamados ideales de libertad e igualdad y un fuerte componente racial que existió desde temprano con la esclavitud, y con leyes iniciales que limitaban la ciudadanía a sólo algunos inmigrantes blancos. Los inmigrantes negros no podían volverse ciudadanos hasta 1870, y los asiáticos hasta los años cuarenta y cincuenta del siglo 20. En fin, siempre ha existido un fuerte componente racial en la concepción de quien es o no un estadunidense.

Este es un país cuya economía fue fundada sobre la esclavitud en sus inicios, cuya raison de etre implicaba desplazar a los indígenas americanos y donde una buena parte de su territorio fue arrancado de México. La noción de diferente gente con diferentes niveles de pertenecer viene de bastante atrás.

Pero también parte de lo que estamos observando [en esta elección] es la extension lógica de lo que Richard Nixon llamó la “estrategia sureña”. a fines de los sesenta e inicio de los setenta para atraer a votantes blancos que estaban contra los avances de los movimiento de derechos civiles, y con ello se logró trasladar el voto blanco, antes demócrata, al Partido Republicano. George Wallace [gobernador de Georgia, feroz promotor de la segregación y enemigo violento del movimiento de derechos civiles] demostró que uno podía ganar apelando al resentimiento y el temor.

Para mí, un Trump es la segunda venida de un tipo como George Wallace pero con diferentes temas, son cincuenta años más tarde. Es más bien una combinación, un Wallace con el racismo y el etnocentrismo nacionalista y un Ross Perot, quien hizo campaña presidencial independiente en 1992 como un empresario y no un político y fue quien colocó el tema del libre comercio en la agenda.

Desde el fin de Ronald Reagan, ambos partidos políticos principales han estado en este molde neoliberal que ha sido devastador para mucha gente, y Trump ha captado parte de eso, esa gente que ha sufrido sin tener voz en la política nacional.

A la vez, hay algunos aspectos inusuales: Trump es una figura extraña, uno tendría que salir de Estados Unidos para encontrar algún equivalente, tal vez Berlusconi de Italia con la demagogia combinado con el elemento sexual. Trump es un poco de todo esto, pero no se puede decir que no tiene precedente.

LJ: ¿Pero que pasó con ese cambio que representaba Obama?

EF: Primero, Obama demostró que aún no podemos decir que somos pos-raciales en este país. Obviamente hay mucha gente que jamás aceptó como legítimo a Obama, como demostró ese cuestionamiento sobre su acta de nacimiento, entre otros. Pero también se tiene que agregar a la ecuación la crisis financiera de 2008 y que mucha gente cree, con cierta justificación, de que el sistema político está amañado y que está en su contra. Y algunos creen que esto es en parte culpa de Obama -el resentimiento contra Obama no es sólo por raza.

Los banqueros la libraron sin ningún costo personal mientras millones perdieron sus hogares durante la crisis financiera. Obama llegó como el candidato del cambio. Enfrentó una crisis económica tremenda. La pregunta era si en verdad se iba a cambiar algo, o sólo remendarlo. Y decidió sólo remendarlo. Para mí, eso fue un error terrible y mucha gente se siente excluida de lo que ha ocurrido desde entonces y sienten que nadie en Washington habla por ellos. Por eso Trump logra que se le escuche -él es de afuera de Washington, y puso esos temas sobre la mesa…. Hasta que apareció Bernie Sanders en el escenario, nadie estaba abordando estos temas.

LJ: Esta elección ha girado en torno del fenómeno de Trump, pero igual de notable es el surgimiento de una expresión de izquierda.

EF: Sanders no creó esa izquierda pero le dio voz. Estaba Ocupa Wall Street y Black Lives Matter entre otros; hay muchas izquierdas, eso es parte del problema, no tienen un paraguas debajo del cual todas puedan trabajar de manera conjunta, pero Sanders demostró la desafección, tal como lo hace Trump. Y él logró empujar al Partido Demócrata hacia la izquierda. La plataforma nacional de ese partido es entre los documentos más progresistas -uno tendría que regresar a la plataforma populista de 1894 o FDR en 1936 para encontrar algo equivalente.

Si Hillary gana -y Hillary es una centrista neoliberal- encabezará ahora un partido que está considerablemente a la izquierda de ella.

LJ: Usted ha escrito extensamente sobre los movimientos radicales y progresistas en este país, y recordado que estas expresiones no son nada nuevo, aunque esto suele quedar borrado u oculto aquí.

EF: Absolutamente no es nada nuevo. Sanders habla de socialismo democrático, pero en realidad él es un New Dealer de izquierda, lo cual ciertamente parece radical dado donde estamos hoy día. Lo que significa el socialismo en el siglo 21 no queda claro. En el siglo 20 existía un modelo de socialismo… y todo socialista en el mundo tenía que definirse en torno a la URSS. De cierta manera ahora estamos de regreso a la situación antes de la Primera Guerra Mundial donde existía un movimiento socialista mundial, incluyendo en Estados Unidos… pero no existía un Estado socialista, y por lo tanto, socialismo podía significar muchas cosas.

Sanders colocó la palabra socialismo de regreso en el dialogo político, algo que en sí es notable para cualquiera que creció durante la guerra fría, como yo. El concepto de Ocupa Wall Street, de que hay un 1% y un 99%.donde el 1% está a cargo de todo y captando todos los beneficios, es ahora algo compartido entre amplios segmentos de la población.

LJ: ¿Qué la da esperanza?

R: Pues, a pesar de Trump, podemos estar al borde de una era liberal considerable…. Hay bases para cierto optimismo -por la propagación de una visión progresista por parte de Sanders y otros- que por ahora no se oye por el ruido de Trump pero que estará ahí después de esta elección.

Siempre tengo esperanza, ese es mi temperamento. Mi consigna básica es de Gramsci: “Optimismo de la voluntad. Pesimismo del intelecto”.

(Tomado de La Jornada)

Se han publicado 6 comentarios



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  • pepe dijo:

    Pesimismo del intelecto???? eso es que apoya a trump definitivamente pero no lo quiso expresar directamente

  • Olgui dijo:

    Extraño no, raro rariiisimo, loco y todo lo malo que se imaginen.

  • Víctor dijo:

    Pepe, creo que tienes -5 en interpretación

  • Gloria dijo:

    Hasta yo que lo detesto, lo apoyo.

  • manolito1386 dijo:

    Comparto de cierta manera el positivismo que se plasma en la entrevista, ante tanta incertidumbre es una de las mejores cosas que podemos hacer, si sale bien ok , si sale mal pues aprender de la lección ……

  • Yaimé Verdeal Cable dijo:

    El pueblo norteamericano ha sufrido por muchos años su cuota de racismo, xenofobia y un sin número de maltratos que harían demasiado extenso el comentario. Es obvio que Donald Trump es más de los mismo a que lo ya estamos acostumbrados pero no podemos ignorar el hecho de que es un loco peligroso. Solo nos queda apelar a la inteligencia de los norteanericanos de que sean capaces de discernir entre nacionalismo que tanto los define, y la locura que seria poner en manos de alguien como Trump, el rumbo de su país. Creo que el hecho de que la palabra socialismo y su concepto se esten manejando en el diálogo político como refiere Foner, ya es un aliento de esperanza.

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David Brooks

David Brooks

Periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.

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