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Fundación Nicolás Guillén aboga por el diálogo social

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Nicolás GuillénLa Fundación Nicolás Guillén, dedicada a preservar y difundir la obra del Poeta Nacional de Cuba, realizará el próximo año acciones destinadas a reducir en la sociedad cubana prejuicios e inequidades vinculadas al color de la piel.

El director de la entidad, Nicolás Hernández, nieto del bardo, dijo que con ese propósito se prevé la participación de especialistas en programas radiales y televisivos, así como en talleres y encuentros en las comunidades.

También serán distribuidos en centros escolares, bibliotecas y otras entidades 100 DVD con 50 clases-conferencias impartidas en un curso sobre la presencia negra en la cultura cubana, transmitido en el espacio televisivo Universidad para Todos.

Hernández informó que la fundación trabaja por poner en marcha en 2014 la producción de una serie documental que constituya la saga del curso televisado.

Pretendemos, comentó, que el material audiovisual tenga la mayor calidad para que logre atraer la atención de un público al que quizás el formato de curso no le motive.

Propiciar de diversas formas un diálogo con la sociedad cubana es nuestra intención, porque muchas de las actitudes discriminatorias parten del desconocimiento, afirmó.

La fundación Nicolás Guillén fue instituida en 1991 con el objetivo de contribuir en la divulgación de los mejores valores de la cultura. Para la consecución de sus fines la entidad organiza regularmente conferencias, festivales, exposiciones, espectáculos y otras actividades relacionadas con la obra del poeta cubano, así como con otras figuras de la cultura nacional y universal.

En abril del próximo año se efectuarán el IX Coloquio y Festival Internacional de Música y Poesía Por el mar de las Antillas dedicado al aniversario 80 del poemario de Guillén West Indies Ltd.

Se convoca al diálogo sobre la heterogeneidad y homogeneidad caribeña desde la economía, la cultura y la vida, destacó Hernández.

Además, señaló, se realizarán recitales de música y poesía, conciertos y exposiciones de artes plásticas, entre otras actividades.

(Con información de Prensa Latina)

Se han publicado 8 comentarios



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  • Andrés Dovale Borjas dijo:

    Muy buena iniciativa de la Fundación Nicolas Guillén. Hay que desarrollar actividades a favor de la plena igualdad de las personas condiferentes color en la piel. Se deben erradicar los prejuicios que aun existen en nuestra población con acciones económicas, políticas, sociales y culturales.

  • julio f. dijo:

    Nicolasito no es nieto de Guillén,es su sobrino nieto en todo caso. Investiguen, por favor.

  • Antonio J. Martinez Fuentes dijo:

    El racismo se basa en dos afirmaciones que presenta como evidencias: la especie humana está compuesta por grupos bien definidos, con características biológicas distintas, las “razas”; esas razas pueden clasificarse jerárquicamente según una escala de valor. Ante estas dos afirmaciones el papel de la ciencia es aportar rigor y lucidez. De este modo negar la base biológica de las llamadas diferencias raciales contribuye a destruir en gran medida el problema.
    En Cuba, tierra donde se mezclan todos los tonos de piel, desde el blanco al negro oscuro, a pesar de ser mestiza biológica y culturalmente (sin obviar el componente aborigen que generalmente es excluido), los estereotipos raciales, los prejuicios, la discriminación y el racismo subsisten, aunque es evidente que están muy lejos de tener la magnitud con que se manifestaban en tiempos pretéritos. Pero esta problemática está en nuestras calles, en nuestros barrios, y ha venido ignorándose por demasiado tiempo.
    Para muchas personas es muy difícil hablar del tema racial, es un tabú. Mucha gente lo evita totalmente. Es un tema muy importante que incide en muchos aspectos de nuestras vidas, sin embargo hay aún mucho silencio al respecto. No pocos consideran que hablar de ello en vez de propiciar la unidad nacional podría ser un agente para exaltar barreras que desunan.
    Nuestra realidad muestra, además, que la problemática racial ha estado ausente del currículo docente e investigativo de las instituciones de la ecuación superior, las cuales poseen un potencial extraordinario para estudiarla y hacer las recomendaciones pertinentes.
    Considero que para la sociedad cubana en general y para la ciencia en particular esto es aún un tema pendiente, que si bien ya es abordado (limitadamente) hace falta dar más impulso al intercambio de ideas así como a la difusión de los estudios. Es palpable que se precisa de una labor activa en la socialización, muy en especial a través de los diferentes sistemas educativos y de los potentes e influyentes medios masivos de comunicación.
    ¿Hasta qué punto nuestro sistema educacional tiene responsabilidad en este problema y ha contribuido a reproducir el discurso racial tradicional? No debemos pasar por alto que el racismo y los prejuicios pueden ser transmitidos de muy variadas formas y sin estar conscientes de ello y sin que ese sea el propósito, incluso desde nuestras aulas.
    Hoy tenemos la obligación de contribuir a ofrecer toda una nueva visión de la especie humana desde su unidad y su diversidad, una visión que contribuya a promover la evolución del conocimiento de los seres humanos. Una de las contribuciones más útiles de nuestro trabajo en este campo, sería la de propiciar una comprensión más lúcida de lo que cada ser humano representa.
    La forma de abordar y dar solución a nuestros problemas tenemos que encontrarla nosotros a partir de nuestra realidad, de nuestra cubanía y no extrapolar ideas o posicionamientos que con frecuencia se escuchan, que evidentemente son copiados de otras latitudes, donde por lo general tampoco funcionan. No existen motivos en nuestro país mestizo para reproducir lo que no nos corresponde, lo cual en vez de propiciar la unidad nacional sí podría ser un agente para alzar murallas que desunan.
    ¿Qué somos? ¿Cubanos? ¿O nos convertiremos en una sociedad segmentada en afrocedescendientes, eurodescendientes, nativoamericanosdescendientes, etc.? Por otra parte, tampoco podemos obviar que el autoidentificarse con una determinada ascendencia no tiene que negar necesariamente lo cubano.
    Estudiemos con detenimiento otros contextos socioeconómicos, políticos y culturales y los resultados, por ejemplo, de las llamadas acciones afirmativas, que en mi opinión son igualmente racistas. Sustituir un racismo por otro no es justicia social.
    El pasado mes de enero culminó el curso de postgrado “La Racialidad en la Cuba actual”, organizado por la Cátedra de Antropología de la Universidad de La Habana, con la colaboración de la Fundación Fernando Ortiz y la UNEAC y donde participaron además profesores de diversas facultades y centros de la Universidad de La Habana; el Centro Nacional de Genética Médica, la Academia Cubana de la Lengua, y otros especialistas en el tema como Heriberto Feraudy y Tato Quiñones. El curso, en opinión de la casi totalidad de los alumnos, fue novedoso por su enfoque y análisis multidisciplinario. Cada profesor impartió sus conocimientos sobre el tema, que fueron tan diversos como la genética humana, evolución, origen de las llamadas razas humanas, hasta la lingüística. Esto permitió que los cursantes recibieran una perspectiva poco frecuente acerca de la problemática racial.
    El curso se enriqueció también por la composición del alumnado, integrado por especialistas de las más diversas ramas de la antropología, biología, medicina, historia, arte, demografía, filosofía, entre otros. Esta diversidad de saberes y puntos de vista dio origen a importantes reflexiones, comentarios y propuestas, que al tiempo que reflejaban las miradas desde cada “cascarón científico” se entremezclaban con las de los otros, resultando en una diversidad de opiniones que se imbricaban y mostraban cuánto nos queda aún por avanzar en el entendimiento complejo de nuestra realidad como población y cultura mestizas, y cuánto nos falta por insertar nuestro pensamiento en la vida cotidiana del cubano. Tenemos necesidad de salir de nuestros encumbrados recintos y hacer asequible a todas las personas lo que significa en realidad el conocido “todo mezclado”, o el llamado “ajiaco”, muy bien reflejado en los análisis efectuados.
    Pero el gran reto que tenemos es también el hacer llegar estos conocimientos a nuestras familias, a nuestros maestros, profesores, a los medios masivos de comunicación, a los alumnos, directivos y pueblo en general. ¿Cuánto mitos, falacias, incomprensiones y desarraigos podrían ser destruidos?
    Graciela Pogolotti expresó en una entrevista realizada por Heriberto Feraudy Espino que: “El silencio de los medios de comunicación en torno a este tema responde a diversas causas. Una de ellas se deriva de la tendencia triunfalista y acrítica que ha dominado por mucho tiempo, respaldad por la cautela ante el despertar de fisuras en la necesaria unidad nacional. No puede descartarse, por lo demás, el desconocimiento del tema con toda su complejidad por muchos actores que intervienen en el trabajo cotidiano de los medios. En este sentido, sería conveniente tener en cuenta para el diseño de una estrategia efectiva, la necesidad de organizar cursos y talleres avalados por el mayor rigor científico para fundamentar las acciones en un conocimiento integral. No descarto con ello la posibilidad de matar al pequeño racista que, sin tener conciencia de ello, sobrevive en nosotros”.
    Como he expresado en no pocas ocasiones, la Antropología desempeñó un papel importante en el fomento del racismo; la animalización del “otro” fue la base que sustentó el dominio, la opresión y el gran genocidio cometido contra numerosos pueblos del planeta: asiáticos, africanos y americanos. Lamentablemente la historia de la Antropología esta manchada de sangre, y ésta tiene aún una gran deuda con la humanidad.
    Según Gould, “…en los siglos XVIII y XIX los dirigentes blancos de las naciones occidentales no pusieron en tela de juicio la pertinencia de la jerarquía racial. Dada esta situación, el hecho de que los científicos aprobaran masivamente las jerarquías establecidas no se debió al estudio de unos datos objetivos recogidos para responder a un problema, sino a la circunstancia de compartir determinada creencia social”.
    Tomando las ideas de Tawakkol Karman, Premio Nóbel de la Paz, podría decir que nuestra responsabilidad hoy es grande en pro de la supervivencia armónica de todos los pueblos y culturas, debe ser un anhelo por su conservación, por la paz, por la reconstrucción, por el progreso, por la vida y no por la muerte.
    Nuestra lucha debe ser contra el racismo y no contra las razas. Una alumna me señaló: “Fue un curso distinto, excelente por los temas tratados. Para nada un encuentro de crisis existencial, sí de aprendizaje y reflexión. En lo personal me sirvió para incorporar una mirada diferente al problema de la discriminación racial que tanto nos afecta. Creo que en la medida en que los estudios científicos realizados se amplíen encontraremos nódulos o nexos que nos acerquen más los unos a los otros. Ello contribuirá ineludiblemente a conocernos mejor y no marcar las diferencias que históricamente nos han distanciado. Gracias por todo el esfuerzo que hacen por el presente y futuro de la población cubana. Te reitero que se debe considerar llevar estos conocimientos a un público más amplio a través de la educación y los medios de comunicación con un diseño eficaz y comprensivo que sea capaz de llegar a la población. Muchas veces es se ha duicho que la discriminación es algo que está en la conciencia y cultura de quien discrimina… Es imprescindible unir, conjuntar todos los saberes que pueden contribuir al cambio, en alguna medida, de esa conciencia retrograda y estereotipada. Ese es un reto, no debemos eludirlo”.
    Es evidente que se hace necesario emprender con urgencia un trabajo coherente para desvanecer, al decir de Don Fernando Ortiz (1946), esos fantasmas irreales y crueles que son las razas humanas; para desrracificar, para desrracializar [sic.] la humanidad.
    Es necesario llevar a cabo muchas acciones, que seguramente nos tomarán bastante tiempo, para destruir siglos de un pensamiento que lamentablemente, aún está en el subconsciente de millones de ciudadanos y que el ideario de nuestro apóstol se materialice en nuestra vida cotidiana.
    Es menester, además, incorporar al currículo docente e investigativo de las instituciones de la educación superior “contenidos que hoy son conflictuales en la sociedad y que algunas de nuestras organizaciones sociales ignoran y es como si no ocurrieran, debemos como instituciones educativas y formadoras de personas humanas comprometidas, tener miradas más detenidas y agudas hacia procesos que están teniendo lugar y que podemos desde nuestro perfil y características ayudar en la lucha por desvanecerlos”
    El pasado mes de noviembre iniciamos el diplomado de postrado “Cuba: genes, culturas y racialidades” que culmina en el mes de mayo próximo, Este un esfuerzo por contribuir a deconstruir mitos, falacias y prejuicios que aun perviven en nuestra sociedad.
    Estas actitudes debemos reconocerlas, debatirlas y pronunciarnos, el silencio nos pone a la defensiva y es donde nuestros detractores se benefician para ocupar espacios, abierta o sutilmente, y atacar nuestro proyecto social. Hablar sobre el racismo no implica incitarlo o estimularlo, es necesario encontrarlo, analizarlo, buscar sus causas y combatirlas. El gran reto es contribuir así a lograr una sociedad más justa y más humanizada; una sociedad que sepa enfrentar sus problemas, asumirlos y trabajar por superarlos. Una sociedad que asuma crítica, responsable y respetuosamente el intercambio crítico, polémico y analítico sobre la existencia aún de estos males inhumanos en nuestra sociedad.
    Recientemente, el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, apuntó durante la clausura de un seminario nacional del Ministerio de Educación (Mined) para preparar el curso 2013-2014, que con el desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, llegan a las personas noticias de todas partes, algunas verídicas y otras manipuladas. Por eso tenemos que dialogar, argumentar y debatir constantemente, continuó, para que nuestros estudiantes, profesores y el pueblo pueda discernir lo cierto de lo falso, lo bueno de lo malo, lo que favorece la Revolución y lo que no. Asimismo, exhortó a los maestros a perfeccionar la educación para formar a seres humanos integrales, revolucionarios, decentes y capaces de amar al pueblo y a la humanidad. En este mismo sentido consideró la necesidad de debatir en el espacio público la problemática racial cubana, ello no conducirá a fomentar el racismo, sino a su debilitamiento progresivo.

    • Eduardo dijo:

      Cro Antonio: Comentario muy atinado y con balance correcto. Me atrevo a añadir que mucho daño nos hacen libros CUBANOS que no ayudan. Por ahí anda el testimonio PATRIA AFRICANA donde puede verse un capítulo sobre Savimbi titulado “Jaguar transfigurado en totí” (pag. 96). Habida cuenta que el totí en el refranero cubano representa al negro y que Savimbi lo era, esa frase se proyecta con aliento racista. Los correctores – ¿o corruptores? – de estilo están para ayudar a los autores y evidente es que ahí faltó esa ayuda.

  • teodoro dijo:

    Dialogo social y politico que permita confrontar diferentes opiniones.
    Por que tengo que pensar igual que ustedes para que me consideren?
    Podemos ser divergentes pero querer el mismo bien para nuestra Cuba.

  • Likos dijo:

    Antonio pudieras explicarme como el sistema educativo cubano preserva un esquema racial en su funcionamiento porq yo realmente no lo veo y es un tema de analisis interesante, y un segundo aspecto que siempre he observado y es que esta problematica, a mi modo de ver, recalca siempre el papel de racista del blanco hacia el negro, obviando otras aristas como el racismo del negro al blanco y a otros negros. entiendo que el rechazo genera un efecto sicologico que el rechazado generaliza a todo aquel que cumpla algunos esquemas del que lo rechazo y que este rechazo en si genere inseguridad que genere rechazo a la condicion que le hizo ser rechazado

    • Antonio J. Martinrz Fuentes dijo:

      Cro. Likos, muchas gracias por su valioso comentario. Considero que los esquemas raciales existentes en cualquier sociedad no solamente se reproducen cuando a través de la educación se refuerzan patrones de conducta que acentúan las diferencias entre los seres humanos inculcando la idea de una jerarquizaciónentre los grupos humanos (unos superiores a otros) que tradicionalmente hemos llamado razas.
      La antropología moderna demuestra que existe una gran diversidad biológica y cultural en la especie humana, y una tarea fundamental es explicar el origen de esas diversidades, su evolución, y que el ser diversos no implica jerarquías, estas las establecen la culturas.
      Por ello decimos que las pretendidas razas humanas son construcciones socioculturales.
      Todos los seres humanos tenemos las mismas potencialidades biológicas y culturales. Somos diversos pero somos iguales. Por ello tenemos que educar explicando la historia de cada pueblo, su origen biocultural , diferenciar y establecer afinidades poblacionales, reconstruir la historia de los pueblos y de los ecosistemas que han ocupado, comprender sus patrones de crecimiento y desarrollo, de reproducción, de envejecimiento ,identificar sus migraciones y las fusiones constantes de sus complejos genotípicos y culturales.
      El gran reto es contribuir a promover la cultura del respeto a la diversidad; el respeto al otro (cualquiera que sea su color de la piel, su filiación ancestral) y contribuir así a lograr una sociedad más justa y más humanizada, y en ello la educación, por todas las vías disponibles, tiene un rol fundamental
      El racismo, los prejuicios y la discriminación los podemos constatar en y entre todos los grupos “raciales”. Hay blancos, negros, mulatos, chinos, etc., racistas, no hay un racismo exclusivo del blanco hacia el negro, aunque es el que más se aprecia. Existen racismos entre blancos, entre negros, etc. Y existe entonces este proceso donde, como Ud dice, “el rechazo genera un efecto sicológico que el rechazado generaliza a todo aquel que cumpla algunos esquemas del que lo rechazo y que este rechazo en si genere inseguridad que genere rechazo a la condición que le hizo ser rechazado.”

      Afectos,
      Antonio

  • Francisco Rivero dijo:

    Bien venida convocatoria en favor del dialogo entre los ciudadanos, con una escucha atenta, con la ciencia y la preciosa perseverancia que proporciona la sabiduria historica.

    Tengo fe que las mujeres y hombres de Cuba podran dar via al renacimiento de una nacion a un mas justa y digna, en donde el individuo podra desarrollar todas sus potencialidades mucho mas de lo que hoy en dia ha logrado.

    Es de saludar asi como de apoyar la iniciativa de la Fundacion Nicolas Guillen en la esperanza de que en las articulacion de sus estrategias sociales como culturales logren ese segundo aire de inteligencia humana.

    Me permito comentar que siempre me acompaña la obra poetica como las ideas de Nicolas Guillen que tienen el don de ser un alegre aliento a la vez de convertirse en mi segunda piel en mi andar como individuo, siempre caminando como un ciudadano unico al mismo tiempo que universal.

    Un saludo cordal

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