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Cisnes blancos para la eternidad (+ Fotos)

En este artículo: Alicia Alonso, Ballet, Cuba, Cultura, Fotografía
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El adagio comienza cuando el Príncipe Sigfrido (en la fotografía Dani Hernández) descubre y rescata a su princesa convertida en cisne víctima de un encantamiento; toda la danza es un diálogo de amor en forma de lamento.

El adagio comienza cuando el Príncipe Sigfrido (en la fotografía Dani Hernández) descubre y rescata a su princesa convertida en cisne víctima de un encantamiento; toda la danza es un diálogo de amor en forma de lamento. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

El segundo acto de “El lago de los cisnes” es el monumento más estable del repertorio académico. El Ballet Nacional de Cuba custodia la versión de Alicia Alonso sobre la original de Ivanov. El adagio comienza cuando el Príncipe Sigfrido (en la fotografía Dani Hernández) descubre y rescata a su princesa convertida en cisne víctima de un encantamiento; toda la danza es un diálogo de amor en forma de lamento.

El adagio del segundo acto de “El lago de los cisnes” (en la imagen Anette Delgado y Dani Hernández) constituye un decálogo estético del academicismo más depurado sobre la herencia romántica.

El adagio del segundo acto de “El lago de los cisnes” (en la imagen Anette Delgado y Dani Hernández) constituye un decálogo estético del academicismo más depurado sobre la herencia romántica. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

El dibujo del conjunto de los cisnes blancos fue diseñado para ilustrar la música a la vez que llevar la acción dramática hacia su desenlace fatal. La formación responde al canon del “acto blanco” y a sus simetrías.

El dibujo del conjunto de los cisnes blancos fue diseñado para ilustrar la música a la vez que llevar la acción dramática hacia su desenlace fatal. La formación responde al canon del “acto blanco” y a sus simetrías. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

El Príncipe Sigfrido sella en el adagio el pacto de amor con la princesa-cisne Odette luchará contra el mal representado por el mago Von Rothbart hasta romper el hechizo. En la imagen Dani Hernández y Anette Delgado.

El Príncipe Sigfrido sella en el adagio el pacto de amor con la princesa-cisne Odette luchará contra el mal representado por el mago Von Rothbart hasta romper el hechizo. En la imagen Dani Hernández y Anette Delgado. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

La coreografía de Lev Ivanov está considerada canónica y se interpreta con apenas sutiles variaciones. La música está tutelada por el primer violín de la orquesta que expone continuadamente el tema de la obra.

La coreografía de Lev Ivanov está considerada canónica y se interpreta con apenas sutiles variaciones. La música está tutelada por el primer violín de la orquesta que expone continuadamente el tema de la obra. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

La herencia de los ‘actos blancos’ en el ballet académico es una derivación de las escenas espectrales de la anterior etapa romántica, y es por ello que el cisne es un debate constante de imaginario y estantigua.

La herencia de los ‘actos blancos’ en el ballet académico es una derivación de las escenas espectrales de la anterior etapa romántica, y es por ello que el cisne es un debate constante de imaginario y estantigua. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

La ilusión de levedad y de vuelo está presente en la estética del adagio, así como los intentos del cisne por escapar del abrazo del príncipe. Un juego formal de elevaciones, giros y figuras transmite esas intenciones.

La ilusión de levedad y de vuelo está presente en la estética del adagio, así como los intentos del cisne por escapar del abrazo del príncipe. Un juego formal de elevaciones, giros y figuras transmite esas intenciones. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

La versión cubana de este adagio singular, considerado como el más perfecto de la historia del ballet, se mantiene inalterado desde la fundación de la compañía. Alicia Alonso marcó el papel con unos tiempos más lentos.

La versión cubana de este adagio singular, considerado como el más perfecto de la historia del ballet, se mantiene inalterado desde la fundación de la compañía. Alicia Alonso marcó el papel con unos tiempos más lentos. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

La versión original de Lev Ivanov se hizo en San Petersburgo como homenaje a Chaicovski y por orientación de Marius Petipa. Su resultado como “acto blanco” perfecto alentó la idea de revivir el título completo.

La versión original de Lev Ivanov se hizo en San Petersburgo como homenaje a Chaicovski y por orientación de Marius Petipa. Su resultado como “acto blanco” perfecto alentó la idea de revivir el título completo. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

Los cisnes en su conjunto expresan un deseo de vuelo y de libertad. La evolución del cuerpo de baile está sujeto a una rigurosa gestualidad particular marcada por el movimiento armónico de los brazos como alas.

Los cisnes en su conjunto expresan un deseo de vuelo y de libertad. La evolución del cuerpo de baile está sujeto a una rigurosa gestualidad particular marcada por el movimiento armónico de los brazos como alas. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

Singular pose del final del adagio, que se conserva en la versión del Ballet Nacional de Cuba según la lectura de Alicia Alonso y que se documenta como histórica dentro de la tradición occidental del ballet del siglo XX.

Singular pose del final del adagio, que se conserva en la versión del Ballet Nacional de Cuba según la lectura de Alicia Alonso y que se documenta como histórica dentro de la tradición occidental del ballet del siglo XX. Foto: Bernardo Pérez/El Pais

(Tomado de El Pais)

Se han publicado 21 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • sercolin75 dijo:

    Hola quedaron de lo mas bien las fotos sobre este muy conocido Ballet el Lago de Los cisnes, se ve mucho rigor en las poses de las bailarinas y el bailarin, aunque yo no se mucho de eso, el cisne blanco es el que representa a Odette.

  • DANI dijo:

    ES CIERTAMENTE LA EXPRESIÓN MÁS SUBLIME DEL ARTE DANZARIO CUBANO BAJO LA TUTELA DE ALICIA.

  • Beatriz dijo:

    Preciosas imagenes.
    Agradable poder ver las imagenes de tan bello ballet.
    Gracias.
    BHS

  • La ultima de la cola dijo:

    BELLO!!! REALMENTE HERMOSO!

  • HELIOS dijo:

    He visto muy poco Ballet, en verdad apenas son puestos en teatros fuera de la capital y hay que verlos en la Tv compitiendo con otros programas. Pero si tengo mis favoritos y estos son Cascanueces y El Lago de Los Cisnes, aunque no dejo Fuera a Giselle y La bella Durmiente.

  • IVÁN dijo:

    ES INDISPENSABLE QUE LA EDUCACIÓN EN CUBA, TOME EJEMPLOS DE LA EUROPEA, EN LA QUE DESDE LA PRIMARIA, LOS NIÑOS, LOS ADOLESCENTES, LOS JÓVENES, RECIBEN EDUCACIÓN ARTÍSTICA Y POR ESO, UNA PLAZA LLENA DE PERSONAS, PUEDEN ESTAR HORAS DE PIE Y HASTA BAJO LLUVIA, APRECIANDO UN CONCIERTO DE MÚSICA “CLASICA”, UN RECITAL DE UN CANTANTE DE NIVEL, UNA OBRA DE BALLET. Nuestro sistema, busca apretujar ciencias: matemáticas, física, química, medicina o lo que sea, cada vez en menos tiempo, para que se gradúen rápido y tengan, supuestamente una preparación “integral”. La cosa empezó, porque en el Bachillerato, actual preuniversitario, se eliminaron o redujeron drásticamente, asignaturas que tenían que ver con lo “que no era práctico” y se necesitaba ahorrar tiempo. Por eso hay muchos profesionales, que no solo no saben apreciar las Bellas Artes, sino que a veces ni siquiera saben escribir, escriben con miles de faltas ortográficas y así. Eso tiene que cambiar. Eso establece una diferencia muy grande entre profesionales cubanos y de otros países. La mayoría no aguantamos un concierto.

  • luis dijo:

    Me gustaría que se pudiera ver cosas así en los municipios como pasa con los circos que por temporadas pasan por casi toda cuba, es algo bonito relajante y para disfrutar sin tener que estar de pie, sudando ni soportando borrachos… es cultura….

  • migdalia dijo:

    Me ha llenado de alegria a pesar que estoy lejos en venezuela en ver ese ballet que en realidad son cisnes blancos muy bello esto si es la gran cultura que tiene nuestro país.

  • Marianela Curbelo Ramírez dijo:

    Genial, por nuestro Ballet y por el fotógrafo.

  • L. ALVAREZ. dijo:

    HE TENIDO LA OPORTUNIDAD DE VER ESTE BALLET EN VARIAS PARTES DEL MUNDO , EN EL BOLSHOI DE MOSCÙ, EN EL TEATRO COLÒN DE BUENOS AIRES , EN BELLAS ARTES DE MEXICO Y OTROS MAS PERO COMO EL DE LA HABANA ….. NINGUNO ………. TODOS TIENEN FORMAS DIFERENTES DE BAILAR , INSISTO EN QUE LA TÈCNICA CUBANA ES IMPECABLE, NO SOLO EN EL SEGUNDO ACTO, SINO EN EL TERCERO, DONDE SE DESARROLLA UNA SERIE DE MOVIMIENTOS FUERTISÌMOS Y ELLOS LOS HACEN CON TANTA FIRMESA Y FUERZA QUE INVITA A CUALQUIERA REPETIR UNA FUNCIÒN , FELICIDADES AL BALLET NACIONAL DE CUBA Y SOBRE TODO A ALICIA ALONSO Y TAMBIÈN AL PÙBLICO EL CUAL SABE ARECIAR EL VALOR DE CADA BAILARIN.

  • nelly correa de miranda dijo:

    dios que fotos tan hermosas, es un espectáculo, felicidades a los protagonistas

  • elsa dijo:

    Que extraordinario!!! Por favor,pongan “Compartir”.Gracias

  • elsa dijo:

    Qué extraordinario!!!.Por favor,pongan “Compartir”.GRacias

  • Alexis Pérez dijo:

    No soy balletómano en lo absoluto, por pura casualidad llegó esto a mi correo, y decidí pegarla aquí. Saludo a los amantes del ballet.

    “Tchaikovski” regresa al Tívoli barcelonés.

    Ir detrás de la noticia cultural, significa, estar al tanto de todo lo que acontece con categoría por el mundo del arte, no obstante, es axiomático, resultando arduamente difícil, reseñar un hecho trascendental, como sin la menor duda, es la actuación del Ballet Nacional de Cuba dirigido por esa gran dama de la danza internacional, que es Alicia Alonso, en el teatro Tívoli de la ciudad de Barcelona.
    Sin límites y en cuerpo y alma, podrían catalogarse las actuaciones de Anette Delgado y Dani Hernández, interpretando, los protagónicos de ese caballo de batalla del clasicismo “El lago de los cisnes” la pasado noche del Viernes, en el mencionado teatro barcelonés. Ambos, con una soberbia y deslumbrante técnica, acompañada de inteligencia, cultura, buen gusto y, sobre todo un arraigado sentido de pertenencia, unida al irreductible compromiso con el rigor del acto creador, algo pocas veces contemplado por otros bailarines de la actualidad. Delgado, grandiosa y consumada como estrella internacional, hizo gala de equilibrios, pirouette, fouettés, saltos, pero aún así, sabiendo que la interpretación es mucho más que un hecho imprescindible, prodigó tanto en Odette como Odile perfección danzaría, bailarina refinada a más no poder, no existió durante toda la representación el más mínimo error, ejecutando, en los dos pas de deux , un fenomenal y encomiable despliegue técnico, paradigma predominante de la más pura exigencia coreográfica, ella demostró durante todo el ballet, verdadera supremacía artística, extractando, digna heredera de Alonso. Hernández, en la misma cuerda, solicito, varonil, fuerte, sin abandonar jamás la atención a su reina encantada, del mismo modo, sus solos realizados con brillantez cautivaron al auditorio, apuntando en todo momento una aquilatada sensibilidad, la emoción y el sentido del mensaje de un real príncipe enamorado.
    El cuerpo de baile, hizo la otra parte, cisnes sublimes emanaban por doquier del escenario, ocasionando un aura de belleza inigualable, mescla de amor, tristeza y ensoñación fantástica, con gran uniformidad etérea. La escenografía y colores de esta puesta, son muy acordes a lo requerido. Sin pretender ostentar, consigue con sencillez narrar la historia de la reina hechizada con auténtica claridad, ofreciéndonos, un final diferente al de otras compañías, donde triunfa el amor y perece el mal, desde mi punto de vista, dramatúrgicamente, debe ser de esa manera, dejándonos al terminó, una grata sensación para el espíritu y un sabor a felicidad en el alma.
    Dejo para el cierre de esta reseña, una valoración recurrente de la prensa internacional, que comparto a plenitud. La diva Alicia Alonso, quien salió al final de la obra con sus bailarines, donde se escucharon aplausos jamás oídos con anterioridad es ese teatro, es por derecho propio, la absoluta responsable de que todo esto pueda acaecer. Alguien imprescindible, que la cultura mundial necesita como icono de dignidad humana, por esa razón, verla desde mi butaca de pie en el escenario, con el rostro extremadamente emocionado al punto de las lágrimas, conduce a proponer, que se la reconozca por su gloria. Patrimonio del Mundo. (M.P)

  • Ariadna dijo:

    Extraordinario, sublime, es verdad que los cubanos debemos sentirnos orgullosos de nuestro Ballet con su Prima Absoluta al frente. Felicitaciones al fotógrafo Bernardo Pérez, es todo un maestro.
    Punto y basta

  • Guillermo dijo:

    QUE BELLOS ANETTE Y DANI,COMO PAREJA SON ESPECTACULARES, LA VAQUITA DE ANETTE ES UNICA,SU TECNICA ES APABULLANTE, TODAVIA LA RECUERDO EN EL LAGO CON OSIEL? EL TEATRO DELIRO CASI COGE CANDELA,SALUDOS A AMBOS.

  • Nelly desde Madrid. dijo:

    Reseña de danza

    Anette Delgado, la Odette perfecta en “El lago de los cisnes” del Ballet Nacional de Cuba
    La compañía cosecha un nuevo éxito en Madrid con su pieza más reconocida
    Publicado por Ed. Lopez-Collazo el 27 de septiembre de 2013 en Danza, Escena, Escena 1
    “El lago de los cisnes” es, sin duda alguna, el ballet de los ballets. Mencionarlo trae automáticamente su música pegadiza y la imagen de una bailarina etérea con tutú blanco. Desde que se re-estrenara en 1895 en el Teatro Marinsky de San Petersburgo (su estreno en 1877 no fue un éxito) se ha convertido en sello para toda compañía de danza que se considere clásica. Por Madrid suelen llover decenas de Lagos anualmente. Sin embargo, es difícil superar la impronta que, desde hace más de dos décadas, viene dejando el Ballet Nacional de Cuba cuando cada final de verano nos trae la versión que Alicia Alonso hizo de esta coreografía.
    Cuando asisto por enésima vez a una representación del Lago de los Cisnes por el BNC siempre me asalta una duda. ¿Qué me ha movido hasta aquí? Pero esto desaparece en cuanto el telón deja ver lo que se mueve detrás.
    En la noche del estreno en el Teatro Canal se respiró una atmósfera especial. La magia que reina en ese lago encantado, lleno de doncellas convertidas en cisnes, se vivió desde los primeros momentos. Con un público entregado, el primer acto que suele ser un poco aburrido, se deslizo como la seda y nos preparó el camino para una función inolvidable. Fue meritorio el trabajo de acrobacia desplegado por Serafín Castro en su Bufón al igual que el desempeño de Dayesi Torriente, Estheysis Menéndez y José Losada en el esperado “pas de trois” de este acto. En el caso de Losada el mérito se duplicó por tener que seguir a la orquesta de la Comunidad de Madrid que más de una vez despistó acordes y perdió vientos. No obstante, nada pudo restar brillo a estos bailarines que sienten la danza desde dentro. En el segundo acto, ya en pleno lago, nos encontramos con una Odette tan perfecta que es difícil de describir. Anette Delgado baila con cada una de las aristas de su cuerpo y en cada paso cuesta encontrar el más mínimo atisbo de esfuerzo. Lejos de los excesos típicos tropicales, Delgado fluye, usa la técnica y nunca deja que esta última la domine. Sus pies son ligeros, sus pasos limpios y, como las grandes, marca el personajes con pequeños-grandes detalles haciéndolo suyo. A su lado el príncipe Silfrido tomó cuerpo en Dani Hernández quien en el primer acto se mostró demasiado noble, y el segundo funcionó como un buen partenaire. Pero no podemos pasar al tercer y último acto saltando por encima del alma de todo Lago, el cuerpo de baile. Es habitual que el BNC reciba las mejores críticas por su magnífico cuerpo de baile, hoy no será distinto, la perfección debería llevar por apellido su nombre y el público asistente así lo entendió. Ya en los prolegómenos del final, el Lago se vuelve oscuro y el alma del engaño baila en una Odile que se interpreta por la misma bailarina que encarna Odette. Es común que quien destaca en Odette (el cisne blanco) no pasa a la historia como la mejor Odile (el cisne negro) y viceversa. Pero estos son mitos que se rompen en la compañía cubana. Si en el segundo acto Anette Delgado volaba con plumas blancas, en el tercero sacó todo el histrionismo necesario para demostrar su altura. Memorables fueron sus 32 fouettés y su vaquita fastuosa. Increíble su transformación en este ser malvado que engatusa a un pobre príncipe enamorado. Todo ello, y más, se vivió en una noche que perdurará en la memoria de ese público que premió la excelencia con cinco minutos de ovación cerrada y bravos encendidos.
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  • Grabiel. dijo:

    Es real y fidedigno, que Anette Delgado es la auténtica heredera de Alicia Alonso, por derecho propio le pertenece ese lugar, su baile es asombroso, su técnica es sencillamente apabullante, no creo que en la actualidad El Ballet Nacional de Cuba posea una bailarina como ella, Dios le dé larga vida a tan excepcional artista.

  • Reseña de Madrid. dijo:

    Reseña de danza

    Anette Delgado, la Odette perfecta en “El lago de los cisnes” del Ballet Nacional de Cuba
    La compañía cosecha un nuevo éxito en Madrid con su pieza más reconocida
    Publicado por Ed. Lopez-Collazo el 27 de septiembre de 2013 en Danza, Escena, Escena 1
    “El lago de los cisnes” es, sin duda alguna, el ballet de los ballets. Mencionarlo trae automáticamente su música pegadiza y la imagen de una bailarina etérea con tutú blanco. Desde que se re-estrenara en 1895 en el Teatro Marinsky de San Petersburgo (su estreno en 1877 no fue un éxito) se ha convertido en sello para toda compañía de danza que se considere clásica. Por Madrid suelen llover decenas de Lagos anualmente. Sin embargo, es difícil superar la impronta que, desde hace más de dos décadas, viene dejando el Ballet Nacional de Cuba cuando cada final de verano nos trae la versión que Alicia Alonso hizo de esta coreografía.
    Cuando asisto por enésima vez a una representación del Lago de los Cisnes por el BNC siempre me asalta una duda. ¿Qué me ha movido hasta aquí? Pero esto desaparece en cuanto el telón deja ver lo que se mueve detrás.
    En la noche del estreno en el Teatro Canal se respiró una atmósfera especial. La magia que reina en ese lago encantado, lleno de doncellas convertidas en cisnes, se vivió desde los primeros momentos. Con un público entregado, el primer acto que suele ser un poco aburrido, se deslizo como la seda y nos preparó el camino para una función inolvidable. Fue meritorio el trabajo de acrobacia desplegado por Serafín Castro en su Bufón al igual que el desempeño de Dayesi Torriente, Estheysis Menéndez y José Losada en el esperado “pas de trois” de este acto. En el caso de Losada el mérito se duplicó por tener que seguir a la orquesta de la Comunidad de Madrid que más de una vez despistó acordes y perdió vientos. No obstante, nada pudo restar brillo a estos bailarines que sienten la danza desde dentro. En el segundo acto, ya en pleno lago, nos encontramos con una Odette tan perfecta que es difícil de describir. Anette Delgado baila con cada una de las aristas de su cuerpo y en cada paso cuesta encontrar el más mínimo atisbo de esfuerzo. Lejos de los excesos típicos tropicales, Delgado fluye, usa la técnica y nunca deja que esta última la domine. Sus pies son ligeros, sus pasos limpios y, como las grandes, marca el personajes con pequeños-grandes detalles haciéndolo suyo. A su lado el príncipe Silfrido tomó cuerpo en Dani Hernández quien en el primer acto se mostró demasiado noble, y el segundo funcionó como un buen partenaire. Pero no podemos pasar al tercer y último acto saltando por encima del alma de todo Lago, el cuerpo de baile. Es habitual que el BNC reciba las mejores críticas por su magnífico cuerpo de baile, hoy no será distinto, la perfección debería llevar por apellido su nombre y el público asistente así lo entendió. Ya en los prolegómenos del final, el Lago se vuelve oscuro y el alma del engaño baila en una Odile que se interpreta por la misma bailarina que encarna Odette. Es común que quien destaca en Odette (el cisne blanco) no pasa a la historia como la mejor Odile (el cisne negro) y viceversa. Pero estos son mitos que se rompen en la compañía cubana. Si en el segundo acto Anette Delgado volaba con plumas blancas, en el tercero sacó todo el histrionismo necesario para demostrar su altura. Memorables fueron sus 32 fouettés y su vaquita fastuosa. Increíble su transformación en este ser malvado que engatusa a un pobre príncipe enamorado. Todo ello, y más, se vivió en una noche que perdurará en la memoria de ese público que premió la excelencia con cinco minutos de ovación cerrada y bravos encendidos.

  • Onel dijo:

    Anette, la nueva Diva del ballet cubano.

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