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Cruzada que multiplica

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Por: Claudio Pelaez Sordo, estudiante de Periodismo de la Universidad de La Habana.

yoandra1Sin apenas desempolvarse de la misión “Corazón Adentro” en Venezuela, la escritora y poeta camagüeyana Yohandra Santana, llegó a su provincia para unirse a la tropa de la Octava Cruzada Literaria. Para ella la Cruzada es un evento que no debería hacerse solo en Camagüey. “Quienes participan en este evento saben que tienen que bajar su discurso, elaborar uno nuevo, hacerlo coherente, lo cual obliga a reconstruir tu visión sobre la gente y sobre ti mismo”.

¿Cuándo surge la Cruzada?

Camagüey es una ciudad con una gran tradición literaria, los espacios existentes en aquel momento eran como los habituales con una biblioteca, una librería que tenían y tienen cierto público. Un día me pregunté qué pasaría si cambiáramos de público, porque objetivamente el arte es sencillamente el diagrama de la comunicación, si yo estaría emitiendo un mensaje coherente con la gente de mi país y eso a veces no te lo puede dar un grupo élite.

Le pedí a nueve amigos y a un trovador que me acompañaran en la aventura de llevar la poesía a las comunidades. Reinaldo Pérez Labrada era el presidente de la Asociación Hermanos Saíz en Camagüey y me lo aceptó como proyecto de verano y como homenaje al Congreso de la UJC que se celebraba en el 2004.

Con una dieta de quince pesos diario partíamos de las terminales hacia las comunidades y dormíamos en casa de amigos o donde nos cogiera la noche. Guáimaro en aquel entonces resolvió hospedarnos en su hotel. Hicimos un trayecto lindo. La gente se comunicaba con nosotros y nosotros con ellos. Nos dimos cuenta que hay un rasgo en el que el artista parece no detenerse y es el rasgo de la humildad. Para poder comprometernos con la obra tenemos que compartir con un obrero, con un campesino. Las personas que habitan en esos lugares tienen una cultura inmensa, sobre todo en Cuba y eso amplifica el sentido que se tiene del paisaje y de lo que lo rodea. Eso ha pasado todos los años en cada edición, la gente se va haciendo menos compleja en su discurso.

¿Son siempre los mismos protagonistas?

Traemos a muchos poetas y escritores de otras provincias que se van decodificando lo cual le hace falta a la literatura cubana, sobre todo a la joven literatura. Hay que romper con ese sistema de códigos que se ha establecido como lema de premios y concursos. El artista sabe que tiene una vida difícil.

En cada edición tratamos siempre de renovar la tropa. Los jóvenes artistas que se han incorporado quieren compartir estas experiencias todos los años. Ojalá pudiéramos abarcar de forma vital a más creadores y que la idea se extienda en todo el país protagonizada por los jóvenes que son el futuro.

¿Qué impacto ha tenido la cruzada en las comunidades?

Hay una anécdota que no voy a olvidar nunca. En el tercer año fuimos al bosque fósil de Najasa, una comunidad de menos de 2000 personas que al vernos llegar saltaron de alegría y nos ofrecieron toda su hospitalidad y compartieron con nosotros su música y su poesía.

En Florida tuvimos la oportunidad de conocer a un señor de más de 90 años que no escribe sus décimas: se las aprende. Y nos hizo una ofrenda muy linda con sus versos. Más de 90 años significa que ha sido testigo de los años antes y después de la Revolución y eso es un gran caudal.

¿Cuánto ha aportado las Cruzadas a los 25 años de la Asociación Hermanos Saíz?

El rescate de nuestra esencia, y no me gusta decir rescate porque tal parece que ha estado perdido y siempre hay personas que guardan esos sentidos. Eso es lo que tiene que hacer la AHS, que los jóvenes no pierdan el vínculo con esos que son detalles. La cultura es el país, la cultura es la patria y hay que defenderla de esa manera.

¿Siguen las intenciones de que la Cruzada alcance un carácter internacional?

Con la ayuda de la AHS nacional creo que podemos para la próxima edición invitar a poetas y escritores de Venezuela, de Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia. Sería muy enriquecedor conocer la visión que tienen ellos para que surja ese contacto entre la identidad del poeta que no es de aquí y la nuestra, con las comunidades. Resultaría una experiencia especial y necesaria.

Van a ganar mucho más nuestros pueblos en cuanto a discurso y nosotros como artistas porque no todos tenemos las posibilidades de asistir a las misiones. Ese intercambio entre escritor y escritor va ampliar el sentido de nuestra literatura.

Viene en un sentido lógico de diálogos porque con Latinoamérica nos unen más cosas que las que nos separan. A ellos les es necesario ver la Cuba que nosotros tenemos, que no es el mejor país del mundo, pero tiene la intención de serlo, de sobrevivir en la historia, de trascender en el cuidado de la humanidad, en el trabajo del uno por uno, del hombre por el hombre, el hijo por el hijo.

Si a la Cruzada le quitaran el presupuesto, como se temía ocurriera este año, ¿qué pasaría?

Volvería a ser como el primer año y entonces no pediríamos dieta, juntaríamos el dinero y la volveríamos a hacer. Empezaríamos de nuevo porque no podemos dejarla morir. Hubo mucha gente que decía que porque yo estaba en Venezuela no se iba a dar la Cruzada. En estos momentos la Cruzada Literaria somos más que los diez que la iniciamos. Los escritores de Camagüey saben que eso no pudiera pasar. La haríamos los arriesgados; siempre va a existir. Que no se piense que por someter a la Cruzada a un bajo presupuesto va a desaparecer, nosotros hacemos la Cruzada con cualquier presupuesto, que no lo dude nadie.

¿Cuánto te ha marcado la Cruzada?

Cuando se va a la comunidad la persona te lee un texto igual o superior que el que nosotros llevamos. Y te ha dicho “yo estoy en el campo, pero escribo y también hago literatura y me he leído tantos libros o soy un producto virgen que estoy lejos”. Eso te hace creer que hemos sido un poco malcriados. Quienes estamos en la ciudad no hemos explotado muchas cosas que la gente del campo sí; ellos están menos contaminados.

La Cruzada me ha enseñado a ser más noble, a ser mejor persona, a ser mejor artista, me ha domesticado, me ha ablandado el alma, me ha hecho más coherente. Lo que sí nació conmigo es mi locura, mi amor por la patria, por la literatura y la Cruzada me lo ha multiplicado.

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