Un zapatero frente al mar

Arcelio junto a su esposa Lidia. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
Arcelio Odio Rosabal, aparentemente, no hace honor a su primer apellido. Su rostro no muestra signos de maldad, solo de cansancio. Hace 40 años emprendió un viaje desde su natal municipio Palma Soriano en el oriente de Cuba hasta La Habana. Más de 800 kilómetros después se encontró con un destino de disímiles oficios. Agente de seguridad, estibador, albañil, eléctrico, plomero… y, ahora —cuando puede — zapatero.
Dice que un día le dio por remendar unos zapatos suyos y terminó metiéndose en “camisa de once varas”. Comenzaron a llegar otros, solicitando sus propios arreglos. Así lleva poco más de cuatro años: acumulando zapatos en un rincón y comprando los materiales que lo ayudarán a darles una segunda oportunidad.
A Arcelio le gusta hablar de cuando era niño. Añora los tiempos en que correteaba jugando al softbol y pescaba “hasta con las manos”. Todo era más sencillo.
Por suerte, la nostalgia se le hace más llevadera, cada vez que se encuentra frente al mar. La pesca sigue siendo su pasatiempo favorito. Cada vez que puede, lanza un anzuelo. Encuentra paz.
Al regreso, siempre lo espera en su casa —en La Habana Vieja— Lidia, su esposa. Mañana, probablemente, volverá a arreglar zapatos. Y claro, siempre volverá al mar.

El sombrero y la mochila de pesca. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Instrumentos de trabajo. Foto: Fernanda Amaya

Los recuerdos de Arcelio. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Estampas. Foto: Fernanda Amaya

Arcelio junto a su perro guardián. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Las lecturas de Arcelio. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Un dibujo del Che acompaña la foto de su hijo. Foto: Fernanda Amaya

El espacio de trabajo. Foto: Fernanda Amaya

Arcelio lleva poco más de cuatro años ejerciendo el oficio de zapatero. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Los zapatos que han recibido una segunda oportunidad. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Una pausa para la siesta. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Los preparativos para la pesca. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Contemplando la bahía. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

La carnada. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El estilo de pesca de Arcelio, en el muelle flotante de La Habana, me recuerda a los esquimales pescando a través de hoyos en el hielo. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El fruto de la pesca. Foto: Fernanda Amaya

Arcelio junto a su esposa Lidia. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Nuevamente, camino al mar. Foto: Fernanda Amaya
- Naciones Unidas: Ofensiva de Israel en Gaza y Cisjordania conduce a una limpieza étnica
- Policía argentina reprime a manifestantes contra la reforma laboral (+ Video)
- Sabor y Tradición: Dulce de harina con coco y queso y tortilla de maíz
- La Habana impulsa proyecto con inversión extranjera para mejorar la gestión de desechos sólidos
- Ministerio del Interior informa no disponibilidad de tarjetas para la elaboración de documentos de identidad
- ir aSociedad »


Extraordinario fotorreportaje a una vida entre la ciudad y el mar.
Muchísimas gracias!
Wao pobreza extrema, sin comentarios
Si para usted esto es pobreza extrema, entonces no ha visto aún lo que es pobreza extrema. Arcelio vive de forma humilde, muy humilde la verdad, pero ni por asomo llega a lo que es pobreza extrema. Arcelio no tendrá todo lo que quisiera tener pero tampoco se lamenta. Saludos
Enrique: Buen articulo que reconoce el trabajo de un hombre humilde, Ahora, seria mejor decir que no hace honor al significado de su primer apellido porque por regla justa, todo el mundo debe hacer honor a su nombre y apellidos. Saludos
Muchas gracias. En cuanto al apellido, Odio, hice referencia aprovechando que es igual al sentimiento , por eso dejé claro que en su rostro no había signos de maldad.
Muy buen trabajo este, asi es la vida de sencilla y humilde de los cubanos que vivimos del sudor y el sacrificio de su trabajo y orgullosos de ser cubanos.
A decir de un dicho popular: ¨no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita¨. He visto peores pobrezas extremas en la opulencia, tan pobres que mueren de disgusto por tanto tener, dejando tras de sí pleitos, rencillas y familias divididas por ambiciones y egoísmos. Felicidades a humilde trabajador y al sensible periodista, propio de grandezas humanas desde la sencillez.
Muchísimas gracias!!!
Interesante el artículo. Yo veo dos aristas en el y ustedes? Gracias.
Muchísimas gracias!
Creo que es un reportaje merecido a una persona muy humilde y eso es bueno . No obstante es una pareja que vive muy pobremente , eso es innegable , no será extrema pero son muy pobres , lo reflejan muy bien las fotos .
Muy buen material. Demuestra la importancia del trabajo para sentirse feliz y a gusto. Le gusta el mar y allá va a mirarlo y a pescar. Le gusta reparar zapatos y encuentra tiempo para ello. Ellos son felices.
Un hombre feliz en la humildad y la decencia
Por mas foto reportajes como este ..felicidades