Sencillamente ARTE  »

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Arnaldo Rodríguez. Foto: Roberto Chile

El día que pudo contemplar las estrellas luego del paso de aquel meteoro de mil demonios por el pueblecito de Ceballos, en Ciego de Ávila, Arnaldo Rodríguez se sintió feliz, y desde siempre, se juró que aquellos astros luminosos serían como su talismán, su amuleto para toda la vida. Con el paso de los años, aquel mulato acelerado, bailarín, comparsero y artista circense… apuntó su proa hacia la música y hasta el sol de hoy no ha abandonado el universo de los pentagramas y las corcheas.