Cuarenta y cinco años en familia

Hoy en día es habitual, podemos decir que hasta familiar, ver a un meteorólogo o meteoróloga en los espacios informativos.
Puede ser el segmento que mantenga la audiencia más alta, si hacemos un promedio a lo largo del año, ya que otros pueden tener momentos de mayor popularidad, pero respondiendo a eventos o noticias en desarrollo.
Este martes 13 de enero se cumplieron 45 años de un hito, la presencia de manera continua de un meteorólogo en espacios noticiosos en Cuba. ¿Había ocurrido antes? Sí, en transmisiones especiales ante el azote de ciclones tropicales. ¿No existe información meteorológica en los noticieros? Sí, pero era un texto con terminologías técnicas leído por un locutor. Pero aquel martes 13 (igual que este año) de enero de 1981, con mapas de papel pegados con cinta adhesiva y en blanco y negro comenzaba una nueva etapa.
A pesar del uso de otros medios o plataformas para obtener información meteorológica, como pueden ser aplicaciones móviles o redes sociales (teniendo en cuenta que representen fuentes oficiales) sigue siendo la información “aterrizada”(explicada) por un especialista el espacio de contacto principal, sobre todo cuando hablamos de situaciones meteorológicas complejas o peligrosas.
Incluso, y no estamos repitiendo, aunque esa misma información se brinde muy similar y por la misma persona en exclusiva en redes digitales. Es que al cubano, le gusta ver “a su gente” a los que aunque conoce con nombre y apellidos los llama por solo uno de ellos, porque son de la familia y porque cada noche “se ven y conversan” en la pantalla. Es imposible que a alguien en Cuba que se apellide Rubiera no le hayan preguntado alguna vez, pudiéramos afirmar que muchas, si es familia del “Doctor”.
Esa confianza que con los años se ha construido en esas figuras, a tal punto que su sola presencia valida para el público si una situación meteorológica es peligrosa o no. Pero también es una confianza en la institución que representan (aunque carguen “personalmente” con la culpa de pronósticos incorrectos), ya que tiene igual efecto cuando ya las transmisiones televisivas abandonan los estudios para trasladarse hacia el Instituto de Meteorología. Los colores y la tecnología llegaron, los modelos de pronóstico y los conos, junto a nuevos términos ya que forman parte del conocimiento popular.
Es un fenómeno comunicativo que se ve de igual medida en audiencias locales, como son las provinciales, donde aunque haya menos espacios, los presentadores del tiempo tienen la oportunidad de llegar más cerca aún a la gente, porque ven su terruño señalado en el mapa y le hablan directamente a él. También la información más local permite ser más específica, no solo espacial y temporalmente, sino para audiencia que la necesitan más especializada, como pueden ser pescadores, vacacionistas, campesinos etc.
Esta cercanía hace que se recuerde con cariño incluso aquellos que ya no están entre nosotros como Armando Lima, Gisell Aguilar y Gonzalo Alfonso y el sello característico de cada uno de ellos en sus presentaciones.
Día de la Ciencia Cubana
Quiso el azar que en este año nuestro encuentro cayera justo entre dos efemérides, una ya mencionada y el Día de la Ciencia Cubana, por lo que cerramos felicitando a todos los profesionales y no profesionales que tributan al desarrollo científico cubano y en especial a aquellas comprendidas en las ciencias meteorológicas o afines a ella.


Salud y larga vida para ese hombre de ciencia, todo cubanía y sabiduría
Muchas felicidades