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Réquiem por el comandante Raúl Díaz-Argüelles García

Por: Milton Díaz Cánter
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Al centro de la foto, con espejuelos oscuros, Raúl Díaz Argüelles.

Abordar parte de la impronta de una figura de la historia reciente es todo un reto. Con mayor fuerza se siente en un momento de reflexión obligada, cuando recordamos al revolucionario, al internacionalista, Raúl Díaz-Argüelles García, quien nos legó una brillante hoja de servicios a la Revolución que lo define como paladín de la propia esencia de la sociedad que se construye en Cuba, desde hace 67 años: tender la mano solidaria a quienes más lo necesitan, aún por distantes y complejas que nos pudieran parecer.

Sus compañeros de trincheras que aún están presentes pueden dar fe de sus excepcionales cualidades, como jefe militar, las que afloraron desde muy temprano, con el rigor de la lucha contra la dictadura de Batista.

Con esta evocación de uno de los paradigmas cubanos en la contienda directa en contra del yugo colonial, exactamente, en el aniversario 50 de su caída, prefiero recordarlo por el 1er comandante Díaz-Argüelles, o simplemente, el comandante Argüelles, como se le identificaba en predios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y entre sus más allegados en misiones solidarias, mayormente, en naciones africanas que luchaban por sus independencias. Fue con estos nombres y atributos militares con los que labró su impresionante historia.

Hace, exactamente, 50 años dejó de latir el corazón del 1er. comandante Raúl Díaz-Argüelles García, tras hacer contacto con una mina el blindado que le transporta. El fatal desenlace se produjo en de Kalengo Hengo, en la convulsionada zona de Quibala, en la central provincia de Cuanza Sur. Corría el final de la tarde del 11 de diciembre de 1975; exactamente, a un mes de la proclamación de Independencia de Angola.

El 1er. Comandante Díaz-Argüelles, a partir de principios de agosto de aquel año, fue quien comandó la apertura de la histórica Misión Militar Cubana en Angola, conocida por sus siglas MMCA, por decisión expresa del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, quien designó, además, la composición del reducido grupo de jefes y especialistas que le acompañaron, en un momento complejo sobre Luanda, donde el MPLA, del líder angoleño de Agostinho Neto, proclamaría, oficialmente, la Independencia de Angola, el 11 de noviembre de 1975.

Fue así que, entre agosto y septiembre de aquel año, Argüelles y su equipo realizaron las coordinaciones pertinentes con los máximos dirigentes del MPLA, para echar a andar los 4 Centros de Instrucción Revolucionaria (CIR), con 480 instructores cubanos, cuya misión inmediata era la de preparar una fuerza regular de las FAPLA, de unos 16 batallones y varias unidades de combate, mayormente, de artillería, comunicaciones, ingeniería y logística, entre otras.

Sin embargo, simultáneas invasiones, desde direcciones opuestas, pero con el mismo destino: Luanda, no permitieron la debida preparación. Alumnos angoleños e instructores cubanos pasaron a los frentes con las misiones de combatir y obstaculizar; de detener las marchas de las fuerzas invasoras que avanzaban hacia la capital.

Los que más lograron acercarse al supuesto destino fueron las fuerzas regulares de Zaire, conjuntamente con las del movimiento Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA), que llegaron a 20-25 kilómetros al norte de Luanda. Los 1ros. comandantes Carlos Fernández Gondín y Víctor Schueg Colás, 2do jefe y jefe de EM de la misión cubana, respectivamente, asesoraron en la defensa en Quifangondo.

Argüelles, desde el inicio, comandó la resistencia en la dirección sur; primero en la zona de Benguela y, posteriormente, en Nuevo Redondo y Puerto Amboim, en la aludida provincia de Cuanza Sur, donde fue detenido el Safari surafricano en territorio angoleño. Las fuerzas racistas quedaron a más de 200 kilómetros de la capital.

El decisivo refuerzo que irrumpió en Luanda, durante los últimos minutos del día 9 y primeros del 10, marcó el inicio de la Operación Carlota, horas antes de la proclamación de independencia, fue recibido por el comandante Argüelles en la principal terminal aérea de Angola. Una de las dos compañías del Batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, reforzada con especialidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, de esta avanzada, fue destinada a Cacuaco, como segundo escalón, por si el enemigo lograra forzar el paso sobre el río Bengo, cuyo puente estaba destruido.

El holguinero Juan Pablo Torres Fabré, joven artillero de los que combatió en Quifangondo, rememoraba las palabras del comandante Argüelles, cuando aseguró: “… Si el enemigo NO pasa, entonces, hemos ganado una buena parte de la guerra. Neto proclamaría la independencia y el MPLA conduciría los destinos de la nueva nación africana...” Y así fue.

La espiral ascendente que implicó el torrente solidario cubano, determinó nuevas concepciones de la guerra, en un teatro en que las acciones tenían lugar a más de 10 MIL kilómetros de distancia, y frente a la fuerza más poderosa de África Subsahariana.

Jefes militares con alta preparación en la conducción de tropas, medios y demás recursos de una fuerza regular, como comenzaba a experimentar la MMCA, asumieron el mando del contingente internacionalista cubano. Primero el 1er comandante Leopoldo Cintra Frías, “Polo”, y el comandante de Brigada Abelardo Colomé Ibarra, los que, por ese orden, se hicieron cargo de la dirección de la fuerza cubana que entraba en una etapa superior.

Prácticamente, no había tiempo para reponer energías. Las exigencias de una fuerza, aún en desventaja, negaba el más mínimo descanso. Para el comandante Argüelles, sus últimos meses de existencias, estuvieron marcados por una dinámica incalculable. El tiempo, en una situación de guerra, es oro. Al principio, sus contactos con Neto y demás dirigentes del Comité Central del MPLA, prácticamente, eran diarios. Argüelles vivió sus últimos y más de 120 días, en Angola, con extraordinaria intensidad, en los que no faltaron las cuotas de arrojo y de osadía que siempre les caracterizaron.

Sin dudas, como cuadro, el 1er. comandante Raúl Díaz-Argüelles García era de la escuela de Fidel, solía ser primero en las misiones de riesgo; ya sea en las luchas contra Batista, en Guinea Bissau; por solo citar un ejemplo, en mayo de 1973, cuando combatientes del movimiento de liberación Partido Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGC) e internacionalistas cubanos propinaron un contundente golpe al ejército lusitano, que se le atribuye cierto peso en el colapso del régimen colonial portugués.

Allá, en el cuartel del Guileje, estuvo el pensamiento y la acción del combatiente que hoy recordamos, al frente del grupo de cubanos que acompañaban al movimiento independentista fundado por Amílcar Cabral.

Argüelles fue un jefe militar organizado, al igual que como persona, con alto sentido humano. Guardián de su familia. Conociendo los riesgos que implicaba las asistencias solidarias, en situación de guerra, recordaba en una parte de su entrevista, para la serie La Epopeya de Angola, del General de brigada Gustavo Chui Beltrán, segundo jefe de la Décima Dirección de las FAR, estructura que regía el propio comandante Argüelles, cuando éste, le pidió en 1975, antes de partir para Angola, que cuidara de su familia y con celo de sus 4 hijas.

Su profundo sentido humanista está presente en el recuerdo de sus compañeros, con los que compartió espacios a lo largo de su fructífera vida. Los combatientes bajo su mando figuraron siempre como prioridad número uno. Su fidelidad a la Revolución y al Comandante en Jefe, le acompañaron hasta su último aliento. Así lo aseguró el T-Cor (r) Armando González Interián, especialista en comunicaciones cifradas, testigo de cruciales intercambios de Fidel y Raúl, con Díaz-Argüelles, durante los primeros momentos de cubanos en Angola; cuando las situaciones se tornaban difíciles e inciertas para nuestros hermanos del MPLA.

Con las nuevas condiciones que había alcanzado el conflicto internacional en Angola, el 1er. comandante Raúl Díaz Argüelles, pasó al frente de una de las columnas mixtas que actuaron sobre dispositivos del ejército racista a África del Sur, hasta lograr su total expulsión del territorio de Angola, como se logró tres meses después de su muerte.

Díaz-Argüelles, sin proponérselo, toco la gloria. En vida contó con el respeto y la admiración de todos con los que compartió trincheras en las guerras contra el colonialismo y el apartheid; desde el más simple soldado, hasta de personalidades africanas. De sus principales jefes y líderes de la Revolución cubana: el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y del General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Por sus extraordinarios servicios a la patria y a la causa del Internacionalismo, Raúl Díaz-Argüelles García es el único cubano ascendido, post-mortem, al grado de general de Brigada y, además, le fue otorgado el título honorífico de Héroe de la República de Cuba.

Muchas historias de este gran cubano quedan como legados para las presentes y futuras generaciones. Quien suscribe, no alcanzó a conocerlo, pero sí, de dónde le venía parte de su estirpe de patriota, a través de su progenitora Marina García, cual Mariana Grajales de su tiempo, caminó con la frente muy en alto por senderos que meses antes lo había hecho su hijo.

Fui testigo de su noble y fuerte corazón. Visitó heridos en nuestras dependencias hospitalarias en la otrora Sá da Bandeira, hoy Lubango. Y, también, con absoluta entereza y convicción de que hacíamos lo correcto, durante ceremonias fúnebres en las que se les rendían honores, en Angola, a nuestros compañeros caídos.

Raúl Díaz-Argüelles García, si bien es el símbolo de los cubanos que combatieron en África, de manera particular en Angola, sus restos desde el osario 191 del Panteón de los Internacionalistas, en la Necrópolis de Colón, fortalecen la luz permanente que marca el rumbo de las presentes y futuras generaciones de cubanos.

Se han publicado 4 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Eduardo dijo:

    Bd, soy un ferviente seguidor de las ideas del Comandante Raúl Días Argüelles, creo que se deberia publicar mas sobre su vida, un libro entrevista , nos se . Si existe nunca lo he visto. Fue un cubano ejemplar.

  • emiliano dijo:

    Gloria eterna al glorioso combatiente!!
    Desde el sur, Viva Cuba y sus heroicos hijos!!

  • Justo dijo:

    Excelente crónica. Gracias a Milton Díaz Canter y a Cubadebate

  • Esteban Martínez Loaces dijo:

    Muchas gracias Cubadebate por el artículo: “Réquiem por el comandante Raúl Díaz-Argüelles García”, por Milton Díaz Cánter, así como por publicar la opinión de los foristas que me antecedieron y recibir mi libre opinión al respecto.
    Muy oportuno este artículo de Días Cánter. Sirve para mucho en estos tiempos. Sobre todo, para refrescar memorias y para enterar a otras no lo suficientemente informadas o totalmente desinformadas.
    No soy imparcial al calificar los trabajos que ha hecho Días Cánter, entre otros, todo lo relacionado con la “Operación Carlota”. Soy Parte… ¡y a mucha honra! Entiendo que la suya, sobre el tema, ha sido una obra de importancia incalculable al tratar de dar a conocer la verdadera historia de un hecho sin precedentes, verdadero ejemplo, y de una manera amena.
    Esta importancia, a mi juicio, se multiplica continuamente, con el paso de los años y con la lamentable y obligatoria desaparición física de los protagonistas de la hazaña, frente a la poderosa desinformación planificada de los medios hegemónicos.
    Ciertamente, como bien dice Días Cánter, un día como hoy, hace ya, exactamente, 50 años, al final de la tarde del 11 de diciembre de 1975 calló el 1er. comandante Raúl Díaz-Argüelles García, tras hacer contacto con una mina “reforzada” el blindado que le transportaba. La noticia de su caída, aunque era una probabilidad muy alta para cualquier combatiente, nos golpeó fuertemente a todos los que la conocimos en su momento.
    Sin lugar a dudas tanto el primer comandante Raúl Díaz-Argüelles García, quien, por sus extraordinarios servicios a la patria y a la causa del Internacionalismo Proletario, es el único cubano ascendido, post-mortem, al grado de general de Brigada y que, además, le fue otorgado el título honorífico de Héroe de la República de Cuba, como todos los caídos por esa causa merecen nuestra admiración, respeto y eterna recordación de las presentes y futuras generaciones.
    Y este artículo es un elemento fundamental más de ese monumento que se debe levantar continuamente contra infundios y calumnias de cipayos, lamebotas del Imperio, así como contra el producto de la hegemonía de las trasnacionales de la des-información.
    Cierto que hay en el artículo pequeñas inexactitudes, que, por ser solo ortográficas, no empañan un adarme su calidad, pero sería justo señalar.
    Aunque se puede decir finalmente de las dos maneras, en el idioma local se escribe “Cuanza Sul”.
    Porto Amboim y no “Puerto Amboim”. Así es como se escribe el nombre de esta ciudad portuaria de la provincia del Cuanza Sul, en la hermana república de Angola.
    Novo Redondo, hoy Sumbe, es la capital de la provincia de Cuanza Sul, también honroso escenario del internacionalismo proletario de los cubanos, una ciudad ubicada en el centro-oeste de Angola, pero no debe llamársele “Nuevo Redondo”, eso ya sería una traducción al español, pero un error histórico-geográfico, cuando menos.
    Honor y gloria para el primer comandante Raúl Díaz-Argüelles García.
    Honor y gloria para todos los caídos en el cumplimiento del deber internacionalesta.
    Muchas gracias.

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